lunes, 30 de septiembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 092





Jano y Facundo se divertían a lo loco y  Diego los llevaba perfectamente. Sus madres los observaban, sin dejar de conversar

CAROLINA: Es muy largo de contar, Marga y difícil de decir y de escuchar
MARGARITA: Me imagino, Caro, ya se te ve en el gesto.
CAROLINA: Lo importante es que volvió y que mis hijos recuperaron a su papá. Augusto los ama, se nota que le hicieron la misma falta que él a ellos
MARGARITA: Debe haber sido terrible saber que estaban llorándolo y no poder acercarse, tener que verlos crecer a la distancia y ver como la mujer que amaba, se enamoraba de alguien más
CAROLINA: Si Tuto me hubiera dicho las cosas, si hubiese confiado en mí, todo habría sido de otro modo
MARGARITA: Lo se, amiga, lo se… (La mira) ¿Estás segura que ya no lo amas?
CAROLINA: Si. Amo a Nano. A Augusto lo adoro, lo quiero muchísimo y de algún modo, siempre lo voy a amar, pero por el pasado. Emiliano es mi amor hoy y deseo que sea mi futuro
MARGARITA: ¿Y por qué no vas a verlo y le pides disculpas por ser tan bruta?
CAROLINA: Lo conozco y si voy a ahora, me va a mandar a freír churros. En un rato lo busco
MARGARITA: ¿Te encontraste a uno con tu mismo carácter, eh? Jajajaja, es un PAMPO, jajajaja
CAROLINA: (Se ríe) ¡Mensa!
MARGARITA: Lo que quieras, pero tengo razón
CAROLINA: La tienes… Facundo está enorme y muy parecido a Pedro
MARGARITA: Es una copia, hasta en el temperamento
CAROLINA: ¿Pedro viene?
MARGARITA: La semana próxima
CAROLINA: ¿Hasta cuándo se quedan?
MARGARITA: Ya nos quedamos del todo. Terminó con su trabajo allá y lo reincorporan a la empresa de siempre
CAROLINA: ¿En serio, Marga? ¿Ya se quedan?
MARGARITA: Si, amiga
CAROLINA: ¡Menos mal! Me haces falta, taruga
MARGARITA: Y tú a mí, soqueta… (Se abrazan)
AUGUSTO: (Venía a caballo con Lucía) ¡Margarita, Margarita! ¿Quién te ha visto y quién te ve?
MARGARITA: ¿A mí? ¡A ti, bobo! (Tuto se baja y ayuda a Lu y se abrazan) ¡Dios es grande, Augusto y no te llevó!
AUGUSTO: Es muy grande, preciosa…

A lo lejos, Nano observaba y aunque iba a acercarse, prefirió regresarse. Pampa lo vio y se excusó, yendo a buscarlo. Lo alcanzó cerca de las cuadrillas.

CAROLINA: ¿Podemos hablar?
EMILIANO: (Se baja y ata a Albatros) Si…
CAROLINA: Lo siento, Nano, no quise decir eso (Hace lo mismo con Caramelo)
EMILIANO: ¿Y qué querías decir, entonces?
CAROLINA: No se, lo dije por enojona, amor
EMILIANO: Pues, deberías medirte, porque si a mí se me fuera la lengua de ese modo, me la das con un garrote
CAROLINA: (Se ríe) Es cierto… ¿Por qué no te acercaste a nosotros recién?
EMILIANO: Me pareció que no era pertinente.
CAROLINA: Eres mi novio y esa mujer que llegó, mi mejor amiga
EMILIANO: Se quién es, Caro, vi las fotos que me mostraste
CAROLINA: Quiero presentarlos
EMILIANO: No va a faltar oportunidad
CAROLINA: ¿No vas a cambiar esa actitud conmigo? Te juro que no pienso eso que dije, fue una burrada
EMILIANO: (La mira) Se que no lo piensas, te conozco
CAROLINA: ¿Y por qué estás tan distante?
EMILIANO: Estoy incómodo, Caro… Se que Augusto tiene todo el derecho de estar aquí y me parece bien, lo entiendo y lo acepto, pero eso no quita que me sienta sapo de otro pozo
CAROLINA: Comprendo, mi amor y eso va a cambiar cuando él se vaya a su casa
EMILIANO: Creo que quien debe irse a su casa, soy yo.
CAROLINA: ¿Irte a la ciudad?
EMILIANO: Si. Francisco va a empezar la escuela y tengo que acompañarlo
CAROLINA: Es cierto
EMILIANO: Entonces no tiene caso que Augusto se vaya de aquí…
CAROLINA: Si lo tiene, él ya no es mi esposo y en cuanto se aclare su situación legal, me voy a divorciar
EMILIANO: Pues, es decisión de los dos
CAROLINA: Quisiera que vivas aquí
EMILIANO: No puedo, mi amor, tengo responsabilidades con mi hijo
CAROLINA: Ya se…
EMILIANO: Fran regresa en dos días, así que mañana me vuelvo al departamento
CAROLINA: ¿Y nosotros?
EMILIANO: Tendremos que buscar la manera de hacer funcionar las cosas
CAROLINA: Supongo que si…
EMILIANO: En fin. Deberías volver con tu amiga
CAROLINA: ¿Tú que vas a hacer?
EMILIANO: Tengo que terminar de organizar unas cosas. En cuanto acabe, me doy un baño, me cambio y te busco
CAROLINA: ¿Por qué siento que estamos mal?
EMILIANO: Porque lo estamos, Carolina y nos llevará tiempo adaptarnos esto
CAROLINA: ¿Sabes que te amo, no?
EMILIANO: (Se acerca) Lo se y lo siento profundo en mi corazón.
CAROLINA: ¿Entonces por qué estamos mal?
EMILIANO: Porque todo cambió y hay que adaptarse
CAROLINA: (Lo mira y lo empuja contra la pared, subiéndosele encima) ¡Mangos! (Lo besa)
EMILIANO: ¿Qué haces?
CAROLINA: Demostrarte que no necesitamos adaptación alguna, te amo y me amas, eso es todo
EMILIANO: Mmmm… (Se meten dentro del refugio de la cuadrilla) Si sigues besándome así, te hago el amor aquí mismo
CAROLINA: ¿Qué te detiene?
EMILIANO: (Sonríe) Nada, Pampa, nada de nada…

