En
los establos, Horacio y Alma se reían a dúo de los aretes que Isabel le
regalara a su hija, ya que no eran muy lindos que digamos...
HORACIO:
Entiendo, jajajaja (Se monta en su caballo) Andando...
ALMA:
¿No se les dice "arre" a los caballos?
HORACIO:
Eso depende, pero el "andando", era para usted...
ALMA:
Dios, qué bruta soy, vamos...
HORACIO:
(Comienzan a andar, despacito, tranquilos) ¿Bruta usted? ¿Qué queda para mí,
entonces? Por cierto, ya terminé de rendir y me falta un año de carrera. Le
digo porque me pidió que la tuviera informada...
ALMA:
¿Sólo un año? Qué bien, me alegro (Le sonríe) Me encanta ver cómo luchas por
superarte, eso habla muy bien de ti...
HORACIO:
Es que no quiero ser como... (Hace silencio)
ALMA:
¿Cómo quién?
HORACIO:
Como nadie, señorita, esas cosas no son para hablarlas con los patrones...
ALMA:
Está bien... (Pone el caballo a galope, pero va en la dirección opuesta a la
que debería)
HORACIO:
(La sigue) ¡¡Señorita, es para el otro lado!! (Alma no paraba) ¡¡Arre, Ajedrez!!
(La alcanza en los linderos con Navarro, ella se había bajado de su corcel y él
hace lo mismo) Señorita, ¿qué le pasó?
ALMA:
Nada, sólo quería estar sola...
HORACIO:
¿Es porque no le respondí lo que me preguntó? Le cuento, pero no se enoje
ALMA:
No, Horacio, pensé que teníamos confianza, que me tenías confianza, pero por lo
que veo no es así, es algo que me imagine...
HORACIO:
Si le tengo, no se equivoque... (Se acerca) En nadie confío tanto como en
usted, señorita...
ALMA:
Eso no es lo que demuestras...
HORACIO:
Lo se, pero no por no confiar, sino porque para mí usted es mucho más que una
patrona y no quisiera hacer algo que arruine esto tan lindo
ALMA:
Lo que acabas de hacer lo arruina
HORACIO:
(Respira profundo) No quiero ser como mi padre, él casi destruye la vida de mi
madre y hermana y me tocó dejar la escuela y salir a trabajar a los quince años
ALMA:
No eres tu padre, ni vas a ser como él, Horacio, se te nota...
HORACIO:
Justamente por eso me esfuerzo tanto, quiero que el día que me anime a decirle
a la mujer que amo lo que siento por ella, pueda ofrecerle una buena vida...
ALMA:
Estoy segura que a esa mujer no le va a importar si le das una buena vida
económicamente, sino la vida que le des como hombre...
HORACIO:
Todo importa, el amor es maravilloso, pero también tengo que poder brindar
seguridad económica, ¿no le parece? (Traga en seco) Si fuera usted, ¿me
aceparía así, sin más?
ALMA:
¿Por qué no? Eres un buen hombre, franco, leal y al que le gusta superarse en
la vida, no podría decir que no...
HORACIO:
(Se acerca y la toma del rostro) Es usted, señorita, no se qué pase de aquí en
más, pero no se lo quiero ocultar. Todo lo he hecho para poder merecerla...
ALMA:
¿Para merecerme? Tienes que hacer las cosas por ti, Horacio, no por mí...
HORACIO:
Cuando se ama como yo la amo, todo es para el otro, aunque no deba ser así...
(La suelta y hace para atrás)
ALMA:
¿Por qué te separas?
HORACIO:
Porque no soy digno, no todavía. Pero un día, señorita, podré mirarla a los
ojos y decirle lo que siento sin temores, sabiendo que soy la clase de hombre
que una mujer como usted merece
ALMA:
Ya eres esa clase de hombre (Le agarra la cara con las manos y lo besa)
HORACIO:
(La envuelve en sus brazos y el beso es largo y dulce) No estoy jugando, estoy
enamorado de usted, pero no soy digno
ALMA:
No digas tonterías, eres igual o más digno que cualquier otro...
