jueves, 5 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 195





Pablo no daba crédito a lo que sus oídos escuchaban. Llevaba como cinco minutos ahí parado, detrás de las muchachas y eso si que no se lo esperaba.

PABLO: ¿Estás embarazada?
MARINA: (Se gira) Pablo...
JULIETA: Los dejo, tienen mucho que hablar... (Le da un beso en la frente a su amiga y uno en la mejilla a Pablo) No seas duro con ella, se que se equivocó, pero ¿quién no se ha equivocado en la vida, Pablo?
PABLO: Tranquila, Julieta…
JULIETA: Hasta luego y Marina, llámame...
MARINA: Si, ve tranquila...
PABLO: (Juli se retira y él se queda quieto en donde está) ¿Voy a ser papá otra vez?
MARINA: Ajá, vas a ser papá de nuevo...
PABLO: ¿Cuándo lo supiste?
MARINA: Esta mañana
PABLO: (Da un paso hacia ella, que seguía sentada al borde de la alberca) ¿Por qué no me lo dijiste en ese momento, Celia? Perdón, Marina
MARINA: Porque antes tenías que saber toda la verdad sobre mí, no podía decirte algo tan hermoso y después empañarlo con mi pasado...
PABLO: (Se sienta junto a ella, sin meter sus pies en la piscina) No se qué decirte...
MARINA: No hace falta que digas nada
PABLO: Si hace falta, no puedo hacer silencio frente a esto... ¿Candela dónde está?
MARINA: Con Augusto y los niños
PABLO: Tienes que quedarte aquí, ahora más que nunca. No hay modo en que te vayas a la casa del pueblo, allí no puedo cuidarlas. En cambio aquí todo el mundo estará pendiente de ustedes
MARINA: Ya te dije que si te quedas, yo me quedo, pero sólo hasta que tenga que irme para pagar por mis delitos...
PABLO: ¿Qué? ¿Irte a dónde?
MARINA: Me voy a entregar a la policía, Pablo y también les entregaré todas las pruebas que tengo...
PABLO: (La mira, desencajado) ¿Estás drogada o qué te pasa, Celia? ¡Marina! Nada de entregarte, ¿me escuchaste?
MARINA: Tengo que hacerlo, tengo que asumir las consecuencias de mis actos...
PABLO: Eso lo entiendo, pero no exageres. Al fin que no mataste a nadie y no hiciste nada en concreto. Además, si tienes pruebas de algo, seguramente lo tomarán en cuenta. (Piensa) ¿Pruebas de qué o qué?
MARINA: De los negocios de Santiago y de sus socios, de todo lo sucio que hicieron
PABLO: (La toma del rostro y se miran fijamente) Tú no pisas una cárcel, ¿me escuchaste? Vas a mantenerte al margen de todo, Marina
MARINA: No puedo, Pablo, tengo que hacerlo...
PABLO: Lo que tienes que hacer es quedarte y cuidar de nuestros hijos, ellos son primero. Voy a hablar con Emiliano y con el comisario, para ver cómo podemos hacer con esas pruebas, pero tú no sacas un pie fuera de esta hacienda, ¿queda claro?
MARINA: Yo lo que quiero es que ustedes estén bien. Si tengo que ir a la cárcel, voy, Pablo. Se lo dije a tu hermana, ya tomé la decisión, ahora no tengo nada que perder...
PABLO: ¿Y nosotros? ¿Esto ya no importa? (Le toca el vientre con la mano sana) ¿Este bebé y nuestra princesa no valen la pena, Marina?
MARINA: ¿Nosotros que, Pablo? Ya no hay un nosotros
PABLO: ¿Por qué? ¿Por mi reacción cuando me lo contaste? Que esté enojado contigo no significa nada más que eso, un enojo. ¿Me amas o no?
MARINA: Fuiste tú quien terminó todo, Pablo (Lo mira) Y si, te amo más que a mi vida...
PABLO: Entonces, no lo hagas, déjame intentar manejar esto y dame tiempo, no puedes pretender que procese todo en unas cuantas horas
MARINA: Está bien, has lo que creas conveniente...
PABLO: No puedo creer que estemos así, no tú y yo...
MARINA: Pues, lo estamos y daría la vida para que no fuera así...
PABLO: ¿Por qué no me lo dijiste antes? Si hubieses hablado conmigo, podríamos habernos entendido
MARINA: No tuve el valor para hacerlo, el miedo a perderte era demasiado grande
PABLO: ¿Sabes por qué me enojé tanto?
MARINA: Por mentirte...
PABLO: No, fue porque me hiciste sentir como si no me creyeras lo suficientemente hombre como para comprender las cosas. Nunca fui un santo, tengo mis pecados para confesar, pero todo lo sabes, te conté lo peor de mí, Marina, te entregué todo lo que soy en las manos y tú no pudiste devolver eso
MARINA: No fue por no tenerte confianza, Pablo, tenía miedo de esto, de lo que está pasando ahora. Nunca pensé que no lo entendieras y tampoco fue por desconfianza, porque yo pondría mi vida y la de mis hijos en tus manos, sin pensarlo dos veces...
PABLO: Después de un rato y de enfriar mi cabeza, empecé a analizarlo con calma. Además, Emiliano me dijo algunas cosas que en mi coraje no había podido ver.
MARINA: ¿Qué cosas?
PABLO: Que no hiciste nada para perjudicar a mi familia, que dijiste la verdad antes de casarte conmigo y que traicionaste a esa gente por defendernos a todos
MARINA: Era lo que tenía que hacer y lo que me dictaba el corazón...
PABLO: (La besa apenas) Mi corazón me dice que confíe en ti, el problema es que mi cabeza no me da tregua, Marina, no se qué decidir, a quién hacerle caso
MARINA: Pues, intenta que las dos posturas se entiendan, después vemos... (Se levanta)
PABLO: No te vayas
MARINA: ¿Para qué me quedo? ¿Quieres que me quede?
PABLO: Te lo estoy pidiendo, ¿no? Pero si prefieres irte, hazlo... (Se levanta él) Voy a buscar a Cande
MARINA: (Lo agarra del brazo y enseguida lo suelta) No prefiero irme...
PABLO: (La atrae hacia si) Estoy enojado y dolido, pero te amo como jamás pensé que pudiera amarse y amo a nuestros hijos, lo que yo prefiero es quedarme aquí y luchar por lo nuestro, Marina, ¿qué decides tú?
MARINA: Siempre quiero luchar por nuestra familia...
PABLO: (La besa, ahora si, con todas las ganas) Nosotros antes que cualquier otra cosa
MARINA: Mmmm, si... (Sentía que se iba a caer, todo su cuerpo ansiaba ese beso)
PABLO: (Sin dejar de besarla, le baja el cierre de la falda y la deja caer) Hay algo en lo que yo también te mentí
MARINA: (Se aparta lo justo para mirarlo a los ojos) ¿En qué?
PABLO: Nunca me gustó el nombre "Celia", sólo dije que era bonito para poder meterme contigo... (La abraza y se echa al agua, con cuidado, por supuesto)
MARINA: ¡¡Pablo!!
PABLO: ¡¿Qué?! (Le quita las pantys)
MARINA: Estamos vestidos...
PABLO: Yo estoy vestido, tú sólo tienes la blusa y eso es más que suficiente. Sólo tengo que mantener esta mano enyesada fuera del agua... (Se baja la cremallera y la hace subirse, para que Marina lo aprisione con sus piernas) Dime que me amas y que nunca volverás a ocultarme nada
MARINA: Te juro que eso es lo único que te oculté y lo único que te voy a ocultar en la vida (Lo besa) Te amo, Pablo, más de lo que podrías imaginarte...
PABLO: Cuando todo eso pase y esa gente esté donde debe, tú serás mi esposa. Pero desde este mismo y preciso instante, empezamos de cero (La penetra rápidamente, gimiendo los dos)
MARINA: Si, de cero (Empieza a llorar de felicidad mientras su futuro esposo sigue embistiéndola)
PABLO: No llores, me partes el alma cuando lo haces
MARINA: No puedo evitarlo, amor, mis miedos se acaban de ir al infierno. Uno de mis mayores temores era perderte...
PABLO: No me vas a perder (Penetración muy profunda) Me moriría sin ti... (Sale de ella) Vamos allí... (Le señala la el cuarto de la piscina)
MARINA: Sin ti mi vida no tiene sentido, Pablo...
PABLO: Sin ti, no tengo vida, Marina... (Sale del agua y la ayuda a hacer lo mismo y la cubre con la falda) Vamos, anda, quiero amarte bien
MARINA: Llévame...
PABLO: (La carga y entran. Él traba la puerta y comienza a quitarse la ropa mojada) Se me pegó todo al cuerpo
MARINA: Déjame a mi... (Empieza a desvestirlo)
PABLO: Espera que te quito la blusa (Lo hace) Ahora si, todo tuyo...
MARINA: (Sigue sacándole la ropa) ¿Estamos bien?
PABLO: ¿Crees que estaríamos haciendo esto de no ser así?
MARINA: No, pero quiero escuchártelo decir, lo necesito... (Lo termina de desvestir)
PABLO: (Se va recostando sobre ella) Estamos bien y quizás, por primera vez, realmente siendo uno por completo del otro, mi amor. Te amo (Beso) Te amo tanto que no podía ni respirar mientras me enojaba contigo... (Se mueve dejándola arriba) Ahora nuestra felicidad y nuestra familia son verdaderas al cien por ciento y no se puede estar mejor que eso...
MARINA: Te amo, Pablo... (Lo besa apasionadamente, como jamás lo había hecho) No volveré a fallarte, te lo juro... (Lo hace entrar en ella y con el gemido de ambos comienzan a moverse)
PABLO: (La toma de los senos y los aprieta) Eso, hermosa, muévete sobre mí, hazme más tuyo que nunca...
MARINA: Eres mío, sólo mío... (Sus movimientos se agudizaban)
PABLO: (Gemía mucho, extasiado) Más, Marina, dame más
MARINA: No sabes cuánto deseaba que me llamaras por mi nombre... (Lo besa mientras sus movimientos no cesan)
PABLO: (Se incorpora, le toma el rostro con las manos y la mira fijamente) Marina, te amo (beso)
MARINA: Y yo te amo a ti, Pablo... Hazme tuya
PABLO: (Agarrándola de la cintura, la alza y sale de ella) Te voy a hacer mía... (La pone debajo y besa desde los pies y hasta la entrepierna, deteniéndose ahí un poco)
MARINA: Bésame...
PABLO: (Hunde sus labios en el húmedo sexo de su mujer) Me encanta besarte...
MARINA: En los labios...
PABLO: (Sube besando todo a su paso hasta llegar al sitio que le habían solicitado y cumplir con el pedido) ¿No te gusta que te bese ahí abajo?
MARINA: Si, pero hoy te quiero aquí... (Lo besa mientras acaricia todo su cuerpo)
PABLO: (Se acomoda y la toma como un orate, casi al borde de la rudeza, cosa que ambos gozan a tope y en el momento del clímax, se abrazan, quedándose así un largo rato) Así que te hice otra Candela...
MARINA: Si, o puede que sea un varoncito...
PABLO: ¿Un niño conquistador y empalagoso como Jano? Ay, Dios mío, no... ¿Te imaginas a dos granujas haciendo esa carita de por favor?

8 comentarios:

  1. Hay que Reconciliacion la de Pablo y Marina uffff... Que bueno que lo perdono

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  2. Awwww, que hermosa reconciliación *aplaude como foca retrasada* eeeh!!!!! Jajajajajaja.

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  3. Jajajajajajajjajajajajajjajajajajajjajaa!!!!!!!Hermoso capitulo y excelente reconciliacion!! Jajaja yani eso de foca retrasada me mato ajjajajaa excelente cap me encantoooo!!! :D

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