En
la cocina de su casa, mientras vigilaba la comida, Tuto se reía de algo que
Carolina le contaba
AUGUSTO:
¡Eres muy atrevida, mujer! ¿Y qué hizo el hacendado? ¿Te aceptó el trato o qué?
CAROLINA:
¿Aún lo dudas? Se resistió un poco, pero lo logré (Lo mira) El que no arriesga,
no gana (Sonríe)
JULIETA:
(Entrar y verlos tan sonrientes, pudo más que su juicio) Hola... (Siguió de
largo, fue a su cuarto, buscó sus cosas y se fue, sin más)
CAROLINA:
Tuto será mejor que vayas por ella, algo le pasa...
AUGUSTO:
(Asintió y salió apurado) ¡¡Julieta!!
JULIETA:
(Sin girarse, entrando al carro) Me voy a ver a mis padres, Augusto.
AUGUSTO:
No, espera... (La detiene antes de que se suba)
JULIETA:
(Se suelta) Déjame en paz y vuelve a acariciar a tu ex mujer o futura mujer,
¡Dios sabrá! (Entra al carro y se va, furiosa)
AUGUSTO:
Pero, ¿qué carajo pasó aquí?
CAROLINA:
(Saliendo) ¿Que sucedió, Tuto?
AUGUSTO:
(La mira, notoriamente despistado) No tengo idea...
EMILIANO:
(Apareció solo, detrás de ellos) Si fueran más sutiles a la hora de
acariciarse, tal vez se evitarían estas escenas. Los niños se quedaron con Fran
un rato más, cuando esté el almuerzo, les avisan. (Pasó de ambos y siguió
camino)
CAROLINA:
(Fue con Emiliano) Espera, amor, ¿qué pasa?
EMILIANO:
Pasa que si yo fuera la mitad de cariñoso con Aitana, de lo que son ustedes
dos, Carolina, ese bebé no estaría en tu vientre, porque me habrías mandado a
la mierda antes de empezar... (Mira a Augusto y se vuelve a ella) Los espero en
el hospital, se me quitó el apetito...
CAROLINA:
No, no pienso permitir que te vayas así... (Lo cogió de la mano) Lo siento,
amor, no quería hacerte sentir mal, sólo le decía a Tuto que me alegraba que
fuera tan feliz con Julieta...
EMILIANO:
Me importa un carajo qué se decían y si no le rompo la cara, es porque están
nuestros hijos en medio de todo, pero hay límites y los están empezando a
pasar... (Se giró y retomó su camino)
AUGUSTO:
(Lo para) Nano, no pienses...
EMILIANO:
(Enfurecido, lo coge de la solapa de la camisa) ¡No la toques, imbécil! (Lo
empuja y se va)
CAROLINA:
Discúlpame con los niños, Tuto, Dile a Lu que después vengo por ella y a Jano
que le debo un almuerzo (Le da un beso en la mejilla y se va tras Nano hasta
alcanzarlo) Espera, Emiliano, no te vayas así...
EMILIANO:
(No se detenía) No me sigas, no tengo ganas de hablar ahora, estoy muy cabreado
CAROLINA:
Pues, te voy a seguir hasta que te detengas y hables conmigo...
EMILIANO:
(Se detiene de mala gana) ¿Qué es lo que me quieres decir, eh? Ya se, creo que
lo adivino, los dos están increíblemente felices por el otro y por eso se
llenaron de caricias tiernas... Carolina, no me hagas enojar más
CAROLINA:
Es como si hubiera estado hablando con Pablo, no sentí nada de nada, sólo
cariño de amiga, se que te molesta y me pongo en tu lugar y yo te hubiera
mandado al demonio, pero no seas igual que yo, por favor... (Se estaba
empezando a marear, pero lo disimuló)
EMILIANO:
¡Al menos reconoces que... (La nota pálida) ¿Qué te pasa?
CAROLINA:
Nada, sigue hablando, quiero que sueltes todo lo que llevas dentro...
EMILIANO:
Lo voy a soltar, créeme, pero cuando te sientas bien y puedas escucharlo...
