sábado, 30 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 186





A la mañana siguiente, ya en su casa, Horacio despertó por los gorgoteos de Nicolás, quién estaba a su lado, en la cunita. Se estiró y un poco y lo alzó. El niño se durmió al instante. El hombre movió un poco su pierna herida para asentarse bien en la cama y puso al bebé recostadito, a su lado. Cuando Alma entró al cuarto, se la notaba pensativa.

HORACIO: ¿Qué pasó, guapa? ¿Por qué esa carita?
ALMA: Caro me acaba de llamar del hospital y me dijo que el médico le mandó muchos análisis a Nano, así que se lo llevaron. Marga está con ella...
HORACIO: Verás que ese soquete está muy bien, no te preocupes
ALMA: No puedo evitar preocuparme, mi amor... (Se sienta en la cama)
HORACIO: Se que no, lo que quiero decir es que no te agobies, Emiliano va a estar bien
ALMA: Eso espero, sobre todo por Pampa...
HORACIO: (Le da un beso) Vas a ver que si... Donato fue también y doña Serena. Hasta Luisana está ahí, la cuñada no está sola
ALMA: Rezo para que no tenga nada...
HORACIO: Lo se, cielo y tengamos que fe que así será
ALMA: ¿Qué hace Nico aquí, en la cama?
HORACIO: Ah, es que mi campeón me pidió que lo suba
ALMA: ¿Ah, si? ¿Ya sabe hablar?
HORACIO: Es un idioma que sólo entendemos él y yo... (Suena el celular de Alma y como ella había cargado a Nico, lo contesta Horacio) ¿Si, bueno?
LISANDRO: Hola, buen día, debo haberme equivocado, disculpe
HORACIO: Si busca a Alma, es el número correcto.
LISANDRO: Ah, genial
HORACIO: ¿Quiénle habla?
LISANDRO: Soy Lisandro
HORACIO: (Le cambia el gesto) Ya te paso con ella
ALMA: ¿Quién es, amor?
HORACIO: Atiende y sabrás... (Toma al pequeño y lo deja en la cuna, dormido)
ALMA: (Responde) ¿Si?
LISANDRO: Hola, Alma, ¿cómo estás?
HORACIO: (Se toma de un refuerzo que le habían puesto a su cama y con sus brazos se mueve hasta alcanzar la silla de ruedas. Acomoda su pierna) Voy a la sala así hablas tranquila... (Sale)
ALMA: Muy bien, ¿y tú? (Va con su esposo y se sienta con él)
LISANDRO: Bien... Oye, quiero verte
ALMA: Lo siento, Lisandro, estoy con mi marido y necesita mi ayuda, no quiero dejarle solo
LISANDRO: Pero, ¿quieres verme? Alma, se que la situación no es la ideal, sólo que cuando nos vimos, algo en mí me hizo sentir que no está todo dicho entre nosotros
ALMA: Si lo está, Lisandro
LISANDRO: No lo creo, preciosa, se que no te soy indiferente
HORACIO: (Coge el celular) ¿No escuchaste lo que te dijeron, niñato?
LISANDRO: Tú no te metas, pásame a Alma...
HORACIO: Claro que me meto, niño, Alma es mi esposa y te está diciendo que basta, ¿no?
LISANDRO: Dile que después la llamo, no pienso dejar que se quede contigo, campesino... (Cuelga)
HORACIO: ¿Campesino? (Mira el celular) ¡¡Deja que sane mi pierna y te voy a dar tu campesino!!
ALMA: (Lo besa) Ya, amor, deja eso... (Lo besa) ¿Quieres jugar un ratito? (Besa el cuello de su esposo)
HORACIO: ¿Jugar, Alma? ¿En serio? Este idiota me dijo que después te va a llamar y que no piensa dejar que te quedes conmigo
ALMA: Si llama, lo coges tú y hablas con él (Lo sigue besando) Y si no, apaga el teléfono...
