miércoles, 2 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 095





La pareja bebió despacio, mirándose, buscando complicidad. Se sentaron en el suelo, apoyándose en el sillón y comieron las fresas entre risitas y besos

EMILIANO: Ahora entiendo porque no me dejaste comer el postre en la cena
CAROLINA: ¿Ves? Y casi te enojas
EMILIANO: Puro teatro, amor
CAROLINA: Lo se, bobito…
EMILIANO: (Le quita la fresa de la mano y la besa) ¿Sabes qué no es teatro?
CAROLINA: ¿Qué?
EMILIANO: Mi amor por ti
CAROLINA: Ese es muy real y verdadero, como el mío por ti
EMILIANO: (Se va recostando sobre ella) Le agradezco a Dios porque me hayas elegido
CAROLINA: Mi corazón es más inteligente de lo que creías
EMILIANO: Si tuve mis dudas (La besa en el cuello)
CAROLINA: Yo no. No sabía cómo actuar, pero mis sentimientos siempre estuvieron claros
EMILIANO: Te amo tanto, hermosa…
CAROLINA: Ámame más
EMILIANO: Te deseo
CAROLINA: Y yo…
EMILIANO: (Le mete la mano por dentro de la ropa y le acaricia los senos) No hubiera podido vivir sin ti, hubiese sido como un muerto un vida
CAROLINA: (Gime) No lo digas
EMILIANO: (Beso) Te amo, te amo
CAROLINA: Eso si lo puedes decir (Le quita la camisa y besa su torso)
EMILIANO: Necesito hacerte mía ya…
CAROLINA: (Le desabrocha el cinturón y le baja la cremallera, apoderándose de su miembro) Estás muy urgido, amor
EMILIANO: Mucho (Caro mueve su mano) Oh, si, así… (Se arrodilla y la desviste por completo) Eres hermosa, perfecta… (Le muerde los pechos suavemente y su mano baja a la entrepierna)
CAROLINA: (Vuelve a tomarle el pene) Tú estás como quieres
EMILIANO: (Le abre las piernas y la penetra tranquilo, pero con potencia) Ahora si estoy como quiero, dentro de ti… (Mueve su pelvis como intentando llegar demasiado lejos, generando un placer nuevo)
CAROLINA: (Le clavaba las uñas en la espalda por pura pasión) Oh, Nano, más, dame más… (Se besan)
EMILIANO: (Hace lo que le piden) ¿Me sientes tuyo, amor?
CAROLINA: Sólo mío (Podía sentir como el miembro de Emiliano se apoderaba de su sexo ardiente, deseosa de ese hombre que le hacía creer que estaba en el cielo) Y yo soy enteramente para ti
EMILIANO: Quiero que tengamos un hijo, Caro
CAROLINA: (No se detenía y se miraban fijamente) ¿Ahora?
EMILIANO: Cuando sea
CAROLINA: Un día lo tendremos, te lo prometo
EMILIANO: (Besote con mucha lengua) Deliciosa…
CAROLINA: Voy a llegar, amor
EMILIANO: ¿Ya?
CAROLINA: Eres demasiado bueno
EMILIANO: (Sale de ella y baja su boca hasta allí) Vas a ver… (Comienza a besarle la entrepierna)
CAROLINA: Oh, oh, eres un dios, mi amor, sigue… (Alcanza el clímax)
EMILIANO: (Vuelve hasta los labios de su novia) Tú eres mi musa y mi diosa… (Besos)
CAROLINA: Nunca dejes de hacerme el amor
EMILIANO: Ni que estuviera loco para detenerme
CAROLINA: Te amo
EMILIANO: Lo se…
CAROLINA: (Sonríe) Entra en mí de nuevo
EMILIANO: Oblígame…
CAROLINA: (Lo tumba y se le sube encima) Eso voy a hacer… (Lo besa y va bajando hasta llegar al erecto pene) Este señor me da mucho placer, es hora que se lo devuelva…
EMILIANO: Hazlo, me quemo porque lo hagas…
CAROLINA: Prepárate… (Lo toma con las manos y lo lame, para después devorarlo)
EMILIANO: ¡Dios, Caro! Sube, quiero acabar dentro de ti…
CAROLINA: (Se sienta logrando otra penetración perfecta y él la abraza) Llévame al cielo de tu mano…
EMILIANO: (Muchos besos y caricias más, hasta que el orgasmo los une en un mismo gemido) El sexo contigo sólo puede ponerse mejor…
CAROLINA: ¿Me prometes que vamos a seguir juntos siempre?
EMILIANO: Para toda la vida…