(Resopla y le pasa el brazo por la cintura) Volvamos a casa de tu amigo,
necesitas sentarte
CAROLINA:
(Se separa de él) ¡¡No!! Quiero escuchártelo ahora
EMILIANO:
No quiero que lo toques, ¿queda claro? Un abrazo ocasional para felicitarse o
algo así, lo comprendo, pero nada de caricias ni gestos amistosos, Carolina y
antes de decir cualquier cosa, piensa en lo que tú sentirías si yo lo hiciera
con Aitana.
CAROLINA:
Lo se y lo siento, ya te pedí perdón, ¿qué más quieres que haga? ¡¡Dímelo!!
EMILIANO:
¡Qué te des cuenta, carajo!
CAROLINA:
Ya me di cuenta, cometí un fallo, lo siento. Al igual que tú, yo no soy
perfecta (Se agarró de la pared que tenía cerca)
EMILIANO:
Caro, ya, no estás bien... (La carga) Vamos a que te refresques y cuando estés
para dar batalla, la seguimos (Se encaminó hacia lo de Augusto)
CAROLINA:
Ese es el problema, Emiliano, que no quiero seguirle, quiero que estemos
bien...
EMILIANO:
(Le besa la frente) Estaremos bien, una pelea no es mandar todo al demonio,
amor... (Sin bajarla, toca el timbre)
AUGUSTO:
(Abre) ¿Qué pasó?
EMILIANO:
Se siente mal, hombre, ¿los niños?
AUGUSTO:
Aún no regresan
CAROLINA:
(Nano la lleva hasta un sillón y la recuesta) Tuto, ve a buscar a Julieta, no
seas bobo, yo me hago cargo de los niños...
AUGUSTO:
¿Seguro?
EMILIANO:
Ve, idiota...
AUGUSTO:
Con permiso (Coge las llaves de su coche y se va)
EMILIANO:
(Se asegura que Caro esté cómoda en el sillón, bien acostada y luego, coge un
trapo, lo humedece y se lo pasa por el cuello y el rostro) Esto te va a aliviar
un poco, mi amor... (Toma su celular y marca) ¿Tani?
AITANA:
Hola, Nano, dime...
EMILIANO:
Se que esto es de última hora, pero, ¿podrías tener a Lu y a Jano en tu casa?
Caro no se siente bien. Estamos en lo de Augusto, pero él y su esposa tuvieron
que salir. Cuando Pampa se sienta mejor, voy por ellos
AITANA:
No te preocupes, yo me hago cargo, dale saludos a Caro y que se recupere...
EMILIANO:
Gracias, Tani. Mira que no han almorzado
AITANA:
Está bien, yo los alimento, cuida de tu mujer y no te preocupes más…
EMILIANO:
¡Eres genial! Hasta luego (Corta y mira a Caro) ¿Esto te alivia un poco aunque
sea?
CAROLINA:
Si...
EMILIANO:
No se qué decirte
CAROLINA:
No tienes nada que decir...
EMILIANO:
¿Te crees eso?
CAROLINA:
No, Emiliano, pero no quiero discutir más, se que hice mal las cosas y lo
siento, pero no puedo cambiar el pasado, lo único que puedo cambiar es el
futuro... (Se levantó)
EMILIANO:
¿Dónde te piensas que vas?
CAROLINA:
A buscar a los niños...
EMILIANO:
(La agarra y lleva de nuevo al sillón) No estás bien, si te ven así, se van a
poner mal ellos. Déjalos que jueguen y almuercen tranquilos
CAROLINA:
Tienes razón, entonces me voy a Santa Cecilia (se levanta)
EMILIANO:
Si, vete, huye, lárgate, solucionas todo de ese modo, ¿no? La señora hace las
cosas mal y se va, dejándome como a un podrido imbécil... (Va con ella)
Quédate, espera a sentirte mejor y luego has lo que te la gana, pero no
arriesgues a mi hijo, Carolina. (Sale dando un portazo)
CAROLINA:
(Sale) No estoy huyendo, sólo quiero volver contigo a nuestra casa (Se sienta
en el suelo) Me cago en los mareos...
EMILIANO:
(La alza) Si sigues con esa actitud, no se te van a pasar, Carolina, ¿qué parte
no entiendes?
