jueves, 31 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 138



La entrega física entre la flamante pareja había sido perfecta y continúa, hasta que a mitad de la madrugada, Tuto comenzó a vestirse para ir a su casa.

AUGUSTO: Me encantaría pasar toda la noche contigo
JULIETA: Y a mí que lo hagas, pero tienes que obedecer a Don Jano
AUGUSTO: Jajajaja, ¡ese enano no tiene vergüenza!
JULIETA: Yo lo veo divino, igual que a ti
AUGUSTO: (La besa) ¿Eso fue un halago, doctora?
JULIETA: En efecto, ingeniero
AUGUSTO: (Otro besote) Mañana pasamos la noche juntos
JULIETA: ¡Va!
AUGUSTO: Y convence a Lautaro de que no corresponde que yo esté presente
JULIETA: ¿Por qué lo dices?
AUGUSTO: Si Bruno quiere verlos, debe ser porque lo que tiene para contar, es importante e íntimo. Cuando termines, me llamas y paso por ti
JULIETA: Tienes razón
AUGUSTO: (Se sienta en la cama) Podemos pasar la noche aquí, en mi departamento o en La Cruz
JULIETA: En tu departamento, Lautaro suele quedarse a dormir en este
AUGUSTO: ¡Va, pues! (Más besos)
JULIETA: Tuto, tienes que irte
AUGUSTO: Lo se, hermosa… (Se va recostando sobre ella)
JULIETA: No empieces, amor, o no te irás nunca…
AUGUSTO: ¿Me estás echando?
JULIETA: No es eso, solamente no quiero que los niños se despierten y no te vean…
AUGUSTO: Uno más y ya…
JULIETA: Eso dijiste hace dos…
AUGUSTO: La tercera es la vencida…
JULIETA: (Augusto la acariciaba) Mmmm, qué manos inquietas…
AUGUSTO: (La destapa y baja sus labios hasta la entrepierna de Julieta) Aquí es donde quiero quedarme un rato
JULIETA: (Él la besa) Oh, si, pero después…
AUGUSTO: ¿Después qué?
JULIETA: Nada, nada, síguele…

Jano y Lucía dormían plácidamente, ni se habían despertado. Cuando su papá llegó, se dio una ducha y se acostó junto a ellos. Sus hijos a su lado, la mujer amada cerquita suyo y si, aquello le hacía sentir que finalmente su vida iba bien.
Al día siguiente, bien temprano, partieron los tres. Primero pasaron a buscar a Juli y luego, se dirigieron hacia Santa Cecilia y al llegar, los pequeños entraron rápidamente buscando a Carolina. La encontraron desayunando con Francisco, Nano, Alma y Nicolás

JANO: ¡¡¡Hola, amigoooooooooo!!! (Saluda a Fran)
FRANCISCO: ¡¡Jano, hola!! (Se pone de pie y saluda a Lucía) Hola, bonita…
LUCÍA: Hola, Bonito
ALMA: ¡Tan galantes! Jajajaja
JANO: (Besa a Nico en la frente) Mi primito, el guapito…
LUCÍA: Mami, papá quiere hablarte un momento, está afuera
CAROLINA: Dile que pase, mi amor
LUCÍA: Mejor, ve…
CAROLINA: ¿Pasa algo malo?
JANO: ¡¡Nooo, pasa algo mega lindo!!
LUCÍA: Shhh, cállate, enano, papi dijo que él quería contarle
CAROLINA: Ya me hicieron intrigar… (Se levanta) Enseguida regreso, permiso… (Se retira)
FRANCISCO: ¿Qué le pasa a tu papá, Lu?
JANO: Que tiene novia y quiere contarle a mami
ALMA: ¿Quién es la novia?
JANO: ¡Mi petriada, tía! ¿Dónde está Cande?
ALMA: Salió a dar un paseo con sus papás, bebé
EMILIANO: Digo yo, ¿ninguno de ustedes me piensa saludar o qué?
JANO y LUCÍA: ¡¡Hola, Nanooooo!!
EMILIANO: Jajajaja, hola, enanos…
JANO: ¡Fran, ven que quiero mostrarte a la novia de papá!
FRANCISCO: ¡Vamos! (Salen)
ALMA: (Nota a Lu un poco cabizbaja) ¿Qué pasa, princesa?
LUCÍA: Nada, tía, sólo que hay un problema con Jano
EMILIANO: ¿Cuál, Lu?
LUCÍA: Es que el viernes, cuando papi nos fue a buscar a la escuela, le habló la directora porque Jano tiene problemas. Se porta mal y no hace caso en clase, sus notas bajaron.
EMILIANO: Pero, ¿cómo? Siempre hace las tareas y sabe las cosas
LUCÍA: No entendí mucho, es algo como que piensa en lo que no tiene que pensar y no se concentra…
ALMA: (Asiente) Déficit de atención, lo mismo le dijeron a Caro el año pasado, pero el bebé lo superó
EMILIANO: Puede ser que con la reaparición de su papá, esa cabecita viaje por sitios equivocados
ALMA: Habrá que ver qué dice Carolina…
AUGUSTO: (Ya le había dicho a Pampa y ahora platicaban los tres, sobre el asunto de Jano) La amiga de Julieta se ofreció a entrevistarlo y hacer un diagnóstico
CAROLINA: ¿Y es realmente una profesional?
JULIETA: Una excelente, en serio, puedes confiar a ciegas en ella
CAROLINA: Supongo que nada perdemos con seguir su consejo.
AUGUSTO: ¡Genial!
JULIETA: Ya la llamo y le aviso, disculpen… (Se aleja)
CAROLINA: (Lo codea) ¡Muy bien, Tuto! Me alegra que por fin reaccionaras
AUGUSTO: ¡Y a mí! (Se miran y sonríen) En parte fue gracias a lo que me dijiste
CAROLINA: Quiero que puedas ser feliz
AUGUSTO: Lo soy, Caro. Tengo a mis hijos, a Julieta y aunque sea como amigos, también a ti. Mi nueva familia y la de siempre, no puedo pedir más
CAROLINA: Entiendo…
JANO: (Llega corriendo con Fran) ¿Dónde está Julieta, pa?
FRANCISCO: Hola, señor…
AUGUSTO: Está ahí, hablando con Luisana, hijo y hola, Francisco, ¿cómo estás?
FRANCISCO: ¡Muy bien, gracias!
JANO: ¿Y para qué habla con Lusitania?
AUGUSTO: Luisana, Jano
JANO: Eso dije
CAROLINA: No, bebé, dijiste LUSITANIA y es Luisana
JANO: ¡Eso dije!
AUGUSTO: (Le hace un gesto a Caro para que no lo presione) No, Jano, no dijiste eso, pero no vamos a pelear, tranquilo… Cuéntame, Francisco, ¿cómo es la vida del hermano mayor?
FRANCISCO: ¡Genial! Aunque hay noches que Benja llora mucho y si no lo ponen en mi cama, no se duerme y como me da miedo patearlo o algo así, él que no duerme nada soy yo, jajajaja
AUGUSTO: Tienes cuidado, me parece muy bien y dime otra cosa, ¿ese amiguito tuyo, el pequeño travieso, te da lata?
FRANCISCO: ¿Quién?
AUGUSTO: Uno que conozco, se llama Jano no se qué…
JANO: (Se ríe) ¡¡Soy yo, papá, jajajaja!!