Un rato más tarde, Augusto se despedía de sus hijos, ya que pasaría la noche en la ciudad, en la casa de sus padres, para poder iniciar con los trámites y recuperar su identidad legalmente. En otras circunstancias, todo sería muy complicado, pero con el apoyo de Estieben y la colaboración de Ponzio y sus contactos, el asunto se resolvería con facilidad.

JANO: Dile a la abuela que venga a visitarnos, papi
AUGUSTO: Se lo diré
LUCÍA: Y que traiga a la tía Vanesa
JANO: Y a todos, jajajaja
AUGUSTO: Yo les doy los mensajes a quienes corresponda
LUCÍA: ¿Mañana vienes?
AUGUSTO: Si, princesa, no se a qué hora, pero vengo
LUCÍA: ¿Y vas a comprar la casa del pueblo?
AUGUSTO: Si, por supuesto y mientras eso pasa, voy a estar en la cabaña del fondo, así que vamos a vernos todos los días y a toda hora
JANO: ¡¡BIEEEENN!!
AUGUSTO: (Se ríe) ¡Eres todo un caso, hijo!
LUCÍA: Es cierto, jajajaja
AUGUSTO: Bueno, me voy, quiero muchos besos…
CAROLINA: (Miraba a sus hijos despedirse de Tuto y sonreía) Están felices
MARGARITA: Lógico, amiga, los tres se aman y se necesitan… ¿Arreglaste las cosas con tu novio?
CAROLINA: (Sonríe más) Sip…
MARGARITA: ¡Tan puerca! Jajajaja
CAROLINA: Aunque hay algo feo, tiene que volver a la ciudad para encargarse de su hijo
MARGARITA: Y bueno, amiga, hay que apechugar y buscarle la vuelta. Lo bueno es que estando Augusto, los días que los niños duerman con él, te vas a poder escapar a verlo y eso de esperarse y extrañarse, le va a poner picante a la cosa…
CAROLINA: No había pensado eso y tienes mucha razón
MARGARITA: ¿Dónde está el susodicho?
CAROLINA: Terminando de arreglar unas cosas en el campo de entrenamiento, a partir de mañana Alfonso queda a cargo y quiere dejar las cosas bien organizadas
MARGARITA: ¿Y por qué no lo buscas y le das una adelantadita? Jajajaja
CAROLINA: Lo haré, pero no ya, porque eso que está haciendo es importante
FACUNDO: (Aparece y se agarra a la pierna de Marga) Mami, mami, teno hambe, ¿mamo a comeee?
MARGARITA: Todavía no es hora, Facu, pero puedes merendar
FACUNDO: Lete y cocolate, ti, quiedo
CAROLINA: (La alza) Vamos a la cocina que tu madrina te hace la leche, mi vida
MARGARITA: No lo malcríes
CAROLINA: Claro que si, es lo que me toca y tú, malcría a esos dos que vienen corriendo
JANO: Mami, papá nos va a comprar unos perritos para su nueva casa
CAROLINA: ¡¡Ufff!! Así van a tener muchos, hijo. ¿Vienen a tomar la merienda con nosotros?
LUCÍA: Si, ma, yo busco a Candela y ya
CAROLINA: Anda, princesa, te esperamos en el comedor

“LA PAMPA” – Capítulo 091





Margarita Soarez era la mejor amiga de Caro. Se habían conocido el primer día de la secundaria y desde entonces, se convirtieron en almas gemelas. Los últimos meses estaban un poco distanciadas porque Pedro, el marido de Marga, tuvo que viajar a Texas y por supuesto, su esposa e hijo lo acompañaron. De todas maneras, apenas se enteró del regreso de Augusto al mundo de los vivos, se tomó el primer vuelo y ahí estaba, con Facundo en brazos, bajando del taxi…

