En
el DF, más precisamente en casa de Leonardo, Dora preparaba el desayuno para
ella. Su marido había salido de viaje hacía un rato y regresaba recién el
viernes. Nicolás dormía junto a sus abuelos y aprovechando que no había tanto
jaleo, dio unos días libres a los empleados de la casa. Ella y su mamá se
ocupaban más que bien de organizar las cosas. Claudio Carrizo, encargado de la
seguridad de todos, no aceptó la licencia. Cuando el hombre entró a la cocina,
no pudo evitar admirar a la señora, verdaderamente le encantaba esa mujer, pero
debía ser profesional...
CLAUDIO:
Su esposo ya está en vuelo, señora
DORA:
Gracias, Claudio...
CLAUDIO:
Es mi trabajo... (Ella le ofrece un café) ¡No sabe lo bien que me viene, estoy
agotado! (Sonrió)
DORA:
No deberías trabajar tanto...
CLAUDIO:
No puedo detenerme, tengo muchas responsabilidades económicas, señora, hay
gente que depende de mí y sólo de mí...
DORA:
Aquí estamos seguros, ve a descansar un poco...
CLAUDIO:
Cuando llegue mi relevo, señora. Por cierto, me quedaré en el cuarto de
servicio. El señor Leonardo ya me permitió hacerlo, pero aquí va a estar usted,
así que si no le molesta, le agradecería que me acepte. El camino a casa es muy
largo y son horas de descanso que me van a venir muy bien
DORA:
Claro que te lo permito, puedes disponer de ese cuarto cuando lo desees...
CLAUDIO:
Muchas gracias, señora (Bebió su café y se levantó para llevarlo al fregadero,
pasando por detrás de Dora quien sin darse cuenta, apoyó su cadera en él)
DORA:
¿A qué hora vuelve el señor?
CLAUDIO:
(Ninguno de los dos atinaba a moverse) ¿El viernes?
DORA:
Si...
CLAUDIO:
Alrededor de las diez de la noche... (Sabía que tenía que moverse, pero
cualquier movimiento en falso, delataría que ese mínimo roce con los muslos de
Dora, le había provocado una tremenda erección: la deseaba más que respirar)
DORA:
(Fue ella la que se movió, pero para acercarse más a él) ¿Te toca a ti
recogerlo?
CLAUDIO:
¿Qué?
DORA:
Que si lo recoges tú o va Gutiérrez...
CLAUDIO:
No se, depende de algunas cosas... (Dejó la taza sobre la mesada y no pudo
evitar tomarla de la cadera con intensión de pasar sin apoyarla del todo)
Necesito ir hacia allí, señora
DORA:
Pasa...
CLAUDIO:
Necesito que me haga espacio...
DORA:
(Se aparta un poco) Pasa...
CLAUDIO:
Gracias... (Recogió la taza y la puso en el fregadero, quedándose ahí,
intentando no exponerse ante Dora)
DORA:
¿A qué hora termina tu turno? (Se acercó para dejar su taza en el fregadero)
CLAUDIO:
(Nervioso) En una hora
DORA:
Ve a descansar, se te ve agotado...
CLAUDIO:
Me voy a dar un baño y sólo eso. Con permiso
DORA:
Todo tuyo (Se acercó un poco hasta notar la erección, lo que la excitó
demasiado, luego se apartó)
CLAUDIO:
(Se fue al cuarto, se quitó la ropa y abrió el paso de agua fría, rogando por
calmarse) No la puedes tocar, Claudio, aunque sea la más hermosa, está
prohibida...
DORA:
(En su cuarto hacía lo mismo) Eres casada mujer, ¿qué te pasa?
CLAUDIO:
(El agua fría no ayudaba en nada) Esta fiebre no se me va a quitar jamás, no
hasta que seas mía, Dora y pueda hacerte el amor como tanto lo he soñado...
DORA:
No puedo pensar en ello, no estando casada y amando a Leo... ¿Aún lo amo? (Se
mira al espejo) Aunque no puedas confirmarlo, sabes que Leonardo te es infiel,
mujer, devuelve el golpe…
CLAUDIO:
(Salió de la ducha y tomó la decisión más difícil de todas. Se armó de valor y
subió a la alcoba principal. Golpeó la puerta) Señora, ¿podría hablar con un
usted? Será cosa de un minuto
DORA:
(Salía del baño con su bata de seda) Adelante....