Para el mediodía, Marga, Pedro y Facundo arribaron a Santa Cecilia. En cuanto bajó del carro y vio a Francisco y Jano jugando, el niño corrió como desesperado junto a ellos…

FACUNDO: ¡¡Tano, Pantisco!!
JANO: ¡¡Facuuuu, hola!!
FRANCISCO: ¡Enanooo! (Se abrazan los tres)
FACUNDO: ¿Mamo gugá cuntos?
JANO: ¿Qué?
FACUNDO: Mamo gugá cuntos
JANO: No te entiendo, Facu
FRANCISCO: Creo que quiere jugar
FACUNDO: Ti, cuntos, Tano, Pantisco y Pacuno
FRANCISCO: ¡¡Ahh, dice que si jugamos juntos, jajajaja!!
FACUNDO: ¡¡Tiii, mamo cabatito!!
JANO: ¿Quieres montar?
FACUNDO: ¡¡Ico, ico, ti, Tano!! Mamo gugá ico (los jala) ¡¡Mamo, mamoooo!!
PEDRO: ¡¡Espérate ahí, jinete de medio metro!! Hola, niños
FRANCISCO: Hola…
JANO: (Se mataba de la risa) ¡Jinete de medio metro, jajajaja!
PEDRO: ¿A ti todo te hace reír, eh?
FACUNDO: Ti, papá, ¡mamoooo!
PEDRO: Hijo, primero hay que ir a dejar las cosas adentro y cambiarnos. Saludar a tu madrina y pedir permiso para ir a cabalgar…
FACUNDO: ¡¡Mamo ahoda, papiiii!!
JANO: Mejor nos cambiamos, Facu y te presto mi sombrero vaquero, ¿quieres?
FACUNDO: ¡¡Tiii!! (Lo jala, pero esta vez, para el interior de la casa)
FRANCISCO: ¡Me encanta su hijo, señor!
PEDRO: Es un indio salvaje, jajajaja ¿Entramos?
FRANCISCO: Si, vamos

“LA PAMPA” – Capítulo 137



La cena en casa de los González Miño fue extremadamente agradable. La conversación giró en torno a la profesión de Julieta, a las clases de baile de Lucía y a las ocurrencias de Jano. Una velada más que amena y la evidente alegría de Augusto y su familia, hicieron que la médica se sintiera de lo más cómoda entre ellos. Después del postre y mientras Tuto acostaba a los niños, Vanesa se quedó haciéndole compañía, ya que Oscar y Norma, también se habían retirado a su alcoba.

VANESA: ¿Y que no te hayas presentado en el hospital no te va a traer problemas?
JULIETA: Ya los llamé y les expliqué que se debió a un asunto personal y familiar que no podía dejar de lado. Además, les reembolsé el dinero de los pasajes y todavía no empezaba a trabajar. Llamarán a alguien más y ya
VANESA: ¿No te vas a arrepentir? Digo, mi hermano es el mejor hombre del mundo, pero tu carrera y una oportunidad como esa, no son cosas fáciles de resignar
JULIETA: La especialidad la puedo cursar en México, eso no es un problema y enamorarme de Augusto, fue lo mejor que pudo haberme sucedido en la vida y esa es la oportunidad que no pienso dejar pasar…
VANESA: (Le sonríe) Me gustas, Julieta, me gustas
JULIETA: Gracias, se lo importante que eres para Tuto y se que tengo unos zapatos grandes que llenar
VANESA: ¿Lo dices por Caro?
JULIETA: Si
VANESA: (Le hace un gesto como restando importancia) Deja el pasado atrás, como ellos dos lo hicieron. Pampa es un mujerón, sería tonto negarlo, pero ya hizo su vida y mi hermano quiere empezar una a tu lado
JULIETA: Lo se…
AUGUSTO: (Baja riéndose) Dios mío, no se dónde aprende esas cosas este niño
VANESA: ¿Y ahora qué hizo?
AUGUSTO: Qué dijo, más bien… (Se sienta junto a Juli) El señorito me “autorizó” para llevar a su “petriada” a su casa y quedarme un rato con ella. ¡Hasta me dio horarios el mocoso!
VANESA: (Se ríe) ¿A qué hora debes volver?
AUGUSTO: En dos horas, más o menos, jajajaja
VANESA: ¡Enano metiche!
JULIETA: Jano es perfecto, dulce, inteligente, amoroso y Lucía es una princesa
AUGUSTO: Es cierto, aunque me preocupa el enano
VANESA: ¿Por qué?
AUGUSTO: Cada día presta menos atención a las cosas, se distrae con mucha facilidad y no se concentra en nada que no sean los caballos. No quiero que su vida gire en torno a eso, sin que explore más alternativas
VANESA: Tienes que hablarlo con Carolina
JULIETA: Si, amor, mañana que los lleves, le platicas y si necesitan consulta, van con Lusi
AUGUSTO: Me dijo que era psicopedagoga
VANESA: ¿Quién es Lusi?
JULIETA: Mi mejor amiga, Luisana Garcés
AUGUSTO: Seguramente sea buena idea…
VANESA: Eso será mañana, ahora vayan que el tiempo de Don Jano corre, jajajaja
AUGUSTO: (Se pone de pie) Por lo que sea, me llamas, Vane. No vuelvo en dos horas, pero si regreso a dormir. Están los dos en mi cama
VANESA: No te preocupes, yo me encargo
JULIETA: (Saluda a su cuñada) Pasé una noche divina, gracias por todo…
VANESA: Un placer, hasta la próxima… (Beso a Tuto) Nos vemos después…

El río estaba manso, tranquilo y aunque el murmullo del agua existía, lo que más se escuchaba en aquel rincón, eran las risas de los comensales. Antes de bañarse, Nano le pidió a María que le preparara una canasta con alimentos y cuando se terminó de alistar, la muchacha le entregó el pedido listo. Al regresar con su hijo y su novia, pusieron una manta, organizaron la comida y se sentaron los tres a disfrutar. Francisco tenía, además de su pasión por los caballos, una enorme ductilidad para la actuación y hacía imitaciones muy buenas. Un pequeño acto para Caro y Nano, los había deleitado y ahora conversaban al respecto de ese matiz del pequeño

CAROLINA: Si yo tuviera tu talento, no lo dudaría, Fran
EMILIANO: Claro, hijo, podrías probar de estudiar actuación
FRANCISCO: Pero yo quiero ser jinete, pa
EMILIANO: Lo se, hijo y nadie dice que no lo seas, solamente te decimos que el teatro, podría ser un excelente pasatiempo.
CAROLINA: Eso te puede ayudar a ser mucho mejor, príncipe
FRANCISCO: ¿Cómo?
CAROLINA: Cuando uno tiene una vocación tan firme como tú y dedica su tiempo sólo a eso, puede llegar a sentirse agobiado y cansado. En cambio, si dedicas horas de tu vida a otra cosa que también te guste, te das cuenta de muchas cosas que te ayudan a mejorar en lo que haces, a concentrarte más, a tener ideas nuevas
EMILIANO: Piensa así, llanero, lo pruebas un tiempo y si no te gusta, lo dejas. No te pierdas la experiencia, verás que te abre el pensamiento y te relajas
FRANCISCO: Me gustaría hacerlo, papi y mamá cree que lo haría muy bien
CAROLINA: ¿Ves, precioso? Inténtalo
FRANCISCO: El problema es que tendría que dejar natación y Jano iba a venir conmigo, yo se lo prometí
CAROLINA: Eso déjamelo a mí, mi bebé lo que quiere es compartir tiempo contigo. Me parece que tiene una veta actoral también, seguro la idea le guste mucho
EMILIANO: Ya los veo a los dos, armando una obra de teatro en la hacienda
FRANCISCO: ¡¡Eso sería lo máximo, papi y que Lu baile!!
CAROLINA: ¡Me gusta eso!
EMILIANO: ¿Y qué les parecería si entre todos nos organizamos y preparamos un show para la inauguración del dispensario y la escuelita?
CAROLINA: Podemos invitar a la gente de La Cruz y que traigan alimentos no perecederos, útiles, juguetes y cosas así para repartir en otros lugares necesitados
FRANCISCO: ¡¡En la escuela hacen eso!!
CAROLINA: ¡Está dicho! Y se quién nos puede ayudar…
EMILIANO y FRANCISCO: ¿¿Quién??

