martes, 15 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 113





Julieta le cierra la puerta en la cara a Ramiro, se gira y mira a Tuto, con mucha seriedad…

JULIETA: Y tú, Augusto González Miño...
AUGUSTO: Antes que me reclames, bien merecido se lo tenía el idiota ese
JULIETA: ¡Cállate! (Se acerca y lo besa)
AUGUSTO: Mmmm... ¡Qué bien!
JULIETA: Nada de "qué bien", no puedes meterte así, no es asunto tuyo
AUGUSTO: Si es asunto mío porque te involucra a ti y lo que tenga que ver contigo, también tiene que ver conmigo. Además, ese idiota me tenía el hígado a punto de reventar
JULIETA: Puedo entender ese instinto de protección que tienes, pero no necesito que me protejas, no soy una desvalida o una tonta, puedo cuidarme sola. No es eso lo que busco de ti
AUGUSTO: Se que no es lo que buscas, se que no necesitas que te proteja y se también que no eres ni una desvalida ni una tonta, pero de igual forma siento la necesidad de protegerte, eres mi amiga
JULIETA: Lo mejor va a ser que te vayas, Augusto, quiero estar sola. Mañana te llamo
AUGUSTO: (Se enoja) Eso pasa sólo por querer que estés bien
JULIETA: No es manera de buscar mi bienestar, si quisiera pasar mi vida con un estúpido engreído, me quedaría con Ramiro...
AUGUSTO: Mejor déjalo ahí, Julieta. Ya, me voy y listo
JULIETA: La puerta es esa...
AUGUSTO: Si, ya lo se (la abre) En mi casa también hay varias, las reconozco (sale y da un portazo)
JULIETA: ¡Qué carácter!
AUGUSTO: (Bajaba enojado, pero con él) ¡Eres un menso! Eso te pasa por buena gente
RAMIRO: (Lo estaba esperando) ¿Qué pasó, caballero errante? ¿La golfa te cortó el envión?
AUGUSTO: ¡Qué no le llames golfa! (Le da otro puñetazo)
JULIETA: (Corre a separarlos) ¡¡Sabía que te ibas a quedar, Ramiro!! Augusto, sube, yo me encargo de él
AUGUSTO: ¡Eres una basura, animal! (Sube)
JULIETA: Ramiro, si no te vas por las buenas, llamo a la policía y te saco de aquí por las malas. Ya, me fuiste infiel y no pienso perdonar eso
RAMIRO: ¿Por qué no me puedes perdonar? ¿Acaso el imbécil ese te hace cosas muy buenas?
JULIETA: (Lo abofetea) Lo que sea que me haga Augusto, será posterior a ti, en cambio, lo que tú le hiciste a tu ex, fue durante nuestra relación. Punto final... (Se gira para irse) Igual, te saco la duda, anoche hice el amor con él y no le llegas ni a los talones...
RAMIRO: ¡Eres una zorra asquerosa!
JULIETA: No, no lo soy. Hasta nunca... (Sube)
AUGUSTO: (La ve entrar) ¿Se fue?
JULIETA: Si, ya se fue
AUGUSTO: ¿Por qué me corriste antes?
JULIETA: No se... ¿Por tonta?
AUGUSTO: Puede ser, yo me fui por tonto, así que podría haber sido eso... (Sonríe) No creo que no puedas defenderte, sólo quise demostrarte que estoy para lo que me necesites
JULIETA: Lo se, pero no me gustó que me hayas defendido de esa manera, la violencia sólo lleva a más violencia
AUGUSTO: (Se acerca un pasito) Lo siento, cuando me pongo celoso, soy un poco bruto
JULIETA: ¿Por qué te pusiste celoso?
AUGUSTO: No lo se, se supone que tú y yo somos amigos con privilegios y nada más
JULIETA: Por eso pregunto, si sólo somos eso, ¿por qué los celos?
AUGUSTO: Julieta, creo que es hora que sepas mi verdad completa, tal vez así, comprendas un poco más por qué me comporto de esa forma
JULIETA: Sabes que estoy dispuesta a escucharte el tiempo que sea necesario
AUGUSTO: Siéntate, es largo y difícil...
JULIETA: (Se sienta) A ver
AUGUSTO: (Hace lo mismo) Poco después de casarme con Carolina, su padre nos pidió que nos hiciéramos cargo de Santa Cecilia. Yo llevaba la administración de esas tierras, pero desde la ciudad. Don Felipe, lo que quería, era que viviéramos allí. Había muchas cosas que no le gustaban y pues, lo hicimos.
JULIETA: Continúa...
AUGUSTO: Apenas nos instalamos, me ofrecieron ser tesorero de la Asociación de ganaderos de aquella región y no pude aceptar de lleno, pero si me comprometí a colaborar en lo que hiciera falta. De esa manera, todos los meses me llegaban los estados financieros y ahí fue que descubrí que alguien estaba robando. Al indagar un poco más y por cosas del destino, una verdad tremenda se reveló ante mis ojos
JULIETA: ¿Qué descubriste? ¡Deja de ponerle tanto suspenso a esto, Augusto!
AUGUSTO: Está bien, está bien... El presidente de esa asociación, en conjunto con uno de los hacendados de la región, traficaban con animales y no sólo eso, además, usaban al ganado para transportar droga
JULIETA: (Completamente sorprendida) ¡¡¿¿QUÉ??!!