CLAUDIO:
Permiso... (Al verla, retrocedió) La espero en la cocina o en la sala, mejor
DORA:
No, entra, estoy vestida, mira (Se quitó la bata y tenía el pijama puesto) ¿De
qué quieres hablar?
CLAUDIO:
Apenas regrese su marido, dejaré mi puesto.
DORA:
(Se alarma un poco) ¿Por qué?
CLAUDIO:
No me pida explicaciones que no debo darle. Simplemente es por respeto a esta
familia, señora y si me sigo quedando... (No dice lo que quería decir y la
mira) Es una decisión tomada. A más tardar el sábado, será mi último día aquí.
Con permiso
DORA:
Espera (Lo agarró por el brazo) No puedes irte sin darme una explicación
razonable...
CLAUDIO:
Si le digo el por qué, me corre ahora mismo... (Le tomó la mano y se la besó
con dulzura) Déjelo así, señora, es lo mejor, mandaré un reemplazo de toda mi
confianza
DORA:
Esto no es serio, Claudio...
CLAUDIO:
Es mucho más serio de lo que podría imaginarse... (La mira) Eres la criatura
más hermosa que me he cruzado en mi camino, pero llegué tarde a tu vida y no
puedo seguir así. No digas nada, te lo suplico, excusaré mi renuncia en una
oferta de trabajo mejor y ya...
DORA:
Aguarda (Le toca el rostro) Repítelo otra vez (Se acerca más)
CLAUDIO:
(Se sorprende) ¿Qué tengo que repetir?
DORA:
Lo que acabas de decir...
CLAUDIO:
(Respira y junta valor) Eres lo más hermoso que he visto en mi vida y como
llegué tarde a ti, prefiero alejarme y no hacer algo que te perjudique
DORA:
(Lo besa ya que no aguantaba más) No te alejes....
CLAUDIO:
(Sin pensarlo, la abraza, respondiendo al beso) Dora...
DORA:
Se que esto está mal, pero no puedo resistirlo...
CLAUDIO:
(No dejaban de besarse, pero él tenía que ser fuerte, Dora era demasiado
valiosa como para que hicieran las cosas de ese modo) Espere, señora, por
favor, antes de ir más allá... (Hace silencio y la suelta despacio) No puedo
hacerlo, no así...
DORA:
¿Qué pasa?
CLAUDIO:
Varias cosas... En principio, mi relevo llega en diez minutos y lo que los dos
tanto deseamos, llevará mucho más tiempo y segundo... (Le toma la mano de nuevo
y besa cada dedo) No puedo hacer esto sin que usted sepa la verdad y decirlo,
puede generar un conflicto muy grande
DORA:
¿Qué verdad?
CLAUDIO:
Es sobre su esposo, señora, él no es quién le hizo creer
DORA:
¿Cómo así?
CLAUDIO:
El señor Vilches tiene muchos secretos y muchas... (Se levanta) ¡Usted va a
pensar que digo esto por lo que siento y no me va a creer!
DORA:
¿Y muchas amantes? Ya lo se...
CLAUDIO:
(La mira) ¿Lo sabe? ¿Cómo?
DORA:
Porque lo se y ya, y el día que tenga pruebas, me largo de aquí. Soy de pueblo,
Claudio, pero no soy tonta...
CLAUDIO:
No creo que lo sea, al contrario, me parece que es la mujer más brillante y
hermosa del mundo... Si lo sabe, ¿por qué sigue con él?
DORA:
Por mi hijo, sea como sea, Leo con su hijo, es un sol, no puedo quitarle a Santino
la oportunidad de criarse con su padre. Además, como te dije, no tengo pruebas
CLAUDIO:
¡Él no es ningún sol, señora! (Se retuerce del coraje) Mire, lo que yo siento
por usted es real y profundo, pero si quiere saber la verdad acerca del
aunténtico Leonardo Vilches, prepárese para la desilusión de su vida
DORA:
¿Me vas a hablar de la verdad o no?
CLAUDIO:
(Mira la hora) Busque la manera de sacar a Gutiérrez de aquí o de salir sola.