HORACIO:
Quizás para sus ojos, pero su familia no va a creerlo
ALMA:
A mí no me importa mi familia...
HORACIO:
A mí si, no quiero que ellos piensen cosas que no son y que eso sea un peso
para usted. (La mira y se ríe)
ALMA:
¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara? (Se toca el rostros)
HORACIO:
Le falta uno de sus aretes... (Le acaricia la mejilla) ¿Me podrá esperar?
ALMA:
¿Esperar?
HORACIO:
A que termine de estudiar y compre mi propio campo
ALMA:
Para eso falta mucho y yo te quiero ya, no dentro de un año o más...
HORACIO:
¿Me quiere?
ALMA:
Claro, ¿qué pensabas?
HORACIO:
No se, no me dijo nada
ALMA:
Te amo, tonto (Lo besa) Y no puedo esperar tanto tiempo...
HORACIO:
(Más besos) No quisiera que su padre piense que estoy con usted por su dinero,
tenemos que esperar
ALMA:
Estoy cansada de esperar...
HORACIO:
¿Qué hacemos, pues?
ALMA:
No les digamos a mis papás hasta que termines tu carrera...
HORACIO:
¿Y andar a escondidas? No, señorita, eso no está bien
ALMA:
Entonces, ve a hablar con mi padre...
Carolina
había regresado a la casa grande y al saber que su hermana ya estaba en la
hacienda, salió a buscarla. Los vio y seacercó sigilosamente, sin interrumpir,
ya que para ella, lo que ese par sentía, no era ningún secreto.
HORACIO:
Me va a echar de aquí a patadas, señorita...
CAROLINA:
¿La besas como si el mundo fuera a acabarse y no la tuteas, Horacio? ¿Quién me
cuenta lo que pasa aquí?
ALMA:
Aquí, el señor quiere que me espere un año o más para estar con él...
CAROLINA:
(Se baja del caballo) ¿Un año? ¿Por qué tanto?
ALMA:
Es lo que tarda en terminar la carrera...
HORACIO:
Doña Pampa, no puedo presentarme así delante de los suyos, no me van a aceptar.
Principalmente su padre...
CAROLINA:
Eso lo entiendo, lo que no me cuadra es que esperen tanto
HORACIO:
No quiero andar a escondidas
CAROLINA:
¡Problema resuelto! Ya tienen mi bendición, pues y como saben, aquí mando yo.
Ahora, los dejo y si me preguntan, diré que los vi paseando y que Alma no
quería ver cómo nacía el becerrito. (Se monta) Hasta luego
ALMA:
Hasta luego, hermanita (Sonríe y mira a Horacio, mientras Pampa se aleja) Ahí
tienes...
HORACIO:
Su hermana es de otro mundo...
ALMA:
Lo se
HORACIO:
Entonces, ¿quiere ser mi novia?
ALMA:
Pensé que no me lo pedirías nunca...
HORACIO:
(La besa) Te amo, Alma, mucho, como no pensé que se pudiera amar...
ALMA:
Yo también te amo...
Mientras
recordaban aquellas épocas, la pareja se reía y Horacio le discutía algunos
puntos
HORACIO:
No me besaste tú, te besé yo...
ALMA:
No, fui yo la que te besé...
HORACIO:
Nada de eso, mujer necia. Tú me tomaste del rostro, pero el beso te lo di yo...
ALMA:
¿Seguro?
HORACIO:
(Se le nota la duda en los ojos) Creo que si, jajajaja...
ALMA:
¿Ves? Lo crees, no estás seguro, así que tengo razón, yo te besé
HORACIO:
No puede ser que sea tan tarugo... (La besa) Te amo más que en ese tiempo,
hermosa, mucho más
ALMA:
Y yo a ti, mi vaquerito (Lo besa)
HORACIO:
¿Crees que Nico demore mucho en despertar?
ALMA:
Debe de estar a punto
HORACIO:
¿Crees que podamos dejarlo con tu mamá más tarde e ir solos a la alberca?
