viernes, 6 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 197





Augusto, por su lado, aún ignorando todo lo que estaba aconteciendo, jugaba con Jano a las luchas y dejaba que su hijo le ganara...

AUGUSTO: No puedo contigo, enano salvaje
JANO: Porque soy muy fuerte, papi, mira (Le enseña sus "músculos")
AUGUSTO: ¡¡Me doy cuenta, hijo!! Jajajaja (Lo tira a la cama) A ver cómo nos toca ahora, muajajaja...
LUCÍA: (Entra) ¡Ey, luchadores, la comida ya está lista!
JANO: ¡¡Comidaaa!! (Se zafa de su papá) Vamos a comer...
AUGUSTO: (Le suena el celular) Vayan, en un momento los sigo... (Era Ponzio) Hola, Oscar, ¿cómo estás?
PONZIO: Hola, Augusto, estoy bien, pero tengo novedades...
AUGUSTO: ¿Qué sucede? Te escucho preocupado
PONZIO: (Le cuenta) Por eso tenemos que reunirnos con el comisario Estieben mañana mismo
AUGUSTO: (Se había sentado en la cama) Al fin, ya era hora de poder actuar, pero antes de hacer nada, las mujeres y los niños tienen que irse de México
PONZIO: Eso lo hablaremos mañana, hay otra familia a la que también quieren sacar del país y tenemos que ver cómo lo hacemos
AUGUSTO: El traslado es primordial
PONZIO: Podrían venir a Venezuela conmigo
AUGUSTO: Perfecto. Yo había pensado en enviarlos a casa de unos amigos en España, pero creo que tu propuesta es mucho mejor. Contigo podrán estar tranquilos y con toda la protección
PONZIO: Mañana lo organizamos. Habla con Emiliano Iberbia para ponerse de acuerdo con lo que van a hacer y me lo comunicas
AUGUSTO: Está bien, Oscar, ¿tú estás en México?
PONZIO: No, aún no. Estoy disponiéndolo todo para viajar hoy mismo y estar ahí mañana en la mañana...
AUGUSTO: Va a ser un placer verte, Oscar, realmente... (Se queda pensando) Mira lo que son las cosas, aún sin siquiera saber del otro, las coincidencias con Guille eran fuertes
PONZIO: Muy fuertes...
AUGUSTO: Aún no puedo creer que nuestros padres adoptivos se llamen Oscar los dos...
PONZIO: Es una coincidencia del destino, no hay de otra
AUGUSTO: Lo mismo creo yo. Bueno, nos vemos mañana, que tengas buen viaje
PONZIO: Gracias, hasta mañana...

Alma no podía conciliar el sueño. Todo el asunto de Pablo la tenía alterada y ya no era por su malestar con Marina, sino porque realmente creía que esa mujer amaba a su hermano y deseaba que ellos pudieran arreglar las cosas y estar bien. Nicolás despertó exigiendo alimento y fue por él. Se acomodó en la silla mecedora y comenzó a amamantarlo. Horacio salió de la cama y subió a su silla de ruedas, alcanzándolos.

