jueves, 12 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 205





Emiliano estaba inquieto con todo el asunto de los niños. Buscó a Augusto y se lo comentó, encontrándose con que él sentía lo mismo. Ambos decidieron que había que hacer algo al respecto, así que buscaron a Estieben y le plantearon una alternativa

AUGUSTO: Comisario, aquí están Páez y la Interpol, vaya con ellos, se lo suplicamos
EMILIANO: Nosotros dos no podemos hacerlo, pero usted si
ESTIEBEN: ¿Creen que sea buena idea?
AUGUSTO: Si fueran sus hijos, comisario, ¿qué haría?
EMILIANO: Augusto ya se lo dijo, aquí policía y agentes sobran, y están los vaqueros de tres haciendas. Por favor, Héctor, haznos este favor…
ESTIEBEN: Está bien, si se quedan más tranquilos, mañana mismo salgo para allá con dos hombres más...
AUGUSTO: Mañana, no, ese asesino anda suelto.
EMILIANO: Para mañana puede ser tarde...
PÁEZ: (Había escuchado) Si lo desea, podemos llevarlo ahora, comisario Estieben. Usted y algunos de sus hombres pueden ir en el helicóptero
ESTIEBEN: Lo preparo todo y salgo para allá…
AUGUSTO: (Lo abraza) ¡Gracias!
ESTIEBEN: Por favor, haré lo que sea por atrapar a ese infeliz y protegerlos. Con permiso (Se retira)
EMILIANO: Así estaremos más tranquilos, dentro de lo que cabe...
AUGUSTO: (Se miran) Nano, ¿podemos hablar a solas un momento?
EMILIANO: Claro (Mira a Páez) Con permiso...
AUGUSTO: (Salen y se sientan en una barda que hay) Se que está demás pedirte esto, pero, si algo llega a pasarme, no dejes solos a mis enanos
EMILIANO: Eso nunca lo haría, esos niños son como mis hijos, lo que si te pido es que cuides de Pampa y de mi bebé si me pasa algo a mí...
AUGUSTO: Jamás los dejaría, tu bebé será hermano de los míos y Francisco tampoco se quedará solo... (Lo abraza) Intentemos que nada nos pase
EMILIANO: Intentémoslo...
CAROLINA: (Salió a buscar a Nano) Oigan, dejen de abrazarse así que me voy a poner celosa
EMILIANO: (Sonríe) Ya nos descubriste, mi amor...
JULIETA: (Llega también) ¿Ves, Caro? Te lo dije, esos dos se traen algo...
CAROLINA: Vamos a tener que tenerlos vigilados, Juli...
AUGUSTO: (Jala a su esposa y la besa) Dejen de hablar bobadas
EMILIANO: (Hace lo mismo con Carolina) ¿Todo bien?
CAROLINA: Nos dijo Estieben que le pidieron que fuera a Veracruz con los niños
EMILIANO: Si, Augusto y yo estuvimos pensando que era mejor que Estieben estuviera allá...
JULIETA: Y pensaron bien, nosotras teníamos la misma idea, pero no quisimos meternos
CAROLINA: Iban a decir que éramos unas locas...
EMILIANO: Ya ven que no...
AUGUSTO: Nunca diríamos eso de nuestras hermosas mujeres (Besa a Juli)
JULIETA: No delante nuestro, por lo menos. Vamos a que comas algo, Augusto, no lo has hecho desde ayer
CAROLINA: Lo mismo te digo a ti, Emiliano y a bañarse, porque los dos huelen horrible.
EMILIANO: ¿Tan mal huelo, mi amor?
CAROLINA: Si, muy mal
AUGUSTO: Jajajaja, te regañaron, Nanito
JULIETA: Tú no te des baños de pureza porque bastante mal hueles también (Lo agarra de la mano) Ven y mientras te duchas, te preparo un emparedado
AUGUSTO: Mmmm, vamos corriendo (Sonríe y se van)
CAROLINA: Misma premisa para usted, caballero
EMILIANO: Yo no quiero emparedado, te quiero a ti (La alza y la besa mucho) ¿Te bañas conmigo?
CAROLINA: Obviamente, pero después, comes...

El cuerpo sin vida de Aquiles Ermini, yacía lánguidamente en el piso de su departamento. Enrique Figueras dejaba que los forenses investigaran todo y tomaba nota de varias cosas que le llamaban la atención. Uno de los peritos se acercó a él

PERITO: Señor, hay más chalecos adulterados en ese cuarto
FIGUERAS: Vamos a ver...
PERITO: (Lo lleva) Fíjese, son alrededor de diez
FIGUERAS: ¿Cuántos encontraron en el tiroteo?
PERITO: (Revisa sus notas) Pues, los de los muertos, o sea tres, los de López y Kweller, lo que harían 5 y hasta el momento, me han reportado tres más, pero esos oficiales no estaban fuera de la casa, sino adentro, revisando…
FIGUERAS: Llévense todo lo que pueda servir para la investigación, pero con la mayor discreción...
PERITO: Si, señor, ¿sabe algo de los heridos?
FIGUERAS: López ya salió de cirugía y está fuera de peligro
PERITO: ¿Y Demetrio?
FIGUERAS: Aún no se sabe nada
PERITO: No puedo creer que este tipo haya traicionado a alguien como él
FIGUERAS: Yo tampoco lo entiendo, pero la gente se pierde en la ambición…
AGENTE: No creo que haya sido ambición, señor, al parecer lo tenían amenazado, mire
FIGUERAS: ¿Cómo es eso?
AGENTE: Encontramos algunas cosas en su computadora y en su celular
FIGUERAS: Llévenselos para averiguar desde donde enviaban los mensajes... ¿Hay algo más?
AGENTE: Huellas y las están recolectando, en unas horas tendremos más certezas
PERITO: Hay por lo menos cuatro juegos de huellas diferentes
FIGUERAS: Muy bien hecho, muchachos...
AGENTE: Gracias, señor, por cierto, tenga (le da un teléfono) Él último mensaje le va a interesar
FIGUERAS: Déjeme ver... (Coge el celular)
PERITO: (Lee a la par) "Basualdo irá a llevarte tu parte. Desaparécete" (Se fija el nombre del remitente) ¿Quién es Zamudio?
FIGUERAS: No lo se, pero esos apellidos me suenan, llama a Sánchez y que busque información sobre esos dos tipos, a ver qué encuentra...
AGENTE: Si, señor (toma el teléfono y se retira)
PERITO: Voy a llevarme esto al laboratorio, pero al parecer la modificación que les hicieron fue la de reemplazar el plomo para que pesara más y no los protegiera nada
FIGUERAS: ¿Pesar más? ¡¡Por eso Kweller se lo quitó!!
PERITO: Ha de ser, señor, porque si levanta uno, lo nota enseguida
FIGUERAS: Pásame uno...
PERITO: (Lo hace) ¿Se da cuenta? Ese peso en la espalda, genera un cansancio mayor y disminuye la capacidad de moverse. Supongo que en el apuro no lo notaron
FIGUERAS: Al principio no, pero luego si lo notaron porque Demetrio se quitó el suyo, cuando nunca lo hacía...
PERITO: Lo que no entiendo es por qué Aquiles tenía esto aquí, es obvio que esa gente no sabía nada del operativo, pero este trabajo lleva tiempo
FIGUERAS: Probablemente cuando demos con ellos, entendamos todo...

Leonardo terminaba de vestirse. Enojado con el mundo entero, enloquecido por saberse en gravísimos aprietos y sobre todo por no saber nada de Dora. Basualdo había estado siempre en contacto con él, a espaldas de César y cuando este se enteró del allanamiento que harían en la casa de Vilches, era muy tarde para sacarlo de ahí, pero pudo juntar varios hombres, entre ellos José Zamudio, para sacarlo del problema

BASUALDO: Ermini no tenía nada que lo comprometiera, señor, el negocio era otro y si supe de lo suyo, fue por querer comprarle armas
LEONARDO: Eso espero, Basualdo, porque si por lo contario hay algo, eres tú el que paga...
BASUALDO: De todos modos, la Interpol ya tiene pruebas, por eso fueron por usted, ¿o no?
ZAMUDIO: Yo lo escuché, señor, lo del allanamiento se le salió en el apuro y por esa distracción fue que nos enteramos. Nada de lo que ese pudiera tener en su casa es peor que lo que la policía ya tiene (Le suena el teléfono y conversa un poco)
BASUALDO: Senador, podemos partir cuando quiera
LEONARDO: ¿Lo tienen todo listo para eso?
BASUALDO: Sólo falta saber dónde está su esposa con el niño, porque en Oaxaca ni sus luces, además, los que vigilaban, también se esfumaron
ZAMUDIO: Señor Vilches, encontramos a la señora Dora y no va a creer dónde está
LEONARDO: ¿Dónde? Habla de una vez
ZAMUDIO: En la hacienda  “La Serena”, antes era Almeyda, junto a Terranova
LEONARDO: ¿Qué carajos hace ella allá? ¿Con quién está? ¿Mi hijo está con ella?
ZAMUDIO: Señor, por lo que me dijo mi informante, allí hay policías y agentes de Interpol por todos lados
BASUALDO: ¿Con quién hablaste?
ZAMUDIO: Con el que vigilaba a González Miño
BASUALDO: ¿Está adentro?
ZAMUDIO: No, desde hace meses que nadie puede entrar allí, nomás estaba al tanto de todo y por eso me llamó, porque fueron a llevar víveres y vio a la señora allí, pero ya lo sacaron, no pudo quedarse
LEONARDO: Maldición, tengo que ir por ella y por mi hijo…
ZAMUDIO: Hay más policía que en el precinto, señor Vilches, si quiere sacarlos de ahí, hay que juntar gente y pagarles muy bien, es casi una misión suicida
BASUALDO: No si tenemos algo con qué negociar o mejor dicho, alguien...
LEONARDO: ¿En qué piensas? Habla...
BASUALDO: Si están por allí es porque González Miño abrió la boca y rompió el pacto con Parravicini. Lo secuestramos a él o a sus hijos y hacemos el intercambio.
LEONARDO: Es buena idea, pero tenemos que planearlo muy bien, tiene que salir a la perfección...
BASUALDO: Déjeme eso a mí, me voy ya mismo para allá, usted, no asome la nariz, señor, aquí nadie lo va a buscar
LEONARDO: Quiero información de todo lo que esté pasando, ¿entendido?
BASUALDO: Se hacer mi trabajo, que haya hecho todo mal con el difunto Terranova, no quiere decir nada, eso fue porque usted me lo ordenó así, señor Vilches, no lo olvide
ZAMUDIO: Todos la cagamos con ese por órdenes suyas
LEONARDO: Lo se, Terranova tenía que ser un fallo para todos...
BASUALDO: Me voy, en cuanto tenga una idea de cómo está todo, ustedes se unen conmigo allá y entre los tres, organizamos qué hacer
LEONARDO: Ve, no te demores y tú, Zamudio, averíguame qué hace mi esposa allá...
BASUALDO: No, todo lo hago yo, muchas manos en el mismo asunto, sólo traen complicaciones. Yo se mi cuento
ZAMUDIO: Además conoce la zona como nadie
LEONARDO: Entonces encuentra a los dos imbéciles que vigilaban a Dora, José
BASUALDO: En unas horas me comunico. Hasta luego... (Se va)
LEONARDO: Ve, José, has lo que te digo...
ZAMUDIO: Si, señor (se va)

6 comentarios: