lunes, 2 de septiembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 052





Todos se despiden de la familia Navarro, agradeciéndole por supuesto, la hospitalidad y solidaridad y se encaminan hacia Santa Cecilia. En el hospital de La Cruz, por otro lado, Celia se tomaba un pequeño respiro ya que a causa de la tormenta, habían tenido una jornada muy agitada. Santiago entró al consultorio sin llamar y por primera vez, esto molestó a la médica

CELIA: ¿Podrías ser más educado, no?
SANTIAGO: No, estoy que me lleva el diablo...
CELIA: ¿Por qué?
SANTIAGO: Porque mi hermana me vuelve loco con la maldita tormenta y la maldita hacienda...
CELIA: Tranquilízate, ¿quieres? Esa hacienda es tu patrimonio y te guste o no, tienes que mantenerla hasta que puedas venderla. ¿Qué haces por aquí? Se supone que nadie debe vernos juntos
SANTIAGO: ¿No puedo venir a visitar a mi doctora de cabecera?
CELIA: Puedes, pero no arriesgando nuestro objetivo (Se acerca y le da un beso) Si quieres, ve a la casa y te alcanzo en un rato. Mónica se llevó a Cande, así que estaríamos solos
SANTIAGO: (La abraza y la besa) Si, por favor, te necesito
CELIA: (Más besos) Espera, aquí sabes que no se puede. Ve a casa y en un par de horas estoy allí (Escuchan a Pablo preguntar por Celia) ¡Siéntate! (Cada uno se ubica a un lado del escritorio)
PABLO: (Golpea) ¿Se puede, doctora?
CELIA: (Se levanta y abre la puerta) Ahora estoy con un paciente, ¿qué se le ofrece, señor Mouriño?
PABLO: Perdón que haya venido así, pero hubo un accidente en mi hacienda y necesitamos su ayuda.
SANTIAGO: (Se muestra) ¿Qué pasó, Pablo? ¿Puedo ayudar en algo?
PABLO: ¡Ey, Santiago, hola! (Estrechan las manos) No es grave, por suerte, pero se cayó parte de la mampostería de uno de los potreros y golpeó a Carolina y a Emiliano...
CELIA: ¿Cómo están?
PABLO: Creo que bien, pero Caro estuvo desmayada mucho tiempo, se mojaron, los dos tienen golpes, en fin. ¿Será que puede venir conmigo, doc?
CELIA: ¿Le importa que dejemos su cita para otro día, señor Terranova?
SANTIAGO: No, para nada, vaya que aquello es más importante. De hecho, los escolto, aunque la lluvia ahora es tranquila, los caminos han de estar bastante complicados
PABLO: ¡Gracias!
CELIA: Vamos...
PABLO: (Salen y suben al carro, seguidos por Santiago) ¿Qué hacía Terranova contigo? ¿Hubo problemas en su hacienda?
CELIA: No, es paciente mío...
PABLO: Ah... (Le sonríe) No dejo de pensar en ti
CELIA: ¿Ah, no? (Sonríe) Yo tampoco en ti...
PABLO: ¿Y qué piensas?
CELIA: En miles de cosas (sonríe socarronamente)
PABLO: ¿Cómo cuáles?
CELIA: En todas las cosas que me hiciste la última vez...
PABLO: (La toca sutilmente) Después que cheques a mi hermana y a Nano, te voy a volver a tener para mí...
CELIA: ¿Ah, sí?
PABLO: ¿Quieres?
CELIA: Por supuesto, muñeco (Lo toca) Vamos a ver a tu hermana y a Nano...
PABLO: (Le agarra la mano y la besa) Muñeca tú... (Le da un pico) No se qué me has hecho, pero ya no puedo estar lejos de ti...
CELIA: Concéntrate en la carretera y sigue para llegar pronto....
PABLO: Estoy concentrado, no te preocupes... (Otro beso) Me estoy muriendo de ganas...
CELIA: Piensa en tu hermana (Lo toca) Yo también tengo ganas...
PABLO: (Sonríe) Está bien... (Acelera y llegan muy rápido)
FRANCISCO: (Habían acomodado a su padre en la recámara que ocupara la primera vez que visitó Santa Cecilia y el pequeño quería saber cosas) ¿Te vas a casar con ella, pa?