CAROLINA:
La parte en la que siempre la fastidio contigo, Emiliano...
EMILIANO:
No es siempre, mujer, no exageres... (Abre la puerta y entran. Van de nuevo a
la sala) Mira, la cosa está así. Entiendo la conexión que tienes con Augusto,
de verdad, pero esa cercanía no está bien. Para pruebas ve cómo reaccionó
Julieta
CAROLINA:
Como te dije antes, no puedo cambiar el pasado, Emiliano...
EMILIANO:
Veo que no te das cuenta, pero bueno, ya ni modo... (Se sienta)
CAROLINA:
Si me doy cuenta, mi relación con Tuto tiene que ser más distante, ya lo
entendí, no soy estúpida...
EMILIANO:
¿Entonces qué es toda esa cantaleta del pasado?
CAROLINA:
Al pasado me refiero a lo que vieron tú y Julieta en el cuarto, cuando yo
hablaba con Tuto...
EMILIANO:
Se a lo que te refieres, yo tampoco soy estúpido
CAROLINA:
¿Entonces?
EMILIANO:
Nada, tú seguirás penando por no poder cambiar el "pasado" y yo me
tendré que tragar el coraje que me cargo, Carolina. No hay mucho más que eso...
CAROLINA:
Ya te dije que no podía cambiar el pasado, pero si el futuro, ya te pedí perdón
y ya lo entendí... ¿Qué más quieres? Dímelo...
EMILIANO:
(La mira y se lo notaba como derrotado) Quisiera no sentir que te mueres por
él, Carolina. No lo amas, eso me queda claro, pero Augusto es mucho más para
ti...
A
mitad de camino entre La Cruz y el DF, Augusto divisó el auto de su esposa, a
un costado de la carretera. Aparcó detrás y se apresuró a bajar. Julieta estaba
apoyada en el volante y al sentir que le golpeaban el vidrio, sus ojos se
descubrieron llorosos. Tuto creyó que el corazón se le iba a partir en dos
AUGUSTO:
No llores así, mi amor, perdóname
JULIETA:
Vete, Augusto...
AUGUSTO:
No me voy a ir hasta que hablemos, por favor
JULIETA:
No quiero hablar contigo ahora...
AUGUSTO:
¿Por qué no?
JULIETA:
Porque estoy muy dolida para hacerlo, ve, vuelve a la casa y ocúpate de los
niños
AUGUSTO:
Abre la puerta y habla conmigo, Juli, entiendo que estés dolida, pero no
deberías, nada pasó. Fue un gesto y nada más, te lo juro por mis hijos, los que
ya tengo y los que tú me vas a dar, mi amor, por favor
JULIETA:
(Lo mira furiosa) ¿Un gesto? Ponte en mi lugar, Augusto, ¿qué pasaría si yo
tuviera ese gesto con mi ex novio? Dime...
AUGUSTO:
Lo se, lo se, lo que intento decir es que no hay nada detrás de eso, Julieta.
Te suplico que bajes y hablemos bien, preciosa
JULIETA:
(Se baja del coche) Ya está todo hablado, se nota que aún la quieres, Augusto,
sea como sea, pero la quieres... ¿Porqué no me dejas ir y ya?
AUGUSTO:
No la quiero, no como mujer, pero, Julieta, la conozco desde que era un
mocoso... (La toma del rostro y le besa los ojos que todavía lloraban) Te amo a
ti, Juli, mi amor eres tú y nadie más. Te juro que si no estuvieran Lucía y
Jano, no la vería siquiera. Perdóname, cielo, por favor (Lloraba él también) Te
amo a ti, a nadie más que a ti

Uhhhhhh se puso brava las cosas entre Augusto y Julieta y Nanoy Caro.... Hay tanto alboroto por un cariñito insignificante ojala se solucione este asunto de las parejas
ResponderBorrarJajajaja, ya te quisiera ver a vos en esa situación, jajajajjajajaja
Borrar¡Mayor problemón! Ojalá se solucione todo, no me gusta verlos así a ninguno.
ResponderBorrarProblemotototototeeeeeeeeeeeee
Borrarbueno esta fea la cosa ufff
ResponderBorrarFeísima!!!
Borrar