martes, 26 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 178





En la cocina de su casa, mientras vigilaba la comida, Tuto se reía de algo que Carolina le contaba

AUGUSTO: ¡Eres muy atrevida, mujer! ¿Y qué hizo el hacendado? ¿Te aceptó el trato o qué?
CAROLINA: ¿Aún lo dudas? Se resistió un poco, pero lo logré (Lo mira) El que no arriesga, no gana (Sonríe)
JULIETA: (Entrar y verlos tan sonrientes, pudo más que su juicio) Hola... (Siguió de largo, fue a su cuarto, buscó sus cosas y se fue, sin más)
CAROLINA: Tuto será mejor que vayas por ella, algo le pasa...
AUGUSTO: (Asintió y salió apurado) ¡¡Julieta!!
JULIETA: (Sin girarse, entrando al carro) Me voy a ver a mis padres, Augusto.
AUGUSTO: No, espera... (La detiene antes de que se suba)
JULIETA: (Se suelta) Déjame en paz y vuelve a acariciar a tu ex mujer o futura mujer, ¡Dios sabrá! (Entra al carro y se va, furiosa)
AUGUSTO: Pero, ¿qué carajo pasó aquí?
CAROLINA: (Saliendo) ¿Que sucedió, Tuto?
AUGUSTO: (La mira, notoriamente despistado) No tengo idea...
EMILIANO: (Apareció solo, detrás de ellos) Si fueran más sutiles a la hora de acariciarse, tal vez se evitarían estas escenas. Los niños se quedaron con Fran un rato más, cuando esté el almuerzo, les avisan. (Pasó de ambos y siguió camino)
CAROLINA: (Fue con Emiliano) Espera, amor, ¿qué pasa?
EMILIANO: Pasa que si yo fuera la mitad de cariñoso con Aitana, de lo que son ustedes dos, Carolina, ese bebé no estaría en tu vientre, porque me habrías mandado a la mierda antes de empezar... (Mira a Augusto y se vuelve a ella) Los espero en el hospital, se me quitó el apetito...
CAROLINA: No, no pienso permitir que te vayas así... (Lo cogió de la mano) Lo siento, amor, no quería hacerte sentir mal, sólo le decía a Tuto que me alegraba que fuera tan feliz con Julieta...
EMILIANO: Me importa un carajo qué se decían y si no le rompo la cara, es porque están nuestros hijos en medio de todo, pero hay límites y los están empezando a pasar... (Se giró y retomó su camino)
AUGUSTO: (Lo para) Nano, no pienses...
EMILIANO: (Enfurecido, lo coge de la solapa de la camisa) ¡No la toques, imbécil! (Lo empuja y se va)
CAROLINA: Discúlpame con los niños, Tuto, Dile a Lu que después vengo por ella y a Jano que le debo un almuerzo (Le da un beso en la mejilla y se va tras Nano hasta alcanzarlo) Espera, Emiliano, no te vayas así...
EMILIANO: (No se detenía) No me sigas, no tengo ganas de hablar ahora, estoy muy cabreado
CAROLINA: Pues, te voy a seguir hasta que te detengas y hables conmigo...
EMILIANO: (Se detiene de mala gana) ¿Qué es lo que me quieres decir, eh? Ya se, creo que lo adivino, los dos están increíblemente felices por el otro y por eso se llenaron de caricias tiernas... Carolina, no me hagas enojar más
CAROLINA: Es como si hubiera estado hablando con Pablo, no sentí nada de nada, sólo cariño de amiga, se que te molesta y me pongo en tu lugar y yo te hubiera mandado al demonio, pero no seas igual que yo, por favor... (Se estaba empezando a marear, pero lo disimuló)
EMILIANO: ¡Al menos reconoces que... (La nota pálida) ¿Qué te pasa?
CAROLINA: Nada, sigue hablando, quiero que sueltes todo lo que llevas dentro...
EMILIANO: Lo voy a soltar, créeme, pero cuando te sientas bien y puedas escucharlo... (Resopla y le pasa el brazo por la cintura) Volvamos a casa de tu amigo, necesitas sentarte
CAROLINA: (Se separa de él) ¡¡No!! Quiero escuchártelo ahora
EMILIANO: No quiero que lo toques, ¿queda claro? Un abrazo ocasional para felicitarse o algo así, lo comprendo, pero nada de caricias ni gestos amistosos, Carolina y antes de decir cualquier cosa, piensa en lo que tú sentirías si yo lo hiciera con Aitana.
CAROLINA: Lo se y lo siento, ya te pedí perdón, ¿qué más quieres que haga? ¡¡Dímelo!!
EMILIANO: ¡Qué te des cuenta, carajo!
CAROLINA: Ya me di cuenta, cometí un fallo, lo siento. Al igual que tú, yo no soy perfecta (Se agarró de la pared que tenía cerca)