EMILIANO: No sabemos, campeón
FRANCISCO: ¿Por qué no?
EMILIANO: Porque acabamos de empezar a estar juntos, hijo y por eso mismo no queríamos contar nada todavía. Necesitamos un poco de tiempo
FRANCISCO: ¿Tiempo para qué?
EMILIANO: Para saber si vamos a funcionar juntos, Francisco. Mira, llanero, no quiero llenarte esa cabeza de cosas raras, lo único que te voy a decir es que amo a Caro y ella me ama
FRANCISCO: Entonces, no entiendo por qué tanto lío, papi...
EMILIANO: No es lío, hijo, es como cuando llega un nuevo caballo. A ti te puede encantar, pero para poder disfrutarlo, tienes que domarlo. Pues, Caro y yo somos los jinetes y nuestro amor es el caballo. Necesitamos tiempo para adaptarnos. ¿Nos vas a guardar el secreto?
FRANCISCO: Claro, papá, soy una tumba bien cerrada...
EMILIANO: (Chocan las manos) Ahora, dime tú, ¿te gusta que esté con Carolina?
FRANCISCO: Me encanta (sonríe)
EMILIANO: Y a mí, jajajaja...
AURORA: (Golpea la puerta) Nano, llegó la médica
EMILIANO: Dile que pase
AURORA: Ya mismo...
FRANCISCO: (Miraba a su papá) Para mí que estás bien, no te veo sangre ni nada...
EMILIANO: Yo creo lo mismo, pero hay que dejar que me revisen, así Caro se queda tranquila...
CELIA: (Toca a la puerta) ¿Se puede, Nano?
EMILIANO: Pasa...
FRANCISCO: (La ve entrar) ¡Hola, yo soy Francisco Iberbia! ¿Tú?
CELIA: Celia Ruiz, encantada (Sonríe y le da la mano) Por tu apellido, supongo que eres hijo de Nano, ¿no?
FRANCISCO: ¡Si soy! Mi papá salvó a Caro, ¿sabías? Es un héroe
CELIA: Ya lo creo (Sonríe) Buenas, Nano, vamos a revisarte... (Empieza)
FRANCISCO: (Miraba atentamente) ¡Mira ese golpazo, papá! ¿Te duele?
EMILIANO: Un poco, pero quédate quieto, por favor... ¿Ya viste a Carolina, Celia?
CELIA: No, pero desde que acabe aquí, voy con ella (Sigue revisando hasta que termina) Por lo que se ve, estás un poco magullado, pero muy bien, te voy a recetar una pastillas antiinflamatorias para la hinchazón y listo... (Empieza a apuntar el nombre del medicamento)
FRANCISCO: Te quedas acostado, papá, yo te traigo la cena y te cuido...
EMILIANO: Así me voy a curar más que rápido, hijo...
FRANCISCO: (Le da la mano a Celia) Doctora, muchas gracias (Sale)
EMILIANO: (Se ríe) ¡Qué personaje es!
CELIA: La verdad es que si, jajajaja, voy a ver a Carolina, si necesitas algo, me avisas...
EMILIANO: Claro, jajajaja (De repente, Caro entró sin golpear, su papá le había contado todo lo sucedido y quería tirarse encima de Nano y llenarlo de besos y más que eso) ¿Qué haces de pie? (Se levanta) Tienes que ir a tu cuarto...
CELIA: Es cierto, Carolina...
CAROLINA: Estoy bien, sólo quería darle las gracias a Emiliano
EMILIANO: Nada tienes que agradecerme... (La acuesta) Ya que estás aquí, que te chequen...
FRANCISCO: (Entra corriendo) ¡¡Papáaaaa!! Mamá te habla al celular... ¡Hola, Caro! (Se sienta junto a ella) ¿Qué haces aquí? ¿Quieres que te cuide ahora que no están tus hijos?
CAROLINA: No va a hacer falta, Fran, estoy bien...
FRANCISCO: (Le hace puchero) ¿No quieres que te cuide yo?
CELIA: Mmmm, yo que tú, no me pierdo eso, Carolina...
CAROLINA: Si quiero que me cuides, nomás digo que no hace falta, estoy muy bien (Le sonríe y le da un beso) Pero si quieres cuidarme, yo encantada (Mira a la doctora) ¿Cómo está Emiliano, Celia?
CELIA: Magullado, pero nada grave. Me contaron lo que les pasó y tuvieron mucha suerte. Pequeño, ¿nos dejas solas para poder revisarla?
FRANCISCO: ¡Si! A ti también te voy a traer la comida, Caro, como a papá (Vuelve a salir corriendo)
CELIA: ¡Qué precioso es!
CAROLINA: La verdad es que si (Sonríe y mira a Celia) No hace falta que me revises, estoy bien, de verdad...
CELIA: No voy a discutir. Tengo que tomarte la presión y hacerte una revisión. Tu hermano me fue a buscar para esto y no voy a permitir que semejante viaje, sea en vano. (Le toma el brazo) A ver...
CAROLINA: Está bien, has lo que tengas que hacer...
CELIA: Eso hago...
EMILIANO: (En otro sitio, hablando con Aitana) Lo siento mucho, Aitana, de verdad, sabes que lo que pienso de tu papá. ¿Cuándo llegas?
AITANA: Mañana temprano. ¿Puedes llevar a Fran?
EMILIANO: Cuenta con eso y con lo que sea...
AITANA: Gracias...
EMILIANO: Por nada...
CELIA: (Termina con Caro) Bien, señora, tiene un golpe en la base del cuello y para eso, hay que darle una inyección. Por lo demás, todo bien...
EMILIANO: (Entra y se le nota cabizbajo) ¿Dónde está mi hijo?
CAROLINA: Se fue a buscar comida... ¿Qué tienes?
EMILIANO: Se murió su abuelo, el padre de Aitana...
CAROLINA: Lo siento mucho, ve a buscarlo (Mira a Celia) Ponme ya esa inyección...
EMILIANO: Si... (Sale y baja, encontrándose con Pablo) ¿Has visto a Fran?
PABLO: Estaba en la cocina (Le ve la cara) ¿Qué tienes?
EMILIANO: Malas noticias, con permiso
FRANCISCO: (Ayudaba a Aurora) ¡A papá le gusta el pollo!
AURORA: Lo se, come mucho...
FRANCISCO: Es que los dos somos unos tragones, jajajaja
EMILIANO: Hijo, ¿podemos hablar un momento?
FRANCISCO: Claro, papi. Con permiso, Aurora
AURORA: Propio...
CELIA: (Bajaba y los ve) Emiliano, Francisco, Carolina los llama, está en su cuarto
FRANCISCO: (Sale corriendo) ¡¡Voyyyy!!
EMILIANO: (Contenía el llanto) Tranquilo, campeón...
CELIA: Lo siento, mucho...
EMILIANO: Gracias, con permiso... (Sube)
PABLO: ¿Qué pasa aquí?
CELIA: El abuelo de Francisco se murió...
FRANCISCO: (Entrando) Aquí estoy, Caro...
CAROLINA: Ven, hermoso, siéntate...
EMILIANO: (Llega) Llanero, tengo algo que decirte y no es lindo...
CAROLINA: Pero tienes que ser fuerte, ¿si?
FRANCISCO: ¿Qué pasó?
EMILIANO: (Toma asiento junto a ellos) El abuelo Eugenio se sintió mal y lo llevaron al hospital, Pancho, pero no pudieron ayudarlo y se fue al cielo
FRANCISCO: ¿Se murió?
CAROLINA: Si, mi vida (Lo abraza) Lo siento mucho...
FRANCISCO: (Se aferra a Caro) ¿Y mamá y la abuela y los tíos? ¡Quiero ir con ellos, papá! Quiero estar con mi nona y abrazarla...
EMILIANO: Me cambio y te llevo, hijo, ¿me esperas?
CAROLINA: Yo los acompaño...
FRANCISCO: (Lloraba mucho) No quiero que mi abuelo esté en el cielo
EMILIANO: (Lo alza, ignorando su propio dolor físico y emocional) Lo se, bebé, llora lo que te haga falta...

7 comentarios:

  1. Q triste es saber q tus abuelitos se mueran pobre Francisco :-(

    Q capítulo más triste :-)

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Pobre enano, con lo bueno que es, pero prometo que la vida le hará sonreír muy pronto

      Borrar
  2. Ay :( pobre Francisco, que se mueran los abuelos de uno debe ser muy feo!

    ResponderBorrar
  3. Hay pobre Francisco .. que triste capitulo... Es muy feo la perdida de un ser querido y mas de los abuelos

    ResponderBorrar
  4. Que mal que murio el abuelo de fran que triste cap pero excelente :D

    ResponderBorrar