En
la casa de Donato, mientras la policía y la Interpol armaban una especie de
centro de operaciones en el despacho, Carolina y Emiliano les mostraban a sus
invitados las recámaras que iban a ocupar. Salvo por ellos, todos los demás
dormían y si bien se despertaron con el ruido del helicóptero, no tardaron nada
en volver a dormirse. En casa de Pablo, era más o menos la misma cosa, allí
estaban Germán, Violeta, Jazmín, Felipe e Isabel. Una vez que todo estuvo en su
sitio, Emiliano se fue con Estieben a Santa Cecilia para explicarles a los
empleados lo que se venía. Mientras tanto, Caro le ofrecía un te a Dora y se
sentaban a platicar
DORA:
(Agarrando la taza) Muchas gracias, señora
CAROLINA:
No me digas "señora", me haces sentir vieja (Sonríe) Llámame Caro o
Pampa
DORA:
Está bien y te agradezco por todo, francamente he sido muy estúpida, pero todos
se están portando increíble...
CAROLINA:
¿Estúpida por qué?
DORA:
¿Cómo que por qué? Ese bastardo me vio la cara desde el primer minuto
CAROLINA:
Te enamoraste, eso no es ser estúpida (La mira) Leonardo es un mago del engaño,
no sólo tú hubieras caído, sino yo y todas, si se lo proponía. No te angusties
por eso, ahora lo importante es hacer que pague por todo lo que hizo
DORA:
Empezando por lo que te hizo a ti y todos en esta familia... Sólo puedo pensar
en mi hijo y en el mounstro que tiene por padre, no se qué vida va a tener
CAROLINA:
¿Tú y Claudio no tienen nada?
DORA:
¿Se nos nota tanto? (Caro asiente) Eso no quita que el papá de Santino es un
maldito infeliz
CAROLINA:
Papá no es el que engendra, sino el que cría, Dora, Santino va a tener un papá
que lo va querer con su vida, aunque no sea el biológico...
DORA:
Eso es cierto...
CLAUDIO:
(Se reúne con ellas) Acabo de hablar con Gio, mi amor y tus gorilas cantaron
como pajaritos...
DORA:
¿Qué dijeron? ¿Cómo está Gio?
CLAUDIO:
(Nota el desconcierto de Carolina) Giovanna es la mujer que cuidaba a Dora en
Oaxaca, señora y los gorilas son los dos tipos que Vilches le había puesto,
para vigilarla
CAROLINA:
Ahhhh...
CLAUDIA:
Gio está muy bien, cielo y lo que dijeron fue que ellos ayudaron a Cuevas a
llevarse a Gina, por ejemplo. Contaron que primero acompañaron a Leonardo para
su "encuentro" con ella y te podrás imaginar el resto. Confirmaron
que el audio que tenemos es de nuestro senador nefasto y el perro faldero ese que
tiene.
CAROLINA:
¿Quién era Gina?
DORA:
Era la secretaria y la amante de mi esposo...
CAROLINA:
Pero, si era su amante, ¿por qué la violó?
CLAUDIO:
Porque ella no quería hacer ciertas cosas que él pretendía. (Mira a Dora) Según
Gómez, la pobre mujer suplicó y rogó, pero aquello parecía enardecer más al
cerdo de Vilches. Dejándonos guiar por el relato de los gorilas, no resistió
viva por más de dos horas después que ese enfermo la dejó
DORA:
Conmigo nunca fue así... ¿Cómo puede ser tan hijo de puta?
LUISANA:
(Había escuchado sin interrumpir hasta ese momento) Las perversiones trabajan
de la mano con el poder, señora. Cuanto más impune se cree la gente, más
perversa se torna.
CAROLINA:
(Viendo a Dora confusa la presento) Ella es Luisana, la novia de mi cuñado...
DORA:
Ahhhh... ¿Por qué no se portaba conmigo así de violento?
LUISANA:
Porque usted representaba el lado correcto, el que era público, el que la gente
podía ver: la mujer ideal con una familia creciente. No podía arriesgarse a
mostrarse tal cual era y correr el riesgo de perder esa fachada...
CLAUDIO:
¿Usted es psicóloga o algo así?
LUISANA:
Si, pero la psicología sólo me llevó a la psicopedagogía, prefiero trabajar con
niños...
CLAUDIO:
Ahora comprendo...
CAROLINA:
Lui, ¿quieres algo de beber?
LUISANA:
No, gracias, concuñis, sólo quiero que Donny se deje ver, necesito hablarle
CAROLINA:
Estaba con Nano en la parte de atrás de la hacienda...
LUISANA:
Ya estuve que perdí, pues. Se fueron a Santa Cecilia con un montón de
agentes...
DORA:
¿Santa Cecilia es la otra hacienda, verdad?
CAROLINA:
Si, es la hacienda de mi familia (Mira a Luisana) ¿Se fueron?
CLAUDIO:
Perdón que interrumpa, pero si, la orden la dio Estieben, señora. Además, Páez
está convencido que si esos malnacidos escapan, será el primer lugar al que
querrán atacar.
LUISANA:
Van a llevar a los animales a Terranova y a Pampa mía...
DORA:
¿Pampa mía?
CAROLINA:
La hacienda de Emiliano (Sonríe)
DORA:
Qué nombre más raro...
CLAUDIO:
Amor, no quiero secuestrarte de esta amena conversación, pero quisiera que
hablemos un poco, ¿me acompañas?
DORA:
Claro, con permiso...
CAROLINA:
Propio
LUISANA:
Lo mismo digo... (Dora y Claudio se retiran) ¿Entonces, concuñada, qué hacemos?
CAROLINA:
Me apetece darme un baño en la piscina, tengo muchísimo calor, ¿tú no?
LUISANA:
La verdad que si... Tengo un mal presentimiento con todo esto, Caro...
CAROLINA:
¿Con qué tienes un mal presentimiento? ¿Con alguno de nosotros o con todos en
general?
LUISANA:
No lo se con exactitud, sólo puedo decirte que las pocas veces que me he
sentido de este modo, han sido justificadas... Mejor vamos a nadar, a ver si
esta cabeza mía se despeja...
CAROLINA:
¿Te cuento algo? (Ella asiente) Yo siento lo mismo, pero intento ser positiva…
LUISANA:
Lo que sucede es que al no estar en "el frente de batalla", tenemos
incertidumbre
CAROLINA:
Tienes razón (La mira) ¿Vamos a darnos un baño?
LUISANA:
Si, por favor...
En
el cuarto que le habían preparado, Claudio besaba a Dora con desesperación, no
la dejaba ni hablar y aunque había sido él quien la llevara allí con excusas,
era ella la que tenía cosas para contarle.
DORA:
Amor, espérate...
CLAUDIO:
Te necesito... (No dejaba de besarla)
DORA:
Y yo, precioso, pero tenemos que hablar...
CLAUDIO:
Después hablamos, déjame estar contigo... (Le besa el cuello)
DORA:
Tengo un retraso, Claudio y si estoy embarazada, es tuyo
CLAUDIO:
(Se para) ¿Qué dijiste?
DORA:
¡Hasta que me prestas atención! (Se pone seria) Tengo un retraso en mi período,
cosa que es bastante común, pero en caso de estar embarazada, sería tu hijo.
Hace meses que con ese tipo me cuido y contigo no me cuidé nunca...
CLAUDIO:
(La besa mucho) Mañana voy por un test a una farmacia, mi amor (No dejaba de
besarla y sonreír)
DORA:
Esperemos a que todo esto pase, precioso, de todas maneras, si no viene ahora,
será más adelante. Sólo quería compartirlo contigo, Clau, siento que en medio
de toda la suciedad que nos rodea, es una noticia que nos da esperanzas, ¿no?
CLAUDIO:
Muchísimas esperanzas, mi amor, pero no quiero esperar para saber si estás
embarazada... (Mete sus manos bajo la camisa de ella)
DORA:
Si quieres saberlo mañana, lo haremos a tu modo (Lo besa) Enamorarme de ti me
ha salvado la vida y a mi familia también
CLAUDIO:
Tú me has salvado a mí, Dora...
