Si
bien el pequeño Jano comprendía lo que Julieta le intentaba explicar, para su
cabeza confundida, la solución era una sola
JANO:
¿Por qué no podemos vivir todos en Santa Cecilia? Así todos estaríamos
felices...
JULIETA:
Eso es algo que no debes cargar en tus hombros, Jano. Además, muy pronto tu
papá irá a la hacienda de tus abuelos nuevos. Ya mañana le va a decir la verdad
a Ernesto y podrás tener más familia que te ame y te haga dichoso. Príncipe, tú
deja que tu corazón te diga la verdad, él no miente. ¿Qué sientes cuando pasas
tiempo con Tuto?
JANO:
Que lo amo y que siempre quiero pasar tiempo con él...
JULIETA:
Has lo que sientes, bebé y nunca olvides que pase lo que pase o sientas lo que
sientas, tu papá te ama por sobre cualquier cosa y que tú y Lucía, son la razón
por la que él luchó contra todo lo malo para volver. Ustedes dos, hermoso, son
los motores de su vida y todo lo que tu papi necesita para ser feliz
JANO:
¿De verdad?
JULIETA:
De verdad, Jano, si tú lo escucharas hablar de ustedes o lo vieras babeando
cuando le sonríen y le dicen "papi". Se derrite de amor por sus hijos
y siempre que los tenga a su lado, él va a ser feliz y los podrá hacer felices.
No dudes jamás de eso
JANO:
Gracias, pediatra (La abraza)
JULIETA:
Mmmm, ¡qué abrazo más espectacular! Pero ya deja de decirme pediatra, ahora soy
la esposa de tu papá y así como cuentas con él, cuentas conmigo... (Le da un
besito en la nariz) Tu hermana y tú me robaron el corazón apenas los conocí...
JANO:
Te quiero mucho, Juli
JULIETA:
Y yo a ti, mi vida, eres el hijo que me encantaría tener
JANO:
¿En serio?
JULIETA: Absolutamente… ¿Tienes hambre?
JULIETA: Absolutamente… ¿Tienes hambre?
JANO:
¡¡Si, muchaaaaa!!
JULIETA:
(Se para con Jano a upa) En un tiempito, ya no podré alzarte, eh
JANO:
Estoy muy grande, ¿a que sí?
JULIETA:
Estás enorme y con lo parecido que eres a tu papá, date cuenta que terminarás
igual de gigante que él...
AUGUSTO:
(Estaba detrás de ellos, había escuchado toda la charla, pero no dijo nada)
¿Quién va a ser gigante?
JANO:
Yo, papi, igual que tú (sonríe y lo abraza)
AUGUSTO:
(Lo carga) Eres lo mejor de mí, así que no dudo que seas más que gigante
JANO:
Bien (Sonríe) ¿Dónde está Fran?
FRANCISCO:
(Se asoma desde la cocina) Aquí, amigo, comiendo...
JANO:
(Se ríe) ¡Tú siempre estás comiendo, jajajaja!
FRANCISCO:
Como dice mi abuela, en comer está la ventaja, Jano
JANO:
(Tuto lo sienta a la mesa) ¡Gracias, papi! ¿Después puedo llamar a mamá y
contarle que ya tengo todo acomodado? Ella siempre se enoja porque nunca ordeno
nada...
AUGUSTO:
Claro, después la llamamos. Ahora come, granuja...
JANO:
(Se sienta en su regazo) Si, papi, pero contigo...
FRANCISCO:
¿Quién hizo las panquecas?
JULIETA:
Yo, muñeco, ¿por?
FRANCISCO: Es que están más que ricas… ¿Le enseñas a mi mamá?
FRANCISCO: Es que están más que ricas… ¿Le enseñas a mi mamá?
JULIETA:
Jajajaja, si ella quiere, le digo cómo hacerlas
FRANCISCO:
(Chocan las manos) ¡Genial!
En
La Serena, las hormonas de Donato, no estaban para nada tranquilas. Luisana lo
tenía cautivado. Su forma de hablar, su sonrisa, su inteligencia y su cuerpo,
esa boca, los labios. La mujer le hablaba y él sólo pensaba en cómo sería
besarla, abrazarla, sentirla propia. Llevaba muchos años de no experimentar una
sensación como esa y la última vez, no terminó nada bien. Luisana notó que él
estaba distraído.
LUISANA:
Ey, Donny, baja a la tierra...
DONATO:
¿Qué? Perdón, realmente me perdí... ¿Qué me decías?
LUISANA:
Que me encanta la hacienda, nunca había visto una así de hermosa... ¿En qué
estabas? ¿Te aburro?
DONATO:
("Si supieras", pensó) No es eso, es que de repente pensé en mi
pasado y quedé tildado. Por favor, discúlpame
LUISANA:
¿Qué pensaste de tu pasado?
DONATO:
Lo de Jano me llevó a una época difícil de mi vida y de ahí fui divagando...
LUISANA:
No pregunto más (Sonríe) ¿Y qué, Donny? ¿No hay ninguna enamorada por ahí?
DONATO:
No que yo sepa, ni ando buscando la verdad. Mi última oportunidad de amar se
quedó en Francia, Luisana
LUISANA:
¿Qué pasó?
DONATO:
Estuve cuatro años de novio, luego dos años conviviendo y tuvimos un hijo. A
los pocos meses, el pequeño tuvo un problema de salud y a raíz de aquello, supe
que no era mío. No lo soporté, la mandé al carajo y me organicé para regresar.
Justo coincidió con la muerte de mi padre y pues, ni hablar, aquí me tienes
LUISANA:
Tuvo que ser muy duro para ti saber que no era tu hijo, lo siento (Le toca la
mano) Bueno, cambiemos de tema, ¿no?
DONATO:
Lo peor fue enterarme de quién era... (Suspira) Hay cosas que no se le hacen a
otra persona y meterte en la cama con la mujer de un hombre que hasta donó
sangre para salvarte el pellejo, debería estar en esa lista, ¿no crees? Y si,
cambiemos de tema, no dejes que mi desilusión con el amor, te deprima... ¿Y tú?
¿Cuántos corazones rotos has dejado en el camino?
LUISANA:
Ninguno, aunque parezca increíble (Sonríe)
DONATO:
Tienes una tonada medio rara, ¿has vivido en el extranjero?
LUISANA:
Viví muchos años en España...
DONATO:
¿España? ¿Y te volviste por problemas de trabajo, por tu familia o por qué?
LUISANA:
Por trabajo, mi socia me jugó chueco y me dejó sin nada, así que no me quedó de
otra que regresar...
DONATO:
¿Te jugó chueco? Explícame y dime qué te hizo, porque aunque estés aquí, puedo
ayudarte a darle su merecido...
LUISANA:
¿Para qué? Que haga lo que le de la gana con el dinero, con tal de no saber más
nunca de ella, me conformo
DONATO:
Para que no se lo haga a nadie más. Quizás tú puedas salir adelante, pero no
sabes en qué circunstancias puede quedar su siguiente víctima, Luisana...
LUISANA:
En eso tienes razón, ¿qué necesitas? ¿Nombre y apellidos?
DONATO:
Aquí no, pero el jueves te voy a llevar con unos abogados que son bien
chingones y ellos tienes socios en España e Italia, te aseguro que harán caer
sobre esa tipeja, todos los golpes que desearías darle (Le guiña el ojo)
LUISANA:
(Sonríe) Gracias
DONATO:
¿Otro café, rubia? ¿O prefieres un trago fresco?
LUISANA:
Un trago fresco sería mejor, hace demasiado calor aquí
DONATO:
Si que lo hace, es inaguantable... ¿Con o sin alcohol?
