jueves, 10 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 108





Vanesa había bajado a tomar un poco de agua y mientras estaba en la cocina, escuchó que alguien entraba. Se encontró con su hermano, lo miró, le sonrió y le dio un abrazo

VANESA: ¿De dónde vienes que traes ese gesto tan rarito?
AUGUSTO: ¿Qué gesto rarito, peque?
VANESA: Un mezcla de alegría e incertidumbre…
AUGUSTO: (Se sientan en uno de los sillones de la sala) Estuve con una amiga. Fuimos a cenar y en el restaurante, nos topamos con su prometido y la amante…
VANESA: ¿Es en serio? ¿Y qué pasó?
AUGUSTO: Lo terminó, por supuesto
VANESA: ¿Y?
AUGUSTO: ¿Y qué?
VANESA: (Le lanza un cojín) ¡No te hagas!
AUGUSTO: Nada, pues. Fuimos a mi departamento, porque ella no quería ir a casa de sus padres, ni volver al lugar donde convivía con ese tipo, lógicamente. Nos pusimos a platicar, comimos, bebimos y una cosa llevó a la otra y…
VANESA: ¿Se acostaron?
AUGUSTO: Ajá… Es una mujer fabulosa, simpática, inteligente
VANESA: Y te tiene encantado
AUGUSTO: La verdad, si
VANESA: Qué situación, Tuto
AUGUSTO: ¿A qué te refieres?
VANESA: Bueno, no es difícil de comprender ahora tu gesto. Ella te gusta, tú le gustas, pero ninguno puede ni quiere afrontar nada serio
AUGUSTO: No quiero lastimarla, yo amo a Carolina
VANESA: Y probablemente ella ame al novio o ex novio, lo que no quita que se atraigan
AUGUSTO: Eso es evidente, Vane
VANESA: ¿Quedaron en algo?
AUGUSTO: No vamos a pretender ser lo que no somos y dejaremos que el tiempo haga su labor… ¿Mis hijos?
VANESA: Duermen y juntos
AUGUSTO: ¿Si?
VANESA: Jano se pasó al cuarto de Lucía, como siempre lo hace
AUGUSTO: ¿Le teme a algo?
VANESA: No… (Le ofrece la mano) Ven, míralos… (Suben y entran al cuarto de la niña) Jano ama a su hermana y es mutuo, son muy unidos y cuando se quedan a pasar la noche aquí, siempre terminan durmiendo juntos
JANO: (Se despierta a medias) ¿Papi?
AUGUSTO: Si, campeón, soy yo. Duerme tranquilo, hijo
JANO: (Sonríe) Te amo…
AUGUSTO: Y yo a ti, hermoso… (Le besa la frente a los dos y Jano vuelve a dormirse)
VANESA: (Salen de la alcoba) Caro hizo un trabajo magnífico con ellos.
AUGUSTO: Lo se.
VANESA: Lucía es un poco tímida para mi gusto, pero lo que le falta a ella, le sobra al enano.
AUGUSTO: Es cierto, mi hijo tiene mucha confianza en si mismo, es muy seguro
VANESA: Es un hechicero… (Van al cuarto de Vanesa y se sientan) Cuando te fuiste, Pampa transformó su dolor en amor hacia ellos y los llenó de lo mejor que pudo darles, por eso son así
AUGUSTO: ¿Así cómo?
VANESA: Lucía es muy libre y a pesar de su timidez, dice lo que siente y lo demuestra. Sabe que tiene una familia que la ama y la apoya y Jano es un casanova. A diferencia de los demás niños de su edad, no tiene miedo en decir que ama a quienes ama y para él, lo mejor es llenarte de besos y apapachos, como su mamá lo hace…
AUGUSTO: A veces pienso que no les hago falta
VANESA: No digas estupideces, ¿quieres? Lucía te necesitó muchísimo y lloró a mares por ti, Augusto. Jano era muy chiquito y no lo sintió tan crudamente, pero la princesa, si y tu ex mujer, ¡ni hablar!
AUGUSTO: Perdón, se que lo que dije fue una estupidez atómica, sólo pasa que no puedo pensar en que tengo que dejar de amarla, no me cabe en la cabeza una vida así
VANESA: ¿No tienes posibilidades con ella?
AUGUSTO: No, para nada, su corazón ya no es mío
VANESA: Lo siento, Tuto
AUGUSTO: Cuando decidí “irme”, sabía que eso podía pasar y ahora tengo que apechugar con el asunto
VANESA: Al menos encontraste una mujer con quien compartir tu soledad, que no es poca cosa
AUGUSTO: Tienes razón… Bueno, Vane, me voy a dormir…
VANESA: (Su hermano le da un beso en la frente) Descansa, niñito…
AUGUSTO: Y tú, peque

Augusto salió de la habitación de su hermana y regresó a la de Lucía. Alzó a Jano y lo llevó a su cama, luego hizo lo mismo con Lu y finalmente, se puso su ropa de dormir y se acostó con sus hijos. Los acurrucó junto a él y sintió una paz nueva, noble, casi divina. La sonrisa y el cuerpo exuberante de Julieta aparecieron en su mente y el hombre sonrió, conciliando el sueño en un santiamén.