Julieta y Augusto entraron al departamento de la médica a pleno toqueteo y arrumaco. Encendidos, deseosos, necesitados de estar juntos. Ese rapidito en la bodega los había apaciguado un poco, sin embargo, sus ganas no les daban tregua. Una voz masculina, interrumpió el agasajo…

LAUTARO: (Carraspeando la garganta) Buenas noches…
JULIETA: (Toda colorada) ¡Me asustas, menso!
LAUTARO: Yo me asusto, taruga…
JULIETA: Amor, este bobito es mi hermano mayor Lautaro. Soquete, él es Augusto, mi novio
AUGUSTO: (Estrechan las manos) Es un placer conocerte, por fin
LAUTARO: ¿Por fin? ¿Le hablas de mí, niñita?
JULIETA: Para nada…
AUGUSTO: (Sonríe) En realidad, quien me ha contado obra y vida tuya, ha sido tu hermano Bruno
LAUTARO: (Piensa) ¿Augusto? (Hace memoria) ¡Ya se quién eres! Y si, Bruno me ha hablado de ti también. Tú fuiste quien lo ayudó con su carrera. Mil gracias por eso (mira a su hermana) Aunque me parece que Juli te agradece por toda la familia, jajajaja
JULIETA: ¡Menso!
AUGUSTO: Bruno es un muchacho increíble…
LAUTARO: Si que lo es y por cierto, niña, dijo que mañana quiere comer con nosotros y contarnos algo
JULIETA: ¿Dónde y a qué hora?
LAUTARO: En la casa de los viejos, alrededor de las ocho.
JULIETA: Ahí estaré. Igual, mañana voy para La Cruz, seguro me hago una llegada a Terranova
LAUTARO: Está bien y, cuñado, eres bienvenido a la reunión, eh
AUGUSTO: No lo creo, pero gracias…
LAUTARO: ¿Estás ocupado?
AUGUSTO: No, pero es algo familiar
LAUTARO: No me desaires
JULIETA: Eso sería un grave error, Tuto…
AUGUSTO: Pregúntenle a Bruno y si él no tiene inconveniente, estaré ahí
LAUTARO: ¡Me parece justo! Ahora, los dejo para que se apachurren tranquilos
JULIETA: ¿Dónde vas a ir?
LAUTARO: Con mamá y papá (Los saluda) Hasta mañana…
JULIETA: Adiós, Lauti…
AUGUSTO: Bye… (Lautaro se retira) Simpático tu hermano…
JULIETA: Todo un personaje (Deja su cartera en el sillón) Y le caíste bien…
AUGUSTO: Fue recíproco…
JULIETA: (Lo mira) Tuto…
AUGUSTO: Si, amor, dime…
JULIETA: Quisiera ser más sutil contigo, pero no resisto un segundo más sin ti… (Desabotona de a uno, los botones de su camisa)
AUGUSTO: Me encanta que seas directa… (Le levanta la falda y le toma las pompas con fuerza)
JULIETA: (Le siente el pene erecto) ¿Estabas así desde que llegamos?
AUGUSTO: Desde el ascensor, preciosa…
JULIETA: (Baja la cremallera de Tuto y toma el miembro por encima del bóxer) No se cómo no corriste al inoportuno de tu cuñado
AUGUSTO: Quería dejar una buena impresión… (Gime cuando ella mete su mano por adentro del calzón y lo acaricia)
JULIETA: ¿Te gusta lo que hago?
AUGUSTO: ¿No se nota que si?
JULIETA: Algo…
AUGUSTO: (La besa) Hagamos el amor, quiero poseer cada resquicio de tu cuerpo, hacerte mía como no lo imaginas…
JULIETA: (Lo sienta en el sillón) Me lees la mente… (Se arrodilla y comienza una felación)
AUGUSTO: Mmm... Si, qué delicia… (Le toma el cabello para ayudarla) Ven arriba, quiero entrar en ti, ¿no quieres tú?
JULIETA: (Lo hace) Quiero todo contigo…
AUGUSTO: (Se movían despacio) ¿Todo es TODO?
JULIETA: Cada cosa que puedas imaginarte, deseo que la hagas realidad conmigo
AUGUSTO: (Se pone de pie agarrándola, para no salirse) En la cama será más cómodo… (Llegan al cuarto y aún dentro de Julieta, se acuestan y él endurece las penetraciones, robándole extensos e intensos gemidos) Te amo, Juli…
JULIETA: Y yo te amo a ti, Tuto…

“LA PAMPA” – Capítulo 136



Carolina organizaba una de las gavetas de su alcoba en Santa Cecilia, haciéndole espacio a Nano y así él pudiera tener sus pertenencias allí. Ya había puesto algo de ropa, pero cada vez que quería higienizarse, tenía que llevar y traer sus productos y eso resultaba molesto. Alma golpeó y entró con Cande de una mano y Nico en brazos…

ALMA: Hola…
CAROLINA: (Gira la cabeza) ¡Cuánta belleza, por Dios! (Alza a Cande y besa a ambos niños) ¿Cómo estuvo el paseo?
ALMA: Bastante bien
CAROLINA: ¿Y por qué esa cara, Alma?
ALMA: Algo en los terrenos vecinos de La Serena se estaba incendiando
CAROLINA: ¿En qué parte?
ALMA: ¿Recuerdas el sitio donde una gente había levantado casillas y después Almeyda les construyó casas y los hizo mudarse?
CAROLINA: Si
ALMA: Pues, al parecer eran esas casillas
CAROLINA: ¿Quién fue a ver?
ALMA: Se quedaron Donato y Celia, y Pablo buscó a los trabajadores. Nano y Diego también fueron a ver
CAROLINA: ¿Y Francisco?
ALMA: Está abajo con Chava, quiso ir, pero por supuesto que Emiliano no lo dejó y se quedó enojado
CAROLINA: Ahora lo busco y veo si consigo contentarlo un poco
CANDELA: Tata, meme…
CAROLINA: ¿Tienes hambre?
CANDELA: Ti, meme, mmmm (Se toca la panza)
CAROLINA: Jajajaja, ¡ya veo!
ALMA: Bajemos a prepararle el biberón a esta preciosura…
CAROLINA: (Asiente y van saliendo) Dime algo, Alma, ¿aún sientes esa desconfianza con “ya sabes quién”?
ALMA: (Comprende) Aunque no me haya dado motivos, si, siento lo mismo
CAROLINA: Me pasa igual, algo en su mirada me da un no se qué
ALMA: Espero que siempre sea sólo una sensación, porque mi casi melli es muy feliz con ella y Cande es hermosa y una Mouriño más
CANDELA: Modiiiño…
CAROLINA: ¡Eso, preciosa! (Besitos por todo el rostro)
ALMA: No se puede no adorar a esta niña, es muy dulce… (Llegan a la cocina)
FRANCISCO: (Estaba sentado en un rincón, cruzado de brazos y con el ceño fruncido) No quiero, María, gracias… Voy a llamar a mi mamá y decirle que venga por mí
CAROLINA: ¿Y eso por qué, Fran?
FRANCISCO: Porque mi papá se fue y no me llevó
CAROLINA: (Sienta a Cande en su sillita) Pasa que si hay un incendio, puede ser peligroso, príncipe, entiende
FRANCISCO: Pero yo sólo quería ver, no me iba a meter
CAROLINA: ¿Sabes qué pasa, Fran? Que los papás nos preocupamos mucho y si hay peligro, hacemos lo que sea por alejar a nuestros hijos de eso.
FRANCISCO: ¡¡Igual!!
CAROLINA: Además, yo le dije a tu padre que quería irme a pasear en Caramelo contigo
FRANCISCO: ¿De noche?
CAROLINA: Si, hay algo que quiero mostrarte y sólo se ve cuando está oscuro
FRANCISCO: (Le cambia el gesto) ¿De verdad?
CAROLINA: Por supuesto
FRANCISCO: ¿Podemos ir ahora?
CAROLINA: Deja que le preparo el biberón a Cande y vamos
CANDELA: ¡¡MEMEEE, TIIII!! (Se ríe)
ALMA: Vayan, María y yo nos ocupamos
CAROLINA: ¿Segura?
ALMA: Ajá, llévate al llanero y pásenla lindo
FRANCISCO: ¡¡Gracias!!
CAROLINA: (Salen y montan al corcel) ¿Alguna vez has visto el cielo en la tierra?
FRANCISCO: ¿Cómo? No te entiendo
CAROLINA: Cuando veas lo que te quiero mostrar, lo vas a entender…
FRANCISCO: ¿Vamos a tardar mucho?
CAROLINA: Como 10 minutos y de paso, te voy a enseñar el lugar donde tu papá salvó a Morena y me conoció a mí
FRANCISCO: ¡¡Genial!! Caro, ¿Lucía si viene mañana?
CAROLINA: Si. Augusto trae a tu novia después del almuerzo
FRANCISCO: ¿Y a Jano?
CAROLINA: También
FRANCISCO: Ya quiero verla… ¿Y si vas a llevar a Jano a natación conmigo?
CAROLINA: Apenas tu mamá me diga tus nuevos horarios, lo inscribo
FRANCISCO: ¡¡Buenísimo!! Yo tengo otro amigo, pero Lucas tiene mi edad
CAROLINA: ¿Es de la escuela?
FRANCISCO: No, es de equitación.
CAROLINA: ¿En la escuela no tienes amigos?
FRANCISCO: ¡¡¡Uffff, si, un montón!!! Pero no les gustan los caballos, ellos nomás juegan fútbol y a mí me gusta, pero más me gusta montar
CAROLINA: Entiendo y con Lucas compartes eso
FRANCISCO: Si, empezamos juntos y papi nos entrenaba
CAROLINA: Si lo deseas, un día puedes invitarlo a que venga
FRANCISCO: ¿En serio? Porque la hacienda de mi tío me gusta, pero la tuya me encanta
CAROLINA: Fran, esta hacienda y esta casa, son tuyas, puedes invitar a quien quieras. Solamente me avisas y ya
FRANCISCO: ¡¡Gracias, Caro!! Eres la mejor
CAROLINA: Lo que más deseo es que sientas todas estas tierras como un nuevo hogar, Fran, además del que tienes con tu mami
FRANCISCO: ¡Mamá es lo máximo y tú también!
CAROLINA: Muchas gracias, precioso…
FRANCISCO: ¿Te contó mi papá que Benja lo vomitó todo? Jajajaja, como Facu en el cumple de Lucía
CAROLINA: ¿Cuándo fue eso?
FRANCISCO: El lunes que me fue a buscar y después fuimos a su departamento y luego llegaste con la pizza
CAROLINA: No me lo contó
FRANCISCO: Le debe dar vergüenza, jajajaja, porque mami lo regañó, JAJAJAJA
CAROLINA: ¿Y por qué le pasó eso?
FRANCISCO: Es que papá alzó a Benja y lo hizo como avión, jajajaja…
CAROLINA: (Sonríe) Entonces, se merecía el regaño
FRANCISCO: ¡Mami le dijo lo mismo, jajajaja!
CAROLINA: ¡Este Nano es un caso serio!
FRANCISCO: Si, si, si…
CAROLINA: (Detiene al caballo) Llegamos, caballero… (Se baja y ayuda a Fran)
FRANCISCO: (Había una arboleda) ¿Eso que se escucha es el río?
CAROLINA: Si y ahí (señala a unos 20 metros) Tu papá salvó a Morena
FRANCISCO: ¡Qué genio es! ¿Dónde está el cielo en la tierra?
CAROLINA: Por aquí, dame la mano (el niño lo hace y traspasan la arboleda, encontrando después, una vertiente del río donde el reflejo de la luna y las estrellas, era nítido y claro) ¿Qué te parece?
FRANCISCO: ¡¡Woooow!! Es lo más lindo, Caro…
CAROLINA: Te dije que lo era…
FRANCISCO: (Toca el agua despacio) Parece como si fuera el cielo de verdad… (Escuchan a Nano llamándolos)
CAROLINA: Tu papá anda rondando…
FRANCISCO: ¡¡Aquí, pa!!
EMILIANO: (Los alcanza y se queda embobado con el espectáculo) ¡Wooowww!
CAROLINA: Eso fue lo que dijo tu hijo
FRANCISCO: Es cierto
CAROLINA: ¿Qué pasó con el incendio?
EMILIANO: Nada grave, al menos no hay heridos, pero al parecer, alguien provocó el fuego
CAROLINA: ¿Para qué?
EMILIANO: No tengo idea, una vez que podamos revisar lo que quedó, puede que nos encontremos con la respuesta. Lo importante aquí es que nadie resultó herido
FRANCISCO: Me encanta cómo se ve el cielo aquí…
EMILIANO: Está hermoso, hijo, ¿ya se te pasó el enojo?
FRANCISCO: Ya Caro me explicó que no quieres que esté donde hay peligro, papá, pero pudiste decirme eso en vez de sólo decirme: “no y punto”
EMILIANO: Tienes toda la razón, campeón, lo siento
FRANCISCO: Ya pasó, pa, no te preocupes
EMILIANO: ¿Qué dicen si me regreso a la casa, busco algo de comida y cenamos los tres aquí?
CAROLINA: ¡Me encanta la idea!
FRANCISCO: ¡Y a mí!
EMILIANO: ¡¡Está hecho, pues!! (Besa a Caro) Ya regreso
CAROLINA: Amor, si te vas a bañar, ya puse tus cosas de higiene donde quedamos
FRANCISCO: Si, papá, báñate que hueles a humo, jajajaja
EMILIANO: ¡¡Míralo al chistoso!!
CAROLINA: (Otro besote) Ve tranquilo, mientras Fran y yo, buscamos un buen lugar para acomodarnos…

