La
niña si quería dormir junto a su madre, pero no sabía si decirlo o no, ya que
ahora Nano era quien viviría todos los días allí. Notando que el hombre la
miraba con una sonrisa, le dijo la verdad
LUCÍA:
Si puedo, si...
EMILIANO:
¿Y por qué no podrías?
LUCÍA:
Porque a lo mejor tú quieres dormir solo con ella...
EMILIANO:
¿Tengo cara de maloso?
LUCÍA:
No...
EMILIANO:
Porque no lo soy... Entonces, ve a buscar tu pijama y tu cepillo de dientes,
que yo voy a buscar nuestra cena también y así comemos los tres aquí. Después
me traigo un colchón y me acuesto en el piso
LUCÍA:
No hace falta, yo duermo en mi cama
EMILIANO:
(Le da un besote) Usted duerme con su mamá y no hay discusión. Vaya a buscar lo
que le haga falta
LUCÍA:
¡Gracias, Nano! (Sale)
EMILIANO:
(Mira a Caro) Y usted, coma lo que le traje...
CAROLINA:
Aquí cabemos los tres, mi amor (Mira la comida) ¿Tengo que comer eso?
EMILIANO:
Si, eso tienes que comer y se que cabemos los tres en la cama, pero Lu es
tímida. Duerman tranquilas y yo ahí, abajito, pero a tu lado (Beso)
CAROLINA:
No va a ser lo mismo, duerme en este lado y yo duermo en medio
EMILIANO:
¿Segura?
CAROLINA:
Segurísima (Beso)
EMILIANO:
Está bien, señora, como usted desee... (Le ofrece un bocado) Come que el mini
Iberbia debe tener hambre...
CAROLINA:
¿No me puedo negar a comer eso?
EMILIANO:
Dijo Celia que tienes que comer esto hasta que te sientas bien, tienes la
presión baja, ya lo sabes. Anda...
CAROLINA:
Esto es tu culpa, por dejarme panzona (Lo besa y empieza a comer)
EMILIANO:
Oiga, doña, yo no hice solo el trabajito, usted lo disfruto bastante, ¿qué no?
CAROLINA:
Eso no te lo discuto (sonríe)
EMILIANO:
Esa sonrisa es en gran parte culpable... (Besote) Voy a buscar la cena para
Lucía y para mí, ya regreso
CAROLINA:
No te tardes (lo besa) Ya te extraño...
LUCÍA:
(Entrando) Ya tengo todo aquí, mamá
EMILIANO:
Apapacha a la señora, Lucía, enseguida regreso (Le da un besito)
LUCÍA:
(Se ríe) ¡¡Tienes cara de asquito, mami!! Jajajaja, ¿está fea la comida?
CAROLINA:
Un poco si (Pone cara de asco) Vete y llama a Nano perro para que se lo coma
LUCÍA:
No, mi hermanito necesita que lo comas
FACUNDO:
(Entra como loquito) ¡¡Tiaaaaaaaa Caddoooooooo!! (Se sube a la cama)
CAROLINA:
¿Qué pasa, renacuajo?
FACUNDO:
¿Mamo ved pedicuda aquí? Mami y Nano tambén
CAROLINA:
¿Qué película quieres ver?
FACUNDO:
¡Eda de hiedoooo!
LUCÍA:
Esa la tenemos, mami, voy a buscarla (sale)
FACUNDO:
¡¡TIIIIIII!! (Le mira la comida a Caro) ¿E dico eso, tía?
CAROLINA:
Mmmm, si riquísimo, ¿quieres?
FACUNDO:
Ti quiedo, Pacu tene hambe
CAROLINA:
Cómetelo todo (Sonríe)
FACUNDO:
(Empieza a comer) Mmm, quiedo ma
CAROLINA:
Ve a ver si María te da más y me traes una torta de queso (Le sonríe)
FACUNDO:
Ti, tía... (Sale)
Al
otro día, en una de las casas de La Serena, más precisamente en la Alma, ella y
su esposo, se habían tomado muy en serio la reconciliación y aprovechaban cada
ratito durante el cual Nico se dormía, para recuperar el tiempo. La idea era
conversar, llegar a un acuerdo, poner horarios para que Horacio trabaje como
cualquier cristiano, pero apenas se rozaban, todo se iba al demonio y ellos
terminaban haciéndolo. En ese preciso momento, Horacio se daba una ducha y
Alma, muy a su pesar, recordó a Lisandro. ¿Por qué tenía que volver a verlo? Cuando
su marido salió del privado, la notó un poco ausente.
HORACIO:
¿Qué tienes, hermosa?
ALMA:
¿Qué? (Lo mira) No, nada, precioso (Lo besa)
HORACIO:
¿En qué pensabas?
ALMA:
(No podía decirle la verdad, no creía que Horacio fuera a comprender) En lo que
hemos pasado...
HORACIO:
Te prometí que iba a cambiar y lo voy a hacer, amor, ya no dudes (La besa) ¿En
serio no te pasa otra cosa?
ALMA:
No, mi amor (Le sonríe y lo besa) ¿De qué hablábamos antes?
HORACIO:
¿Antes de irme a bañar? (Alma asiente) De hacer el viaje ese que querías a
Vallarta... (Otro beso) Tú me dices cuándo quieres ir y yo me arreglo con Pablo
y Donny... (Se gira, se quita la toalla de la cintura y comienza a buscar ropa
para vestirse)
ALMA:
(Lo abraza por detrás) ¿Sabes que me encantas?
HORACIO:
¿Te encanto? (Se gira y la besa)
ALMA:
Más de lo que imaginas
HORACIO:
A juzgar por cómo nos hemos puesto al corriente, me hago una idea...
ALMA:
(Sonríe) ¿Qué te parece si después de fijar los horarios, nos damos un baño en
la piscina?
HORACIO:
Me gusta tu plan, pero el sol está muy fuerte para Nico...
ALMA:
Lo se, mi amor, pero hay sombra en la parte de la terraza (Lo besa)
HORACIO:
Siendo así, no hay problema... (La lleva a la cama) ¿Quieres ser mía de nuevo?
No me voy a negar, eh...
ALMA:
Yo tampoco me voy a negar (Sonríe ampliamente)
HORACIO:
Te voy a desayunar antes que despierte el enano, guapa... (Le abre el pijama y
besa los senos) ¿Todavía te duelen?
ALMA:
Un poco, pero sigue...
HORACIO:
(Los masajea dulcemente) Eres tan hermosa, te deseo tanto, Alma... (Besote)
ALMA:
Y yo a ti, mi amor...
HORACIO:
(Lleva una de sus manos hasta las pantys, acaricia y Alma gime) ¿Nunca te vas a
animar conmigo, preciosa?
ALMA:
¿A animar con qué, mi vida?
HORACIO:
A tocarme, besarme y ser mía del todo, amor...
ALMA:
Enséñame...
HORACIO:
(Le toma la mano y la lleva a su entrepierna) Eso si lo sabes hacer, empieza
por ahí y luego déjate llevar...
ALMA:
Vamos a ver (Empieza a acariciarlo abajo, luego va moviendo su mano, mientras
lo besa)
HORACIO:
(Gime y continúa acariciando él) Así está muy bien, Alma...
ALMA:
¿Si?
HORACIO:
Ajá, muy bien... (Se libera) Necesito estar dentro de ti, ya no aguanto las
ganas...
ALMA:
Aquí estoy para ti... (Lo besa mucho)
HORACIO:
(La desnuda del todo, se pone sobre ella y la penetra, poniendo en las
embestidas, su deseo contenido, ya que Alma no complacía todas sus fantasías)
Te amo, patroncita mía
ALMA:
Y yo a ti, mi campesino precioso... (Gime)
HORACIO:
(Hablaba agitado) Campesino... ¡Así me decías! (Una y otra vez entró en ella,
hasta que llegaron al clímax. Se quedaron acostados, jugando con sus manos
entrelazadas) ¿Te acuerdas de cómo fue el primer beso, Alma?
ALMA:
¿Cómo olvidarlo, mi vida? Estuve toda aquella noche pensando en eso
TRES
AÑOS ANTES
Alma
llegó de la ciudad y se metió a dar un baño. Para cuando salió, ya relajada y
tranquila, se encontró con la novedad que toda la familia se había ido a los
linderos con Almeyda, a ver un nacimiento
AURORA:
Si, señorita, llevaron hasta al niño Jano
ALMA:
¡Es un peque, apenas tiene 3 años!
AURORA:
Ya conoce a su hermana. Con permiso
ALMA:
Inculcando la vida de campo desde que son unas pulguitas, esa es mi hermana
HORACIO:
(Entra buscando a Aurora, pero al ver a Alma, se detiene) Señorita Alma, me
dijo Doña Pampa que la llevara a ver si lo deseaba, tengo su caballo ensillado
ALMA:
Gracias, Horacio, vamos...
HORACIO:
(La miraba como tonto) Lo que necesite, señorita... Después de usted...
ALMA:
Eres todo un caballero (Sonríe y sale)
HORACIO:
(Se puso todo contento y la siguió) El nacimiento es de un becerro y todo
andaba bien. La veterinaria estaba muy tranquila...
ALMA:
Entonces, no va a tardar mucho en nacer, ¿no?
HORACIO:
Eso no lo se, le puedo decir de yeguas y potrillos, señorita, pero de vacas, ni
idea, lo siento... (Llegan a los establos y le ofrece la mano) La ayudo...
ALMA:
Ya somos dos (le toma la mano) Te lo agradezco...
HORACIO:
(La ayuda y sonríe) ¿No se enoja si le digo algo?
ALMA:
¿Cuando me he enojado contigo, Horacio?
HORACIO:
Nunca, señorita, jajajaja... Esos aretes que lleva puestos, no le lucen. Usted
tiene el rostro perfecto y al verlos, pareciera que unas cosas se le salen por
los oídos...

Jajaja esta Caro le hizo comer su comida a Mi facu precioso re viva es jajajaja mi vida Pacunooooooo.... Que onda con Alma que le pasa con ese tal Lisandro
ResponderBorrarPacuno estaba chocho con la comida!!! Y lo de Alma, se verá con el tiempo, MUAJAJAJAJAJA!!!
BorrarAy, pero que viva es Carolina, jajajajajaa.
ResponderBorrarPues, a Pacuno le encantó! Jajajaja
Borrar