jueves, 14 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 160





La niña si quería dormir junto a su madre, pero no sabía si decirlo o no, ya que ahora Nano era quien viviría todos los días allí. Notando que el hombre la miraba con una sonrisa, le dijo la verdad

LUCÍA: Si puedo, si...
EMILIANO: ¿Y por qué no podrías?
LUCÍA: Porque a lo mejor tú quieres dormir solo con ella...
EMILIANO: ¿Tengo cara de maloso?
LUCÍA: No...
EMILIANO: Porque no lo soy... Entonces, ve a buscar tu pijama y tu cepillo de dientes, que yo voy a buscar nuestra cena también y así comemos los tres aquí. Después me traigo un colchón y me acuesto en el piso
LUCÍA: No hace falta, yo duermo en mi cama
EMILIANO: (Le da un besote) Usted duerme con su mamá y no hay discusión. Vaya a buscar lo que le haga falta
LUCÍA: ¡Gracias, Nano! (Sale)
EMILIANO: (Mira a Caro) Y usted, coma lo que le traje...
CAROLINA: Aquí cabemos los tres, mi amor (Mira la comida) ¿Tengo que comer eso?
EMILIANO: Si, eso tienes que comer y se que cabemos los tres en la cama, pero Lu es tímida. Duerman tranquilas y yo ahí, abajito, pero a tu lado (Beso)
CAROLINA: No va a ser lo mismo, duerme en este lado y yo duermo en medio
EMILIANO: ¿Segura?
CAROLINA: Segurísima (Beso)
EMILIANO: Está bien, señora, como usted desee... (Le ofrece un bocado) Come que el mini Iberbia debe tener hambre...
CAROLINA: ¿No me puedo negar a comer eso?
EMILIANO: Dijo Celia que tienes que comer esto hasta que te sientas bien, tienes la presión baja, ya lo sabes. Anda...
CAROLINA: Esto es tu culpa, por dejarme panzona (Lo besa y empieza a comer)
EMILIANO: Oiga, doña, yo no hice solo el trabajito, usted lo disfruto bastante, ¿qué no?
CAROLINA: Eso no te lo discuto (sonríe)
EMILIANO: Esa sonrisa es en gran parte culpable... (Besote) Voy a buscar la cena para Lucía y para mí, ya regreso
CAROLINA: No te tardes (lo besa) Ya te extraño...
LUCÍA: (Entrando) Ya tengo todo aquí, mamá
EMILIANO: Apapacha a la señora, Lucía, enseguida regreso (Le da un besito)
LUCÍA: (Se ríe) ¡¡Tienes cara de asquito, mami!! Jajajaja, ¿está fea la comida?
CAROLINA: Un poco si (Pone cara de asco) Vete y llama a Nano perro para que se lo coma
LUCÍA: No, mi hermanito necesita que lo comas
FACUNDO: (Entra como loquito) ¡¡Tiaaaaaaaa Caddoooooooo!! (Se sube a la cama)
CAROLINA: ¿Qué pasa, renacuajo?
FACUNDO: ¿Mamo ved pedicuda aquí? Mami y Nano tambén
CAROLINA: ¿Qué película quieres ver?
FACUNDO: ¡Eda de hiedoooo!
LUCÍA: Esa la tenemos, mami, voy a buscarla (sale)
FACUNDO: ¡¡TIIIIIII!! (Le mira la comida a Caro) ¿E dico eso, tía?
CAROLINA: Mmmm, si riquísimo, ¿quieres?
FACUNDO: Ti quiedo, Pacu tene hambe
CAROLINA: Cómetelo todo (Sonríe)
FACUNDO: (Empieza a comer) Mmm, quiedo ma
CAROLINA: Ve a ver si María te da más y me traes una torta de queso (Le sonríe)
FACUNDO: Ti, tía... (Sale)

Al otro día, en una de las casas de La Serena, más precisamente en la Alma, ella y su esposo, se habían tomado muy en serio la reconciliación y aprovechaban cada ratito durante el cual Nico se dormía, para recuperar el tiempo. La idea era conversar, llegar a un acuerdo, poner horarios para que Horacio trabaje como cualquier cristiano, pero apenas se rozaban, todo se iba al demonio y ellos terminaban haciéndolo. En ese preciso momento, Horacio se daba una ducha y Alma, muy a su pesar, recordó a Lisandro. ¿Por qué tenía que volver a verlo? Cuando su marido salió del privado, la notó un poco ausente.