“LA PAMPA” – Capítulo 135



Donato y Pablo, recorrían la extensa hacienda de la que ahora eran co propietarios. Horacio los iba guiando, ya que él la conocía ampliamente, debido a que durante los años que llevaba trabajando en Santa Cecilia, les había colaborado a los Almeyda en muchas oportunidades. Celia y Serena también estaban allí, pero como aún a esa hora, el calor golpeaba fuerte, en vez de ir a caballo, iban en la camioneta, junto con Alma, Candela y Nicolás.

CELIA: Este lugar es inmenso                                                                                
SERENA: Eso mismo iba a decir, mi hijo me contó que era extenso y se quedó corto
ALMA: Casi tan grande como Santa Cecilia
SERENA: ¿Tu hacienda es más grande?
ALMA: Si. Cuando se inició, mi abuelo compró los campos que los demás hacendados no utilizaban, por eso…
CELIA: (Habla sin darse cuenta) Como los linderos con Terranova…
ALMA: Ajá, ¿cómo sabías?
CELIA: Supongo que tu hermano me contó, habla tanto de este mundo…
SERENA: ¿Te aburre eso?
CELIA: No es que me aburra, pero a veces me lo dice asumiendo que voy a comprender y francamente, me pierdo entre tantas cosas…
ALMA: Pablo es un apasionado, Celia, acostúmbrate
CANDELA: (Acariciaba al bebé) Pimito indo, tata
ALMA: Si, preciosa, tu primito es hermoso, ¡cómo tú!
SERENA: Desde que llegué que Cande anda detrás del bebé
ALMA: Está enloquecida con Nico, ¡más que Jano!
SERENA: Menos mal que no hay celos
CELIA: Si que los hay, cuando Pablo alza a Nicolás, la niña se le pega
ALMA: Es cierto y Jano, por más que lo adora, en cuanto Caro o Augusto se acercan al bebé, hace algo que llame la atención de sus padres de inmediato.
CELIA: De todas maneras, es inconsciente y normal, los niños actúan de esa forma
SERENA: ¿Lucía no es así?
ALMA: Para nada. Mi princesa es más bien tímida y disfruta que los demás sean el centro, ella prefiere quedarse a un costado.
CELIA: Además, por la edad que tiene y al ser la mayor, ya está acostumbrada.
SERENA: A mí no me parece tímida, sino muy tranquila
ALMA: Depende para qué, señora, cuando monta, por ejemplo, no quiere que la miren, pero cuando baila, arma todo un show
CELIA: ¡Y baila muy bien!
SERENA: ¿Si? ¿Tiene dotes?
ALMA: Muchísimos
CELIA: Es muy flexible y aprende rápido, su memoria retiene los pasos y los modos
SERENA: ¿Bailarina clásica?
ALMA: No, el ballet no le gusta tanto
SERENA: ¿Qué disciplina practica?
ALMA: Contemporánea y ritmos latinos. Ahora quiere comenzar flamenco
SERENA: Con esos intereses, no va a dedicarse a los caballos
ALMA: Son un pasatiempo y los disfruta, pero no su vocación, definitivamente…
CELIA: Pienso lo mismo, en estos meses me he dado cuenta que no solamente el baile, sino el arte en general, es su gran pasión
SERENA: Igualmente, todavía es pequeña y a medida que vaya creciendo y descubra mundos nuevos, puede que cambie de camino
ALMA: Lucía sabe que lo que sea que elija, estará bien, así que es muy libre en ese sentido
SERENA: Mi nieto la adora, se la pasa hablando de ella
ALMA: Es mutuo
CELIA: A mí me parecen la cosa más tierna, siempre van de la mano y Francisco la cuida todo el tiempo, vive pendiente de ella
SERENA: Es que Fran tiene el mismo carácter e instinto protector de Nano
ALMA: De tal palo, tal astilla
CELIA: (Iba manejando) Los muchachos se detuvieron… (Para el carro)
SERENA: Y se bajaron de los caballos
ALMA: Parece que algo pasa…
CELIA: Voy a ver… (Se baja del coche) ¿Qué pasó?
PABLO: (Le señala en una dirección, como a 200 metros de donde ellos estaban, detrás de una ladera alta) Parece humo
DONATO: ¿Qué es lo que hay allí, Horacio?
HORACIO: Hace un tiempo, casillas, Donato, pero Almeyda las mandó quitar y llevó a esa gente a otro lado, les hizo unas casitas y todo
PABLO: Es muy raro.
HORACIO: Mejor voy a echar una mirada.
CELIA: Voy contigo, no sea cosa que haya heridos (Regresa al carro y saca su maletín) ¡Por  eso siempre lo llevo conmigo!
DONATO: Pablo, ve por los trabajadores, yo los acompaño
PABLO: Anda… (Besa a Celia) Cuídate
CELIA: Lo haré, amor, no te preocupes
PABLO: (A los otros dos) ¡Me la cuidan! (Otro beso y se va al coche)
CELIA: (Sube al caballo) Vamos de una vez…

Jano y Lucía entraron como tromba a la casa de sus abuelos paternos, Tuto y Julieta, detrás de ellos, morían de risa. Oscar y Norma estaban en la sala, junto a Vanesa.

