Todos
se despiden de la familia Navarro, agradeciéndole por supuesto, la hospitalidad
y solidaridad y se encaminan hacia Santa Cecilia. En el hospital de La Cruz,
por otro lado, Celia se tomaba un pequeño respiro ya que a causa de la
tormenta, habían tenido una jornada muy agitada. Santiago entró al consultorio
sin llamar y por primera vez, esto molestó a la médica
CELIA:
¿Podrías ser más educado, no?
SANTIAGO:
No, estoy que me lleva el diablo...
CELIA:
¿Por qué?
SANTIAGO:
Porque mi hermana me vuelve loco con la maldita tormenta y la maldita
hacienda...
CELIA:
Tranquilízate, ¿quieres? Esa hacienda es tu patrimonio y te guste o no, tienes
que mantenerla hasta que puedas venderla. ¿Qué haces por aquí? Se supone que
nadie debe vernos juntos
SANTIAGO:
¿No puedo venir a visitar a mi doctora de cabecera?
CELIA:
Puedes, pero no arriesgando nuestro objetivo (Se acerca y le da un beso) Si
quieres, ve a la casa y te alcanzo en un rato. Mónica se llevó a Cande, así que
estaríamos solos
SANTIAGO:
(La abraza y la besa) Si, por favor, te necesito
CELIA:
(Más besos) Espera, aquí sabes que no se puede. Ve a casa y en un par de horas
estoy allí (Escuchan a Pablo preguntar por Celia) ¡Siéntate! (Cada uno se ubica
a un lado del escritorio)
PABLO:
(Golpea) ¿Se puede, doctora?
CELIA:
(Se levanta y abre la puerta) Ahora estoy con un paciente, ¿qué se le ofrece,
señor Mouriño?
PABLO:
Perdón que haya venido así, pero hubo un accidente en mi hacienda y necesitamos
su ayuda.
SANTIAGO:
(Se muestra) ¿Qué pasó, Pablo? ¿Puedo ayudar en algo?
PABLO:
¡Ey, Santiago, hola! (Estrechan las manos) No es grave, por suerte, pero se
cayó parte de la mampostería de uno de los potreros y golpeó a Carolina y a
Emiliano...
CELIA:
¿Cómo están?
PABLO:
Creo que bien, pero Caro estuvo desmayada mucho tiempo, se mojaron, los dos
tienen golpes, en fin. ¿Será que puede venir conmigo, doc?
CELIA:
¿Le importa que dejemos su cita para otro día, señor Terranova?
SANTIAGO:
No, para nada, vaya que aquello es más importante. De hecho, los escolto,
aunque la lluvia ahora es tranquila, los caminos han de estar bastante
complicados
PABLO:
¡Gracias!
CELIA:
Vamos...
PABLO:
(Salen y suben al carro, seguidos por Santiago) ¿Qué hacía Terranova contigo?
¿Hubo problemas en su hacienda?
CELIA:
No, es paciente mío...
PABLO:
Ah... (Le sonríe) No dejo de pensar en ti
CELIA:
¿Ah, no? (Sonríe) Yo tampoco en ti...
PABLO:
¿Y qué piensas?
CELIA:
En miles de cosas (sonríe socarronamente)
PABLO:
¿Cómo cuáles?
CELIA:
En todas las cosas que me hiciste la última vez...
PABLO:
(La toca sutilmente) Después que cheques a mi hermana y a Nano, te voy a volver
a tener para mí...
CELIA:
¿Ah, sí?
PABLO:
¿Quieres?
CELIA:
Por supuesto, muñeco (Lo toca) Vamos a ver a tu hermana y a Nano...
PABLO:
(Le agarra la mano y la besa) Muñeca tú... (Le da un pico) No se qué me has
hecho, pero ya no puedo estar lejos de ti...
CELIA:
Concéntrate en la carretera y sigue para llegar pronto....
PABLO:
Estoy concentrado, no te preocupes... (Otro beso) Me estoy muriendo de ganas...
CELIA:
Piensa en tu hermana (Lo toca) Yo también tengo ganas...
PABLO:
(Sonríe) Está bien... (Acelera y llegan muy rápido)
FRANCISCO:
(Habían acomodado a su padre en la recámara que ocupara la primera vez que
visitó Santa Cecilia y el pequeño quería saber cosas) ¿Te vas a casar con ella,
pa?
EMILIANO:
No sabemos, campeón
FRANCISCO:
¿Por qué no?
