jueves, 14 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 158





Si bien el pequeño Jano comprendía lo que Julieta le intentaba explicar, para su cabeza confundida, la solución era una sola

JANO: ¿Por qué no podemos vivir todos en Santa Cecilia? Así todos estaríamos felices...
JULIETA: Eso es algo que no debes cargar en tus hombros, Jano. Además, muy pronto tu papá irá a la hacienda de tus abuelos nuevos. Ya mañana le va a decir la verdad a Ernesto y podrás tener más familia que te ame y te haga dichoso. Príncipe, tú deja que tu corazón te diga la verdad, él no miente. ¿Qué sientes cuando pasas tiempo con Tuto?
JANO: Que lo amo y que siempre quiero pasar tiempo con él...
JULIETA: Has lo que sientes, bebé y nunca olvides que pase lo que pase o sientas lo que sientas, tu papá te ama por sobre cualquier cosa y que tú y Lucía, son la razón por la que él luchó contra todo lo malo para volver. Ustedes dos, hermoso, son los motores de su vida y todo lo que tu papi necesita para ser feliz
JANO: ¿De verdad?
JULIETA: De verdad, Jano, si tú lo escucharas hablar de ustedes o lo vieras babeando cuando le sonríen y le dicen "papi". Se derrite de amor por sus hijos y siempre que los tenga a su lado, él va a ser feliz y los podrá hacer felices. No dudes jamás de eso
JANO: Gracias, pediatra (La abraza)
JULIETA: Mmmm, ¡qué abrazo más espectacular! Pero ya deja de decirme pediatra, ahora soy la esposa de tu papá y así como cuentas con él, cuentas conmigo... (Le da un besito en la nariz) Tu hermana y tú me robaron el corazón apenas los conocí...
JANO: Te quiero mucho, Juli
JULIETA: Y yo a ti, mi vida, eres el hijo que me encantaría tener
JANO: ¿En serio?
JULIETA: Absolutamente… ¿Tienes hambre?
JANO: ¡¡Si, muchaaaaa!!
JULIETA: (Se para con Jano a upa) En un tiempito, ya no podré alzarte, eh
JANO: Estoy muy grande, ¿a que sí?
JULIETA: Estás enorme y con lo parecido que eres a tu papá, date cuenta que terminarás igual de gigante que él...
AUGUSTO: (Estaba detrás de ellos, había escuchado toda la charla, pero no dijo nada) ¿Quién va a ser gigante?
JANO: Yo, papi, igual que tú (sonríe y lo abraza)
AUGUSTO: (Lo carga) Eres lo mejor de mí, así que no dudo que seas más que gigante
JANO: Bien (Sonríe) ¿Dónde está Fran?
FRANCISCO: (Se asoma desde la cocina) Aquí, amigo, comiendo...
JANO: (Se ríe) ¡Tú siempre estás comiendo, jajajaja!
FRANCISCO: Como dice mi abuela, en comer está la ventaja, Jano
JANO: (Tuto lo sienta a la mesa) ¡Gracias, papi! ¿Después puedo llamar a mamá y contarle que ya tengo todo acomodado? Ella siempre se enoja porque nunca ordeno nada...
AUGUSTO: Claro, después la llamamos. Ahora come, granuja...
JANO: (Se sienta en su regazo) Si, papi, pero contigo...
FRANCISCO: ¿Quién hizo las panquecas?
JULIETA: Yo, muñeco, ¿por?
FRANCISCO: Es que están más que ricas… ¿Le enseñas a mi mamá?
JULIETA: Jajajaja, si ella quiere, le digo cómo hacerlas
FRANCISCO: (Chocan las manos) ¡Genial!

En La Serena, las hormonas de Donato, no estaban para nada tranquilas. Luisana lo tenía cautivado. Su forma de hablar, su sonrisa, su inteligencia y su cuerpo, esa boca, los labios. La mujer le hablaba y él sólo pensaba en cómo sería besarla, abrazarla, sentirla propia. Llevaba muchos años de no experimentar una sensación como esa y la última vez, no terminó nada bien. Luisana notó que él estaba distraído.

LUISANA: Ey, Donny, baja a la tierra...
DONATO: ¿Qué? Perdón, realmente me perdí... ¿Qué me decías?
LUISANA: Que me encanta la hacienda, nunca había visto una así de hermosa... ¿En qué estabas? ¿Te aburro?
DONATO: ("Si supieras", pensó) No es eso, es que de repente pensé en mi pasado y quedé tildado. Por favor, discúlpame
LUISANA: ¿Qué pensaste de tu pasado?
DONATO: Lo de Jano me llevó a una época difícil de mi vida y de ahí fui divagando...
LUISANA: No pregunto más (Sonríe) ¿Y qué, Donny? ¿No hay ninguna enamorada por ahí?
DONATO: No que yo sepa, ni ando buscando la verdad. Mi última oportunidad de amar se quedó en Francia, Luisana
LUISANA: ¿Qué pasó?
DONATO: Estuve cuatro años de novio, luego dos años conviviendo y tuvimos un hijo. A los pocos meses, el pequeño tuvo un problema de salud y a raíz de aquello, supe que no era mío. No lo soporté, la mandé al carajo y me organicé para regresar. Justo coincidió con la muerte de mi padre y pues, ni hablar, aquí me tienes
LUISANA: Tuvo que ser muy duro para ti saber que no era tu hijo, lo siento (Le toca la mano) Bueno, cambiemos de tema, ¿no?
DONATO: Lo peor fue enterarme de quién era... (Suspira) Hay cosas que no se le hacen a otra persona y meterte en la cama con la mujer de un hombre que hasta donó sangre para salvarte el pellejo, debería estar en esa lista, ¿no crees? Y si, cambiemos de tema, no dejes que mi desilusión con el amor, te deprima... ¿Y tú? ¿Cuántos corazones rotos has dejado en el camino?
LUISANA: Ninguno, aunque parezca increíble (Sonríe)
DONATO: Tienes una tonada medio rara, ¿has vivido en el extranjero?
LUISANA: Viví muchos años en España...
DONATO: ¿España? ¿Y te volviste por problemas de trabajo, por tu familia o por qué?
LUISANA: Por trabajo, mi socia me jugó chueco y me dejó sin nada, así que no me quedó de otra que regresar...
DONATO: ¿Te jugó chueco? Explícame y dime qué te hizo, porque aunque estés aquí, puedo ayudarte a darle su merecido...
LUISANA: ¿Para qué? Que haga lo que le de la gana con el dinero, con tal de no saber más nunca de ella, me conformo
DONATO: Para que no se lo haga a nadie más. Quizás tú puedas salir adelante, pero no sabes en qué circunstancias puede quedar su siguiente víctima, Luisana...
LUISANA: En eso tienes razón, ¿qué necesitas? ¿Nombre y apellidos?
DONATO: Aquí no, pero el jueves te voy a llevar con unos abogados que son bien chingones y ellos tienes socios en España e Italia, te aseguro que harán caer sobre esa tipeja, todos los golpes que desearías darle (Le guiña el ojo)
LUISANA: (Sonríe) Gracias
DONATO: ¿Otro café, rubia? ¿O prefieres un trago fresco?
LUISANA: Un trago fresco sería mejor, hace demasiado calor aquí
DONATO: Si que lo hace, es inaguantable... ¿Con o sin alcohol?
LUISANA: Con alcohol
DONATO: (Sonríe ampliamente) ¡Eres de las mías, pequeña! ¿Tienes algún apodo?
LUISANA: Ninguno, pero te permito que me pongas uno
DONATO: ¿Cerveza, tequila, algo más elaborado? Y por el apodo, dame unos momentos para pensarlo...
LUISANA: Lo dejo a tu elección...
DONATO: Las dos cosas rendidas a mi criterio... (Saca una cerveza helada del refrigerador, ya que estaban ahora en la cocina) ¿En vaso o del porrón? (Le suena el celular) Si, mamá, dime... (Le hace una seña a Luisana, disculpándose) Ajá, si, si, no te preocupes. Mando por ti mañana en cuanto me confirmes la hora. Si, la muchacha me avisó y Nano está bien, ma, no te aflijas y saluda a tía Berta. Adiós. También te amo, mamá, ya... Adiós, madre... (Corta) Por si no lo notaste, era mi mamá...
LUISANA: Jajajaja, no lo había notado (Sonríe) Y prefiero del porrón
DONATO: (Se lo pasa) ¡Salud, bonita!
LUISANA: ¡¡Salud!!
DONATO: (Beben) ¿Entonces, Luisana, qué tienes ganas de hacer?
LUISANA: ¿Por qué no nos damos un baño en la alberca?
DONATO: ¿Tienes traje de baño?
LUISANA: No, pero tengo ropa interior, no aguanto el calor
DONATO: Pues, si a ti no te molesta, ¡a mí menos! Vamos arriba, te muestro un cuarto donde puedes prepararte y ponerte una bata
LUISANA: Vamos (Sonríe)
DONATO: (Suben) Aquí es (Entran) En ese mueble tienes toallas y batas y en un momento te traigo algo para los pies. Cuando estés lista, me avisas...
LUISANA: Gracias…
DONATO: Ajá... (Sale, pero se moría por quedarse)
LUISANA: Este hombre es un papacito, no se cómo, pero este cae hoy...
DONATO: (En su alcoba, decidió jugar con las mismas armas. Se vistió para la ocasión, buscó lo que necesitaba, se puso su bata y regresó por Luisana. Golpea la puerta) ¿Estás lista?
LUISANA: (Abre la puerta) Listísima (Le sonríe y se dirigen a la alberca)
DONATO: (Llegan y dejan todo a un lado) Espero que no te molestes, pero les di el día libre a los empleados y bueno, lo que queramos hacer, correrá por nuestra cuenta...
LUISANA: ¿A qué te refieres? (Se quita la bata quedando en ropa interior)
DONATO: A que si queremos comer o alg... (Se la queda mirando)
LUISANA: Ah, está bien (Se quita el calzado) ¿No damos un baño?
DONATO: (También se quita la bata y tenía sólo sus bóxer, que evidenciaban su marcado abdomen, trasero redondo y paradito y, por supuesto, su abultada entrepierna) Después de ti, muñeca...
LUISANA: (Piensa: "Está mejor de lo que creía, madre santísima") Al agua, pues (se tira de cabeza)
DONATO: (La sigue y al emerger, lo hace detrás de Luisana, que parecía estarlo buscando) Aquí estoy, guapa...
LUISANA: Está buenísima el agua
DONATO: Buenísima estás tú... (La mira, dejando en claro que ese exabrupto no había sido a propósito) ¿Eso lo dije o lo pensé?
LUISANA: Lo dijiste, jajajaja
DONATO: Pues, ni modo, si no te diste cuenta antes, cuando te miré casi babeando, date cuenta ahora de lo que me pareces...
LUISANA: Me doy cuenta (Sonríe y se sumerge alejándose un poco de él)

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