JANO: ¡¡Nonos, tía, holaaaaaaa!! (Se tira encima de Vane)
LUCÍA: Ten cuidado, Jano, la vas a golpear
JANO: (Mira a su tía) ¿Te la di, tía?
VANESA: No, príncipe, pero tienes que ser más delicado, bebé
JANO: ¡Bueno! (Le da besos)
AUGUSTO: (Venía de la mano de Juli) Buenas noches, familia…
NORMA: Hola, hijo…
OSCAR: Hola, campeón…
AUGUSTO: Les presento a Julieta Medina Quirós. Ellos son Norma y Oscar, mis padres y mi hermana menor, Vanesa
JANO: ¡¡Mi petriadaaaa!!
LUCÍA: Y la novia de papá…
NORMA: (Sonríe) Bienvenida, bonita (Se pone de pie y la saluda)
OSCAR: (Hace lo mismo) Es un placer conocerte…
VANESA: ¡Por fin!
AUGUSTO: ¿Por fin, qué, Vanesa?
VANESA: ¡Por fin la conocemos, menso!
JULIETA: Mucho gusto…
NORMA: Me imagino que se quedan a cenar
LUCÍA: ¡¡Si, nonita!!
NORMA: Entonces, vengan conmigo, par de salvajes, ayúdenme a preparar la mesa
VANESA: Yo los ayudo, mami. Con permiso… (Se retiran los cuatro)
AUGUSTO: (Se sientan) ¿Qué lees, pa?
OSCAR: Los estados de la empresa, hijo
AUGUSTO: ¿Todo en orden?
OSCAR: Si, tus hermanos trabajan muy bien
AUGUSTO: (Mira a su novia) Mis dos hermanos mayores están es España, porque se abrió una empresa allí y pues, todo lo manejan ellos
JULIETA: ¿Tú no?
OSCAR: Augusto está empezando su propio negocio, pero nos colabora
AUGUSTO: Es el patrimonio de mi familia, claro que colaboro…
OSCAR: ¿Cómo van los trámites de tu empresa, hijo?
AUGUSTO: Todavía estoy esperando la habilitación comercial, en cuanto la tenga, ya puedo iniciar
OSCAR: El ingeniero, ¡ja! ¡Qué orgullo, campeón!
AUGUSTO: Gracias, pa…
JULIETA: Ya era hora que ejercieras tu profesión, amor
OSCAR: Concuerdo
AUGUSTO: Prefiero que dejemos el pasado detrás y nos planteamos todo de cara al futuro…
JULIETA: Tienes razón…
OSCAR: Completamente de acuerdo y hablando de eso, ya te conseguí varias entrevistas
AUGUSTO: ¿Con quién?
OSCAR: Algunos empresarios que conozco, hijo. Varios tienen campos agrícolas y pueden precisar de los servicios de un excelente ingeniero agrónomo como tú
AUGUSTO: Gracias, papá
OSCAR: No me agradezcas nada aún. Ellos te van a entrevistar y si te toman o no, va a depender de ti y de tus capacidades
JULIETA: ¡Está puesto que te contratan, precioso!
OSCAR: Esta es una mujer enamorada, jajajaja
JULIETA: ¡¡Muy enamorada, señor!!
OSCAR: Mi nombre es Oscar, deja lo de señor de lado…
JULIETA: Está bien, Oscar
OSCAR: Así me gusta
JANO: ¡¡Papiiii!! (Lo jala de un brazo) Dice la abuela que escojas el vino de la bodega
AUGUSTO: Es buena idea, ¿me acompañas, Juli? Así conoces un poco más la casa
JULIETA: Será un placer
JANO: Vamos a lavarnos las manos, nono
OSCAR: ¡Qué niño más pulcro!
AUGUSTO: Jajajaja, ¡tú lo dijiste, papá! (Bajan con Juli a la bodega y apenas entran, se empiezan a besar) Ya quiero estar a solas contigo y hacerte el amor, con todo mi amor…
JULIETA: Y yo quiero que lo hagas…
AUGUSTO: (Más besos) Hagamos un rapidito… (Va metiendo sus manos por debajo de la falda)
JULIETA: Nos esperan para cenar, señor cachondo…
AUGUSTO: Eso no es problema, mi amor… (La pone contra la pared)
JULIETA: Tu familia va a pensar mal
AUGUSTO: (Estaba muy excitado de tanto tocarla) ¿Me vas a dejar así?
JULIETA: ¿Así cómo?
AUGUSTO: (Hace que lo toque) Loquito y con ganas…
JULIETA: Hacer eso sería muy malo de mi parte, ¿no?
AUGUSTO: Pésimo, hermosa… (La alza) Te amo, te deseo…
JULIETA: ¿Cómo me niego después de semejante declaración?
AUGUSTO: (Se libera, le corre la ropa interior y la penetra, tapándole la boca para evitar los sonidos) No te niegues… 

martes, 29 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 134



Después de haber contemplado el amanecer juntos, desde un sitio muy especial de Terranova, llenándose de besos y arrumacos, Agustina y Bruno había regresado para acostarse a dormir. Ella lo hizo bastante rápido, pero él, no. Nunca antes su vida fue tan plena y esa sensación no le permitía conciliar el sueño. Dio vueltas en la cama mil veces y cuando estaba a punto de lograrlo, un ruido de coches acelerando, lo llevó a salir de su cuarto. Eran dos carros de lujo, apostados frente a la puerta de la casa grande. No conocía a los tipos que manejaban, salvo a uno, Manuel Quinteros, el mismo idiota al que le había roto la nariz tiempo antes. El capataz se acercó.

BRUNO: ¿Qué quiere usted aquí?
MANUEL: ¡Ey, muchachos, es este!
BRUNO: ¿Soy yo qué cosa?
MANUEL: Tú me rompiste la nariz y la vas a pagar bien caro, mequetrefe
BRUNO: (Dos tipos lo agarran, uno de cada brazo) ¡Pelee usted!
MANUEL: ¿Y arriesgarme a que me rompas la cara completa? No, machito, para eso traje a mis amigos
BRUNO: ¡Infeliz!
MANUEL: (Le da un puñetazo en el estómago) Ahórrate los insultos
BRUNO: (Se zafa de uno y golpea al otro) ¡Venga si es tan hombre!
MANUEL: ¡Tarados, agárrenlo!
BRUNO: (Lo toma de la solapa y le da varias trompadas en el rostro) ¿Así que muy macho cuando lo ayudan? (Uno de los otros tipos quiere golpearlo, pero Bruno se mueve, logrando que el golpe del otro, recaiga  en Manuel) ¡Mire, hasta sus amiguitos lo golpean!
MANUEL: (El capataz los estaba dejando como piltrafas a los tres) ¡Imbéciles, hagan algo!
BRUNO: ¿Y por qué no lo haces tú? Al final que es tu asunto, no el de ellos (Se escucha un disparo)
ERNESTO: ¿Qué demonios pasa aquí? (Agus estaba detrás de él)
BRUNO: Pasa que estos tres señores vinieron a hacerse los matones, patrón
MANUEL: ¡No es cierto, padrino! Nomás vine a visitarte y este gorila nos agarró a golpes
AGUSTINA: ¡¡Maldito mentiroso!!
ERNESTO: Bruno, déjalos
BRUNO: (Lo hace) Si, patrón
MANUEL: Córrelo, padrino
ERNESTO: No voy a hacer tal cosa
AGUSTINA: Mi papá ya sabe todo lo que me hiciste el otro día, Manuel y vimos lo que pasó, así que no finjas (Va con Bruno que sangraba un poco por el labio) Vamos a curarte
BRUNO: No es nada, señorita
ERNESTO: Largo de aquí, Manuel y hasta que no seas respetuoso de mi hija y de la gente de estas tierras, no serás bienvenido
MANUEL: ¡Te vas a arrepentir, padrino! (Se sube al carro y se va, dejando a sus amigos ahí tirados)
BRUNO: (Los mira) ¿Qué demonios esperan? (Los tipos salen detrás de Manuel)
ERNESTO: Ven adentro, Bruno, así te curamos esas heridas
BRUNO: Lo siento mucho, señor, pero no podía dejar que me golpearan
ERNESTO: Lo se, muchacho, vamos… (Entran a la casa)