La búsqueda de la clave que Guillermo usara para encriptar la información en su cuenta electrónica, se estaba tornando indescifrable. El hacker que había contratado Estieben para destrabarla, tampoco podía dar con la contraseña, de hecho, todo el programa era un enigma para el muchacho.

HUGO: (Le mostraba algo en la computadora) ¿Ve, comisario? Estos comandos son nuevos, no hay antecedentes que me ayuden a descifrarlo
ESTIEBEN: ¿Y qué se puede hacer?
HUGO: Hay algunos patrones que puedo seguir, pero me va a llevar tiempo y mucho
ESTIEBEN: ¿Cuánto?
HUGO: Semanas, hasta meses, depende de si puedo encontrar entre todos estos códigos y comandos, uno que se repita o que me indique cómo seguir el camino… Se que no es lo que quiere escuchar, pero realmente el que hizo esto, era un genio
ESTIEBEN: ¿Cuántos componentes tiene la contraseña?
HUGO: 9 y es alfanumérico
ESTIEBEN: Son millones de posibilidades
HUGO: Y si ingresamos la errónea tres veces, se bloquea…
ESTIEBEN: Ya se, ya se… (Se sienta pesadamente)
HUGO: ¿Me permite darle un consejo?
ESTIEBEN: Si, claro
HUGO: No se qué haya en estos videos, pero si esa gente es tan chueca, seguramente tenga muchísima cola que le pise
ESTIEBEN: ¿Qué sugieres?
HUGO: No le sugiero nada, estoy tratando de decirle algo, que es distinto
ESTIEBEN: Habla, pues
HUGO: Es que no se si se puede enojar conmigo
ESTIEBEN: ¿Qué? Ya, di lo que tengas que decir…
HUGO: La cosa es que durante todo este mes, usted me ha puesto al tanto del caso y el otro día, sin querer, me topé con una información que puede interesarle. No es nada concreto, pero creo que puede ser un puntapié de inicio
ESTIEBEN: ¿Qué información?
HUGO: Pensaba en qué pudo haber descubierto el policía y entonces me metí en el sistema de seguridad, como me usted me pidió tantas veces. Encontré unos archivos también encriptados, pero no por el señor Ponzio, sino por Tausch y pues… (Vuelve a dirigir al comisario a su notebook) Aunque él estaba en un caso de tráfico de animales, también investigaba la trata de blancas, mire…
ESTIEBEN: (Lee) ¿Gabriel tenía esto? No me dijo nada
HUGO: Ni a usted, ni al señor González Miño, ni a nadie… De todos modos, no es eso lo que descubrí
ESTIEBEN: ¿Entonces?
HUGO: Un nombre, señor
ESTIEBEN: ¿Qué nombre?
HUGO: Fue de pura casualidad, pero además de Parravicini y Terranova, menciona a un tal Leonardo Vilches
ESTIEBEN: Si, eso lo se
HUGO: Comisario, Leonardo Vilches es el candidato a senador
ESTIEBEN: ¿Qué dices? No, debe ser un homónimo
HUGO: No lo es
ESTIEBEN: ¿Seguro?
HUGO: Recuerda que en el relato de la mujer que trabaja en la hacienda Terranova, hablaba de un tipo llamado así, ¿verdad?
ESTIEBEN: Ajá
HUGO: Bien. La cuestión es que busqué una foto del candidato y se la di a Emiliano. Él se la llevó a la empleada y ella dijo que era el mismo tipo
ESTIEBEN: ¿Y cómo no me dijiste eso antes?
HUGO: Es que quería confirmarlo y Emiliano me mandó un mensaje, pero yo no lo vi hasta recién
ESTIEBEN: ¡Debiste hablar, Hugo! ¿Te das cuenta lo que puede significar que ese hombre gane las elecciones?
HUGO: Justamente por eso preferí tener la confirmación
ESTIEBEN: ¿Emiliano sabe para qué querías hacer lo de la foto?
HUGO: Si, se dio cuenta y me dijo que esperara un poco más, pero no le veo el caso. Los videos que pueda tener la cuenta de Ponzio, quizás no lleguen a nuestro poder nunca
ESTIEBEN: (Asiente) Hay que ir buscando alternativas…
HUGO: Tengo una que ofrecerle y muy buena…
ESTIEBEN: ¿Cuál?
HUGO: Infiltrar a alguien en ese mundo
ESTIEBEN: ¿En la trata de blancas? ¿Tú sabes lo que es eso?
HUGO: Entiendo que se corre un riesgo altísimo, pero si queremos terminar con esto, no le veo otra opción
ESTIEBEN: Tengo que pensarlo
HUGO: Lo dejo descansar
ESTIEBEN: Deberías pensar en mudarte a esta casa, Hugo, ese cuchitril en el que vives, no te ayuda
HUGO: No puedo dejar sola a mamá
ESTIEBEN: Tráetela, hay como 6 habitaciones aquí, puedo darle empleo de ama de llaves
HUGO: Se lo platicaré
ESTIEBEN: (Busca un juego de llaves y se lo da) Son de mi otro coche, es tarde para que andes en esa bicicleta…

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