Yo me voy a dormir un poco. Cuando podamos estar a solas, le diré todo lo que
se, se lo prometo
DORA:
Entonces, tendré que esperar, pero mientras espero... (Lo besa)
CLAUDIO:
¿Por qué hace esto? ¿Por deseo, por diversión o porque realmente le intereso?
DORA:
Porque cada vez que te me acercas, me hierve la sangre...
CLAUDIO:
¿Si? ¿Hierve como yo por usted?
DORA:
No se cómo hierves tú por mí, pero mi sangre se altera con sólo verte...
CLAUDIO:
(La toma de las manos y la hace girar, llevándola contra la pared y se apoya en
ella) ¿No sientes cómo me quemo por ti, Dora? (Su pene estaba erecto como nunca)
DORA:
(Se excitó) Voy a darle el día libre a Gutiérrez...
CLAUDIO:
¿Para qué? (Se apoya más)
GUTIÉRREZ:
(Golpea la puerta) ¿Señora, está despierta?
CLAUDIO:
(Dora se quiere liberar, pero él no se lo permite y le susurra al oído) Háblale
así... (Le baja el pantalón pijama un poco y la acaricia en las pompas)
DORA:
Si, Gutiérrez, ¿qué pasa?
GUTIÉRREZ:
Quería avisarle que ya llegué, pero no encuentro a Carrizo
CLAUDIO:
(Aún susurrando) Dile que estoy haciendo un encargo... (Se libera y empuja su
miembro hacia las nalgas de Dora, sin penetrar, excitándola más aún) Dilo ya,
has que se largue...
DORA:
Lo mandé a un recado, va a tardar un poco. Cuando vuelva dile que venga a
verme, para saber que cumplió el encargo...
GUTIÉRREZ:
Claro, no hay problema. ¿Necesita algo?
CLAUDIO:
Mándalo a donde sea, pero sácalo de esta casa... (Le aprieta los pezones por
sobre la ropa)
DORA:
Necesito que vayas por una correspondencia, ya sabes dónde...
GUTIÉRREZ:
Eso me va a demorar como dos horas, no salga de aquí, por favor
DORA:
No, tranquilo, pensaba estar toda la mañana en la casa...
GUTIÉRREZ:
Si algo se presenta, Medina y Baroni están en la puerta de entrada. Hasta
luego, señora
CLAUDIO:
(Se movía detrás de ella, rozando su sexo con las pompas de Dora e iba metiendo
su mano en la entrepierna) Qué se vaya ya...
DORA:
Está bien, Gutiérrez, vete ya que se te hace tarde...
GUTIÉRREZ:
Así lo haré, adiós (Se va)
CLAUDIO:
Ve a ver si se largó de aquí...
DORA:
Me estás matando, Claudio...
CLAUDIO:
Cuanto antes veas si se fue, más rápido te estaré haciendo mía...
DORA:
(Lo besa) Puede que sea al revés... (Se acomoda la ropa y sale de la
habitación)
CLAUDIO:
(En lo que ella se fija, vuelve a vestirse correctamente) ¿Y?
DORA:
¿Por qué te vestiste? (Cierra la puerta y se acerca a él, quitándole la
chaqueta)
CLAUDIO:
Porque quiero que me desvistas... (La atrae hacia si y besa intensamente) He
soñado con hacerte todo y por cada lugarcito...
DORA:
¿Si? (Sonríe pícaramente y le quita la corbata) ¿Y te vas a tardar mucho en
empezar?
CLAUDIO:
Quiero saber si hay límites y cuáles son...
DORA:
No hay ninguno...
CLAUDIO:
¿Segura?
DORA:
Ajá... (Le quita la camisa)

Maaaaaaaaaadreeeee miiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaA!!!! Que cosas che excelente capitulooo!!! Jajajaja
ResponderBorrar¿¿Qué te pasó?? Jajajajaja
Borrar¡Mi aarrrrmaaaaaaa! Jajajajajajajaja. Dora se soltó el moño xD
ResponderBorrarEra hora, jajajaja
BorrarMuy bien por Dora que le engañe si a Leonardo se lo merece por perro infiel... se avivo Dora muy bien jajaja
ResponderBorrarTenía que despertar alguna vez, jajajaja
BorrarMe emocione jajajajaja !!! Que cosas con dora no lo habia pensado se kedara con carrizo jajjajaja
ResponderBorrar¿¿Quién dijo que se iba a QUEDAR con Carrizo??
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