Augusto y los niños, llegaron a la heladería puntualmente. Luisana los esperaba y al ver a Tuto, sonrió

AUGUSTO: Ahí está mi amiga, enanos
JANO: ¿Quién es ella, papi?
LUCÍA: Ya nos dijo que es su amiga, Jano
AUGUSTO: Exactamente
JANO: ¿Y va a ser tu novia?
AUGUSTO: No, hijo, nada de eso
LUISANA: (Se pone de pie) Buenas tardes
JANO: Hola, señora, yo soy Jano
LUCÍA: Y yo Lucía
LUISANA: Mucho gusto, niños, yo soy Luisana
JANO: ¿Lu…? No me sale el nombre
LUISANA: Dime Lusi y ya
JANO: ¡Bueno!
LUISANA: (Mira a Lucía) Me habían dicho que eras una princesita preciosa, Lucía, pero se quedaron cortos
LUCÍA: ¿Quién le dijo?
LUISANA: Julieta y tu papá
JANO: ¿Mi petriada?
LUISANA: ¿Qué?
AUGUSTO: Quiso decir “pediatra”
LUISANA: Ah, si, Julieta es tu pediatra y mi amiga
LUCÍA: ¿Y tú puedes decirle que vuelva y sea la novia de mi papá?
LUISANA: ¡Claro, muñeca!
AUGUSTO: Niños, no sean cansones, ya les expliqué cómo son las cosas
JANO: No importa, papi, si ella nos ayuda, ¡la vamos a buscar a Mami y la traemos!
LUCÍA: Es Miami, Jano, no “Mami”
JANO: ¡Lo que sea!
LUCÍA: Jajajaja, qué menso eres, niño, jajajaja
AUGUSTO: Jano tiene un pequeño inconveniente y no se concentra con facilidad, por eso no termina de aprenderse las palabras. Su cabecita viajera se disipa rápidamente y no llega recordar bien
LUISANA: Soy psicopedagoga, créeme que comprendo
JANO: ¿Qué dijo?
LUCÍA: Eso ni yo lo entendí
AUGUSTO: Psicopedagoga, niños
LUISANA: Eso quiere decir que ayudo a los pequeños a que superen sus dificultades.
LUCÍA: ¿Y cómo hace?
LUISANA: Con charlas y juegos
JANO: ¿En serio?
LUISANA: Si, galanazo
JANO: A mí me sonó a insulto eso que es, jajajaja…
AUGUSTO: Ay, Jano, eres terrible, mi campeón
LUISANA: Me gusta cómo son tus hijos, Augusto, parecen muy felices
JANO: ¡Somos muy felices!
LUCÍA: Si, papi volvió y mami es la mejor del mundo
JANO: Aquí hay mucha charla y poco helado…
LUCÍA: ¡Es cierto!
AUGUSTO: Siéntense y pedimos
LUISANA: Ehhhh, Augusto, ¿no te molestaría si llevo a los pequeños al centro de juegos que hay enfrente?
JANO: ¿Y el helado?
LUISANA: Primero jugamos mucho y luego, comemos hasta reventar
JANO: ¡¡Me gusta, me gusta!!
AUGUSTO: Vamos a los juegos, pues
LUISANA: No, sólo nosotros tres, no tú
AUGUSTO: ¿Y eso por qué?
JANO: (Ve algo a espaldas de su papá, sonríe y sale corriendo) ¡¡Petriadaaaaaaaaaaa!!
LUCÍA: (Sale detrás de su hermanito) ¡¡Juliiii!!
AUGUSTO: (Se gira, sin poder creer que ella estuviera ahí) Pero, ¿cómo?
LUISANA: Te dije que en cuanto reaccionara, volvería por ti
JANO: (La abrazaba) Papá nos dijo que te habías ido a Mami
LUCÍA: ¡Miami, Jano!
JULIETA: Y lo hice, pero cuando llegué, decidí volverme
JANO: ¿Por qué?
JULIETA: Porque es aquí donde quiero estar, niños
LUCÍA: ¿Y vas a estar con mi  papá?
JANO: ¡¡Di que Siiii!!
JULIETA: (Asiente) Es la idea, pero necesito hablar con él a solas un momento
JANO: ¡Lusitania nos lleva a los juegos!
LUCÍA: (Se ríe) Luisana, Jano
JANO: ¡Eso dije, LU - SI - TA - NIA!
LUCÍA: No hay caso contigo, enano…
LUISANA: Niños, muévanse, hay una tonelada de risas y diversión esperando enfrente
NIÑOS: ¡¡Siii!! (Saludan a Juli y salen)
JULIETA: (Augusto la miraba, estaba como inmóvil) Volví…
AUGUSTO: Volviste… (Tenía los ojos rojos)
JULIETA: Perdóname, soy una tonta. Cuando llegué al aeropuerto pensé: “¿Qué demonios hago aquí, si tengo el alma allá? Él es mi destino”
AUGUSTO: Volviste, hermosa… (Unas lágrimas corrieron por sus mejillas)
JULIETA: (Le limpia el rostro) Aquí estoy y ya no pienso irme de tu lado, ¿me puedes perdonar?
JANO: (Miraban por la ventana) ¡¡Papá la besóoo!! Jajajaja, ¡es un genio!
LUCÍA: Y ahora se abrazan mucho, ¡son tan lindos!
JULIETA: Te amo, Tuto
AUGUSTO: Y yo te amo a ti, Juli, con el alma. Perdón por no verlo a tiempo
JULIETA: Estabas pasando por un momento muy difícil, yo debí ser más paciente
AUGUSTO: Dejemos todo atrás y vivamos esto, te lo suplico
JULIETA: (Más besos) ¡Tienes razón! (Se echa a reír)
AUGUSTO: ¿Qué pasa?
JULIETA: (Le hace un gesto con la cabeza) Tenemos audiencia…
AUGUSTO: (Mira a la ventana y sus hijos aplaudían, sonriendo, con los rostros llenos de dicha) Los dos querían que fueras mi novia, ¿les vas a dar el gusto o no?
JULIETA: ¿Estás pidiéndomelo oficialmente?
AUGUSTO: Por supuesto, doctora Medina Quirós, ¿quiere ser mi novia, mi mujer, mi amante, mi amiga y mi amor para siempre?
JULIETA: ¿Todo eso?
AUGUSTO: Y mucho más
JULIETA: (Sonríe) Claro que quiero… (Besote) ¡Te amo!
AUGUSTO: ¡Te amo!

“LA PAMPA” – Capítulo 133



Con la luz del alba, la celebración en Terranova, llegó a su final. Por orden de los patrones, los empleados se fueron a descansar y dejaron la limpieza para cuando despertaran. De todas maneras, como para aliviar el trabajo que les iba a tocar, entre todos, acomodaron bastante, cuestión que no les quedara una labor tan pesada para más tarde. Agustina, cuando fue a la cocina por más tequila, acordó con Bruno de verse una vez que los demás durmieran y así lo hicieron, aunque no en el galpón, sino en la zona más alejada de la hacienda. Cada uno arribó al encuentro en caballo. Él llegó primero y cuando lo hizo ella, la ayudó a bajar…

