jueves, 31 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 135



Donato y Pablo, recorrían la extensa hacienda de la que ahora eran co propietarios. Horacio los iba guiando, ya que él la conocía ampliamente, debido a que durante los años que llevaba trabajando en Santa Cecilia, les había colaborado a los Almeyda en muchas oportunidades. Celia y Serena también estaban allí, pero como aún a esa hora, el calor golpeaba fuerte, en vez de ir a caballo, iban en la camioneta, junto con Alma, Candela y Nicolás.

CELIA: Este lugar es inmenso                                                                                
SERENA: Eso mismo iba a decir, mi hijo me contó que era extenso y se quedó corto
ALMA: Casi tan grande como Santa Cecilia
SERENA: ¿Tu hacienda es más grande?
ALMA: Si. Cuando se inició, mi abuelo compró los campos que los demás hacendados no utilizaban, por eso…
CELIA: (Habla sin darse cuenta) Como los linderos con Terranova…
ALMA: Ajá, ¿cómo sabías?
CELIA: Supongo que tu hermano me contó, habla tanto de este mundo…
SERENA: ¿Te aburre eso?
CELIA: No es que me aburra, pero a veces me lo dice asumiendo que voy a comprender y francamente, me pierdo entre tantas cosas…
ALMA: Pablo es un apasionado, Celia, acostúmbrate
CANDELA: (Acariciaba al bebé) Pimito indo, tata
ALMA: Si, preciosa, tu primito es hermoso, ¡cómo tú!
SERENA: Desde que llegué que Cande anda detrás del bebé
ALMA: Está enloquecida con Nico, ¡más que Jano!
SERENA: Menos mal que no hay celos
CELIA: Si que los hay, cuando Pablo alza a Nicolás, la niña se le pega
ALMA: Es cierto y Jano, por más que lo adora, en cuanto Caro o Augusto se acercan al bebé, hace algo que llame la atención de sus padres de inmediato.
CELIA: De todas maneras, es inconsciente y normal, los niños actúan de esa forma
SERENA: ¿Lucía no es así?
ALMA: Para nada. Mi princesa es más bien tímida y disfruta que los demás sean el centro, ella prefiere quedarse a un costado.
CELIA: Además, por la edad que tiene y al ser la mayor, ya está acostumbrada.
SERENA: A mí no me parece tímida, sino muy tranquila
ALMA: Depende para qué, señora, cuando monta, por ejemplo, no quiere que la miren, pero cuando baila, arma todo un show
CELIA: ¡Y baila muy bien!
SERENA: ¿Si? ¿Tiene dotes?
ALMA: Muchísimos
CELIA: Es muy flexible y aprende rápido, su memoria retiene los pasos y los modos
SERENA: ¿Bailarina clásica?
ALMA: No, el ballet no le gusta tanto
SERENA: ¿Qué disciplina practica?
ALMA: Contemporánea y ritmos latinos. Ahora quiere comenzar flamenco
SERENA: Con esos intereses, no va a dedicarse a los caballos
ALMA: Son un pasatiempo y los disfruta, pero no su vocación, definitivamente…
CELIA: Pienso lo mismo, en estos meses me he dado cuenta que no solamente el baile, sino el arte en general, es su gran pasión
SERENA: Igualmente, todavía es pequeña y a medida que vaya creciendo y descubra mundos nuevos, puede que cambie de camino
ALMA: Lucía sabe que lo que sea que elija, estará bien, así que es muy libre en ese sentido
SERENA: Mi nieto la adora, se la pasa hablando de ella
ALMA: Es mutuo
CELIA: A mí me parecen la cosa más tierna, siempre van de la mano y Francisco la cuida todo el tiempo, vive pendiente de ella
SERENA: Es que Fran tiene el mismo carácter e instinto protector de Nano
ALMA: De tal palo, tal astilla
CELIA: (Iba manejando) Los muchachos se detuvieron… (Para el carro)
SERENA: Y se bajaron de los caballos
ALMA: Parece que algo pasa…
CELIA: Voy a ver… (Se baja del coche) ¿Qué pasó?
PABLO: (Le señala en una dirección, como a 200 metros de donde ellos estaban, detrás de una ladera alta) Parece humo
DONATO: ¿Qué es lo que hay allí, Horacio?
HORACIO: Hace un tiempo, casillas, Donato, pero Almeyda las mandó quitar y llevó a esa gente a otro lado, les hizo unas casitas y todo
PABLO: Es muy raro.
HORACIO: Mejor voy a echar una mirada.
CELIA: Voy contigo, no sea cosa que haya heridos (Regresa al carro y saca su maletín) ¡Por  eso siempre lo llevo conmigo!
DONATO: Pablo, ve por los trabajadores, yo los acompaño
PABLO: Anda… (Besa a Celia) Cuídate
CELIA: Lo haré, amor, no te preocupes
PABLO: (A los otros dos) ¡Me la cuidan! (Otro beso y se va al coche)
CELIA: (Sube al caballo) Vamos de una vez…

Jano y Lucía entraron como tromba a la casa de sus abuelos paternos, Tuto y Julieta, detrás de ellos, morían de risa. Oscar y Norma estaban en la sala, junto a Vanesa.