DORA:
No, eso ni de broma
CLAUDIO:
Cielo, vivir sin amor es el peor castigo de la vida...
DORA:
No vamos a pelear por eso, ¿verdad? (Escucha el llanto inconfundible de
Santino) Parece que ese niño no quiere que me beses, me acaricies y me hagas el
amor...
CLAUDIO:
Ya tendremos tiempo (Le sonríe y la besa) Ve a ver qué quiere ese granujilla…
DORA:
Te amo (Besote y sale)
Por
otro lado, en Santa Cecilia, Emiliano y Donato, con la colaboración de varios
hombres de Páez y Estieben, instruían a los vaqueros y trabajadores en general.
EMILIANO:
(Estaban reunidos todos en la puerta de la casa grande) ¡Muchachos, por favor!
Se que todos saben cómo vigilar la hacienda, pero aquí hay mucho más que eso.
Si esa gente se aparece, no será para robar reses, sino para liquidar a quien
se cruce en el camino
SERAFÍN:
Daremos la vida por nuestros patrones, pero, Nano, ¿qué tienen pensado hacer?
ESTIEBEN:
Estos hombres que nos acompañan, les van a dar un pequeño entrenamiento a
quienes vayan a cubrir la vigilancia. Los demás, vienen conmigo y Emiliano.
Donato queda a cargo del grupo de mujeres, ya que ellas serán quienes cuiden la
casa grande.
SERAFÍN:
Entonces, estoy a su entera disposición...
DIEGO:
¡¡Dividámonos, pues!!
ALFONSO:
Los que vamos a trasladar a los animales, ¿qué hacemos?
EMILIANO:
Empiecen con eso ya mismo, Pampa mía está más que preparada. Allí se encuentran
los hombres de Augusto y Don Ernesto, creo que Bruno se les va a unir en un
rato. Ellos están de nuestro lado
ALFONSO:
Está bien, patrón, vamos muchachos...
DIEGO:
Serapio, ustedes vayan con los señores y los que quedan,
ya oyeron, sigan al comisario (Mientras los demás se dirigen a su lugar, él va
con Aurora y la besa) No hagas ninguna locura, mi amor, si pasa algo, te cuidas
AURORA:
Si, ve tranquilo... (Lo besa)
DIEGO:
Y cuando todo esto se acabe, me vas a dar el si y a casarte conmigo, ¿escuchaste?
Basta de negativas bobas...
AURORA:
Ve de una vez...
DIEGO:
¡¡Di que si!!
AURORA:
¡¡VE!! (Sonríe)
DIEGO:
Como diría el patroncito Jano: ¡¡JOOOOO!! (Otro beso) Te amo, mi flaca hermosa
(Se va)
AURORA:
Y yo...
EMILIANO:
Donny, las muchachas saben muy bien qué hay que hacer para defender la casa,
pero procura que puedan disparar un arma.
DONATO:
No te preocupes, yo me encargo...
EMILIANO:
Confío en ti, grandote (Lo abraza) ¡A darle! Para el amanecer todos tienen que
tener la mayor idea posible. Nos estamos viendo, hermano...
DONATO:
Nos vemos, Nano, ve...

¿Mal presentimiento? Mmmm, ojalá no les pase nada malo a ninguno...
ResponderBorrarHay que esperar...
BorrarMmmmm que cominze la acción... pero que no salgan mal las cosas para ninguno de ls buenos,...l
ResponderBorrarVeremos, veremos, jajaja
BorrarYa pronto empezara la batalla contra Vilches y Pararviccini YEAH!!! quiero accion y mucha sangre muajaaaaaaaaaaaa
ResponderBorrarJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJJAJAJJA
Borrarotro bebe? pero si apenas estan empezando la relacion
ResponderBorrarPara un embarazo no hace falta tiempo, sino sexo, jajajajjaja
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