BRUNO: Hola…
AGUSTINA: Si que estuvo buena la fiesta… (Se miran)
BRUNO: ¿Entonces? (Agus lo besa)
AGUSTINA: ¿Entonces qué?
BRUNO: (Le da un besote) Supongo que lo de hace rato no fue sólo producto del alcohol
AGUSTINA: Eso me ayudó a liberarme un poco, Bruno, nada más. Lo que te dije es cierto
BRUNO: ¿Está enamorada de mí? ¿De verdad?
AGUSTINA: ¿”Está”? No me hables de usted, tutéame y si, es completamente cierto…
BRUNO: Es como un sueño
AGUSTINA: (Sonríe) Se que si, lamento no haberme dado cuenta antes
BRUNO: (Encoge los hombros) Eso ya no interesa
AGUSTINA: ¿Y qué vamos a hacer con esto?
BRUNO: Lo que quiera, señorita
AGUSTINA: ¡Ya no me digas así!
BRUNO: Es la costumbre, perdón
AGUSTINA: A partir de este preciso instante, soy Agustina y ya, a lo sumo puedes decirme de alguna manera dulce
BRUNO: ¿Algo cómo qué?
AGUSTINA: No se, jajajaja
BRUNO: ¿“Mi amor” te suena bien?
AGUSTINA: Se oye fabuloso
BRUNO: (La besa suavemente) Te amo…
AGUSTINA: Y yo a ti
BRUNO: ¿Tú a mí qué?
AGUSTINA: Te amo, Bruno
BRUNO: (Sonríe mucho) ¡No me creo estar escuchándote decirlo!
AGUSTINA: ¡Óyelo bien, TE AMO!
BRUNO: (Se besan largamente) Ven, acompáñame a un lugar
AGUSTINA: ¿Dónde?
BRUNO: Confía en mí… (Le ofrece la mano)
AGUSTINA: ¿A pie?
BRUNO: Si…
AGUSTINA: Vamos…


Julieta llegó al aeropuerto de Miami agotada. No por el viaje, sino porque no había podido dejar de llorar. La expresión de Augusto pidiéndole que se quedara, diciéndole que la amaba, llorando y suplicando porque no lo deje. La médica suspiró y miró alrededor, buscando el sitio donde retirar sus maletas. Las recogió y tomando una firme decisión, se dirigió a su destino.

A media tarde, Luisana llamó a Tuto, para saber cómo estaba. La palabra que mejor describía su estado de ánimo era “inconsolable”.

LUISANA: Ay, niñito, se te nota en la voz que no te calienta ni el sol
AUGUSTO: Podrías decir que es cierto…
LUISANA: Dime algo, ¿tienes planes para hoy?
AUGUSTO: Estoy con mis hijos
LUISANA: ¿No te gustaría salir a dar un paseo con ellos? De paso nos encontramos para conversar
AUGUSTO: No es mala idea, los puedo llevar a tomar un helado
LUISANA: ¡Eso! Te voy a pasar una dirección por mensaje de texto, los espero ahí en una hora.
AUGUSTO: ¿Para qué quieres verme?
LUISANA: Para planear qué hacer si esa taruga no regresa pronto
AUGUSTO: ¿En serio?
LUISANA: Augusto, tú no sabes las cosas que ella ha hecho por mí, daría mi vida por Julieta
AUGUSTO: (Sonríe) Está bien. Nos vemos más tarde.
LUISANA: ¡Anda, pues! Hasta luego
AUGUSTO: (Corta) ¡¡Niños!!
JANO: (Como siempre, llega corriendo) ¿¿Qué pasó, pa?? (Se le cuelga)
AUGUSTO: ¿Terminaron su tarea?
LUCÍA: ¡Yo si! Y la nona la revisó y la hice muy bien
JANO: ¡Yo no, jajajaja!
AUGUSTO: ¿Qué te falta?
LUCÍA: Nada, papi, no le dieron tarea hoy
JANO: ¡Siiii!
AUGUSTO: ¡Suertudo! Bien, hijos míos, tengo que ir a ver a una amiga, ¿quieren acompañarme? De paso nos tomamos un helado
LUCÍA: ¡Si, quiero!
JANO: ¿Es mi petriada, papi?
AUGUSTO: No, campeón, Julieta ya no vive en México
LUCÍA: ¿Qué?
JANO: ¿Dónde se fue?
AUGUSTO: A Estados Unidos
LUCÍA: ¿Por qué?
AUGUSTO: Porque le ofrecieron un trabajo muy importante
LUCÍA: Yo quería que fuera tu novia…
JANO: Yo también
AUGUSTO: ¿Saben qué, niños? A mí me hubiera encantado que Julieta y yo nos hiciéramos novios, pero no se pudo
LUCÍA: (Le da un beso) Lo siento, papi
JANO: (Lo abraza) Vamos a tomar helado y así te pones contento, papá
AUGUSTO: (Los mira) Si los tengo a ustedes, soy el más feliz del mundo, hermosos
LUCÍA: Nunca te vamos a dejar
JANO: Nunca, nunca, pa…

Carolina estaba recostada sobre la alfombra, sudada, agitada, emitiendo toda clase de sonidos guturales. Cuando Nano entró y la vio, echó una carcajada tremenda

EMILIANO: ¿Tratando de tener “nalgas de acero”, amor? Jajajaja
CAROLINA: (Deja de hacer abdominales y le lanza un cojín) ¡No te rías, menso!
EMILIANO: Me río porque no necesitas hacer eso, tienes las pompas más hermosas y tentadoras del universo
CAROLINA: Si, claro
EMILIANO: Es en serio, preciosa, toda la actividad de la hacienda, te permite tener ese cuerpazo tan…
CAROLINA: ¿Tan?
EMILIANO: Mmmm… ¡Hot!
CAROLINA: (Se limpia el rostro un poco) ¡Zalamero! ¿Conseguiste todo?
EMILIANO: (Le enseña la bolsa) Si
CAROLINA: ¿A ver?
EMILIANO: (Se acerca) Chocolate para derretir, fresas y trufas… (La besa)
CAROLINA: Estoy muy antojada de comer
EMILIANO: Lo mismo me pasa a mí… (La besa más)
CAROLINA: Amor, estoy toda sudada, Nano
EMILIANO: ¿Y?
CAROLINA: Que huelo mal
EMILIANO: Hueles a rosas
CAROLINA: Marchitas…
EMILIANO: Frescas y deliciosas… (Le sube un poco la playera y le acaricia el vientre)
CAROLINA: ¿Hasta así te dan ganas?
EMILIANO: Ajá… (Se saca su camisa por la cabeza) Muchísimas ganas…
CAROLINA: Déjame darme un baño
EMILIANO: Después… (Se recuesta sobre ella)
CAROLINA: Nano, por favor…
EMILIANO: Shhh, hermosa (Más besos)
CAROLINA: (Él se apoya en ella y lo siente erecto) Eres imposible, no puedo negarme contigo (Lo hace girar y queda ella encima, le baja la cremallera y lo libera)
EMILIANO: Tampoco tienes tanta voluntad para negarte
CAROLINA: Ni que estuviera loca (Le agarra el miembro y comienza a besarlo)
EMILIANO: Uf, Caro…
CAROLINA: Amo tu sabor
EMILIANO: Y yo tu boca
CAROLINA: Me doy cuenta…
EMILIANO: Sube, monta en mí, pero ya, me estás matando
CAROLINA: (Se saca el pantalón y lo hace, gimiendo al sentir la penetración) Este corcel está a mi merced
EMILIANO: Por completo…
CAROLINA: (Se movía con una velocidad mediana) Y de nadie más…
EMILIANO: (Gira, quedando arriba y embiste duramente) Sólo tuyo, Caro, te amo
CAROLINA: ¡Oh, oh, si, así, amor, no pares!
EMILIANO: Nunca…
CAROLINA: Lléname de ti
EMILIANO: Tú mandas, quiero llegar al infinito contigo
CAROLINA: (Ni se besaban a causa del vaivén) Como por ahí estás llegando…

lunes, 28 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 132



Terranova era una fiesta en serio. Después de muchos años de no celebrar nada, por fin, tanto los empleados como los patrones, se divertían y si bien la idea era hacer una pequeña despedida a Bruno, la gente aprovechó y también festejó por el próximo matrimonio de Serafín y Ruth, quienes, por supuesto, se encontraban ahí. Greta y Ernesto comían un poco, conversando con Pablo y Celia, cordialmente invitados por Agustina. Alma y Horacio aún no llegaban porque Nicolás tenía que comer, bañarse y ponerse guapo y Candela, de pie, se tomaba a las manos de su papá e intentaba bailar. Aunque caminaba bien, el tema del baile no lo dominaba y eso la hacía caerse.

PABLO: ¡Eso, hija, muévelas!
CANDELA: Ti, papá, ati…
CELIA: Jajajaja, ahora le dices eso, pero cuando sea una adolescente, no la vas a dejar salir a la disco
GRETA: ¡Muy cierto!
ERNESTO: Lógico
PABLO: ¿Agustina le dio problemas, señor?
ERNESTO: Para nada…
GRETA: ¡Mentiroso! Mi hija salía con sus amigas y este caballero, tan modosito como parece, la seguía, jajajaja
ERNESTO: Es mi única hija… Muchacho, debo felicitarte por la hermosa familia que has formado
PABLO: Muchas gracias, Don Ernesto
ERNESTO: No sabía que te habías casado
PABLO: No lo hice
ERNESTO: ¿Cómo? ¿La niña es nacida fuera del matrimonio?
CELIA: Candela no es hija biológica de Pablo, señor
PABLO: Pero será mía legalmente algún día
GRETA: ¿La vas a adoptar?
PABLO: (Asiente) En cuanto termine de organizar bien la nueva hacienda y mi patrimonio, Candela será una Mouriño con papeles y todo
CANDELA: Modiniiiiiio…
PABLO: ¡Exacto! (La alza y besa por todo el rostro)
GRETA: (Miraba a la pequeña) No se si sea la vejez o qué, pero la veo muy parecida a Agustina
ERNESTO: (Observa a Candela) ¿Si?
PABLO: A mí me dio la misma sensación, tiene el mismo color de cabello y de ojos
CELIA: (Pensaba “Es su sobrina, por eso”) Cande tiene una carita común
GRETA: Es que cuando los niños son pequeños, aún no se definen sus rasgos y a cada uno nos da la sensación de similitud con los niños que conocemos
ERNESTO: Es cierto
PABLO: Doy fe de eso, me pasa con mis sobrinos menores. Jazmín me parece igual a su mamá un día y al otro, la veo igual a Lucía y Nicolás es realmente parecido a su papá, pero por momentos es Alma en pinta…
CELIA: Muy cierto…
GRETA: (Miraba alrededor) ¿Dónde está Agustina?
ERNESTO: La vi entrar a la casa hace unos minutos, debe estar todavía ahí…
PABLO: No, recién salió y se fue para allá, Don Ernesto (Le señala)
ERNESTO: ¿Y qué fue a hacer al galpón?
GRETA: Las bebidas quedaron ahí, viejo, seguramente fue a buscar más…
ERNESTO: ¡Los empleados se toman todo!
GRETA: Ni tanto, pero como tú no puedes, exageras
PABLO: ¿Cómo sigue ese corazón?
ERNESTO: Gracias a Dios, muy bien. Si el tratamiento funciona como esperamos, en un tiempo me operan y ya, ¡adiós problemas de salud!
CELIA: ¿Qué es lo que padece, señor?
GRETA: Tiene una arteria tapada y con las medicinas logran dilatarla lo suficiente para relajar el músculo. Cuando llegue a cierto punto, podrá tolerar la cirugía sin riesgos.
CELIA: No soy cardióloga, pero conozco el procedimiento.
GRETA: ¿Cuál es su especialidad?
CELIA: Traumatología y médica clínica.
GRETA: Me cae muy bien esta muchacha, Pablo, me alegra mucho que hayas sentado cabeza…

Bruno vio entrar a Agustina en el galpón y fue tras ella. La muchacha estaba buscando algo, sin lograr encontrarlo

BRUNO: ¿La ayudo, señorita?
AGUSTINA: Por favor, estoy tratando de hallar el tequila
BRUNO: Dudo que aún quede, creo que se han bebido todo
AGUSTINA: Es que están contentos por ti, Bruno, no hay uno que no te adore
BRUNO: Son muchos años juntos, señorita, somos como una familia
AGUSTINA: (Los dos buscaban) Lo se…
BRUNO: ¡Aquí encontré una botella! La voy a llevar
AGUSTINA: Espera un momento
BRUNO: Si…
AGUSTINA: Brindemos nosotros
BRUNO: No hay vasitos
AGUSTINA: (Toma la botella y la abre) ¡Del pico!
BRUNO: (Sonríe) Señorita Agustina, ¿usted bebe así?
AGUSTINA: Normalmente, no, pero la ocasión lo amerita… ¡Salud por ti, el mejor veterinario! (Da un trago y le ofrece a él)
BRUNO: (Un poco envalentonado por el alcohol que ya había ingerido, se desinhibe) ¿Usted sabe lo que dicen sobre hacer esto?
AGUSTINA: ¿Hacer qué?
BRUNO: Tomar de la misma botella
AGUSTINA: No, ¿qué dicen?
BRUNO: Que si dos personas que se atraen, beben del mismo recipiente, corren el riesgo de enamorarse
AGUSTINA: ¿Si?
BRUNO: Aunque ese no es el caso aquí
AGUSTINA: (También estaba envalentonada) ¿Quieres decir que no te atraigo?
BRUNO: (Da un sorbo) Quiero decir que ya estoy enamorado de usted…
AGUSTINA: (Le quita la botella) Definitivamente, este no es el caso

Agustina dio un nuevo trago, dejó la botella sobre una mesa y se acercó a Bruno sugerentemente, casi pegándose a él, juntando sus bocas y dejándolas sólo a un milímetro de distancia. El muchacho, deseoso por besarla, la tomó de la cintura

BRUNO: No juegue con fuego
AGUSTINA: ¿Por qué no?
BRUNO: Puede quemarse
AGUSTINA: ¿Y quién te dice a ti que no es lo que quiero lograr?
BRUNO: Lo que le dije es en serio
AGUSTINA: (Le sonríe) Lo se y a mí me pasa igual…

Sin decir más, se besaron apasionadamente, abrazándose, aferrándose al otro como no queriendo soltarse jamás. No era un beso cachondo, pero estaba repleto de amor. El ruido de la puerta los hizo separarse

ERNESTO: (No los había visto besarse) ¿Todo bien?
AGUSTINA: Si, papá, sólo que no encontramos más tequila
ERNESTO: Hay unas cajas en la cocina de la casa
AGUSTINA: ¡Han de estar ahí! ¿Me ayudas, Bruno?
BRUNO: Claro, después de usted…
AGUSTINA: ¡Muy amable! (Besa a su papá) Ya volvemos al festejo, papito chulo (Sale medio riéndose y se lleva a Bruno de la mano)
ERNESTO: (Mira alrededor) ¡Si serán ciegos! Ahí hay una botella de tequila… (La agarra) Ah, pero está abierta y ¡vaya a saber desde cuándo está así! (La desestima y sale del galpón)

Carolina se había quedado un poco inquieta. Ver a Augusto tan desanimado, no le gustaba para nada. Ella verdaderamente deseaba que su ex marido estuviera bien y fuera feliz. Nano, comprendiendo todo, le hablaba de lo que él creía

EMILIANO: El tiempo le dará todo lo que merece, mi amor, no debes ponerte mal. Augusto saldrá de esa tristeza
CAROLINA: Ojala sea pronto
EMILIANO: Para mí que el problema es con la doctora
CAROLINA: Lo mismo pienso yo. ¿Habrán peleado?
EMILIANO: No se si sea eso
CAROLINA: ¿Sabes algo que yo no?
EMILIANO: El otro día que Bruno fue a Santa Cecilia y me acompañó a ver a los becerros, ¿te acuerdas?
CAROLINA: Ajá…
EMILIANO: Pues, me contó que su hermana se va a vivir a Miami
CAROLINA: Ah, si, lo se, Augusto me lo dijo y ¡tienes razón! Debe ser por eso que anda así
EMILIANO: Seguramente la quiere mucho y la va a extrañar…
CAROLINA: ¿Quererla? Tuto la ama
EMILIANO: Ah, más a favor de mi punto.
CAROLINA: El problema es que él no reconoce lo que siente y la va a dejar ir
EMILIANO: ¿Ella qué siente?
CAROLINA: Lo mismo
EMILIANO: ¿Y por qué se va, entonces?
CAROLINA: Porque el tarugo no le dijo lo que siente y Julieta debe querer distanciarse
EMILIANO: ¡Eso es una tontería!
CAROLINA: Pienso igual, mi amor
EMILIANO: Te propongo algo. Si Augusto no reacciona, le contamos a Jano y a Lucía y verás que ellos lo ponen en vereda rapidito
CAROLINA: (Se ríe) ¡Santo remedio, Nano! Mis hijos logran lo que se proponen
EMILIANO: (La besa) Exacto… (Otro beso) ¿Será que yo lograré mi propósito contigo? (Se va recostando sobre ella)
CAROLINA: ¿Qué pretendes?
EMILIANO: Hacerte eso que tanto gozas…
CAROLINA: Mmmm… ¡Convénceme!