HORACIO: Alma, espera... (La mira) ¿A ti te parece normal lo que pasó? Porque a mí me saca de mis casillas
ALMA: Yo no quiero pensar en otras personas, sólo en ti y en mí, esto que pasó es una estupidez porque yo no le pienso hacer caso, ni estar con él porque te amo a ti, Horacio...
HORACIO: Entonces díselo y que ya no esté fregando, porque pareciera que piensa que tiene una chance contigo y eso no está bien
ALMA: Voy a hablar muy seriamente con él, pero no por teléfono. Que venga aquí y mirándolo a los ojos, le diré que nos deje en paz...
HORACIO: No lo quiero en esta casa, ni de broma. Habla donde quieras, pero déjale bien claro que se haga humo o lo reviento a puñetazos
ALMA: Está bien, lo veo en el pueblo, pero quiero que vayas conmigo...
HORACIO: Confío en ti, no hace falta que me demuestres nada
ALMA: No quiero demostrarte nada, sólo quiero que estés a mi lado
HORACIO: En ese caso, voy contigo
ALMA: Gracias (Lo besa y se levanta) Voy por un vaso de agua (Sonríe y se va a la cocina)
HORACIO: (La sigue, siempre en la silla de ruedas) ¿Qué, Alma? ¿Te enojaste?
ALMA: ¿Por qué iba a enojarme, amor?
HORACIO: No se, es que estabas besándome tan rico y ahora no me besas más
ALMA: Me dio sed (Lo besa bien rico) ¿Quieres agua?
HORACIO: No, quiero tu boca
ALMA: ¿Mi boca? (Sonríe y lo besa) ¿Así?
HORACIO: Mmm, si... (Entra Candela a los gritos)
CANDELA: Tataaaaaaaa, ¿onetaaaaa pimito?
ALMA: Hola, princesa, tu primito está durmiendo en su cunita...
CANDELA: (Horacio la sienta en su regazo) ¿Mumí?
HORACIO: Si, bebé... ¿Viniste sola, Cande?
CANDELA: Papi eta afueda
ALMA: Vamos a verlo (Sonríe)
CANDELA: Quiedo ved pimito mumí, Tata
ALMA: Pero está durmiendo, princesa...
CANDELA: Mmmm, ta ben, mamo gugá
ALMA: ¿A jugar a qué?
CANDELA: ¡Peddito!
HORACIO: Los perritos están atrás, Cande, ¿quieres ir?
CANDELA: ¡¡Tiiii!!
ALMA: Pues, vamos, renacuaja (La alza) Ya venimos, mi amor (Lo besa y sale con la niña)
CANDELA: Peddito, peddito...
PABLO: (Entra) ¿Dónde andan?
HORACIO: En la cocina, cuñado
PABLO: Hola, cuñado (Le da la mano) ¿Dónde está mi hija?
HORACIO: Atrás, con los perros y Alma, jugando. ¿Tomas algo?
PABLO: Una cerveza por favor...
HORACIO: Sírvete, pues, jajajaja... Pablo, ¿puedo preguntarte algo?
PABLO: (Va a la nevera) Claro, ¿qué pasa?
HORACIO: El tal Lisandro anda buscando a Alma y me dijo que no iba a dejar que se quede conmigo. Realmente quiero matarlo a golpes
PABLO: (Se gira con la cerveza en la mano) ¿Hablaste con Lisandro?
HORACIO: La llamó a ella y terminé cogiendo el celular yo
PABLO: ¿Para qué la llamó? Hace años que él se fue y no se ven
HORACIO: ¿Alma no te contó nada, Pablo?
PABLO: ¿Nada de qué?
HORACIO: (Le cuenta todo) Entiendes que no quiera que ese tipejo le ronde, ¿no?
PABLO: Por supuesto, pero tiene que hablar con él y aclararle las cosas, ya...
HORACIO: Eso le dije y eso va a hacer
PABLO: Pues, no queda otra que esperar, cuñado...
HORACIO: Ya lo se... ¡Lo que daría por tomar una cerveza helada, Dios!
PABLO: ¿Quieres un jugo fresquito?
HORACIO: No, gracias... (Hace un gesto de dolor) La pierna me está matando. Ve con las hermosuras, yo me voy con el campeón a dormir un poco, a ver si se me pasa
PABLO: Te acompaño y te ayudo a acostarte...
HORACIO: Gracias, la verdad que subir y bajar de esta silla me va a sacar mis buenos músculos, pero cansa
PABLO: Vamos, cuñadote (Se van los dos)
HORACIO: (Entran a la alcoba y Nico se despierta) Hola, campeón... (Pablo lo ayuda a subirse a la cama) Lleva al enano con Candela y Alma afuera, si quieres
PABLO: ¿Tú estás bien?
HORACIO: Si, ya me acomodé, gracias. Llévate al principito con la princesita y la reina, jajajaja, seguro que Nico querrá comer
PABLO: (Coge al niño) Vamos, campeón (Sonríe y sale con él)
CANDELA: (Jugaba con los cachorritos y Alma la observaba) Peddito dindo, dindo...
ALMA: Muy lindos los perritos, pero revoltosos igual que tú (Sonríe)
CANDELA: ¿Ete te tama peddito?
PABLO: No, hija, ese se llama Galo
CANDELA: (Levanta la cabeza y explota al ver a Nicolás) ¡¡PIMITOOOO!!
ALMA: ¿Ya se despertó? (Sonríe) ¿Dónde está Horacio?
PABLO: Le dolía la pierna, así que se acostó
CANDELA: Paseá pimito, papi, mamo, ¡mamo!
ALMA: Ve a pasear con los niños, yo voy a ver cómo está Horacio...
PABLO: ¿Este chinito no querrá comer?
ALMA: No, comió antes de dormir, hasta dentro de dos horas, no le toca comer de nuevo...
PABLO: En ese caso, dame unos pañales y ve a ocuparte de tu marido, niña
ALMA: En la sala está el bolso de este granuja chiquito (Besa a su hijo)
CANDELA: Mamo, papi
PABLO: (Entran a la casa) Aquí lo tengo. Saluda a tu tía, hija
CANDELA: Tau, Tata (Le da un beso)
ALMA: Adiós, princesa
PABLO: Bye... (Se va con ambos niños)

“LA PAMPA” – Capítulo 185





En Santa Cecilia, Carolina estaba sobre Nano, quien reposaba a lo largo de la cama. Ella le daba la espalda y él la mecía suavemente, tomándola de las caderas. Hacían el amor con tranquilidad. Todo había empezado con unos masajes en las sienes de Emiliano, besos para relajarse y pasión desenfrenada.

EMILIANO: (Se mordía los labios) Dios, Pampa, me vas a dejar sin poder caminar
CAROLINA: ¿Tanto así, amor?
EMILIANO: (Le acaricia la espalda) Ajá... Amo cómo llevas las riendas de este corcel... (Baja sus manos y las posa en los muslos, hasta que llega a la entrepierna y acaricia lo que su miembro no toca)
CAROLINA: (Gime) Siempre sabes dónde tocar...
EMILIANO: Eso es porque me gusta recorrerte y darte placer... (La hace levantarse) Quiero ir por la otra puerta, Caro, ¿me dejas?
CAROLINA: ¿Por qué preguntas?
EMILIANO: Porque no quiero hacer algo que no desees... (Sin girarse, Caro le toma el miembro y lo lleva a destino) Mmmm, si, eso, amor, me encanta cómo te mueves
CAROLINA: (Se mueve más rápido) ¿Así?
EMILIANO: (La abraza y le toca los senos y sus manos juegan en la suave y húmeda intimidad de su casi esposa) Hazlo como te guste, me fascinas siempre
CAROLINA: Eso me excita más....