JANO: ¡¡Nonos, tía, holaaaaaaa!! (Se tira encima de Vane)
LUCÍA: Ten cuidado, Jano, la vas a golpear
JANO: (Mira a su tía) ¿Te la di, tía?
VANESA: No, príncipe, pero tienes que ser más delicado, bebé
JANO: ¡Bueno! (Le da besos)
AUGUSTO: (Venía de la mano de Juli) Buenas noches, familia…
NORMA: Hola, hijo…
OSCAR: Hola, campeón…
AUGUSTO: Les presento a Julieta Medina Quirós. Ellos son Norma y Oscar, mis padres y mi hermana menor, Vanesa
JANO: ¡¡Mi petriadaaaa!!
LUCÍA: Y la novia de papá…
NORMA: (Sonríe) Bienvenida, bonita (Se pone de pie y la saluda)
OSCAR: (Hace lo mismo) Es un placer conocerte…
VANESA: ¡Por fin!
AUGUSTO: ¿Por fin, qué, Vanesa?
VANESA: ¡Por fin la conocemos, menso!
JULIETA: Mucho gusto…
NORMA: Me imagino que se quedan a cenar
LUCÍA: ¡¡Si, nonita!!
NORMA: Entonces, vengan conmigo, par de salvajes, ayúdenme a preparar la mesa
VANESA: Yo los ayudo, mami. Con permiso… (Se retiran los cuatro)
AUGUSTO: (Se sientan) ¿Qué lees, pa?
OSCAR: Los estados de la empresa, hijo
AUGUSTO: ¿Todo en orden?
OSCAR: Si, tus hermanos trabajan muy bien
AUGUSTO: (Mira a su novia) Mis dos hermanos mayores están es España, porque se abrió una empresa allí y pues, todo lo manejan ellos
JULIETA: ¿Tú no?
OSCAR: Augusto está empezando su propio negocio, pero nos colabora
AUGUSTO: Es el patrimonio de mi familia, claro que colaboro…
OSCAR: ¿Cómo van los trámites de tu empresa, hijo?
AUGUSTO: Todavía estoy esperando la habilitación comercial, en cuanto la tenga, ya puedo iniciar
OSCAR: El ingeniero, ¡ja! ¡Qué orgullo, campeón!
AUGUSTO: Gracias, pa…
JULIETA: Ya era hora que ejercieras tu profesión, amor
OSCAR: Concuerdo
AUGUSTO: Prefiero que dejemos el pasado detrás y nos planteamos todo de cara al futuro…
JULIETA: Tienes razón…
OSCAR: Completamente de acuerdo y hablando de eso, ya te conseguí varias entrevistas
AUGUSTO: ¿Con quién?
OSCAR: Algunos empresarios que conozco, hijo. Varios tienen campos agrícolas y pueden precisar de los servicios de un excelente ingeniero agrónomo como tú
AUGUSTO: Gracias, papá
OSCAR: No me agradezcas nada aún. Ellos te van a entrevistar y si te toman o no, va a depender de ti y de tus capacidades
JULIETA: ¡Está puesto que te contratan, precioso!
OSCAR: Esta es una mujer enamorada, jajajaja
JULIETA: ¡¡Muy enamorada, señor!!
OSCAR: Mi nombre es Oscar, deja lo de señor de lado…
JULIETA: Está bien, Oscar
OSCAR: Así me gusta
JANO: ¡¡Papiiii!! (Lo jala de un brazo) Dice la abuela que escojas el vino de la bodega
AUGUSTO: Es buena idea, ¿me acompañas, Juli? Así conoces un poco más la casa
JULIETA: Será un placer
JANO: Vamos a lavarnos las manos, nono
OSCAR: ¡Qué niño más pulcro!
AUGUSTO: Jajajaja, ¡tú lo dijiste, papá! (Bajan con Juli a la bodega y apenas entran, se empiezan a besar) Ya quiero estar a solas contigo y hacerte el amor, con todo mi amor…
JULIETA: Y yo quiero que lo hagas…
AUGUSTO: (Más besos) Hagamos un rapidito… (Va metiendo sus manos por debajo de la falda)
JULIETA: Nos esperan para cenar, señor cachondo…
AUGUSTO: Eso no es problema, mi amor… (La pone contra la pared)
JULIETA: Tu familia va a pensar mal
AUGUSTO: (Estaba muy excitado de tanto tocarla) ¿Me vas a dejar así?
JULIETA: ¿Así cómo?
AUGUSTO: (Hace que lo toque) Loquito y con ganas…
JULIETA: Hacer eso sería muy malo de mi parte, ¿no?
AUGUSTO: Pésimo, hermosa… (La alza) Te amo, te deseo…
JULIETA: ¿Cómo me niego después de semejante declaración?
AUGUSTO: (Se libera, le corre la ropa interior y la penetra, tapándole la boca para evitar los sonidos) No te niegues… 

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