LUISANA:
Con alcohol
DONATO:
(Sonríe ampliamente) ¡Eres de las mías, pequeña! ¿Tienes algún apodo?
LUISANA:
Ninguno, pero te permito que me pongas uno
DONATO:
¿Cerveza, tequila, algo más elaborado? Y por el apodo, dame unos momentos para
pensarlo...
LUISANA:
Lo dejo a tu elección...
DONATO:
Las dos cosas rendidas a mi criterio... (Saca una cerveza helada del
refrigerador, ya que estaban ahora en la cocina) ¿En vaso o del porrón? (Le
suena el celular) Si, mamá, dime... (Le hace una seña a Luisana, disculpándose)
Ajá, si, si, no te preocupes. Mando por ti mañana en cuanto me confirmes la
hora. Si, la muchacha me avisó y Nano está bien, ma, no te aflijas y saluda a
tía Berta. Adiós. También te amo, mamá, ya... Adiós, madre... (Corta) Por si no
lo notaste, era mi mamá...
LUISANA:
Jajajaja, no lo había notado (Sonríe) Y prefiero del porrón
DONATO:
(Se lo pasa) ¡Salud, bonita!
LUISANA:
¡¡Salud!!
DONATO:
(Beben) ¿Entonces, Luisana, qué tienes ganas de hacer?
LUISANA:
¿Por qué no nos damos un baño en la alberca?
DONATO:
¿Tienes traje de baño?
LUISANA:
No, pero tengo ropa interior, no aguanto el calor
DONATO:
Pues, si a ti no te molesta, ¡a mí menos! Vamos arriba, te muestro un cuarto
donde puedes prepararte y ponerte una bata
LUISANA:
Vamos (Sonríe)
DONATO:
(Suben) Aquí es (Entran) En ese mueble tienes toallas y batas y en un momento
te traigo algo para los pies. Cuando estés lista, me avisas...
DONATO:
Ajá... (Sale, pero se moría por quedarse)
LUISANA:
Este hombre es un papacito, no se cómo, pero este cae hoy...
DONATO:
(En su alcoba, decidió jugar con las mismas armas. Se vistió para la ocasión,
buscó lo que necesitaba, se puso su bata y regresó por Luisana. Golpea la
puerta) ¿Estás lista?
LUISANA:
(Abre la puerta) Listísima (Le sonríe y se dirigen a la alberca)
DONATO:
(Llegan y dejan todo a un lado) Espero que no te molestes, pero les di el día
libre a los empleados y bueno, lo que queramos hacer, correrá por nuestra
cuenta...
LUISANA:
¿A qué te refieres? (Se quita la bata quedando en ropa interior)
DONATO:
A que si queremos comer o alg... (Se la queda mirando)
LUISANA:
Ah, está bien (Se quita el calzado) ¿No damos un baño?
DONATO:
(También se quita la bata y tenía sólo sus bóxer, que evidenciaban su marcado
abdomen, trasero redondo y paradito y, por supuesto, su abultada entrepierna)
Después de ti, muñeca...
LUISANA:
(Piensa: "Está mejor de lo que creía, madre santísima") Al agua, pues
(se tira de cabeza)
DONATO:
(La sigue y al emerger, lo hace detrás de Luisana, que parecía estarlo
buscando) Aquí estoy, guapa...
LUISANA:
Está buenísima el agua
DONATO:
Buenísima estás tú... (La mira, dejando en claro que ese exabrupto no había
sido a propósito) ¿Eso lo dije o lo pensé?
LUISANA:
Lo dijiste, jajajaja
DONATO:
Pues, ni modo, si no te diste cuenta antes, cuando te miré casi babeando, date
cuenta ahora de lo que me pareces...
LUISANA:
Me doy cuenta (Sonríe y se sumerge alejándose un poco de él)

Uhhh Luisana y Donato se tienen unad ganas que ya me imagino donde terminaran jajajaja
ResponderBorrar¿¿¿DÓNDEEEEEEEEEEEEEEE???
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