viernes, 25 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 129



A la siguiente mañana, Carolina y Emiliano recorrían los campos del club  hípico. El lugar ya iba tomando forma y sin prisa, pero sin pausa, se iba amoldando a los sueños de Nano. Los trabajadores no cesaban en su labor y la pareja, se detuvo en lo que se vislumbraba claramente, serían las caballerizas

CAROLINA: Tu descripción de este lugar, se quedó corta, amor
EMILIANO: Es difícil explicarlo, ¿eh? Jajajaja
CAROLINA: ¿Y de verdad no harás la administración?
EMILIANO: Ya te dije que no, preciosa. Aunque con eso de la competencia que ganamos con los niños de la escuela, lo que me sobra es buena publicidad
CAROLINA: Por eso te digo, si dirigieras el club, no demoraría nada en tener renombre
EMILIANO: No lo voy a hacer. Si implantaré métodos de trabajo y consignas, pero quien administrará será otra persona
CAROLINA: ¿No te decides aún?
EMILIANO: Si Efraín se viene a vivir a la ciudad, como tiene pensado, será su puesto, sin dudas
CAROLINA: ¿Qué le sucede que todavía no se decide?
EMILIANO: Su esposa no se anima a mudarse a la ciudad, pero él quiere acabar con sus estudios y desde el pueblo, es muy difícil
CAROLINA: Es que para la gente del campo, es un cambio complicado
EMILIANO: Pues, si. De todas maneras, el tiempo les sobra y algo me dice que lo harán…
CAROLINA: (Besote) ¿Y si no?
EMILIANO: En ese caso, le ofreceré el trabajo a un adiestrador del club donde practicaba Francisco
CAROLINA: ¿Así que serás sólo el dueño?
EMILIANO: Sip…
CAROLINA: ¿Y te vas a mudar a La Serena?
EMILIANO: Digamos que si…
CAROLINA: ¿Digamos?
EMILIANO: Hablé con Aitana hace un tiempo y ella me comentó que le gustaría una vida más calmada que la de la ciudad. Cristóbal puede trabajar en cualquier lado, ya que lo hace por internet y si tiene que viajar, da lo mismo que salga desde el DF o desde un pueblito, al fin que siempre que tiene que irse, es a Guadalajara, cosa que no es tan frecuente que digamos…
CAROLINA: ¿Y?
EMILIANO: Y bueno, con esa perspectiva y por recomendación de un tal Francisco Iberbia, no se si lo conoces…
CAROLINA: Algo he oído de él…
EMILIANO: (Se ríen) Pues, han decidido instalarse en La Cruz, de modo que muy pronto, mi llanero va a estar muy cerca de Santa Cecilia y ya no tendré que pasar tantas noches en la ciudad
CAROLINA: (Sonríe) ¿Es en serio?
EMILIANO: Completamente…
CAROLINA: (Lo abraza) Eso es grandioso, mi amor
EMILIANO: Lo se
CAROLINA: Aunque no entiendo eso de “digamos”…
EMILIANO: Ya llego al punto, señora, sea paciente
CAROLINA: (Le pellizca las pompas) ¡Habla de una vez!
EMILIANO: ¡¡Ayyy!! (Se soba) Fue fuerte, Carolina… (La besa) Con la venta del “Barcelona Inn”, pudimos invertir en la escuelita de la hacienda y en la del pueblo, pero sobró dinero. Eso sumado a lo que me toca por el negocio de mi papá, es más capital del que puedo sumar y por cómo anda todo, es evidente que mi vida estará ligada al mundo de los caballos y de nuevo, por recomendación de mi hijo, compré los terrenos de Gallardo
CAROLINA: ¿Abel Gallardo?
EMILIANO: (Asiente) Exacto
CAROLINA: ¿Cuándo hiciste eso?
EMILIANO: Esta mañana, después de dejar a los enanos en la escuela y a ti en casa de Marga
CAROLINA: ¿Por eso insististe en que la visitara?
EMILIANO: Por eso y por lo que te dije
CAROLINA: (No se lo creía) A ver, déjame entender. ¿Vas a ser mi vecino?
EMILIANO: Ajá…
CAROLINA: ¿Por qué no me contaste de tus planes?
EMILIANO: Motivos razonables, señora. Primero, si no resultaba, te ahorraba una decepción y segundo, si en efecto me salía con la mía, ¡no me iba a perder tu carita!
CAROLINA: ¿Y cuándo te mudas?
EMILIANO: A La Serena, en un par de semanas y ahí viviré hasta que termine de construir mi casa en la hacienda…
CAROLINA: (Besototote) ¡Te amo, hermoso!
EMILIANO: Mmm y yo a ti, amor, pero no me beses así porque me pones de muy buen humor…
CAROLINA: (Mira alrededor y estaban solos, así que lo mete a una de las caballerizas) ¡Lo mismo me pasa a mí!
EMILIANO: ¿Me vas a ultrajar?
CAROLINA: ¡Y no sabes cómo!
EMILIANO: Espera, espera, antes de eso, responde una pregunta
CAROLINA: ¿Cuál?
EMILIANO: El nombre de mi hacienda, tengo uno, pero quiero saber qué piensas
CAROLINA: Dímelo
EMILIANO: “Pampa mía”
CAROLINA: (Sonríe) ¿De verdad?
EMILIANO: No mentiría con algo así… ¿Te gusta?

A modo de respuesta, Carolina lo hizo ver la luna, las estrellas, el sistema solar y toda la vía láctea. Esa misma noche y guardando el secreto de todos sus proyectos para no alterar a los niños, la parejita feliz, cenaba en casa de los Mouriño, ya que Felipe, Isabel, Germán, Violeta y Jazmín, estaban allí y los invitaron.
Augusto, en casa de sus padres adoptivos, seguía triste y sintió la profunda necesidad de escuchar a sus pequeños, por lo que llamó a su ex esposa.

AUGUSTO: (Caro contesta) Hola, Pampa…
CAROLINA: Hola, señor, ¿cómo le va?
AUGUSTO: Ahí voy. ¿Será que puedo hablar con los niños?
CAROLINA: Aguarda un momento (Se disculpa y se levanta de la mesa) ¿Qué tienes, Augusto? Te escucho mal
AUGUSTO: Nada nuevo, sólo estoy un poco abrumado y necesito oír la voz de mis hijos, ese par me cambia el mundo
CAROLINA: Entiendo, Tuto, ya te paso con ellos (Regresa a la mesa) Enanos, hay un caballero que quisiera hablar con Lucía y Jano
LUCÍA: ¿Es papá?
CAROLINA: Si, amor
JANO: ¡¡Pásamelo!!
CAROLINA: Quiere hablar con los dos, así que vengan y les pongo el altavoz (Los niños la acompañan a la sala) Aquí tienen, hablen tranquilos y cuando terminan, regresan a la mesa
NIÑOS: Si, mami (Pampa se retira)
AUGUSTO: ¿Hijos?
NIÑOS: ¡¡Hola, papi!!
AUGUSTO: Hola, amores de mi vida, ¿qué hacen?
LUCÍA: Comíamos con la abuela, los tíos y Jazmín
JANO: ¡Tienes que verla, pa! Se mete el dedo en la boca y se ríe mucho, jajajaja, es mega hermosa
AUGUSTO: Ya la conozco, Jano, la vi en la hacienda
LUCÍA: Si, menso, ¿y tú qué haces, papi?
AUGUSTO: Terminé de cenar y quise hablar con los grandes amores de mi vida
LUCÍA: ¿Somos nosotros?
AUGUSTO: Por supuesto, princesa
LUCÍA: ¿Te sientes bien?
JANO: Pareces triste, papá
AUGUSTO: Nada de eso, preciosos, estoy muy bien, nomás los extraño
LUCÍA: Mañana vamos contigo
AUGUSTO: Lo se, amorcito… Los amo, hijos
JANO: Y nosotros a ti, pa, hasta el cielo y más arriba
AUGUSTO: Gracias, ahora regresen a cenar.
LUCÍA: Si, papi, hasta mañana…
AUGUSTO: Hasta mañana… (Corta)
LUCÍA: Jano, creo que papá no está bien
JANO: ¿Por qué?
LUCÍA: No se, lo siento aquí (se toca el corazón)
JANO: ¡Yo se qué hacer! Ven… (Vuelven a la mesa) Mami, ¿podemos dormir con papi hoy?
CAROLINA: ¿Eso quieren?
LUCÍA: Es que creemos que está triste
JANO: Y queremos apapacharlo
CAROLINA: A mí me pareció lo mismo
LUCÍA: ¿Entonces?
CAROLINA: Está bien, terminen de cenar y los llevo
LUCÍA: ¡Gracias! (La llenan de besos) Está en la casa de los nonitos…
JANO: ¿Fran, quieres venir con nosotros?
FRANCISCO: No puedo, amigo, tengo que ir con mi mamá hoy
LUCÍA: Cierto que nos contó, Jano, recuerda.
JANO: Ah, si, porque llega tu tío de Disney, ¡yo quiero ir a Disney, mami!
CAROLINA: Algún día iremos, mi amor, por lo pronto, cenen que si no se nos va a hacer muy tarde…

8 comentarios:

  1. Excelente capitulo me encantoooo muy buena historia !! Maru :D te felicito

    ResponderBorrar
  2. Pobre mi hermoso tutito no quiero verlo triste :-(... Hay esos pequeños Jano y Lucia que cositas hermosas van a ir a apapachar a su papá

    ResponderBorrar
  3. Caro y Emiliano siempre encuentran donde meterse para apagar su fuego, jajajaja.

    ResponderBorrar
  4. Me enanto el capitulo!!! Y el Amor de Caro y Nano es lo maximo

    ResponderBorrar