Los siguientes días fueron muy tranquilos y todos se volcaron a sus obligaciones. Pedro regresó de Texas y junto a su esposa e hijo y se instalaron en la casa de la ciudad. Isabel y Felipe, tuvieron que viajar a la Argentina, pero, por suerte, pudieron hacerlo después del nacimiento de la hija de Germán, que finalmente fue llamada Jazmín. Pablo y Celia continuaban en su idilio de amor y entre los dos, también se encargaban de supervisar la construcción del dispensario, que iba muy avanzado. Alma y Horacio estaban pasando los días en la casa que el hombre tenía en el pueblo, ya que a diario asistían a distintas clases prenatales y Alma, con su embarazo avanzado, no aguantaba el ir y venir todos los días. Agustina, dedicada de lleno a su hacienda, se apoyaba en Bruno, su papá y Augusto, quien la asesoraba con toda la dicha que le provocaba saberla su hermana y mientras pasaba tiempo con ella y Don Ernesto, iba pensando en cómo hacer para contar la verdad sobre su origen. A quien primero debía enfrentar era a Greta, pero la mujer no iba a Terranova, por lo que todavía no había podido hablar con ella. Los niños, como siempre, disfrutaban de sus tierras y sus caballos, de sus padres, tíos, amigos y gracias a Dios, estaban pasando una infancia estupenda. Y Pampa y Nano, iban y venían del departamento a la hacienda, cada vez que podían. Sin embargo, sólo lograban verse una o dos veces a la semana, ya que Emiliano, alejado de Santa Cecilia, estaba abocado a abrir su propio club hípico, apoyado por Donato y Serena. La mala noticia era que ni el hacker de Estieben había conseguido desbloquear la cuenta de Guillermo y en los videos que ahí se guardaban, descansaban las evidencias que ellos precisaban para hacer justicia. Leonardo y Dora, trabajan de lleno para la campaña política y Parravicini, aún intentaba encontrar al tipo que lo llamó, amenazándolo con contar lo que sabía. Esa misteriosa voz no se comunicó de nuevo y aunque en un principio el empresario creyó que eso venía de parte de Augusto, descartó esa posibilidad después de preguntárselo directamente. Quizás la noticia más relevante, fue que Serafín le pidió matrimonio a Ruth y ella aceptó y eso tenía a Santa Cecilia y a Terranova, bastante alborotados.

Fue así que unas semanas más tarde, llegó el primer día de clases. Lógicamente, Carolina y Augusto llevaron a sus hijos y Nano y Aitana a Fran. Después de dejarlos allí, Tuto, ya con sus papeles en orden, iría con Pampa al abogado para comenzar el trámite del divorcio. Mientras esperaban que el acto de apertura del ciclo lectivo diera inicio, Jano buscaba a Francisco

JANO: No lo veo, mami
CAROLINA: Nano me dijo que ya habían llegado, mi amor
FRANCISCO: (Llega) ¡¡Holaaaa!! (Saluda a todos y mira a Tuto) ¡Wow, Lu, tu papá si que es alto, jajajaja! Hola, soy Francisco Iberbia, mucho gusto
AUGUSTO: ¿Así que tú eres el noviecito de mi hija?
FRANCISCO: Si, aunque hace muchos días que no nos vemos
AITANA: (Con su prominente embarazo) ¡Augusto! (Se abrazan) ¡Es maravilloso saberte aquí!
AUGUSTO: Gracias, ¿cómo está ese bebé?
AITANA: Revoltoso, igual que el hermano
FRANCISCO: Va a ser otro niño, jajajaja
CAROLINA: ¡Te felicito! ¿Y Cristóbal?
AITANA: Estacionando el carro
CAROLINA: ¿Tu papá no vino contigo, Fran?
FRANCISCO: Si, está ahí (Le señala una oficina)
AITANA: La directora le pidió hablar a solas
CAROLINA: ¿Para qué?
AITANA: Ni idea (Mira a Lucía) Entonces, bonita, ¿tú eres mi nuera?
LUCÍA: ¿Qué cosa?
CAROLINA: Nuera, hija. Así se le llama a las novias de los hijos varones, “nueras”
FRANCISCO: Y yo soy tu nuero, Caro, jajajaja
CAROLINA: Los novios de las hijas, son yernos, Fran
FRANCISCO: Ah, pues, ¡eso!
AUGUSTO: Supongo que la cuidas mucho
FRANCISCO: Claro, papi me dijo que siempre la tengo que defender y cuidar y yo lo voy a hacer
LUCÍA: Ven, Fran, te voy a presentar a mis amigas
FRANCISCO: ¡Claro! Hasta luego (Se van)
AITANA: Por más que pienso, no me doy cuenta cuándo creció
CAROLINA: Te entiendo
AITANA: Me contó Francisco que tu hermano tuvo una niña
CAROLINA: Jazmín y es una belleza (Le muestra una foto en el celular)
AITANA: Mamita divina…
CAROLINA: El sábado celebramos el cumpleaños de Lucía, Aitana, si quieres venir con Cristóbal, están más que invitados
AITANA: Ahí estaremos…
CRISTÓBAL: Buen día…
AITANA: Amor, él es Augusto
CRISTÓBAL; Mucho gusto
AUGUSTO: Igualmente (Estrechan la manos)
AITANA: ¿Recuerdas a Jano?
CRISTÓBAL: Por supuesto. Hola, señorito
JANO: Hola, señor alto, jajajaja             
CAROLINA: Ahí viene Nano
JANO: (Corre con él) ¡¡Holaaaaaaa!!
EMILIANO: (Lo alza) ¡Campeón! Buenos días a todos (Le da un pico a Caro) ¿Y Lucía y Fran?
CAROLINA: Fueron a hacer sociales
JANO: (Le estira los brazos a Tuto) ¡Papi, agárrame! (Él lo hace) ¿Me compras una golosina?
AUGUSTO: Después…
CAROLINA: ¿Qué quería la directora, amor?
EMILIANO: Pedirme un favor…

10 comentarios: