martes, 31 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 234 - “ÚLTIMAS SEMANAS”




Pablo, alterado por la actitud de Marina, la siguió y no quitó el dedo del renglón

PABLO: ¿Qué te pasa? ¿Por qué te pones así?
MARINA: No me pasa nada, Pablo, ve a vigilar a tu hija, quiero estar sola
PABLO: Está bien, quédate sola si eso te gusta más, pero aquí hay otra cosa que lo de Candela. Llevas días muy rara, no me quieras ver la cara de estúpido. ¿Qué? ¿Ya no quieres casarte conmigo?
MARINA: Si quiero casarme contigo, no es eso, pero parece que no te das cuenta de las cosas. Ve con Candela y déjame sola...
PABLO: Si no me doy cuenta de las cosas, dímelas
MARINA: ¿Quieres que te diga que estoy mal? Últimamente sólo estás pendiente de Candela y su novio ¿quieres cuidar y celar a tu hija? Vete...
PABLO: (Se sorprende) ¿Qué? No es así, mi amor
MARINA: (Lo mira) ¿Qué no es así, Pablo? Dime la última vez que estuvimos solos y la última vez que hicimos el amor... ¿Varios días, verdad?
PABLO: Me dijiste que estabas adolorida, por eso dejé de buscarte. No se, estás embarazada y no quería presionarte... (Se acerca) Lo siento, creí que era lo que esperabas de mí
MARINA: A veces lo que espero, no es lo que quiero, Pablo...
PABLO: Tú sabes que no soy un gran intérprete de algunas cosas (Da un paso más hacia ella) Hay cuestiones en las que tienes que decirme qué pasa. Cuando me pediste que no buscara cama, yo me hice a un lado y pues, creí que cuando te sintieras bien, también me lo harías saber... (Más cerca aún) ¿Crees que no te extraño?
MARINA: No lo parece... (Le da la espalda) Ve con Candela...
PABLO: ¿No lo parece? ¿Qué crees que hago en el baño cuando tardo dos horas en bañarme? (La abraza por las espalda) ¿Por qué piensas que no me animo a quedarme a solas contigo? (Se apoya en ella y su erección la presiona contra las pompas) Es por esto, porque no puedo tenerte cerca sin desearte...
MARINA: Odio tener que decirte qué puedes o no puedes hacer, toma la iniciativa...
PABLO: Tú sabes que tengo mis buenas virtudes, pero que leer entre líneas no es una de ellas... (La va llevando hasta que desaparecen de la vista de cualquiera) Me dijiste que te dolía y no quiero lastimarte... (Le levanta la falda)
MARINA: Podrías haberlo intentado, aunque te dijera que no...
PABLO: ¿Y arriesgarme a que te creas que son un tarado insensible? ¿Que sólo quiero hacerte el amor y nada más? No, para nada, preferí arreglármelas solo y mimarte de otra manera, así tal vez sabrías que además de tu amante (Le muerde el lóbulo de la oreja y mete su mano en las pantys) Quiero ser tu compañero...
MARINA: Eso ya lo se (Gime) Pero lo que conseguiste fue que pensara que ya no me deseabas...
PABLO: Si me hubieras visto en la ducha, tendrías la seguridad de lo mucho que te deseo... (Se baja la cremallera y la hace inclinarse un poco) Pero ahora mismo disipo tus dudas...
MARINA: ¿Cómo?
PABLO: (La penetra con fuerza y por detrás) De la única forma que se... (Le toma las caderas y se mueve rápidamente) Me moría por poseerte así...
MARINA: (Gime) No te vuelvas a reprimir en la vida...
PABLO: ¿No te duele más? (Le da más duro)
MARINA: No, no me duele...
PABLO: (Potencia todo) Me alegra... (Sale de ella, la gira y la alza) Te amo, perdóname por no demostrarlo como debo hacerlo (La apoya contra un árbol)
MARINA: No lo vuelvas a hacer, Pablo, por favor...
PABLO: Si te parece que lo estoy haciendo, sólo dímelo, pero nunca dudes de lo mucho que te amo y de lo loco que me vuelves... (Beso casi furioso) Voy a acabar, ¿tú cómo vas?
MARINA: Acabo contigo...
PABLO: Te amo...
MARINA: Y yo a ti...

En la ciudad de México, Demetrio cenaba con Giovanna y platicaban de algunos cursos que le habían ofrecido a él.

DEMETRIO: Es para que mi labor de instructor no sea meramente práctico. Creen que tengo un perfil que puede capacitar a los cadetes en la parte psicológica
GIOVANNA: Eso es una excelente noticia, mi amor...
DEMETRIO: El problema es que para hacer el curso, tengo que irme unos meses, Gio, ¿tú vendrías conmigo?
GIOVANNA: ¿Ir a dónde?
DEMETRIO: A Washington...
GIOVANNA: ¿Y qué hay de mi trabajo?
DEMETRIO: Podrás hacerlo allí, Páez me aseguró que te dará la recomendación para eso...
GIOVANNA: Entonces, voy contigo (Sonríe)
DEMETRIO: ¿Si? (La besa) ¡¡Perfecto!! (De nuevo) ¿Ya tienes todo listo para irnos a la boda mañana?
GIOVANNA: Si...
DEMETRIO: ¿Y para la otra boda, también estás lista?
GIOVANNA: ¿Para la otra boda?
DEMETRIO: (Le entrega un estuche pequeño) Ajá, para NUESTRA boda... ¿Estás lista para aceptarme como tu esposo?
GIOVANNA: ¿Qué? (Lo miraba sorprendida)
DEMETRIO: (Se pone de rodillas frente a ella) Te amo, Gio, mi sueño más grande es formar una familia a tu lado... (Abre el estuche) ¿Te quieres casar conmigo?
GIOVANNA: Demi... (Empiezan a caerle lágrimas)
DEMETRIO: ¿Lloras de felicidad porque me vas a decir que si o de tristeza porque me dirás que no?
GIOVANNA: ¿Decirte que no? (Lo mira) ¿Tengo cara de loca?
DEMETRIO: Mmmm... A veces si... (Le pone el lacillo) Entonces, Giovanna, ¿te casas conmigo?
GIOVANNA: ¿A veces si?
DEMETRIO: (Se levanta) Ajá, cuando te enojas, pones cara de loquita y ¿sabes qué? Me fascina... (Carraspea la garganta) No me has respondido...
GIOVANNA: Me acabas de decir que tengo cara de loca...
DEMETRIO: También dije que me fascinas, ¿esa parte no la escuchaste? (Se sienta otra vez)
GIOVANNA: Todavía no me creo que mi prometido me haya dicho que tengo cara de loca...
DEMETRIO: ¿Tu prometido? ¡¡Dimeeee!! (Se ríe)
GIOVANNA: Lee mi cara de loca, futuro señor de Bontempo
DEMETRIO: ¿Futuro señor de Bontempo? Jajajaja, nada de eso... Tú eres la futura de señora de Kweller...
GIOVANNA: Me gusta (Sonríe)
DEMETRIO: Dime que si, no me dijiste que si todavía...
GIOVANNA: ¿Tengo que decírtelo?
DEMETRIO: Obvio, yo te hice la pregunta formalmente, quiero mi respuesta... (Hace puchero)
GIOVANNA: (Se levanta de la silla y va hasta donde está Demetrio) Entonces, el señor espera una respuesta...
DEMETRIO: Ajá...
GIOVANNA: Pues, mi respuesta es... (Se sienta sobre el y lo besa) Si, Demi, quiero ser tu esposa...
DEMETRIO: (Sonríe) Te amo, peque (Besote) Te juro que me dedicaré a hacerte feliz...
GIOVANNA: ¿Lo juras? (Sonríe y lo besa)
DEMETRIO: Mmmm... Solemnemente, preciosa... Me enamoré de ti hace años, cuando entraste a la central...
GIOVANNA: ¿Hace tanto? (Lo vuelve a besar)
DEMETRIO: (Asiente) Y tardaste casi tres años en aflojar. Llevamos dos de relación, "no formal", así que imagina las ganas que tengo de hacerte feliz...
GIOVANNA: Tuviste mucha paciencia conmigo...
DEMETRIO: Tú vales la espera...
GIOVANNA: Ahora me toca a mí conquistarte... (Le agarra la cara y le sonríe)
DEMETRIO: Me conquistaste cuando Páez nos presentó y tú me miraste y dijiste: “Mucho gusto, señor...”
GIOVANNA: ¿Tan fácil? No me la creo...
DEMETRIO: Créelo, porque es verdad...
GIOVANNA: ¿Por qué yo?
DEMETRIO: ¿Por qué no tú?
GIOVANNA: Era y soy muy complicada, mandona, exigente, etc...
DEMETRIO: Yo no soy el tipo más afable del mundo y me amas igual... (Beso) Terminemos de cenar y después dame mi postre...
GIOVANNA: No... (Lo besa intensamente)
DEMETRIO: ¿No?
GIOVANNA: No... (Le va quitando la camisa sin cortar los besos)
DEMETRIO: Ahhhh, vamos con el postre, mamacita, muy bien... ¡¡Me gusta, me gusta!!

Candela llevaba unas dos semanas con una nueva costumbre medio extraña: no se dejaba la ropa puesta. La única manera en la que la pequeña se quedaba vestida, al menos por un rato, era si le gustaba lo que le ponían, pero aún así, antes o después, se quitaba todo, quedando en calzones nada más. A esto se debió la carcajada general cuando, en plena ceremonia, al otro día, mientras ella, Facu y Lucía regaban el camino de pétalos de lirios, se sacó su vestido rosa...

CAROLINA: (Aún no le tocaba ir hacia al altar. Estaba con Felipe a un lado y Jano al otro) Esa niña, Dios, me va a hacer morir de risa...
MARINA: ¡Candela!
CANDELA: ¿Qué?
MARINA: (Iba hacia ella) ¿Cómo que, qué? Vístete...
CANDELA: No quiedo dopa, no, no...
MARINA: Tienes que ponértela
CANDELA: No quiedo, noooo, ¡tin dopita!
MARINA: ¿Sin ropita? Estás mucho más guapa vestida, Cande...
CANDELA: (Movía la cabeza negando) ¡¡Tin dopitaaaaa!!
PABLO: Candela, te vas a dejar vestir y cuidadito con volver a hacer esto, ¿estamos? (La mira con enojo) Aquí todo el mundo está vestido y no quiero rezongos...
CANDELA: ¿Nojó papá?
PABLO: Si me enojé, así que ponte la ropa y sin jaleo...
CANDELA: ¡Ta bem!
MARINA: (La alza y la lleva a la silla) ¿Ves? Ahora no vas a terminar de tirar los pétalos, hija...