AUGUSTO: Lo que oyes... Asustado e impresionado, recurrí a un amigo mío de toda la vida, que casualmente era policía y entre los dos, comenzamos a investigar y reunir pruebas para poder meter a esa gente tras las rejas. Todo iba muy bien hasta que de alguna manera, nos descubrieron y buscaron a Gabriel, mi amigo y lo amenazaron con matar a nuestras familias si no dejábamos aquello de una vez. Fue por eso, que él comenzó a querer alejarme del asunto.
JULIETA: Ajá, ¿y qué pasó?
AUGUSTO: De repente, un día, apareció un hombre igual a mí, realmente igual, era mi gemelo y se llamaba Guillermo. No sabíamos de la existencia del otro. Él, al saber que era adoptado, decidió buscar a su familia y el azar nos hizo encontrarnos. Desgraciadamente, todo esto pasó en medio de la investigación y como Guille era un genio de la computación y la tecnología, empezó a ayudarnos. Una noche, Gabriel nos citó. Por un contacto se había enterado que habría un cargamento y su idea era que lo grabáramos. Un video así, nos daba la evidencia que buscábamos
JULIETA: ¿Qué más?
AUGUSTO: La cámara que iba a filmar, estaba en la ropa, de manera que si alguien nos veía, no iba a sospechar nada, pero yo no sabía cómo demonios dominar esa cosa. Entonces, mi hermano tomó mi lugar. Se puso mi ropa, se subió a mi auto y se fue con mi mejor amigo. Yo iba detrás, a prudente distancia en un coche, escuchando lo que hablaban ellos y lo que se hablaba en otro lugar donde se reunían estos tipejos. De la nada, otros dos carros aparecieron y los chocaron una y otra vez, hasta hacerlos estrellar. (Se le ponen los ojos rojos) Cuando pude acercarme a ellos, ya era tarde, nada había por hacer. Me volví hasta el carro que manejaba y ahí oí como esa gente decía que con González Miño y el policía muertos, no hacía falta liquidar a sus familias y supe que tenía que desparecer, así que dejé que pensaran que el muerto era yo y asumí la identidad de Guillermo. Busqué a su padre adoptivo, le conté lo que había pasado y desde entonces, estoy en busca de pruebas que me permiten darles justicia y paz...
JULIETA: Me dejas con la boca abierta, Augusto, no imaginé eso
AUGUSTO: Y mientras toda la gente que yo amaba y que me amaba a mí, me lloraba, tuve que olvidarme de quién era, porque si reaparecía, ellos corrían grave peligro y además, estando muerto, esa gente no iba a estar al pendiente de mí. Hace poco, cuando "volví", lo hice como Guillermo, pero en cuanto Pampa me vio, lo supo y aquí me tienes
JULIETA: No, esto es demasiado, Augusto
AUGUSTO: (Se pone de pie) Si, es mucho, perdón, no debí contarte. Mejor me voy y me llamas cuando quieras, ¿si? Adiós...
JULIETA: No (lo detiene) ¿Por qué? ¿Qué ocurre?
AUGUSTO: Porque no debí abrir mi bocota y bombardearte con mi historia. (Le da un beso en la mejilla) No te preocupes...
JULIETA: Quédate, Augusto, es que todo es muy sorprendente, es de locos
AUGUSTO: No es de locos, es de asesinos que mataron a mi hermano de sangre y a mi hermano de la vida. Por su culpa, mis hijos y los de ellos, han sufrido la ausencia más penosa y yo lo perdí todo...
JULIETA: (Lo abraza) No lo has perdido todo, Augusto, sigues vivo y tienes a tus hijos que te aman y a tu familia
AUGUSTO: Lo se, bonita, eso es ahora, pero fueron más de 3 años sin ellos...
JULIETA: Pero ahora tienes una larga vida por delante
AUGUSTO: Y quiero que estés en esa vida, Julieta, por eso los celos, pensé que podías perdonar a ese idiota y no me gustó creer que ya no ibas a poder estar a mi lado
JULIETA: Y estaré ahí el tiempo que sea, Augusto, no me vas perder, jamás volvería con ese imbécil
AUGUSTO: (La besa) Me gustas mucho, Julieta, demasiado...
JULIETA: Lo mismo siento yo…
AUGUSTO: (Se besan más) No se qué tienes, pero no quisiera que te alejes nunca de mí
JULIETA: No pretendo alejarme
AUGUSTO: ¿Te asustarías si te dijera que creo que podría enamorarme de ti en dos segundos?
JULIETA: ¿Tanto de demorarías?
AUGUSTO: (Le sonríe) Venimos de dos historias muy complejas, deberíamos esperar un poco
JULIETA: Mientras esperemos juntos, me da igual
AUGUSTO: (Más besos) Hagamos el amor, te deseo de un modo que no puedo controlar
JULIETA: (Le quita la chamarra) No la controles
AUGUSTO: (La alza y ella le cruza las piernas) Tú lo pediste…
JULIETA: (Entran al cuarto) Eres un ser humano precioso, Augusto
AUGUSTO: Hermosa, ¿puedo pedirte algo?
JULIETA: Lo que quieras
AUGUSTO: No me digas “Augusto”, dime Tuto, me gusta más
JULIETA: (Le sonríe) Hazme tuya, TUTO…


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