EMILIANO: Caro, ya, no estás bien... (La carga) Vamos a que te refresques y cuando estés para dar batalla, la seguimos (Se encaminó hacia lo de Augusto)
CAROLINA: Ese es el problema, Emiliano, que no quiero seguirle, quiero que estemos bien...
EMILIANO: (Le besa la frente) Estaremos bien, una pelea no es mandar todo al demonio, amor... (Sin bajarla, toca el timbre)
AUGUSTO: (Abre) ¿Qué pasó?
EMILIANO: Se siente mal, hombre, ¿los niños?
AUGUSTO: Aún no regresan
CAROLINA: (Nano la lleva hasta un sillón y la recuesta) Tuto, ve a buscar a Julieta, no seas bobo, yo me hago cargo de los niños...
AUGUSTO: ¿Seguro?
EMILIANO: Ve, idiota...
AUGUSTO: Con permiso (Coge las llaves de su coche y se va)
EMILIANO: (Se asegura que Caro esté cómoda en el sillón, bien acostada y luego, coge un trapo, lo humedece y se lo pasa por el cuello y el rostro) Esto te va a aliviar un poco, mi amor... (Toma su celular y marca) ¿Tani?
AITANA: Hola, Nano, dime...
EMILIANO: Se que esto es de última hora, pero, ¿podrías tener a Lu y a Jano en tu casa? Caro no se siente bien. Estamos en lo de Augusto, pero él y su esposa tuvieron que salir. Cuando Pampa se sienta mejor, voy por ellos
AITANA: No te preocupes, yo me hago cargo, dale saludos a Caro y que se recupere...
EMILIANO: Gracias, Tani. Mira que no han almorzado
AITANA: Está bien, yo los alimento, cuida de tu mujer y no te preocupes más…
EMILIANO: ¡Eres genial! Hasta luego (Corta y mira a Caro) ¿Esto te alivia un poco aunque sea?
CAROLINA: Si...
EMILIANO: No se qué decirte
CAROLINA: No tienes nada que decir...
EMILIANO: ¿Te crees eso?
CAROLINA: No, Emiliano, pero no quiero discutir más, se que hice mal las cosas y lo siento, pero no puedo cambiar el pasado, lo único que puedo cambiar es el futuro... (Se levantó)
EMILIANO: ¿Dónde te piensas que vas?
CAROLINA: A buscar a los niños...
EMILIANO: (La agarra y lleva de nuevo al sillón) No estás bien, si te ven así, se van a poner mal ellos. Déjalos que jueguen y almuercen tranquilos
CAROLINA: Tienes razón, entonces me voy a Santa Cecilia (se levanta)
EMILIANO: Si, vete, huye, lárgate, solucionas todo de ese modo, ¿no? La señora hace las cosas mal y se va, dejándome como a un podrido imbécil... (Va con ella) Quédate, espera a sentirte mejor y luego has lo que te la gana, pero no arriesgues a mi hijo, Carolina. (Sale dando un portazo)
CAROLINA: (Sale) No estoy huyendo, sólo quiero volver contigo a nuestra casa (Se sienta en el suelo) Me cago en los mareos...
EMILIANO: (La alza) Si sigues con esa actitud, no se te van a pasar, Carolina, ¿qué parte no entiendes?
CAROLINA: La parte en la que siempre la fastidio contigo, Emiliano...
EMILIANO: No es siempre, mujer, no exageres... (Abre la puerta y entran. Van de nuevo a la sala) Mira, la cosa está así. Entiendo la conexión que tienes con Augusto, de verdad, pero esa cercanía no está bien. Para pruebas ve cómo reaccionó Julieta
CAROLINA: Como te dije antes, no puedo cambiar el pasado, Emiliano...
EMILIANO: Veo que no te das cuenta, pero bueno, ya ni modo... (Se sienta)
CAROLINA: Si me doy cuenta, mi relación con Tuto tiene que ser más distante, ya lo entendí, no soy estúpida...
EMILIANO: ¿Entonces qué es toda esa cantaleta del pasado?
CAROLINA: Al pasado me refiero a lo que vieron tú y Julieta en el cuarto, cuando yo hablaba con Tuto...
EMILIANO: Se a lo que te refieres, yo tampoco soy estúpido
CAROLINA: ¿Entonces?
EMILIANO: Nada, tú seguirás penando por no poder cambiar el "pasado" y yo me tendré que tragar el coraje que me cargo, Carolina. No hay mucho más que eso...
CAROLINA: Ya te dije que no podía cambiar el pasado, pero si el futuro, ya te pedí perdón y ya lo entendí... ¿Qué más quieres? Dímelo...
EMILIANO: (La mira y se lo notaba como derrotado) Quisiera no sentir que te mueres por él, Carolina. No lo amas, eso me queda claro, pero Augusto es mucho más para ti...