“LA PAMPA” – Capítulo 233 - “ÚLTIMAS SEMANAS”




Carolina, Emiliano y Augusto, se acercaron a los dos autos que llegaron y Nano miró a su prometida para ver cuál era su reacción ante la sorpresa que le tenía preparada. Los invitados descendieron de sus carros y un morocho, se quedó maravillado con el lugar al que llegaba…

EMILIANO:¡¡Bienvenidos!!  
MARIANO: ¡¡Esta hacienda es un lujo!!
ALEX: Si, monigote, es preciosa... ¡¡Hola, muchachos!!
DANI: (Bajaba del otro carro) ¡Alejo, compórtate! Dejamos a los niños y tú te portas peor que ellos
CAROLINA: ¡Dani, Alex! (Abraza a las mujeres) Bienvenidas (Sonríe) Pensé que no iban a llegar.
DANI: Emiliano nos mandó el avión, jajajaja, no había modo de no llegar...
ALEX: Nosotros íbamos a venir mañana, pero me llamó y dijo que lo hiciéramos hoy
EMILIANO: Alejo, él es Mariano Echeñique, el esposo de la arquitecta que levantó el club hípico y Pampa Mía. Mariano, él es Alejandro Zavala, uno de los mejores amigos de Caro y Augusto
ALEJANDRO: Encantado (le ofrece la mano)
MARIANO: Lo mismo digo...
AUGUSTO: (Abraza a Alejandro) ¡¡Soquete!!
CAROLINA: ¿Y sus hijos?
DANI: Los dejamos con mi cuñada y mis suegros, nos vamos después de la boda, amiga, no podemos quedarnos más...
CAROLINA: ¿Por qué no los trajeron?
DANI: Es mucho jaleo para los melli, todavía son muy chiquitos y el cambio de clima no les hace bien. Ir y venir en dos días, es mucho
ALEX: ¿De dónde eres?
DANI: Somos de España...
ALEX: ¡Olé! (Se ríen)
CAROLINA: Vengan, vamos a comer antes que mi hijastro nos deje sin nada, jajajaja
EMILIANO: Reunámonos con los demás... ¿Y tus hijos, Mariano?
MARIANO: Se fueron a pasar el fin de semana con mis suegros...
CAROLINA: Entonces, dos días sin niños, deben de estar gozando, jajajaja
ALEX: Los extraño y llaman a cada rato, sobre todo Rafa, no puede estar sin hablar con su papá...
MARIANO: Igual ahora ya están dormidos...
JANO: (Corre con ellos) ¡¡Holaaaaaaaa, Daniiiiiiiiiii!! (La besuquea por todos lados) ¡¡Estás más guapa que antes!!
DANI: Hola, príncipe (Le da un beso) ¿Estás más grande?
JANO: Claro, ya voy a cumplir ocho años...
ALEJANDRO: Deja a mi mujer, enano de feria
JANO: ¡¡Te la doy, soquete, jajajaja!!
FACUNDO: (Se había sentado en el suelo, detrás de su mamá y hablaba con Candela que estaba con él) ¿Ta tomió canne y pudé?
CANDELA: Ti, ¿Pacu ta tomió?
FACUNDO: (Se toca la panza) ¡Ti, quiedo más! ¿Mamo a comé má?
CANDELA: Ti, mamo...
FACUNDO: (Se levanta y la ayuda) ¿Cane mía nova, ti?
CANDELA: Ti (Sonríe y le da un beso)
PABLO: ¡¡Mírala, mírala!!
MARINA: ¡Cálmate, Pablo!
PABLO: No me calmo nada...
MARINA: Si que te calmas, no la espantes por ser un baboso, ¿quieres?
FACUNDO: (Se sientan junto a Marga) Tenemo hambita, mamá
MARGA: ¿Mucha, mucha? (Sonríe) Ya les pongo un poco más...
FACUNDO: ¡¡Muta, mamá!!
CANDELA: (Mira a su papá) ¿Nojó, papito?
MARINA: No, mi amor, no te preocupes, preciosa...
CANDELA: (Se baja y va con Pablo) ¿Po qué nojó, papi?
PABLO: Porque te andas besuqueando con ese enano y tú eres mía, sólo mía (La besa mucho y la abraza)
CANDELA: Pedo Pacu e novo mío...
PABLO: Si, si, ya lo se...
CANDELA: Papito meshito mamá y Cane meshito Pacu, ¿ti? Mamo comé... (Se baja y regresa a donde estaba antes, dejando a Pablo boquiabierto)
MARINA: Tu hija la tiene muy clara...
PABLO: Ya lo veo...
ALMA: Lo siento, casi melli, pero tiene razón, si tú besas a Marina, ella puede besar a Facu...
PABLO: Yo soy adulto...
ALMA: ¿Y?
PABLO: ¿Cómo que "y"?
MARINA: No vamos a tener esta discusión de nuevo, Pablo, son dos niños y nada malo tiene que se quieran y se cuiden. (Le hace mala cara) Es tiempo que dejes tanta bobada...
ALMA: ¿Hablas en serio, casi melli?
PABLO: No me gusta que piense en novios ni en serio, ni de chiste...
ALMA: Pablo Mouriño, por favor, no seas estúpido...
PABLO: No soy estúpido, simplemente no me gusta. ¿Qué? ¿Ustedes controlan lo que les gusta o no? ¿No, verdad? Solamente se tragan el coraje, pero sigue sin ser de su agrado. Bueno, no me gusta que mi hija ande creyendo que es novia de ese enano...
MARINA: Eres un niño pequeño, Pablo, y si sigues así, tu hija te va a odiar, porque si te pones de ese modo cuando sólo tiene tres años, ¿qué vas a hacer cuando tenga quince? ¿Encerrarla?
PABLO: Si, en un convento de clausura en... ¡Dónde sea!
MARINA: Me parece perfecto, pero después no la culpes si te odia (Lo mira) Me voy a dar una vuelta... (Se va)
PABLO: ¡Marina! Cuida a Cande, Alma, voy con ella...
MARIANO: (Le habían presentado a Jano y peleaban por Alex) ¡¡Enano delincuente, mi esposa es mía!!
JANO: Claro que no, ella es mía, morocho barrigón...
MARIANO: ¿¿Barrigón?? ¡Ven acá, granuja! (Lo alza y le hace cosquillas)
ALEX: ¡¡Ten cuidado, monigote!!
CAROLINA: (Llegan donde están los demás) Familia, les presento a Alejandra Izaguirre, la arquitecta de Pampa Mía y él es Mariano Echeñique, su esposo. A Dani y Alejo ya los conocen
HORACIO: ¡¡Ey, qué bueno verlos otra vez!!
ALEJANDRO: ¡¡Hola, Horacia!! Jajajaja (Lo abraza) ¿Cómo está esa pierna?
HORACIO: Mucho mejor, ya no uso muletas, sino un bastón...
ALEJANDRO: Poco a poco (Sonríe)
HORACIO: Si, Alejandrita, jajajaja, ¿y los niños?
ALEJANDRO: Se quedaron en casa, mucho para los mellis...
ALMA: Es un vuelo largo... ¿Hasta cuándo se quedan?
DANI: Hasta mañana, nos quedamos a la boda y en la noche nos vamos...
ALMA: ¡Qué viaje más corto!
ALEJANDRO: Nano nos puso el avión privado a disposición, pero no podemos quedarnos más, tenemos mucho trabajo, Jana y Gabo tienen escuela y los melli todavía son muy pequeños
HORACIO: Toda la razón...
ALEX: (Se sentó y Jano no la dejaba) ¿Así que ya vas a cumplir ocho años?
JANO: Si, en semanas
MARIANO: ¿Ves? Eres un enano...
JANO: Un enano encantador que te va a robar la esposa, monigote, jajajaja
MARIANO: ¡¡Eres un descarado!! (Ve a Willy) No sabía que tuvieras gemelos, Carolina...
CAROLINA: Jajajaja, no son gemelos, él es Willy, el primo de Jano
JANO: ¡¡Si, ese es mi copia!!
WILLY: Ya deja eso, menso...
FIORELLA: Jano menzo, jajajaja
LUCIA: Jajajaja, deja de repetir, Fiore, jajajaja
FIORELLA: (Se sienta con ella) ¿Jugamoz?
DIEGO: Mi hermanita es un loro, jajajaja
MARIANO: Me asombra el parecido de ellos dos (Señala a Jano y Willy)
PABLO: (Había seguido a Celia y ella se le desapareció del radar) ¿¿Dónde te metiste??
CAROLINA: A mí también, igual que a todos, jajajaja
FELIPE: Es muy impresionante
ERNESTO: Completamente
AGUSTINA: A mí me encanta...
BRUNO: (A Marcela) ¿Cuánto tiempo se van a quedar en México?
PABLO: (Hablaba fuerte) ¡Marina! ¿Dónde estás?
MARCELA: La temporada de vacaciones solamente...
GRETA: La idea es que a medida que el tiempo pase, nos vayamos organizando para no perder contacto con los niños
ERNESTO: Ellos vendrán cuando se pueda y nosotros iremos con la mayor de las frecuencias
PABLO: ¡¡Marina!! (Ya se estaba enojando)
AUGUSTO: Organización perfecta (Sonríe)
MARINA: ¿Qué quieres?
PABLO: ¡Apareciste! ¿Por qué te pones así conmigo? Ni que fuera a mandar a mi hija a un convento en serio...
MARINA: Es lo que parece, Pablo, mira cómo te pones, por Dios...
PABLO: ¿Me pongo como tú o no tanto? Ey, yo no te digo nada de cómo te llevas con Candela, tú no tienes por qué enojarte por lo que siento
MARINA: No me enojo por lo que sientes, sino por cómo te comportas, Pablo, pareces un niño pequeño con un capricho y al principio estaba gracioso, pero ya cansa…
PABLO: Pues, lo siento, jamás voy a dejar de amarla ni de estarle encima. Seré el padre más agotador de la historia, prefiero que se moleste conmigo por estar con ella, a que sienta que no tiene papá. Si te disgusta, lo lamento
MARINA: No va a sentir que no tiene padre porque le des un poco de espacio, Pablo...
PABLO: No lo se, para mí ya perdió a uno, porque Santiago era un cerdo, pero era su papá y la amaba y mira lo que le pasó...
MARINA: No vas a dejarla porque le des su espacio, si la agobias, se va a separar ella de ti, te lo digo por experiencia...
PABLO: En ese caso, déjame que yo aprenda de mi experiencia propia. Mi relación con Candela es sólo nuestra. No te pongas en medio ni pretendas enseñarme a ser su papá, permíteme hacerlo a mí.
MARINA: Has lo que te de la gana, Pablo, es tu hija, has lo que creas mejor. Ve y célala (Señala a Candela que jugaba con Facundo) Está jugando con su novio... (Se va)

lunes, 30 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 232 - “ÚLTIMAS SEMANAS”



Nano intentaba conciliar la situación con Carolina, pero ella se ponía una armadura. Sin embargo, el ahora hacendado sabía cómo bajar las barreras de su futura esposa. Cuando ella se relajaba, se sentía segura, se abría a lo que sentía. Por lo mismo, el sexo era una manera de acercarse a Pampa y lograr entenderla un poco más…

EMILIANO: ¿Vas a confiar en mí realmente?
CAROLINA: (Gime) Mmmm, si...
EMILIANO: Dime por qué estás tan enojada y la tomas conmigo...
CAROLINA: Porque te fuiste a caballo y lo has hecho a mis espaldas...
EMILIANO: Ya estabas enojada desde antes... (Arremetida tremenda y gemidos de ambos muy fuertes) Dime qué pasa...
CAROLINA: Que todo nos sale mal, amor, primero la boda aplazada, luego los días que pasé con angustia sin ti en Veracruz, ahora lo de la casa, todo se me acumuló...
EMILIANO: (Se detiene) Eso fue hace un mes, Carolina... (La mira) Te conozco, aquí hay otra cosa...
CAROLINA: No se lo que me pasa, no se si son los nervios por la boda o porque la casa salga a tiempo, y aparte me veo gorda y viene Marcela con su tipazo y ese parecido a mí...
EMILIANO: (Sale de ella, la pone de frente y besa con mucha intensidad) Eso es una bobada, mi amor, no hay nadie como tú, ni aunque tuvieras una gemela idéntica, entiéndelo. Soy sólo tuyo y si estamos juntos, cielo, lo demás no importa. Si la casa se demora, viviremos en otro lado; si la boda se aplaza, seguiremos juntos hasta que llegue el día y no estás gorda, estás embarazada de mi hijo y no puedes ser más hermosa que ahora mismo... (Otro beso)
CAROLINA: ¿De verdad? (Se dejaba besar, correspondiendo lo besos)
EMILIANO: ¿No me sientes? ¿No te das cuenta de lo que me provocas? No puedo ni respirar sin ti (La mueve y vuelve a penetrarla) Sólo pensar en tu sonrisa o en tu boca y me excito hasta la locura (Besote) Te amo más de lo que puedo comprender y no me importa. Tienes mi vida en tus manos y podrías destruirme que yo iría al matadero feliz por haberte tenido alguna vez. Te adueñas de mi voluntad, de mi razonamiento, de lo que soy o puedo querer ser... (Casi se pone a llorar de rabia) No se qué más hacer para que te des cuenta, para que abras esos ojos preciosos y me veas de una buena vez...
CAROLINA: Te veo, Nano, y no quiero volver a hacerte sufrir, no más, lo siento, mi amor, lo siento (Le besa intensamente) Eres la luz de mi vida, el lucero de mis noches, eres mi todo...
EMILIANO: A veces no lo parece, cielo...
CAROLINA: A partir de hoy voy a demostrártelo sin descanso, mi amor, lo juro, no quiero hacerte creer cosas que no son...
EMILIANO: Cuando eres Carolina, todo va perfecto, pero en cuanto Pampa aparece, te cierras, te alejas... Yo las amo a las dos con la misma pasión e intensidad, pero una es dulce y la otra una fiera que tira tarascones sin piedad...
CAROLINA: (Sonríe) Vas a tener una mujer con doble personalidad, amor (Lo besa) Voy a intentar controlar a La Pampa…
EMILIANO: No quiero que la controles, sino que no me ataques. Amo a La Pampa, ella fue la primera que conocí y que me arrebató el alma
CAROLINA: No quiero atacarte, no es mi intención y a veces no me doy cuenta de que lo hago hasta que es demasiado tarde...
EMILIANO: (Asiente) Se que no lo haces a conciencia, pero cuando estás en Pampa y yo te digo algo, tómalo como de quien viene, de mí, que te amo más cada día...
CAROLINA: Lo haré, amor, te lo prometo...
EMILIANO: Abúsate de mí...
CAROLINA: Con gusto... (Se acomoda)
EMILIANO: (Beso y le habla al vientre) Hijo, agárrate...
CAROLINA: (Echa un carcajada) Te amo... (Empieza a moverse sobre él)
EMILIANO: (Gime) Uy, si, así, preciosa, poséeme como te gusta que yo te posea... (Le mordisquea los senos) Eres una diosa y me calientas demasiado...
CAROLINA: (Lo hace como a él le gusta) ¿Así? ¿Sigo?
EMILIANO: (Se agarra del sofá) Caro... (La toma de la cadera y la hace ir más rápido y profundo) Así, ¡si! No pares...
CAROLINA: Ni loca (Sonríe y lo besa intensamente)
EMILIANO: Mmmm, Carolina, galopa, necesito llenarte de mí, ¿no lo deseas?
CAROLINA: Lo deseo con todo mi ser... (Sigue un poco más y ella llega a su primer orgasmo. Hace salir a Nano y lo vuelve a hacer entrar por la parte de atrás, sin modificar la postura) Mmmm, si...
EMILIANO: ¿Me quieres infartar? (Ella lo hace con mucho énfasis) ¡¡Dios, si!! De nuevo, por favor
CAROLINA: (Lo vuelve a hacer) Quiero matarte de placer (Sonríe y le muerde el labio inferior)
EMILIANO: Lo estás logrando... (Pampa lo ultraja prácticamente) ¡¡Casi, cielo, estoy a punto!!
CAROLINA: Devórame...
EMILIANO: (La alza y la pone contra la pared, embistiendo hasta que ambos llegan al clímax) Wow, eso fue... ¡Wow! (Besote) Quiero más...
CAROLINA: (Se ríe) ¿Cómo fue? (lo besa)
EMILIANO: No tengo palabras que puedan describirlo... (Aún estaba dentro de ella y seguía erecto)

Un par de días más tarde, todo el mundo estaba en La Serena, cenando. Y cuando se dice todos, es porque eran TODOS. Desde los padres de Julieta, hasta los González Miño. ¿La ocasión? Ninguna. Al otro día se casaban Emiliano y Carolina y los invitados llegaron antes para instalarse en las distintas haciendas. Algunos estaban en Terranova, otros en Santa Cecilia y los demás, en las tres haciendas de La Serena. Se habían dispuesto varias mesas largas y comían carnes asadas. Las más entusiasmadas con la comida, eran la tres embarazadas y sus respectivos maridos o novios, se reían...

AUGUSTO: ¡Amor! ¿Tienes tanta hambre?
EMILIANO: Hermosa, ¿me das un poco?
PABLO: Cielo, deja algo para los demás...
MARINA: Estoy alimentando a tu hijo o hija, así que cierra el pico...
JULIETA: No tengo hambre, tu hijo o hija me da hambre...
CAROLINA: No seas egoísta, Emiliano, la comida es para nuestro bebé y para mí, come del aire...
EMILIANO: (Los tres se miran y las besan) ¡¡Enojonas!! Jajajaja
CAROLINA: ¿Nosotras?
JULIETA: Pero si somos la dulzura personificada...
MARINA: Y nunca nos enojamos (Se miran las tres y empiezan a reírse)
AUGUSTO: ¡Si, claro!
EMILIANO: No saben lo que es un enojo, niñas, cierto...
PABLO: ¡Menos mal que no se enojan, eh!
JANO: (Los mira y se ríe) ¡¡Están más locos que mi copia!!
WILLY: ¡¡Qué no soy tu copia, enano!!
JANO: Si eres, porque yo llegué a la hacienda primero...
WILLY: Pero yo nací antes que tú, enano...
JANO: Ni me importa, aquí, tú eres la copia...
LUCÍA: Dejen de pelear, mensos
FIORELLA: (Seguía a Lu por todos lados, estaba encantada con ella) MENZOZ...
LUCÍA: ¡¡Muy bien, Fiore!! (La besuquea)
CANDELA: ¿¿Meshito a Cane, Lu??
LUCÍA: Claro (Sonríe y la besuquea a ella también)
FRANCISCO: (Comía a la par de las embarazadas) ¡¡Quiero más!!
AITANA: Traga primero, Francisco...
DONATO: Déjalo, Tani, está en edad de comer como tanque
AITANA: Si, pero que coma, no engulla, apenas si mastica
CRISTÓBAL: (Se ríen) Cuando le gusta la comida, eso hace
FRANCISCO: ¡¡Papá!! ¿Me das más?
EMILIANO: ¿Tú también, hijo? Con ustedes cuatros nos arruinamos, jajajajajaja
FRANCISCO: (Lo mira) ¡¡Como si tú no comieras, papá!! Jum... (Se sienta con Caro) Tú si me entiendes, Carolina, ese señor feo, no sabe nada...
SERENA: ¡¡Se enojaron con Nano!!
HORACIO: Eso le pasa por rezongar, jajajaja
EMILIANO: Mejor ya no digo más nada, caramba...
FRANCISCO: Si, mejor cállate y dame más comida... (Mira a las embarazadas) ¿Ustedes quieren más?
DORA: (Estaba sentada junto a Alma y se reía) ¿Siempre son así?
ALMA: Siempre, jajajaja
ISABEL: (Del otro lado de la mesa) Hay días que son peores...
DORA: (Jano la tenía hechizada) Ese pequeño me fascina, ¿no me lo regalan?
CLAUDIO: Que no te escuche, Santi, mi amor...
FELIPE: (A Claudio) Muchacho, ¿tu jefe no va a venir? Carolina y Emiliano lo invitaron a la boda...
CLAUDIO; Hablé con él esta tarde y me dijo que llegaba mañana a primera hora
DONATO: (Ve llegar unos carros) ¿Y eso? ¡¡Nano, llegaron más personas!!
EMILIANO: (Estaba besando a Caro) ¿Qué?
AUGUSTO: Que llegaron más carros, menso...
FIORELLA: MENZO, jajajaja
AUGUSTO: Deja de repetir todo como lorita, enana (Le da un beso)
EMILIANO: ¡¡Excelente!! (Se levanta) Ven, amor...
CAROLINA: ¿Quiénes vinieron, Nano?
EMILIANO: Varias personas. Augusto, tú también querrás verlo (Le guiña el ojo)
AUGUSTO: Vamos, pues... 

“LA PAMPA” – Capítulo 231 - “ÚLTIMAS SEMANAS”



Como de costumbre, Caro daba la información en cuotas y eso exasperaba a su mejor amiga...

MARGA: ¡¡Siempre a cuenta gotas!! Cuenta bien, niña
FACUNDO: ¡¡Má camontitos, mami!!
MARGA: A ver (Se estira y agarra un par más) Aquí tienes, hijo
FACUNDO: Gacias... (Sigue jugando)
CAROLINA: Que Emiliano conoció a la cuñada venezolana de Augusto y no sabes cómo la miraba...
MARGA: ¿Cómo? ¿Queriendo comérsela? ¿Desnudándola con los ojos?
CAROLINA: Más o menos...
MARGA: ¿Contigo ahí? Perdóname, pero no parece el Emiliano que conozco...
CAROLINA: ¿Por qué? No, no me respondas, me voy a dar una vuelta, nos vemos después (Se despide de su amiga) Adiós, Facu, hasta después (Se va)
FACUNDO: ¿Cado nojó, mami?
MARGA: No, mi amor, sólo necesita tomar el aire... ¿A qué juegas?
FACUNDO: Toy un guiaaante y apasto camones...
EMILIANO: (Acomodaba los paquetes de heno que había llevado del depósito a las caballerizas) ¡Diego, eso no va ahí!
DIEGO: ¿Entonces, dónde van? Me dijiste que aquí...
EMILIANO: No, hombre, aquellos son los que van aquí, esos que tienes enfrente, son los de La Serena, hay que subirlos al camión y llevarlos. Lee el papel que tienen, menso
DIEGO: Está bien...
EMILIANO: No te quejes ni hagas esa cara, eh...
SERAFÍN: Nano, bájale
EMILIANO: ¿Qué? No le hablé mal...
DIEGO: ¿Seguro que no, patrón?
EMILIANO: No me digas patrón, sabes que no me gusta y si te hablé mal, lo siento, Diego, no me di cuenta
SERAFÍN: Son los nervios por la boda, se entiende...
DIEGO: No pasa nada, Nano…
SERAFÍN: ¿Por qué no vas a la casa a tomarte algo y a relajarte? Nosotros seguimos aquí...
EMILIANO: Creo que si... Lo siento, cabezón, ando volteado…
DIEGO: Ve y tranquilo, Nano, cuando terminemos te aviso para que lo revises todo...
EMILIANO: (Asiente) Gracias... (Sale y se encuentra a Caro) Me voy a casa de mi hermano
CAROLINA: ¿Por qué?
EMILIANO: Mi mamá está por llegar del DF, te lo dije...
CAROLINA: Si, me lo dijiste, pero no llega hasta dentro de unas horas...
EMILIANO: Llega en una hora, faltaban unas horas en la mañana, cuando te conté... (Sigue su camino)
CAROLINA: Emiliano, espera, ¿vamos a seguir así? Perdón por lo de los celos, no tenía razones para ello, me equivoqué...
EMILIANO: (Para y la mira) No tengo nada que decir, la que duda de todo eres tú. Mira, el sábado voy a estar esperándote en el altar, si llegas o no ahí, será tu decisión, no mía. Mientras tanto, voy a buscar a mi madre
CAROLINA: ¿No me vas a perdonar? Hice mal en desconfiar de ti, los celos me ganaron la partida, no se qué me pasó. El trato que le diste, el parecido conmigo, no se, Nano, todo se juntó y empecé a ver cosas donde no las había (Le agarra la mano) Perdón...
EMILIANO: (Le besa la mano) Te lo repito, nada tengo que decirte, ya sabes lo que pienso y siento. Las dudas te pertenecen y serás quien tome la decisión. Tengo que irme, en la noche regreso...
CAROLINA: ¿Te vas a ir así?
EMILIANO: ¿Así? ¿Cómo es así?
CAROLINA: Estando mal conmigo. Si ya se lo que me acabas de decir, pero no me basta. Además, estoy enojada contigo por lo del caballo
EMILIANO: No lo pensé, sólo lo hice
CAROLINA: ¿Pasa a menudo?
EMILIANO: Si, muy de vez en cuando, lo he hecho dos o tres veces
CAROLINA: Muy bien, Emiliano, confianza de parte de los dos, ¡qué te vaya bien con tu mamá! Nos vemos el día de la boda (Se va enojada)
EMILIANO: ¿Nos vamos a ver ese día? (Hace lo mismo)
ISABEL: (Había visto la escena desde la cocina) ¿Cuándo aprenderán estos dos?
FELIPE: ¿Quiénes, vieja?
ISABEL: Tu hija Carolina y Emiliano...
FELIPE: ¿Se pelearon? (Isabel le cuenta) ¡¡Por Cristo y sus clavos!!

En La Serena, Donny y Luisana terminaban de checar algunos papeles. Emiliano llegó rabioso y apenas si los saludó. Cogió el otro carro y se fue sin decir una palabra...