EMILIANO: (Enfatiza su labor y llegan a un orgasmo de otro mundo, pero se quedan en la misma postura) Así no hay dolor de cabeza que me gane...
CAROLINA: Es la mejor medicina... (Sonríe)
EMILIANO: Lo es... (Sale de ella y la recuesta sobre él) Tú eres mi mejor todo...
CAROLINA: Y tú el mío... (Lo besa)
EMILIANO: ¿Te confieso algo? Me encanta ver lo mucho que te adora Francisco
CAROLINA: Igual que yo o adoro a él (Sonríe y lo besa tiernamente)
EMILIANO: Es maravilloso cómo han congeniado nuestros hijos y este que tienes aquí, viene a coronar nuestro amor, Caro...
CAROLINA: Este viene a volvernos locos de amor, Nanito...
EMILIANO: ¿Nanito?
CAROLINA: ¿Qué pasa? (Lo besa)
EMILIANO: Si es niño, ¿qué te parece Ignacio?
CAROLINA: ¿Rafael?
EMILIANO: ¿Ignacio no te gusta?
CAROLINA: No, lo siento...
EMILIANO: De repente me imaginé un pequeño corriendo por todos lados y a ti llamándolo "Nanito" y alzándolo, riendo... No se, me enamoró la imagen
CAROLINA: Es una imagen hermosa (Lo besa) ¿No te gusta Rafael?
EMILIANO: Si, es bonito nombre... (Más besos) ¿Quieres otro round, Pampa?
CAROLINA: Siempre quiero, Pampo (Sonríe)

Julieta y Augusto estaban por la misma senda, jugando, buscándose y encontrando lo que querían hallar. Él la tenía contra la pared, alzada y ella le había cruzado las piernas.

JULIETA: Cuidado y vienen a patearte por tenerme así (Sonríe)
AUGUSTO: No te escudes detrás de ese hombrecito... (Beso rápido, pasional)
JULIETA: No me escudo, sólo quiero protegerte...
AUGUSTO: ¿Protegerme de qué?
JULIETA: De tu hijo
AUGUSTO: (Le quita la falda y la toca en la zona de placer) Ese enano está durmiendo
JULIETA: Y espero que no se despierte... (Le quita la camisa)
AUGUSTO: ¿Cuándo vas a perder el control, Julieta?
JULIETA: ¿Quieres descontrol?
AUGUSTO: Si, por favor, lo deseo mucho
JULIETA: (Se baja y lo lleva a la cama empujándolo) No sabes lo que me acabas de pedir, Augusto
AUGUSTO: Muéstrame (La besa) Quiero saberlo
JULIETA: Quieto... (Le ata las manos con una corbata y la fija en el respaldo de la cama) Ahora eres mío...
AUGUSTO: Desde que te conozco que lo soy... (Sonríe expectante)
JULIETA: (Le quita los pantalones y luego besa el bajo vientre de su esposo) Me encanta besarte ahí...
AUGUSTO: Y a mí que me beses...
JULIETA: ¿Qué hay aquí debajo? (Le baja el bóxer)
AUGUSTO: Ahí hay un miembro cachondo
JULIETA: Me encanta ese miembro (Sonríe)
AUGUSTO: ¿Si? No lo parece, lo tienes ahí, deseando cosas...

Quien no la estaba pasando nada bien, era Dora, ya que además de sus sospechas, tenía la confirmación de las infidelidades de Leonardo. Desde hacía tiempo que la mujer sabía, pero como ella estuvo una temporada sin satisfacer a su esposo, lo dejó pasar. Sin embargo, las cosas ahora habían cambiado y ya no toleraba tenerlo cerca, tocarlo, entregarse a él. Los primeros días, acusó un problema físico y como Leo no se imaginaba nada de nada y seguía jugando el papel de marido modelo, no la presionó y después de aquello, Dora tuvo que salir de la ciudad e irse a Oaxaca, ya que su madre cogió una bronquitis y ella la tenía que reemplazar en el restaurante. Ahí se encontraba, cerrando el negocio y pagando a los empleados la quincena correspondiente. Su padre organizaba el depósito y preparaba la lista de compras para la jornada del otro día. Santino, dormía plácidamente en su cochecito.