A mitad de camino entre La Cruz y el DF, Augusto divisó el auto de su esposa, a un costado de la carretera. Aparcó detrás y se apresuró a bajar. Julieta estaba apoyada en el volante y al sentir que le golpeaban el vidrio, sus ojos se descubrieron llorosos. Tuto creyó que el corazón se le iba a partir en dos

AUGUSTO: No llores así, mi amor, perdóname
JULIETA: Vete, Augusto...
AUGUSTO: No me voy a ir hasta que hablemos, por favor
JULIETA: No quiero hablar contigo ahora...
AUGUSTO: ¿Por qué no?
JULIETA: Porque estoy muy dolida para hacerlo, ve, vuelve a la casa y ocúpate de los niños
AUGUSTO: Abre la puerta y habla conmigo, Juli, entiendo que estés dolida, pero no deberías, nada pasó. Fue un gesto y nada más, te lo juro por mis hijos, los que ya tengo y los que tú me vas a dar, mi amor, por favor
JULIETA: (Lo mira furiosa) ¿Un gesto? Ponte en mi lugar, Augusto, ¿qué pasaría si yo tuviera ese gesto con mi ex novio? Dime...
AUGUSTO: Lo se, lo se, lo que intento decir es que no hay nada detrás de eso, Julieta. Te suplico que bajes y hablemos bien, preciosa
JULIETA: (Se baja del coche) Ya está todo hablado, se nota que aún la quieres, Augusto, sea como sea, pero la quieres... ¿Porqué no me dejas ir y ya?
AUGUSTO: No la quiero, no como mujer, pero, Julieta, la conozco desde que era un mocoso... (La toma del rostro y le besa los ojos que todavía lloraban) Te amo a ti, Juli, mi amor eres tú y nadie más. Te juro que si no estuvieran Lucía y Jano, no la vería siquiera. Perdóname, cielo, por favor (Lloraba él también) Te amo a ti, a nadie más que a ti
JULIETA: Eso no es lo que parecía mientras se acariciaban, además te quedaste con ella, no saliste a buscarme enseguida, si me quisieras, lo dejarías todo por mí...

6 comentarios:

  1. Uhhhhhh se puso brava las cosas entre Augusto y Julieta y Nanoy Caro.... Hay tanto alboroto por un cariñito insignificante ojala se solucione este asunto de las parejas

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    1. Jajajaja, ya te quisiera ver a vos en esa situación, jajajajjajajaja

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  2. ¡Mayor problemón! Ojalá se solucione todo, no me gusta verlos así a ninguno.

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