ALMA: (Estaba en la puerta de la casona, jugando con Candela y Horacio) ¿¿MARGA??
MARGARITA: ¿Alma? ¡Mírate esa panza, niña! (Se abrazan)
ALMA: Jajajaja, ¡qué gusto verte! Y Mira a este niño precioso
FACUNDO: Hola, to toy Pacuno
ALMA: ¿Pacuno?
FACUNDO: Ti, Pacuno y teno tes, ati, mida (le hace un tres con los deditos)
ALMA: ¿3 años ya?
FACUNDO: Ti y eta e mi mamá
ALMA: Yo te conocí cuando eras un bebito
FACUNDO: Pedo ahoda toy gande y un hombe como mi papá
ALMA: (Se ríen) ¡Todo un hombre!
HORACIO: (Se acerca a ellas) Ten a Cande, amor, así bajo las maletas de la señora
ALMA: Si, hermoso. Marga, él es Horacio, mi marido. Ella es la mejor amiga y comadre de Caro
MARGARITA: Mucho gusto
HORACIO: Lo mismo digo
FACUNDO: ¡Hola! To toy Pacuno
HORACIO: Ya te oí, Facu, eres un hombrote
FACUNDO: Ti, como papá
HORACIO: Entonces, ¿me ayudas con las maletas?
FACUNDO: ¡Ti! Teno fuedza io…
HORACIO: (Se va con el niño) ¡Qué brazos, eh!
ALMA: ¡Es divino  ese pequeño!
MARGARITA: Es un salvaje y más despierto de lo que yo voy a ser en toda mi vida
ALMA: Ni lo digas, los bebés ya nacen avanzados, jajajaja
MARGARITA: ¿Y esta preciosura?
ALMA: Se llama Candela y es la hija, bueno, hijastra de mi hermano
MARGARITA: ¿Pablo se casó?
ALMA: No, pero tiene una relación seria y formal, seguramente pronto lo haga y pues, esta hermosa enana es hija de su novia
MARGARITA: ¿Pablo es feliz?
ALMA: Como mono con banana
MARGARITA: Entonces, me alegro por él… ¿Y Caro?
ALMA: En el campo de entrenamiento con los indios y su novio
MARGARITA: ¡Hasta que podré conocer al famoso Emiliano! Jajajaja
ALMA: Pues, dejemos tus cosas adentro y te llevo.
MARGARITA: ¿Y cómo está todo con Tuto?
ALMA: Es raro, pero están bien. Este mediodía Jano se intoxicó y lo llevó al médico, se quedó con él y mi hermana se vino volando, porque estaba en la ciudad con Nano
MARGARITA: ¿Cómo se intoxicó?
ALMA: Roquefort. Es alérgico y Tuto no sabía, entonces pidió una pizza y en fin, te imaginarás
MARGARITA: Pobre mi enano precioso.
ALMA: Ni tanto, eh, porque ese anda feliz que todos lo apapachen.
MARGARITA: Con lo que le gusta ser el centro de atención, debe estar saltando en una pata, jajajaja
ALMA: Algo de eso…
MARGARITA: Pero, cuéntame, cuéntame…

En el campo de entrenamiento, Jano y Lucía paseaban montados en Esfinge, guiados por Diego. Nano y Caro los miraban y conversaban

EMILIANO: No estés tan preocupada. Se que tienes miedo que las cosas se salgan de cauce, pero que Pablo sepa la verdad, es una ventaja. Alma ya lo sabía y entre todos, podemos buscar más pruebas.
CAROLINA: Pero Horacio y Celia también lo saben
EMILIANO: (La mira) Eventualmente todos lo sabrán y sin Santiago, lo que tenemos, no sirve de nada. Hay que seguir buscando, Caro, entiéndelo.
CAROLINA: Lo dices porque no es tu cabeza la que está en juego, Emiliano… (Apenas habló, supo que había metido la pata)
EMILIANO: Tienes razón, no se para qué mierda me preocupo tanto… (Se aleja)
CAROLINA: Nano, espera
EMILIANO: (Sigue caminando) No… (Monta a Albatros y se va)
CAROLINA: ¡Mi bocota, caramba!
JANO: (Grita) ¿A dónde se va Nano, mami?
CAROLINA: A los establos, hijo, tiene algunas cosas que hacer…
LUCÍA: (Grita más) ¡¡TÍA MARGAAAAAAAAAAAAAAA!!
MARGARITA: ¡¡Princesa!!
CAROLINA: (Se giró y corrió con su amiga) ¡¡BURRAAA!!
MARGARITA: ¡Soqueta míaaaaaa!
CAROLINA: ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me dijiste que venías?
MARGARITA: Vine a verte y no te dije nada porque no me pensaba perder ese gesto tuyo de sorpresa
CAROLINA: (Facundo baja del carro con Alma) ¿Ese es mi ahijado?
FACUNDO: ¡Ti, Cadooo! ¡Toy tooo!
CAROLINA: (Lo alza) ¡Estás hermoso, Facu!
MARGARITA: ¿Ves por qué es bueno hablar en video conferencia? Tu ahijado no te olvida
LUCÍA: (Llega corriendo) ¡¡Hola, tíaaa!! (La besa y abraza)
MARGARITA: Y mi ahijada menos, jajajaja
JANO: (Estaba celoso del niñito) ¿Y ese quién es, mami? ¡No lo abraces, abrázame a mí!
CAROLINA: Ven, mi amor, tienes que conocer a tu primito Facundo, ¿no lo recuerdas?
JANO: (Con el ceño fruncido) Es el bebé de la tía Marga, si me acuerdo…
CAROLINA: Cambia ese gesto, príncipe, tú sabes que eres mi amor eterno
MARGARITA: (Lo jala y le hace cosquillas) ¡¡Salúdame a mí, enano codo!!
JANO: (Muerto de risa) ¡¡Si, tía, jajajaja!! (Jala a Lu) ¡Sálvame!
FACUNDO: Eta e mi mami, jajajaja
JANO: Hola, Facundo. Yo soy Jano
FACUNDO: (Lo mira) To toy Pacundo y eta e mi mamá
JANO: Si y ella es mi mami
FACUNDO: ¿Cado?
JANO: Si
FACUNDO: (Ve el caballo) ¡¡Ico, ico, mami!!
JANO: ¿Te gustan los caballos?
FACUNDO: ¡¡Tiii!! Quiedo id, mamá, ¡¡QUIEDO IDDD!!
JANO: ¿Puedo llevarlo y que Nano nos pasee, ma?
CAROLINA: Ve con Diego, amor
JANO: Pero yo quiero que mi papá o Nano lo hagan
CAROLINA: Lo se, hijo, el problema es que ninguno está ahora. Cuando regresen, seguro los llevan a pasear.
JANO: Bueno, está bien, ¡vamos con Diego, Facu!
MARGARITA: Tengan cuidado
JANO: Yo lo cuido, tía (Regresan con Diego)
MARGARITA: Ahhhh, mi ahijada es una señorita preciosa…
ALMA: Me regreso a la casa, Pampa, ¿quieren venir?
LUCÍA: Yo si, tía, quiero ir al baño y cambiarme la ropa
MARGARITA: No te demores, Lu, tenemos mucho que platicar…
LUCÍA: (Le da un besote) ¡¡Si!! Hasta luego… (Sube al carro y se va con Alma y Candela)

Augusto regresó del pueblo, contento porque la casa le había encantado y sabía que a sus hijos les parecería lo mismo. Dejó el auto y se encontró con Lucía que estaba a punto de entrar a la casa

LUCÍA: (Corre con él) ¡¡Papiiiiiiii!!
AUGUSTO: (La alza, feliz) ¡Mi princesa hermosa! (Se llenan de besos) ¿Qué te tiene tan feliz?
LUCÍA: Es que llegó la tía Marga, pa
AUGUSTO: ¿Tu madrina?
LUCÍA: Si
AUGUSTO: ¡Qué bueno, mi vida! ¿Está adentro?
LUCÍA: No, en el campo de entrenamiento, con mamá y Jano… ¿Sabías que tuvo un hijo?
AUGUSTO: No
LUCÍA: Si y es muy lindísimo. Se llama Facundo y tiene tres años
AUGUSTO: ¡Me imagino que debe ser un hombrecito!
LUCÍA: Si, jajajaja… Me voy a lavar y a cambiar, ¿me llevas?
AUGUSTO: ¡Por supuesto! (Entran a la casa)
EMILIANO: (Los miraba y sonreía) Gracias a Dios que mis indios recuperaron a su papá…
CHAVA: (Se ríe) ¿Hablando solo, loquito?
EMILIANO: Pensando en voz alta, tarugo
CHAVA: Jajajaja…. Nano, ¿puedo preguntarte algo?
EMILIANO: Si
CHAVA: ¿El patrón se va a quedar aquí?
EMILIANO: No, según me dijo, se va a comprar una casa en La Cruz, pero siempre va a estar por estas tierras. No sólo las ama profundamente, sino que sus hijos viven aquí
CHAVA: ¿Y a ti no te molesta?
EMILIANO: No. Mira, Salvador, Augusto no es mal tipo, sólo tuvo dificultades muy serias en su vida y ya sabes lo demás. Carolina y yo nos amamos y él lo sabe. Además era amigo de un gran amigo mío y eso, sumado a que ambos adoramos a los enanos, nos dan la madurez para poder llevarnos bien
CHAVA: Ojala que si, porque los dos son de lo mejor… Así que, pues, ¿serás el patrón tú?
EMILIANO: No. En todo caso, seré el novio de la patrona, no te confundas. Esto es de los Mouriño, no mío
CHAVA: (Sonríe) Realmente eres buen tipo, tonto, gracias a Dios que apareciste por aquí…

viernes, 27 de septiembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 090



Lucía despertó y vio a su mamá sentada junto a la cama. Le dio un beso y se sentó en su regazo.