DORA: (Le entregaba un sobre) Esto es lo tuyo, Pipo, checa que esté completo y firma el recibo
PIPO: (Lo hace) Si, patrona, gracias.
DORA: Es lo que te corresponde por tu trabajo
PIPO: Si, pero igual
DORA: (Sonríe) Hasta mañana. Recuerda que empezamos a las 10
PIPO: (Asiente) Lo se, hasta mañana
DORA: (Checa a Nico) Sigue durmiendo, hijito precioso
TEO: Señora, con permiso
DORA: (Busca entre los sobres) Toma asiento, Teo, aquí tienes. Fíjate que esté bien y firma, por favor
TEO: (Obedece) Perfecto, hasta mañana a las 10
DORA: Adiós, Teo… Ludmila, quedas sólo tú, muñeca
LUDMILA: (Se sienta) Es que necesitaba hablarle, señora, por esperé hasta estar a solas
DORA: (La mira) ¿Sucede algo?
LUDMILA: Si, pero nada tiene que ver con el trabajo
DORA: ¿Entonces?
LUDMILA: Mire, no se cómo se vaya a tomar esto, pero tengo un mensaje para usted
DORA: ¿Un mensaje? ¿De quién?
LUDMILA: De Claudio
DORA: (Se puso pálida) ¿Qué dices?
LUDMILA: Señora, tranquila, yo estoy de su lado
DORA: No entiendo nada
LUDMILA: (Mira alrededor y los guardaespaldas de Dora estaban platicando, distraídos) No se lo puedo decir aquí, pero créame, sólo quiero ayudar a mi primo
DORA: ¿Claudio es tu primo?
LUDMILA: Ajá, él me pidió que intentara trabajar aquí, para poder cuidarla
DORA: ¿Cuidarme de qué?
LUDMILA: De esos tipos (Señala con su cabeza disimuladamente al par de gorilas que Leonardo le había mandado a Oaxaca)
DORA: Me estás poniendo los nervios de punta, Ludmila, habla de una vez
LUDMILA: Eso quiero. Vamos a la cocina o al depósito
DORA: Está bien (Se levanta y los tipos hacen lo mismo) Tranquilos, muchachos, sólo voy al depósito con Ludmila y mi padre, tomen una copa o lo que quieran de la barra, no creo que me demore demasiado
GÓMEZ: ¿Segura?
DORA: Si, es sólo un inventario y papá está ahí
GÓMEZ: Está bien, señora, seguramente estorbemos más de lo que ayudemos. La esperamos aquí (Se sientan los dos)
DORA: Vamos, Ludmila (Se retiran y se quedan en la puerta del depósito) Ya estamos solas, habla de una vez
LUDMILA: Claudio me pidió que le dijera que esos dos la están vigilando, no cuidándola
DORA: ¿Vigilando qué?
LUDMILA: Según mi primo, hay un periodista dando vueltas y le sabe algo a su esposo.
DORA: Es un senador, siempre hay gente detrás
LUDMILA: Parece que este tipo tiene información que pone en aprietos a su marido
DORA: ¿Información de qué?
LUDMILA: Eso si no lo se
DORA: (Respira profundo) ¿Dónde está Claudio?
LUDMILA: En la ciudad, buscando la manera de poder venir a verla
DORA: Es muy arriesgado, si Leonardo llega a enterarse de lo que hay entre Clau y yo…
LUDMILA: Ni lo diga
DORA: ¿Qué tengo que hacer?