ALMA:
Se lo podríamos preguntar...
HORACIO:
(Beso) Pregúntale, por favor, muero por tenerte nomás para mí unas horas...
ALMA:
Después de desayunar le preguntamos
HORACIO:
(Ella se pone arriba de él) ¿Nunca te has arrepentido de estar conmigo?
ALMA:
¿Te digo la verdad? Estos últimos días sí, porque estabas convirtiéndote en
alguien que no conocía
HORACIO:
Lamento haberte hecho pasar por eso, no lo mereces...
ALMA:
Pasa la página, amor…
HORACIO:
Paso la página, si me haces un favor...
ALMA:
¿Cuál?
HORACIO:
Que me digas qué te pasa. Desde que regresaste te he notado rara y cuando te
ausentas, tu cabeza viaja por ahí y eso es síntoma que algo te sucede
ALMA:
No es nada, solo me encontré con mi ex novio en la ciudad
HORACIO:
¿Con tu ex?
ALMA:
Si, con Lisandro
HORACIO:
(Se levanta y empieza a vestirse) Está bien, muy bien...
ALMA:
(Hace lo mismo) No te pongas así, no ha pasado nada, no va a pasar nada, sólo
hablamos...
HORACIO:
(La mira) Se quién es y lo que fue para ti, Alma y si no me lo dijiste antes,
debe ser por algo. Si no te lo preguntaba, jamás me lo decías...
ALMA:
Lo siento, no quería que pasara esto...
HORACIO:
Claro, Alma y yo como vidrio (Coge su camisa) Nos vemos en un rato...
ALMA:
(Lo para) No salgas huyendo y escúchame...
HORACIO:
¿Qué me quieres decir?
ALMA:
Si te lo conté fue para que no hubiera secretos entre nosotros, te podría haber
mentido, pero no lo hice, ¿eso no significa algo?
HORACIO:
Mírame a los ojos y júrame por Nicolás que verlo no te generó nada...
ALMA:
(Le aparta la mirada) No puedo...
HORACIO:
(Se le ponen los ojos rojos) No hay más que hablar, entonces, Alma... (Mira
alrededor, lleno de dolor) Me rompí el lomo para darte todo y fui un idiota, un
iluso... Quédate aquí, yo me voy a la casa del pueblo
ALMA:
No quiero que te vayas, quiero que estemos bien y juntos, eres mi esposo,
Horacio y te amo, no rompas esto...
HORACIO:
¿Romperlo? ¡No seas arrogante, Alma! Cuando volviste, en vez de decirme las
cosas de frente, preferiste excusarte en nuestra pelea y pasar por la esposa
casi abandonada. No soy un imbécil, o si lo soy, ¿cómo pude creerme el cuento?
Era obvio que cuando ese tipo volviera por ti, te iba a mover el tapete y yo no
quise verlo...
ALMA:
Me movió algo, pero te amo a ti...
HORACIO:
Si me amaras, nada te hubiera pasado con ese idiota... Más tarde vengo por mis
cosas, Alma... (La mira, destrozado) No me alejes de mi hijo, sólo eso te
pido... (Sale)
ALMA:
(Comienza a llorar, toda esa situación la tenía muy mal) Eso nunca lo haría...

Solo espero que horacio se recupereee...!! Y que alma no tenga q estar con lisandro ni se kede con el jajajaja excelente cap
ResponderBorrarPues, en estos días sabremos qué pasará con Horacio. Lo otro, mmmm, más adelante, jjajajaja
BorrarAyyyyyy :( que no se derrumbe esa familia por favorsitooooo... ojalá no le pase nada grave a Horacio...
ResponderBorrarRece, mi'ja, rece si eso desea, quizás la escritora se apiade!! Jajajajaja, SOY MALAAAAAAA
BorrarJajajajajajajaja que crueeeel.
BorrarMucho, MUAJAJAJAJA
BorrarNooooo que no se separen Horacio y Alma... Que pasara con Horacio?
ResponderBorrarLo sabrán muy pronto, MUAJAJAJA
Borrar