HORACIO: ¿Qué tienes, hermosa?
ALMA: ¿Qué? (Lo mira) No, nada, precioso (Lo besa)
HORACIO: ¿En qué pensabas?
ALMA: (No podía decirle la verdad, no creía que Horacio fuera a comprender) En lo que hemos pasado...
HORACIO: Te prometí que iba a cambiar y lo voy a hacer, amor, ya no dudes (La besa) ¿En serio no te pasa otra cosa?
ALMA: No, mi amor (Le sonríe y lo besa) ¿De qué hablábamos antes?
HORACIO: ¿Antes de irme a bañar? (Alma asiente) De hacer el viaje ese que querías a Vallarta... (Otro beso) Tú me dices cuándo quieres ir y yo me arreglo con Pablo y Donny... (Se gira, se quita la toalla de la cintura y comienza a buscar ropa para vestirse)
ALMA: (Lo abraza por detrás) ¿Sabes que me encantas?
HORACIO: ¿Te encanto? (Se gira y la besa)
ALMA: Más de lo que imaginas
HORACIO: A juzgar por cómo nos hemos puesto al corriente, me hago una idea...
ALMA: (Sonríe) ¿Qué te parece si después de fijar los horarios, nos damos un baño en la piscina?
HORACIO: Me gusta tu plan, pero el sol está muy fuerte para Nico...
ALMA: Lo se, mi amor, pero hay sombra en la parte de la terraza (Lo besa)
HORACIO: Siendo así, no hay problema... (La lleva a la cama) ¿Quieres ser mía de nuevo? No me voy a negar, eh...
ALMA: Yo tampoco me voy a negar (Sonríe ampliamente)
HORACIO: Te voy a desayunar antes que despierte el enano, guapa... (Le abre el pijama y besa los senos) ¿Todavía te duelen?
ALMA: Un poco, pero sigue...
HORACIO: (Los masajea dulcemente) Eres tan hermosa, te deseo tanto, Alma... (Besote)
ALMA: Y yo a ti, mi amor...
HORACIO: (Lleva una de sus manos hasta las pantys, acaricia y Alma gime) ¿Nunca te vas a animar conmigo, preciosa?
ALMA: ¿A animar con qué, mi vida?
HORACIO: A tocarme, besarme y ser mía del todo, amor...
ALMA: Enséñame...
HORACIO: (Le toma la mano y la lleva a su entrepierna) Eso si lo sabes hacer, empieza por ahí y luego déjate llevar...
ALMA: Vamos a ver (Empieza a acariciarlo abajo, luego va moviendo su mano, mientras lo besa)
HORACIO: (Gime y continúa acariciando él) Así está muy bien, Alma...
ALMA: ¿Si?
HORACIO: Ajá, muy bien... (Se libera) Necesito estar dentro de ti, ya no aguanto las ganas...
ALMA: Aquí estoy para ti... (Lo besa mucho)
HORACIO: (La desnuda del todo, se pone sobre ella y la penetra, poniendo en las embestidas, su deseo contenido, ya que Alma no complacía todas sus fantasías) Te amo, patroncita mía
ALMA: Y yo a ti, mi campesino precioso... (Gime)
HORACIO: (Hablaba agitado) Campesino... ¡Así me decías! (Una y otra vez entró en ella, hasta que llegaron al clímax. Se quedaron acostados, jugando con sus manos entrelazadas) ¿Te acuerdas de cómo fue el primer beso, Alma?
ALMA: ¿Cómo olvidarlo, mi vida? Estuve toda aquella noche pensando en eso

TRES AÑOS ANTES

Alma llegó de la ciudad y se metió a dar un baño. Para cuando salió, ya relajada y tranquila, se encontró con la novedad que toda la familia se había ido a los linderos con Almeyda, a ver un nacimiento

AURORA: Si, señorita, llevaron hasta al niño Jano
ALMA: ¡Es un peque, apenas tiene 3 años!
AURORA: Ya conoce a su hermana. Con permiso
ALMA: Inculcando la vida de campo desde que son unas pulguitas, esa es mi hermana
HORACIO: (Entra buscando a Aurora, pero al ver a Alma, se detiene) Señorita Alma, me dijo Doña Pampa que la llevara a ver si lo deseaba, tengo su caballo ensillado
ALMA: Gracias, Horacio, vamos...
HORACIO: (La miraba como tonto) Lo que necesite, señorita... Después de usted...
ALMA: Eres todo un caballero (Sonríe y sale)
HORACIO: (Se puso todo contento y la siguió) El nacimiento es de un becerro y todo andaba bien. La veterinaria estaba muy tranquila...
ALMA: Entonces, no va a tardar mucho en nacer, ¿no?
HORACIO: Eso no lo se, le puedo decir de yeguas y potrillos, señorita, pero de vacas, ni idea, lo siento... (Llegan a los establos y le ofrece la mano) La ayudo...
ALMA: Ya somos dos (le toma la mano) Te lo agradezco...
HORACIO: (La ayuda y sonríe) ¿No se enoja si le digo algo?
ALMA: ¿Cuando me he enojado contigo, Horacio?
HORACIO: Nunca, señorita, jajajaja... Esos aretes que lleva puestos, no le lucen. Usted tiene el rostro perfecto y al verlos, pareciera que unas cosas se le salen por los oídos...
ALMA: Jajajaja, a mí tampoco me gustan, pero me los regaló mi madre, ni cómo hacerle el feo, ¿no?

4 comentarios:

  1. Jajaja esta Caro le hizo comer su comida a Mi facu precioso re viva es jajajaja mi vida Pacunooooooo.... Que onda con Alma que le pasa con ese tal Lisandro

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Pacuno estaba chocho con la comida!!! Y lo de Alma, se verá con el tiempo, MUAJAJAJAJAJA!!!

      Borrar
  2. Ay, pero que viva es Carolina, jajajajajaa.

    ResponderBorrar