LUDMILA: Esperar. Mi primo me avisará y yo le daré sus recados. (Le da un papel) Este es un celular que Claudio tiene a escondidas de todos, es seguro, puede llamar sin ningún tipo de cuidado, pero no desde su teléfono
DORA: Hazme un favor. Ve mañana y cómprame uno a tu nombre. ¿Tienes dinero?
LUDMILA: Si, no se preocupe
DORA: Llámalo y dile que no se ponga en riesgo
LUDMILA: (Asiente) Señora, quédese tranquila, se bien lo que hago
DORA: (La mira) Pareciera que no es la primera vez que andan en estas
LUDMILA: Señora, yo no soy camarera, ni soy prima de verdad de Claudio, pero todo tiene su porqué y confíe en él, sólo quiere cuidarlos a usted, al niño y a sus padres. Clau la ama profundamente
DORA: (Algo en la mirada de Ludmila le daba mucha confianza) Confío en él y también…
LUDMILA: No me lo diga a mí, yo se reconocer lo que mis ojos ven (Sonríe) Vaya, haga su vida con normalidad y mañana le traigo su teléfono nuevo
DORA: Gracias
LUDMILA: Por nada. Ahora me voy
DORA: ¿Y tu paga?
LUDMILA: Ah, si, volvamos a la mesa y terminemos con la charada…

viernes, 29 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 184





La alberca estaba revolucionada, ya que además de los niños, Alejo, Tuto y Nano, también se habían metido y jugaban a la par de los pequeños.

GABO: (Tenían un balón de playa) ¡¡Pásala, papá!!
JANA: No, papi, a mí…
ALEJANDRO: ¡Mejor quítenmela!
GABO: (Se le cuelga) ¡¡Ya verás, renacuajote!
JANA: ¡¡Lu, ayúdameee!!!
LUCÍA: (Le agarra un brazo a Alejandro) ¡¡Suelta el balón!! ¡¡Papáaaaaaa, ayudaaaaa!!
AUGUSTO: ¿Yo? (se sumerge y hunde a Ale, haciendo que este suelte el balón)
GABO: ¡¡Bieeeeeeen!!
ALEJANDRO: (Emerge) ¡¡Tendrías que estar de mi lado, hijo!!
JANO: ¡¡Yo te ayudo, Alex!! (Aplasta a su papá) Jajajaja, ten, papi, ¡jajajaja!
FRANCISCO: (Estaba junto a Nano, muriendo de risa) ¡¡Jano es genial, jajajaja!!
EMILIANO: Si, ve a jugar con ellos (Le sonríe)
FRANCISCO: ¿Tú no vienes?
EMILIANO: No, yo estoy bien aquí, ve a divertirte...
FRANCISCO: ¡Bueno, pa!
EMILIANO: (Le dolía mucho la cabeza, llevaba varios días así) ¿Qué demonios me pasa?
CAROLINA: (Se acerca) ¿Qué tienes, amor?
EMILIANO: Esta jaqueca no me da tregua
CAROLINA: Mañana mismo nos vamos al médico...
EMILIANO: ¿Para qué? (Sale del agua) Debe ser el calor, amor, no te preocupes...
CAROLINA: No, Emiliano, el calor no tiene nada que ver, mañana quieras o no, vamos...
EMILIANO: Está bien, si eso quieres y necesitas para estar tranquila, lo haremos
JULIETA: ¿Pasa algo?
CAROLINA: Emiliano lleva días teniendo jaquecas y no se le quitan...
JULIETA: ¿Si? A ver, ven que te checo
EMILIANO: No hace falta...
CAROLINA: Si hace falta
EMILIANO: Está bien, amor (Se meten a la casa por una puerta y por la misma, aparecen los que faltaban)
ERNESTO: ¿¿Dónde están mis nietos??
CAROLINA: Ahí afuera, Don Ernesto (Sonríe)
JANO: (Salió de la alberca corriendo) ¡¡Abuelooooooooo!!
DANI: (Estaba con los pies metidos en el agua y besaba a Alejo) Siempre te ves hermoso, Cosito, pero en la alberca, mmmmm
ALEJANDRO: No sabes las cosas que te haría...
DANI: ¿Si? En cuanto se pueda, secuéstrame y házmelas.
ALEJANDRO: No me tientes, niña (La besa)
DANI: Tentarte es mi deporte favorito
ALEJANDRO: Me encanta cuando lo haces...
DANI: A mí me encanta cuando me lo haces... (Le guiña el ojo)
ALEJANDRO: Eres muy mala, señora de Zavala...
DANI: Es tu culpa, señor de Villalta, tú me lo haces demasiado bien y el placer se va a las nubes cuando me tomas... (Otro beso)
JANA: (Los miraba, embobaba) Ahhhh, son más lindos...
JANO: ¿Quiénes?
JANA: Mis papás...
JULIETA: (Revisaba a Emiliano adentro) Esas jaquecas deben ser por cansancio, Nano, no parece haber nada más, pero ve a hacerte un chequeo
CAROLINA: Mañana mismo vamos al médico...
JULIETA: Me parece muy bien
AUGUSTO: (Entra buscando a Juli) Amor...
JULIETA: Aquí estoy, hermoso...
AUGUSTO: Tus suegros quieren cenar de una vez... ¿Todo bien aquí?
CAROLINA: Todo bien. Ve, Juli, ocúpate de tus suegros y gracias por todo (Le guiña un ojo mientras sonríe)
JULIETA: Está bien... (Se retira con su esposo)
EMILIANO: Mañana vamos al doctor, Pampa, relájate
CAROLINA: No, no me voy a relajar hasta saber que estás bien, que no tienes nada grave...
EMILIANO: (La besa) Calma, calma, sacando las jaquecas, me siento bien, no te alarmes
CAROLINA: No puedo evitarlo
EMILIANO: (Le besa más) Has un esfuerzo, por favor...
JANO: (Entra todo mojado) ¡¡Mami!! Se que hoy nos toca dormir contigo, pero Gabo y Jana se quedan
FRANCISCO: (Llega con su amigo) Y nosotros queremos quedarnos
LUCÍA: (Se suma) Papi dice que si ustedes no tienen problema, podemos estar aquí y mañana nos quedamos contigo
CAROLINA: Por mí, ningún problema (Mira a Nano) ¿Tú qué dices, amor?
FRANCISCO: Papá no se va a oponer, jajajaja
EMILIANO: Mi hijo me conoce...
CAROLINA: Entonces, no hay ningún problema, pero Fran, tienes que ir por tus cosas al coche...
FRANCISCO: Después de comer, Caro, ¿si? Antes que ustedes se vayan
JANO: Di que si, mamá, así puede ir a jugar... Gabo juega fútbol, es genial
LUCÍA: Habría que traer a Facu que le encanta, jajajaja
CAROLINA: Cuando quieras, pero tienes que cogerlo, no te olvides...
FRANCISCO: (Le da un beso) Gracias, Pampa... (Los enanos se van)
EMILIANO: A mí ni "mu" me dijo...
CAROLINA: ¿Celoso, precioso?
EMILIANO: No, para nada (Besote) Lo bueno es que esta noche voy a hacerte el amor hasta que supliques que me detenga
CAROLINA: Eso nunca, mi amor... (Lo besa sensualmente)
EMILIANO: Por eso mismo, hermosa (Más besos)

La cena fue mágica y encantadora y a la hora del descanso, Caro y Emiliano saludaron y se fueron a casa. Agustina y Bruno se quedaron en la alberca, los niños se fueron a dormir. Ernesto e Isabel también se retiraron a descansar. Las dos parejas restantes, recorrían la entrada a Terranova y Alejo y Dani no podían creer la historia de Tuto

DANI: La verdad que es un cuento de terror
ALEJANDRO: Cierto, es de no creer...
JULIETA: A mí me sigue pareciendo lo mismo
AUGUSTO: Pues, si. Por eso esperamos que el hacker del comisario libere la cuenta de mi hermano, para poder hacer justicia de una vez
ALEJANDRO: Si crees que nosotros desde casa podemos ser de ayuda, dinos, Tuto
AUGUSTO: (Mira a Juli) De hecho, hay una cosa que queríamos pedirles
DANI: Lo que sea
AUGUSTO: Cuando todo estalle, no queremos que las muchachas y los niños estén por aquí, la idea es que se vayan una temporada…
ALEJANDRO: ¿Quiénes?
JULIETA: Carolina, los niños y yo
DANI: ¿Qué piensa Caro de esto? No lo sabe, ¿verdad?
AUGUSTO: Emiliano le dijo que se iban a tener que separar un tiempo, para que los niños no corrieran peligro y aunque se disgustó, lo entiende. Además, con su embarazo, sabe que tiene que salir de la mira
JULIETA: Quiere quedarse, igual que yo, sin embargo, comprendemos las circunstancias
DANI: Yo encantada de tenerlas en casa con los niños (Sonríe)
ALEJANDRO: Y te doy mi palabra que los cuidaremos como nadie, Tuto, tú sabes
AUGUSTO: (Asiente) Con mi vida confío en eso, soquete... Es más, tenía pensado llamarte y contarte todo para que pudieran darles refugio
DANI: Nuestra casa, es suya, por el tiempo que sea necesario, Augusto.
AUGUSTO: Gracias, no saben el peso que nos quitan de encima
JULIETA: Muchas gracias…
ALEJANDRO: Para eso están los amigos y si se puede hacer algo más, sólo dilo… (Le pasa el brazo por el hombro a Tuto) Por cierto no te había dicho lo hermosa que es tu mujer, suertudo (Le palmea la espalda)
AUGUSTO: Eso lo se, tenemos unas mujeres tan bellas que duele... (Se miran con Ale)
AUGUSTO y ALEJANDRO: ¡¡Caray!!
DANI: Son un par de mensos...
JULIETA: (Se ríe) Eso no lo discuto, jajajaja...
ALEJANDRO: (Besa a Dani) Cosita, eres una sabia...
DANI: Siempre...
AUGUSTO: Bueno, no se ustedes, pero me dio sueño. ¿Nos retiramos a descansar?
ALEJANDRO: Si no te molesta, soquete, preferiría seguir caminando un rato
AUGUSTO: No hay problema, tarugo, que disfruten el paseo
JULIETA: ¿Saben cuál es su recámara?
DANI: Si, ya nos enseñaron
JULIETA: Entonces, que descansen... (Saludan y se retiran)
DANI: ¿Entonces, Cosito?
ALEJANDRO: Deja de decirme Cosito en ese tono, Dani, sabes lo que me provocas...
DANI: Eso quiero provocarte
ALEJANDRO: ¿Si? ¿Segura?
DANI: Segurísima
ALEJANDRO: (La agarra de la mano y se alejan de la entrada y de los guardias) Ya vas a ver...
DANI: Eso quiero, ¡ver!
ALEJANDRO: (Van a hasta una parte bien alejada, donde había una gran arboleda) Ahora si, Cosita cachonda... (La besa)
DANI: Mmmm, me encantan tus besos... (Mete sus manos bajo la camisa de su esposo)
ALEJANDRO: (Le sube la falda) A mí encantas todita, Dani, ¡todita! (Se va agachando)
DANI: (Lo detiene) No, no, no (Lo sube) Te quiero aquí, besándome los labios como sólo tú sabes hacerlo...
ALEJANDRO: Pero yo quería ir ahí y besarte como sólo yo se hacerlo...
DANI: Más tarde, primero quiero que me llenes de ti, después jugamos todo lo que queramos.... (Se cuelga de él)
ALEJANDRO: (La apoya bien y se baja la cremallera) El generalito quiere guerrita...
DANI: Entonces, démosle guerra... (Sonríe y acaricia al general)