EMILIANO:
Porque acabamos de empezar a estar juntos, hijo y por eso mismo no queríamos
contar nada todavía. Necesitamos un poco de tiempo
FRANCISCO:
¿Tiempo para qué?
EMILIANO:
Para saber si vamos a funcionar juntos, Francisco. Mira, llanero, no quiero
llenarte esa cabeza de cosas raras, lo único que te voy a decir es que amo a
Caro y ella me ama
FRANCISCO:
Entonces, no entiendo por qué tanto lío, papi...
EMILIANO:
No es lío, hijo, es como cuando llega un nuevo caballo. A ti te puede encantar,
pero para poder disfrutarlo, tienes que domarlo. Pues, Caro y yo somos los
jinetes y nuestro amor es el caballo. Necesitamos tiempo para adaptarnos. ¿Nos
vas a guardar el secreto?
FRANCISCO:
Claro, papá, soy una tumba bien cerrada...
EMILIANO:
(Chocan las manos) Ahora, dime tú, ¿te gusta que esté con Carolina?
FRANCISCO:
Me encanta (sonríe)
EMILIANO:
Y a mí, jajajaja...
AURORA:
(Golpea la puerta) Nano, llegó la médica
EMILIANO:
Dile que pase
AURORA:
Ya mismo...
FRANCISCO:
(Miraba a su papá) Para mí que estás bien, no te veo sangre ni nada...
EMILIANO:
Yo creo lo mismo, pero hay que dejar que me revisen, así Caro se queda
tranquila...
CELIA:
(Toca a la puerta) ¿Se puede, Nano?
EMILIANO:
Pasa...
FRANCISCO:
(La ve entrar) ¡Hola, yo soy Francisco Iberbia! ¿Tú?
CELIA:
Celia Ruiz, encantada (Sonríe y le da la mano) Por tu apellido, supongo que
eres hijo de Nano, ¿no?
FRANCISCO:
¡Si soy! Mi papá salvó a Caro, ¿sabías? Es un héroe
CELIA:
Ya lo creo (Sonríe) Buenas, Nano, vamos a revisarte... (Empieza)
FRANCISCO:
(Miraba atentamente) ¡Mira ese golpazo, papá! ¿Te duele?
EMILIANO:
Un poco, pero quédate quieto, por favor... ¿Ya viste a Carolina, Celia?
CELIA:
No, pero desde que acabe aquí, voy con ella (Sigue revisando hasta que termina)
Por lo que se ve, estás un poco magullado, pero muy bien, te voy a recetar una
pastillas antiinflamatorias para la hinchazón y listo... (Empieza a apuntar el
nombre del medicamento)
FRANCISCO:
Te quedas acostado, papá, yo te traigo la cena y te cuido...
EMILIANO:
Así me voy a curar más que rápido, hijo...
FRANCISCO:
(Le da la mano a Celia) Doctora, muchas gracias (Sale)
EMILIANO:
(Se ríe) ¡Qué personaje es!
CELIA:
La verdad es que si, jajajaja, voy a ver a Carolina, si necesitas algo, me
avisas...
EMILIANO:
Claro, jajajaja (De repente, Caro entró sin golpear, su papá le había contado
todo lo sucedido y quería tirarse encima de Nano y llenarlo de besos y más que
eso) ¿Qué haces de pie? (Se levanta) Tienes que ir a tu cuarto...
CELIA:
Es cierto, Carolina...
CAROLINA:
Estoy bien, sólo quería darle las gracias a Emiliano
EMILIANO:
Nada tienes que agradecerme... (La acuesta) Ya que estás aquí, que te
chequen...
FRANCISCO:
(Entra corriendo) ¡¡Papáaaaa!! Mamá te habla al celular... ¡Hola, Caro! (Se
sienta junto a ella) ¿Qué haces aquí? ¿Quieres que te cuide ahora que no están
tus hijos?
CAROLINA:
No va a hacer falta, Fran, estoy bien...
FRANCISCO:
(Le hace puchero) ¿No quieres que te cuide yo?
CELIA:
Mmmm, yo que tú, no me pierdo eso, Carolina...
CAROLINA:
Si quiero que me cuides, nomás digo que no hace falta, estoy muy bien (Le
sonríe y le da un beso) Pero si quieres cuidarme, yo encantada (Mira a la
doctora) ¿Cómo está Emiliano, Celia?
CELIA:
Magullado, pero nada grave. Me contaron lo que les pasó y tuvieron mucha
suerte. Pequeño, ¿nos dejas solas para poder revisarla?
FRANCISCO:
¡Si! A ti también te voy a traer la comida, Caro, como a papá (Vuelve a salir
corriendo)
CELIA:
¡Qué precioso es!
CAROLINA:
La verdad es que si (Sonríe y mira a Celia) No hace falta que me revises, estoy
bien, de verdad...
CELIA:
No voy a discutir. Tengo que tomarte la presión y hacerte una revisión. Tu
hermano me fue a buscar para esto y no voy a permitir que semejante viaje, sea
en vano. (Le toma el brazo) A ver...
CAROLINA:
Está bien, has lo que tengas que hacer...
CELIA:
Eso hago...
EMILIANO:
(En otro sitio, hablando con Aitana) Lo siento mucho, Aitana, de verdad, sabes
que lo que pienso de tu papá. ¿Cuándo llegas?
AITANA:
Mañana temprano. ¿Puedes llevar a Fran?
EMILIANO:
Cuenta con eso y con lo que sea...
AITANA:
Gracias...
EMILIANO:
Por nada...
CELIA:
(Termina con Caro) Bien, señora, tiene un golpe en la base del cuello y para
eso, hay que darle una inyección. Por lo demás, todo bien...
EMILIANO:
(Entra y se le nota cabizbajo) ¿Dónde está mi hijo?
CAROLINA:
Se fue a buscar comida... ¿Qué tienes?
EMILIANO:
Se murió su abuelo, el padre de Aitana...
CAROLINA:
Lo siento mucho, ve a buscarlo (Mira a Celia) Ponme ya esa inyección...
EMILIANO:
Si... (Sale y baja, encontrándose con Pablo) ¿Has visto a Fran?
PABLO:
Estaba en la cocina (Le ve la cara) ¿Qué tienes?
EMILIANO:
Malas noticias, con permiso
FRANCISCO:
(Ayudaba a Aurora) ¡A papá le gusta el pollo!
AURORA:
Lo se, come mucho...
FRANCISCO:
Es que los dos somos unos tragones, jajajaja
EMILIANO:
Hijo, ¿podemos hablar un momento?
FRANCISCO:
Claro, papi. Con permiso, Aurora
AURORA:
Propio...
CELIA:
(Bajaba y los ve) Emiliano, Francisco, Carolina los llama, está en su cuarto
FRANCISCO:
(Sale corriendo) ¡¡Voyyyy!!
EMILIANO:
(Contenía el llanto) Tranquilo, campeón...
CELIA:
Lo siento, mucho...
EMILIANO:
Gracias, con permiso... (Sube)
PABLO:
¿Qué pasa aquí?
CELIA:
El abuelo de Francisco se murió...
FRANCISCO:
(Entrando) Aquí estoy, Caro...
CAROLINA:
Ven, hermoso, siéntate...
EMILIANO:
(Llega) Llanero, tengo algo que decirte y no es lindo...
CAROLINA:
Pero tienes que ser fuerte, ¿si?
FRANCISCO:
¿Qué pasó?
EMILIANO:
(Toma asiento junto a ellos) El abuelo Eugenio se sintió mal y lo llevaron al
hospital, Pancho, pero no pudieron ayudarlo y se fue al cielo
FRANCISCO:
¿Se murió?
CAROLINA:
Si, mi vida (Lo abraza) Lo siento mucho...
FRANCISCO:
(Se aferra a Caro) ¿Y mamá y la abuela y los tíos? ¡Quiero ir con ellos, papá!
Quiero estar con mi nona y abrazarla...
EMILIANO:
Me cambio y te llevo, hijo, ¿me esperas?
CAROLINA:
Yo los acompaño...
FRANCISCO:
(Lloraba mucho) No quiero que mi abuelo esté en el cielo
EMILIANO:
(Lo alza, ignorando su propio dolor físico y emocional) Lo se, bebé, llora lo
que te haga falta...

Q triste es saber q tus abuelitos se mueran pobre Francisco :-(
ResponderBorrarQ capítulo más triste :-)
Pobre enano, con lo bueno que es, pero prometo que la vida le hará sonreír muy pronto
BorrarAy :( pobre Francisco, que se mueran los abuelos de uno debe ser muy feo!
ResponderBorrarLo es... :(
BorrarHay pobre Francisco .. que triste capitulo... Es muy feo la perdida de un ser querido y mas de los abuelos
ResponderBorrarPrometo que pronto tendrá un alegrón!!
BorrarQue mal que murio el abuelo de fran que triste cap pero excelente :D
ResponderBorrar