HORACIO: ¿Qué anda pasando con este enanito, eh?
ALMA: Le pasa que es un tragonsete como su papá (Le sonríe)
HORACIO: Jajajaja... (Acaricia la cabeza de su hijo) Pasa que sabe lo que es bueno
ALMA: (Sonríe y lo mira) Ve a descansar, no es bueno que te desveles...
HORACIO: Ya me desperté y tengo la pierna bastante menos adolorida, amor, tu rehabilitación es mejor que la de cualquier kinesiólogo...
ALMA: Entonces, acércate y dame un beso...
HORACIO: (Lo hace) ¿Crees que después que este niñato termine de comer, puedas darme alguito a mí?
ALMA: Si deja algo, puede que si (Le sonríe pícaramente)
HORACIO: (Otro beso) Ya estoy más que listo, soñé contigo recién...
ALMA: ¿Ah, si? ¿Y qué soñaste?
HORACIO: Que repetías lo que me hiciste en el hospital, por ejemplo y... (Le habla al oído) El señor de abajito no aguanta más...
ALMA: Puede que se le cumpla al señor...
HORACIO: ¿Si? (Besote) Dile a ese pequeño acaparador de esposas que te suelte... (Mueve suavemente la pancita de Nico) Anda, hijo, termina ya...
ALMA: Déjalo que termine tranquilo, amor...
HORACIO: Supongo que no hay de otra, ¿no? Voy a la alcoba (Beso) No te tardes... (Besito a Nico) Déjala ir, niño...
ALMA: Ve, no me tardo, hermoso...
HORACIO: Claro, cielo... (Se retira)
ALMA: Ay, mi amorcito, cómo amo a tu papá...
HORACIO: (Se regresa y se asoma a la puerta) También te amo, Alma... (Sonríe y ahora si se va)
ALMA: (Sonríe también) Entonces, mi amor, ¿terminas de comer? (Cuando lo mira, está durmiendo) Ay, mi cielito hermoso (Le besa la frente) Vamos a dormir (Lo pone en su cuna)
HORACIO: (En su alcoba, se acomodaba en la cama) Anda, Almita mía, apúrale...
ALMA: (Aparece por la puerta) ¿Apurarme a qué, amor?
HORACIO: A llegar, hermosa, te estaba esperando...
ALMA: (Se mete al baño) ¿Para qué?
HORACIO: Para tejer chambritas...
ALMA: ¿Sabes tejer, Hori? No sabía eso de ti...
HORACIO: Si me sigues teniendo a dieta, Alma, no me va a quedar de otra que aprender...
ALMA: Pues, ve aprendiendo, amor...
HORACIO: Ya veo... (Se acomoda para dormir y apaga la luz de su mesita de noche)
ALMA: (Sale del baño con un conjunto híper sexy) Amor, enciende la luz creo que me di en el pie...
HORACIO: (La enciende) ¿A ver? (Se queda perplejo)
ALMA: (Se acerca a la cama) Creo que me hice sangrar...
HORACIO: (Se mueve un poco, cuidando su pierna y sin dejar de mirarla) Dame el pie...
ALMA: (Se lo da) ¿Tengo sangre?
HORACIO: (Revisa) No, preciosa... Dios, Alma, te ves como un ángel
ALMA: Uffff, menos mal, que no tengo sangre (Lo besa y se le sube encima) ¿Cómo un ángel?
HORACIO: Más hermosa que eso (No podía dejar de mirarla)
ALMA: Pues, esta señorita, quiere jugar con usted, señor hacendado...
HORACIO: Eres una señora, no una señorita... (La besa) Estoy muriéndome por estar dentro de ti
ALMA: Eso aún no va a pasar... (Lo besa y va bajando sus labios) Primero quiero jugar un ratito... (Sus besos llegan a la entrepierna de su esposo y empieza a hacer lo que hizo en el hospital)
HORACIO: (La toma del cabello) ¡Alma!
ALMA: ¿Qué? (sigue con la labor)
HORACIO: No me tortures, sube...
ALMA: No, no, todavía no...
HORACIO: ¿Vas a ir hasta el final?
ALMA: ¿Quieres?
HORACIO: Quiero que esta noche lo hagamos todo...
ALMA: Así será (Sonrió y siguió dando placer a su esposo)
HORACIO: Alma, te ruego que te detengas y me dejes entrar en ti, sino voy a perder el control
ALMA: (Hizo oídos sordos y continuó hasta que su marido explotó de placer) ¿Qué decías?
HORACIO: (La toma de los brazos y la hace subir) Que me ibas a llevar al perder el control y lo lograste... (La tumba en la cama y haciendo uso de toda su agilidad, para no lastimarse la pierna, baja su boca hasta el sexo de Alma y le corre las pantys) Prepárate...
ALMA: Ya estoy preparada...
HORACIO: No sabes lo que te espera... (Comienza a hacerle sexo oral)
ALMA: (Gime) ¡¡Oh...Dios...Mío!!
HORACIO: ¿Te gusta? (Intensifica el movimiento de sus manos y su boca)
ALMA: Me vuelve loca, Hori...
HORACIO: (La lleva al clímax y todavía con Alma estremeciéndose, la penetra con fuerza y potencia) ¡Eso, mi amor, gózalo!
ALMA: ¡¡Ahhhh, si, Hori, te amo!! (Lo besa intenso) ¡No pares!
HORACIO: (Sigue un poco más y se detiene) Gírate, amor, quiero ir por detrás...
ALMA: ¿Por detrás?
HORACIO: Si, Alma, has el intento y si no te gusta, no lo hacemos... (Vuelve a entrar, robándole un gemido) Por mí, mi amor, no tengas miedo
ALMA: Pero si no me gusta, paramos...
HORACIO: (La mira) ¿Alguna vez te he forzado, preciosa? (Penetra duramente y ya no se detiene) Mañana lo intentamos...
ALMA: No... (Se gira) Probemos...
HORACIO: (Le acaricia la entrepierna constantemente, para que ella no pierda la excitación y mientras lo hace, prepara el terreno) Hay un gel en mi cajón
ALMA: (Estira un brazo y lo saca) Ten
HORACIO: Confía en mí, ¿si? No te haría daño
ALMA: Lo se, precioso
HORACIO: (Pone en gel en el sitio indicado, toma su miembro más que endurecido y penetra apenitas) Tienes que relajarte un poco, Alma, sino te va a doler
ALMA: Lo siento, Hori, tengo miedo
HORACIO: ¿De mí?
ALMA: De esto
HORACIO: Mi cielo, te prometo que no te voy a lastimar, relájate… (La toca más, acercándola al clímax de nuevo y cuando la siente a punto, penetra más)
ALMA: ¡Espera, espera!
HORACIO: (Sale) Tranquila, amor, es un segundo y después te gustará
ALMA: No lo parece
HORACIO: Está bien, amor, dejémoslo ahí
ALMA: Lo lamento
HORACIO: Deberías tener más confianza en mí, Alma (Se levanta y coge una muleta) Voy a buscar algo para limpiarte, no te muevas
ALMA: Yo lo busco, quédate quieto
HORACIO: No, voy y yo. No estoy lisiado, puedo ir al baño (Lo hace y regresa con un paño húmedo y tibio) A ver… (La limpia) Ya estás lista. Voy a darme una ducha
ALMA: No te enojes
HORACIO: No confías en mí, ¿cómo quieres que me sienta?
ALMA: Me dolió
HORACIO: No me dejaste ayudarte y ya, ni hablar…
ALMA: Si confío
HORACIO: No se nota
ALMA: Horacio…
HORACIO: ¿Qué, Alma? Te dije que si no te gustaba, me detendría, pero ni me dejaste empezar
ALMA: ¡Me dolió!
HORACIO: Y la primera vez por delante también, ¿o no? Y sin embargo, ahora te encanta…
ALMA: Hori…
HORACIO: No me digas nada, quizás con tu noviecito te hubieras animado… (La mira) Me voy a bañar (Se mete al privado y tranca la puerta)

6 comentarios:

  1. Uy ya parecia que iba a haber paz jajajaja espero y lo solucionen pronto

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  2. Hay este Horacio lo dejaron con las ganas jajajaja todo iba bien hasta que Alma le hizo deternerse

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  3. ¡Oh oh! Jajajaja... mira sii, que se vengan a Venezuela, yo les ofrezco mi casa, jajajajajajaja okno.-.

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