LUCÍA: No tengas esa cara de triste, mami, Jano se va a poner bien. Apenas le dieron la medicina, ya se puso cansón como siempre
CAROLINA: Es que la sola idea que algo les pase a ti o a tu hermano, Lu, me desespera. Son lo que más amo en la vida
LUCÍA: Y encima este coco hueco te da sustos, ¿verdad? Le voy a dar unos sapes para que se comporte
CAROLINA: Ay, mi princesa hermosa, no todos los niños con tranquilos y obedientes como tú, pero esta vez, no fue una travesura de Jano, fue un accidente
LUCÍA: Lo se… (Abraza a Caro) Papá casi que se muere del susto también
CAROLINA: Debió ser un momento muy feo
LUCÍA: Pues, si, pero ya pasó todo y este coco loco está bien. ¿Y Nano?
CAROLINA: Se quedó con tu papá, hija
LUCÍA: ¿Están peleando?
CAROLINA: No, ¿por qué piensas eso?
LUCÍA: Porque uno era tu novio antes y el otro es tu novio ahora
CAROLINA: No te preocupes, Emiliano y tu papi son dos hombres maravillosos y no se van a pelear
LUCÍA: ¿Van a ser amigos?
CAROLINA: No se si amigos, pero seguro se van a llevar bien
LUCÍA: ¿Tú crees?
CAROLINA: Lo se, hija. Los dos quieren que todos estemos bien y felices y van a ser lo que sea por lograrlo
LUCÍA: Eso me dijo papá y que no si no era tu marido, iba a ser tu mejor amigo del mundo para que podamos vernos todos y estar tranquilos y yo le dije que se busque una novia linda y buena
CAROLINA: Bueno, Lucía, tiempo al tiempo, ¿si?
LUCÍA: Si, mami
CAROLINA: ¿Y qué hacían en La Cruz? ¿Fueron a pasear?
LUCÍA: No, fuimos a ver casas para papi y hubo una que nos gustó a los tres
CAROLINA: ¿Cómo era?
LUCÍA: No la pudimos ver por dentro, pero tenía una alberca
CAROLINA: ¡Qué bien! Así van a poder nadar cuando vayan a quedarse con tu papá
LUCÍA: Ajá y tiene bosque detrás, así que seguro podemos llevar los caballos y montar con él
CAROLINA: Así va a ser, mi amor…
LUCÍA: Voy a buscar agua, mami
CAROLINA: Ve, princesa… (La niña de la un beso y sale. Caro acaricia el rostro de Jano) Ay, hijito, ¡qué susto contigo, principito!
AUGUSTO: (Entra) Pampa, aprovecho que estás aquí y voy a reunirme con la gente que vende una casa del pueblo
CAROLINA: Está bien, pero no hay apuro
AUGUSTO: Yo si tengo apuro
CAROLINA: Perdón, Tuto, todo esto es una locura
AUGUSTO: Deja de pedir perdón que no hiciste nada malo
CAROLINA: Me siento horrible
AUGUSTO: Carolina, las cosas son como son
CAROLINA: Pero hasta ahora entiendo tus razones y veo que lo que hiciste fue por amor
AUGUSTO: Lo fue, no lo dudes, pero eso no cambia nuestra realidad
CAROLINA: ¿Qué realidad?
AUGUSTO: Esta, pues, donde tú me quieres mucho y ya no me amas.
CAROLINA: Quisiera que no sufras
AUGUSTO: No puedo evitar que duela, pero me toca a mí conseguir lo que tú te viste obligada a lograr cuando pasó lo que pasó
CAROLINA: ¿De qué hablas?
AUGUSTO: Debo resignarme que nuestro amor ya no existe y matarlo dentro de mí. Siempre voy a procurar por ti, eres la mamá de mis hijos y la mujer más increíble del planeta, pero tu amor no es mío y cuanto antes lo asuma y lo enfrente, será mejor para todos
CAROLINA: Ojala todo fuera diferente y los dos estuviéramos en el mismo lugar
AUGUSTO: Las cosas son así y ya… Emiliano se quedó hablando con Lucía. Hasta luego
CAROLINA: Oye, Tuto, hasta que encuentres un lugar y puedas instalarte, quédate en la cabaña que está detrás de la casa de huéspedes
AUGUSTO: Eso haré. Gracias… Adiós…
CAROLINA: Adiós… (Augusto se va y al minuto, Jano despierta a medias)
JANO: ¿Mami, eres tú?
CAROLINA: Si, precioso, ¿cómo te sientes?
JANO: Me duelen las pompas, la inyección dolió mucho
CAROLINA: Es que la medicina que te pusieron era un poquito espesa, pero gracias a eso, tú estás bien
JANO: Papi se quedó conmigo y me abrazó fuerte, fuerte
CAROLINA: Y tu papá es grandote, ¿no? Seguro que no tuviste nada de miedo con él abrazándote
JANO: ¡Es cierto! Era como si nada me pudiera pasar, como cuando Nano o tú me abrazan, pero papi es más grandote, jajajaja…
CAROLINA: (Le sonríe) Si que es alto y fuerte
JANO: Mami, ¿Nano vino contigo o ya nunca más va a ser tu novio?
CAROLINA: Emiliano vino a verte y más allá de lo que pase entre él y yo, ustedes son los mejores amigos y se prometieron no dejar de verse
JANO: Es cierto… ¿Y dónde está?
CAROLINA: Con tu hermana, conversando, ¿quieres que lo llame?
JANO: Si, pero después, ahora te quiero un ratito sólo para mí
CAROLINA: (Se acuesta con él y lo acurruca en sus brazos) Aquí me tienes, hermoso
JANO: ¿Te puedo contar un secreto?
CAROLINA: Por supuesto
JANO: No le digas a papá
CAROLINA: ¿Qué pasa, Jano?
JANO: Es que yo si estoy contento que haya vuelto y que nos amemos mucho, mucho, mucho, pero a ti te amo más que al mundo y a Lucía.
CAROLINA: Es lógico, hijo, no te sientas mal por eso.
JANO: Ustedes dos son las que más amo y cuando sea un hombre grandote como papá, las voy a cuidar y a abrazar fuerte, fuerte, para que nunca les hagan daño, te lo juro
CAROLINA: Te creo, mi amor y ¿sabes qué? Para mí, lo más amado del mundo, son tu hermana y tú, así que ese será nuestro secreto
JANO: (Hace carita de pícaro y se tapa a medias la boca con una mano) Jijijiji…
CAROLINA: ¿Y esa risita?
JANO: Es mi risa de travesura, mami, jijijiji
CAROLINA: (Imita el gesto de su hijo) Jijijiji…