LUISANA: Si no peleó con Caro, peleó con Caro igual.
DONATO: Debe haber ido a buscar a Fran, en cuando regrese, le hablo
LUISANA: ¿Dónde está Fran?
DONATO: En Terranova, amor
LUISANA: Tu hermano no fue en esa dirección...
DONATO: ¿Cómo que no?
LUISANA: No, fue para el otro lado...
DONATO: ¿Santa Cecilia o Pampa Mía?
CAROLINA: Pampa Mía...
DONATO: (Coge el celular) ¿Carolina?
CAROLINA: ¿Qué?
DONATO: Ya veo que mi hermano no es el único que está como cabra... Antes que me mandes al cuerno, necesito saber qué fue a hacer Emiliano a Pampa Mía...
CAROLINA: No lo se, ni me importa, y lo siento por responderte mal, no estoy de humor para nadie...
DONATO: Perdóname tú a mí, pero estoy empezando a cansarme de toda esta situación, eh, ¡es mi hermano del que estamos hablando y si no dejas de tratarlo como a un perro, te va a dejar, Carolina! (Le corta)
LUISANA: Dios mío, no hay uno que esté cuerdo en toda la región, ¿o qué?
EMILIANO: (En Pampa Mía, rompía el suelo con un pico) ¡¡Saúl, lárgate!! Ya terminaron su trabajo por hoy
SAÚL: Pero, patrón, no haga eso...
CAROLINA: (Después de hablar con su cuñado fue a Pampa mía) ¿Qué pasa aquí?
EMILIANO: Mira, Saúl, yo hago lo que me da la gana y tú, Carolina, ¿ya renunciaste a la boda, cierto?
SAÚL: Yo le di su recado, señora...
CAROLINA: Gracias, vete y dile a todos los hombres que tienen el día libre
SAÚL: Si, con permiso... (Se va)
EMILIANO: Ya está hecho, ¿no? ¡¡Ya mandaste todo a la mierda!!
CAROLINA: No he mandado nada a la mierda, lo que le dije a Saúl fue antes de hablar en Santa Cecilia (Va con él) Deja de romper todo... (Lo intenta parar, pero sin querer Emiliano la empuja) Ya, Emiliano, por favor...
EMILIANO: (La ayuda) Dios, ¡lo siento! ¿Estás bien?
CAROLINA: Estoy bien...
EMILIANO: No quise empujarte, no me di cuenta...
CAROLINA: Lo se, no te preocupes, pero deja de destrozar nuestra casa
EMILIANO: No la estoy destrozando, hay que rehacerlo y por eso se lo pica...
CAROLINA: No estabas picando, estabas destrozando, te conozco...
EMILIANO: Estaba picando con ira, pero no destrozaba nada, por más que no vivas aquí, esta hacienda hay que construirla...
CAROLINA: Ya dejémonos de tantas tonterías, amor, no aguanto esta situación ni un minuto más... (Se sienta en el suelo)
EMILIANO: ¿Y por qué la provocas, entonces? Entiendo que tengas celos, no soy la persona más relajadita del mundo en ese aspecto, pero tu desconfianza me supera. ¿Cuándo te dije una mentira o te engañe?
CAROLINA: Nunca, pero se me nublan las entendederas cuando tengo celos, soy una celópata contigo...
EMILIANO: ¿Y así te quieres casar y pasar tu vida? Mira, yo puedo no volver a montar, pero dudo que tú puedas entender las cosas. Me matas cuando haces esto, ¿en qué idioma tengo que decirte lo que siento? ¿Qué más tengo que hacer para que te des cuenta que no tengo ojos ni amor para nadie más?
CAROLINA: En ningún idioma, y no estaba enojada contigo, sino conmigo misma, sólo que la cogí contigo porque te tenía al lado. Perdón, me excedí en todo. No desconfío de ti porque se que me amas igual que yo a ti, perdóname por todo lo que te he hecho pasar...
EMILIANO: (La alza) Basta, mujer, estás desquiciándome... (La sube al carro) No digas nada
CAROLINA: ¿A dónde me llevas?
EMILIANO: Estás hablando...
CAROLINA: Pero...
EMILIANO: Shhh...
CAROLINA: Está bien, me callo, soy una tumba bien cerrada y sellada, como la de Tutankamon que está sellad...
EMILIANO: (Detiene el carro y la besa) Deja de hablar... (Retoma el camino y llegan a la cabaña a la que Caro lo había llevado hacía muchos meses. Baja y él carga a su novia adentro) Ahora si, puedes hablar...
CAROLINA: Es que me dijiste que me quedara callada...
EMILIANO: (Le arranca la falda) Tú querías seguir hablando...
CAROLINA: Si, pero...
EMILIANO: ¿Pero, qué? (La tumba en el sillón y la saca las pantys) Habla de una vez... (Se libera y la penetra con rudeza)
CAROLINA: No puedo hablar...
EMILIANO: ¿Por qué no? (Embiste de nuevo)
CAROLINA: No me dejas... (Gime)
EMILIANO: No te estoy besando ni tú me estás comiendo... (Otra vez)
CAROLINA: ¿Qué te pasó?
EMILIANO: ¿Qué me pasó con qué? (Nuevamente embiste con fuerza)
CAROLINA: ¿Qué te pasó para que hicieras esto tan maravilloso que estás haciendo? (Hablaba entre jadeos)
EMILIANO: Te conocí, Carolina, eso me pasó y si por mí fuera, pasaría todo el día haciéndotelo
CAROLINA: Nunca me lo habías hecho así, Nano...
EMILIANO: Es porque eres una dama, mi dama y no quiero que pienses que sólo eres esto para mí, pero ya basta, ahora entenderás con actos... (Sale de ella y la toma por detrás) Quizás así dejes de dudar...