Pablo y Celia paseaban por La Cruz. El muchacho había pasado por ella al hospital y como Candela estaba en Santa Cecilia, en las expertas manos de Isabel y Felipe, la pareja aprovechó para estar un rato a solas. Sin embargo, la doctora estaba inquieta

CELIA: No se, amor, tu madre es divina con Cande, pero yo me siento incómoda dejándola con ella.
PABLO: Celia, no exageres, es como su nieta, ¿no? Y mamá crió a 4 salvajes, no lo olvides
CELIA: Siento que es un abuso
PABLO: No digas bobadas, ella lo disfruta y mi casi melli, practica para cuando le toque en unos meses
CELIA: Eso es cierto… (Se besan)
PABLO: ¿Mucho trabajo hoy?
CELIA: Bastante tranquilo. Aunque tengo que confesarte que cuando me dijeron que Jano estaba en urgencias, me asusté mucho
PABLO: Ese enano sabandija es un entrador y comprador compulsivo, a todas enamora irremediablemente
CELIA: Es un encanto de niño. Muy travieso, pero cariñoso y alegre… ¿Puedo preguntarte algo?
PABLO: Si
CELIA: ¿Qué va a pasar con tu cuñado? Me refiero a Augusto
PABLO: No se, supongo que se mudará
CELIA: Qué pena todo lo que les paso, ¿no? Un amor truncado, él teniendo que huir de su vida para salvarlos y cuando puede volver, ya no tiene a la mujer que ama
PABLO: Entiendo lo que dices, pero Augusto se lo buscó
CELIA: Pablo, no seas malo, él hizo lo que creyó que debía hacer
PABLO: A ver, amor, ahora sabemos que él lo hizo porque corría riesgo la vida de su familia y comprendo que haya actuado por amor. Lo que digo es que había alternativas, podría haber hecho las cosas de otra manera
CELIA: ¿Cómo?
PABLO: Acudir a las autoridades, decir lo que sabía y cuando tuvo el apoyo del padre de su gemelo, más. Ese hombre es muy importante en la política. Opciones al alcance de su mano, le sobraban. Creo que el miedo a que dañaran a Caro y los niños lo cegó, por eso no reprocho nada.
CELIA: Si lo analizas en frío y a la distancia, es fácil opinar
PABLO: Por eso mismo digo que no se le pueden hacer reproches, porque en un momento como ese, ¡sólo Dios sabe cómo iría a reaccionar yo! No se, cielo, lo que si es cierto es que esa jugada le costó el amor de mi hermana y bueno, tendrá que salir adelante y se que algún día conocerá a una buena mujer. Augusto es bien parecido, inteligente y noble y se que en cuanto se recupere de este golpe, va a volver a enamorarse
CELIA: Ojala, realmente parece buen tipo
PABLO: Lo es
CELIA: Después de conocer su historia, no lo dudo
PABLO: (Mira alrededor) Vamos ahí…
CELIA: ¿Ahí?
PABLO: Ajá, me dieron ganas de hacerte vibrar…
CELIA: Siempre tenemos ganas, pero ¿AHÍ?
PABLO: Si, ¿te da miedo?
CELIA: ¡Ja! No sabes con quién estás lidiando, mocosito
PABLO: ¿Mocosito? (La lleva hasta el callejón, se esconden detrás de un contenedor y él le coge la mano, se baja la cremallera y hace que ella lo toque) Este es un mocoso y anda deseando que lo ultrajes…




“LA PAMPA” – Capítulo 089



Augusto despertó junto a Jano, que dicho sea de paso, estaba dormido sobre él, cruzado. Lo movió despacio, suavemente, para no despertarlo, le besó la frente y se metió a bañar. Cuando estuvo listo, alzó al pequeño y juntos, fueron por Lucía. Desayunaron con muchas ganas y salieron hacia La Cruz. Vieron varias casas, pero a los niños, ninguna les terminaba de convencer, hasta que llegaron a una que desde la mismísima puerta, ya los tenía fascinados.

LUCÍA: (Miraba por la verja) ¡Papi, tiene alberca!
JANO: ¡Compra esta!
AUGUSTO: Hay que ver si se puede, niños, tranquilos… (Llama al número que aparece en el cartel de “Se vende”) Enanos, siéntense en el pórtico…
LUCÍA: Si, papá… (Le toma la mano a su hermano) Ven, Jano…
JANO: ¿Estás contenta que mami sigue siendo novia de Nano, Lu?
LUCÍA: Si
JANO: ¿Y papi?
LUCÍA: Él ya nos dijo que quiere mucho a mamá y que van a ser nuestros papis y amigos y que ninguno de los dos nos va a dejar. Además Nano siempre nos quiere y nos cuida
JANO: ¡Vamos a tener dos papás y una mamá!
LUCÍA: Y si papi se encuentra una novia buena y linda, tendremos dos y dos, jajajaja
JANO: ¡Eso estaría mega wow!
LUCÍA: ¡Si, enano y papá es muy guapísimo, así que seguro se enamora de una señora linda y buenísima!
JANO: (Sonríe) Qué lindo, ¡qué lindo!
LUCÍA: ¿Te gusta esta casa?
JANO: No es como la de la hacienda, pero tiene alberca y le voy a decir a papá que la deje como una sala de juegos, jajajaja
LUCÍA: Seguro que podremos traer a los caballos para pasear por el pueblo y todo
JANO: ¿A nuestro nieto?
LUCÍA: ¡Claro!
JANO: Ya me gusta todo, jajajaja
AUGUSTO: (Va con ellos) En una hora, más o menos, vienen a mostrarnos la casa, ¿qué hacemos mientras?
LUCÍA: Mmmm, ¡vamos a comer!
JANO: ¡¡Siii, ya me dio hambre, papi!
AUGUSTO: ¡Suban al carro, entonces! (Unos minutos después, llegan a la fonda del pueblo y piden una pizza) ¡Se ve deliciosa!
LUCÍA: Ajá…
JANO: (Coge una porción y la engulle) ¡Puajjj! Algo sabe wácala…
AUGUSTO: ¡Jano, no hagas eso!
LUCÍA: Si, enano, no seas cochino…
JANO: Papi, me pica la boca
AUGUSTO: ¿Qué?
LUCÍA: Ay, no, papá, no es que le supo feo, sino que le dio su alergia
JANO: Voy a vomitar…
AUGUSTO: (Lo carga) Tranquilo, hijo (Salen y el niño vomita todo) ¿A qué eres alérgico, Jano?
LUCÍA: (Detrás de ellos) A un montón de cosas, papi
EMPLEADA: Señor, ¿qué pasa?
AUGUSTO: ¿Qué ingredientes tenía la pizza, señorita?
EMPLEADA: Cebolla, tomate, queso, jamón y roquefort, como la pidió
LUCÍA: ¡Roquefort, es alérgico a eso!
AUGUSTO: ¡Dios! Me lo llevo al hospital ya. ¡Sube al auto, Lu! (Le da dinero a la empleada y se van. Apenas entran a la guardia, una enfermera lo quiere detener) No, por favor, ayúdeme. Comió roquefort y es alérgico
ENFERMERA: Pero este niño es Jano González Miño (Ve a Lucía) Ya lo llevo, señor y llamo a la doctora Ruiz
JANO: No me dejes, papi
AUGUSTO: Claro que no, campeón (Alza a Lucía y siguen a la enfermera)
ENFERMERA: (Lo acuesta en una camilla) Jano, ya viene la pediatra y te va a dar una medicina…
JANO: Si… (Sale)
AUGUSTO: Perdóname, hijo, no sabía de tus alergias
LUCÍA: Nadie sabía, papi, hace como un año comió eso y como se enfermó, pues, nos enteramos
JANO: (Parecía dormirse) Me duele la panza y la cabeza, quiero a mi mamá
AUGUSTO: Ya te la llamo, hijo, tú tranquilo
CELIA: (Entra) ¿Qué pasó, precioso?
JANO: Comí queso feo, tía
AUGUSTO: ¿Te quedas un momento con ellos? Voy a llamar a Carolina
CELIA: Por supuesto
JANO: Dile que venga rápido, papi y que traiga a Nano, quiero que estén los tres conmigo
AUGUSTO: Si, hijo (Le besa la frente y se aparta para llamar)
LUCÍA: ¿Va a estar bien, tía?
CELIA: Si. Ahora le van a dar una medicina que lo va a dejar como nuevo…
AUGUSTO: ¿Carito? Perdóname que moleste, pero Jano comió roquefort y lo tuve que traer a emergencias
CAROLINA: (Se alarma) ¿Y cómo está?
AUGUSTO: Bien, por suerte vomitó todo en un segundo, pero pide por ti y por Emiliano
CAROLINA: Ya salimos para allá, Augusto, cuídalo
AUGUSTO: Si, por supuesto y ven tranquila que el enano está bien, pero se asustó y quiere verlos
CAROLINA: ¿Me lo juras?
AUGUSTO: Jano está muy bien, ya lo están atendiendo…
CAROLINA: Gracias, Tuto, en unas dos horas llegaremos
AUGUSTO: Yo le digo (Corta)
EMILIANO: ¿Qué pasó?
CAROLINA: (Le cuenta) ¡Anda, amor!
EMILIANO: Deja que busco mi billetera y vamos…
JANO: (La médica lo revisaba) Y me duele la panza y la cabeza
JULIETA: Eso es porque hiciste mucha fuerza para vomitar, Jano, pero ya te vas a sentir muy bien.
AUGUSTO: (Entra) Tu mamá viene en camino, hijo, ¿cómo te sientes?
JANO: Dice mi petriada que voy a estar bien
JULIETA: (Se ríe) Es pediatra, bonito y así será (Mira a Augusto) Soy Julieta Medina Quirós
AUGUSTO: Augusto González Miño, mucho gusto (Sonríen ambos) ¿Qué procede, doctora?
JULIETA: Una inyección de penicilina para contrarrestar esa alergia y unas horas de no comer nada. 
JANO: ¡Inyecciones, no, petriada!
JULIETA: Tengo que dártela, Jano
AUGUSTO: Mírame, hijo, yo me quedo contigo todo el tiempo, no tengas miedo
JANO: ¿Me prometes, papi?
AUGUSTO: Voy a estar firme como soldado, señorito
JANO: Tú también, Lu
LUCÍA: Si, Jano, claro que me quedo
JULIETA: Va a ser una inyección muy popular… (Comienza a preparar las cosas) A ver, papá, ¿me ayudas?
AUGUSTO: ¿Qué hago?
JULIETA: Bájale el pantalón un poquito, porque esto se aplica en las pompitas
JANO: Lu, mira para otro lado, no quiero que me veas las nachas
LUCÍA: Si, tonto

Para cuando Caro y Nano llegaron a Santa Cecilia, el susto era sólo un mal recuerdo. Subieron al cuarto del niño, pero este dormía junto a su hermana. Augusto los puso al tanto

AUGUSTO: Tiene que estar sin comer por unas cuantas horas, pero podrá cenar en la noche
CAROLINA: No me di cuenta de contarte lo de sus alergias, soy una tonta
AUGUSTO: Nada de eso, Carito, han sido días de locos, es normal que estés un poco distraída y gracias a Dios, nada grave pasó.
CAROLINA: Voy a verlo
EMILIANO: Enseguida te alcanzo
CAROLINA: Bueno, Nano (Entra al cuarto)
EMILIANO: ¿Podemos hablar a solas?
AUGUSTO: Claro, vamos al despacho (Bajan y se acomodan) Tú dirás…
EMILIANO: Quisiera aclarar las cosas contigo, Augusto. Yo no tengo nada en tu contra, ni quiero que pienses cosas que no son
AUGUSTO: Ni yo tengo nada en contra tuyo, por el contrario, estoy muy agradecido, Emiliano y lo que pasa con Carolina no me afecta el juicio
EMILIANO: Pero la amas
AUGUSTO: Eso ahora es irrelevante, para que el amor tenga sentido, tiene que ser correspondido y en mi caso, no lo es
EMILIANO: Te lo estás tomando con mucha calma
AUGUSTO: No es una novedad para mí, Emiliano. Durante todo este tiempo, he estado cuidándolos desde la distancia y se de tu relación con Pampa desde el principio. Tuve tiempo de hacerme a la idea. Además, se que le salvaste la vida a Jano una vez y a la misma Carolina dos veces. ¿Qué clase de hombre crees que soy? No te voy a negar que me duele, que me mata, pero no voy a meterme en medio de ustedes. Cuando me fui, sabía que esto era una alternativa y ahora tengo que lidiar con las consecuencias. Tengo a mis hijos, ellos son mi principio y mi final y serán el motor de mi vida, como siempre
EMILIANO: ¿Entonces estamos en paz?
AUGUSTO: (Le ofrece la mano y Nano la estrecha) Estamos en paz, sólo te pido que la cuides y no le hagas daño
EMILIANO: No lo haré, la amo
AUGUSTO: Se nota
EMILIANO: ¿Y qué harás tú?
AUGUSTO: Mudarme lo más pronto posible…