jueves, 24 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 127





Benjamín Forestieri Solanas, llegó al mundo pesando poco más de 3 kilos. Su papá, orgulloso, lo observaba a través del vidrio de la nursery. Su mamá, en silla de ruedas, hacía lo propio y su feliz hermano mayor, no se quedaba atrás en orgullo. Lucía y Jano, junto a ellos, no dejaban de decir lo lindo que era el bebé y Pampa y Nano, detrás del grupo, sonreían.

LUCÍA: Yo digo que se parece a Fran
JANO: Si, mira, tiene los cachetes como con agujerito
FRANCISCO: ¡Es igualito a mí, mami!
AITANA: Es muy parecido, hijo, pero tiene las facciones de Cristo
JANO: ¿Las qué?
AITANA: Las facciones, Jano
JANO: ¿Y eso qué es?
CAROLINA: Las formas del cuerpo, bebé, lo que Aitana quiere decir es que tiene el cuerpito parecido al de Cristóbal. Aunque asumo que se refiere más que nada al rostro
CRISTÓBAL: Si tiene el mentón parecido al mío, pero todavía es muy chiquito para saber cómo se verá
EMILIANO: No quiero decepcionarte, Cristo, sin embargo, cuando Francisco nació, era como Benjamín, de verdad que se parecen mucho
AITANA: Es que mi hijo mayor, aunque tiene la misma carita de su papá, tiene mis rasgos y mi hijito menor, quiere hacer lo mismo, jajajaja
JANO: No se qué tanto dicen, me parece que son loquitos todos, jajajaja. Mamá de Fran, ¿me lo prestas?
AITANA: ¿A Benjamín?
JANO: Si, para llevarlo a la hacienda y enseñarle a montar. A mi primito Nicolás también le voy a enseñar y seguro que Francisco quiere, ¿no, amigo?
FRANCISCO: ¡Claro! Y cuando pueda, le voy a comprar un caballo y todo, mami, ¡vas a ver!
AITANA: Ya lo veo, mi amor y me hace muy feliz saber que quieres tanto a tu hermanito y que ya tiene un amigo como Jano y una amiga como Lu…
CRISTÓBAL: Se la va a pasar muy bien con ustedes
CAROLINA: Lo van a volver loco…
EMILIANO: ¡Puedes jurarlo!
JANO: Ahora faltan ustedes, mami
CAROLINA: ¿Nosotros qué, Jano?
JANO: Que tengan a mi hermanito, Emiliano me prometió que iba a tener uno contigo y ya les toca
LUCÍA: ¡Es cierto! Tía Alma, ya tuvo a Nico y Aitana, a Benja, ¡ahora les toca tener al nuestro!
JANO: ¡Y qué sea un niño varón!
CAROLINA: Esas cosas no se eligen, hijo y además, todavía no es momento
EMILIANO: Exacto, mejor disfruten de los que ya están aquí, ¿no les parece?
LUCÍA: ¿Y cuándo va a ser momento, mamá?
JANO: ¡Yo quiero que sea un niño varón y no una niña varona!
CAROLINA: (Intenta no reírse) En todo caso, Jano, es “niña mujer”, no varona y te repito, no se puede elegir, toca lo que toca
JANO: ¿Cómo? Entonces, ¿quién elige?
CAROLINA: (No le podía explicar el proceso genético, porque no lo iba a entender) Digamos que lo elige Dios, mi vida, él manda lo que sabe que nos hará más felices
JANO: Pues, a mí me hace feliz un varono, mamá… (Piensa) Mamá de Fran, ¿me devuelves el rosario un ratito? Después te lo regreso
AITANA: Lo tengo en mi cartera, Jano, ya te lo doy
FRANCISCO: ¿Para qué lo quieres ahora, amigo?
JANO: Para pedirle a Diosito que sea un varono. Mi nonita dice que si uno le pide a Dios algo y de verdad lo desea y se lo pide con el corazón, él nos lo concede…
FRANCISCO: Ah…
LUCÍA: ¿Y si no te lo da y nos manda una niña? ¿No la vas a querer?
JANO: Si que la voy a querer, pero no quiero tener que andar pegándole a todos sus novios
CAROLINA: ¿De qué hablas, hijo?
JANO: Es que el tío Pablo me explicó que los hermanos mayores, deben pegarles a los novios de sus hermanitas…
CAROLINA: ¡Mi hermano es un troglodita!
LUCÍA: ¿Qué es eso, mami?
CAROLINA: Un hombre de las cavernas, Lu…
JANO: ¿Y qué es una canerva?
CAROLINA: Caverna, Jano, CAVERNA… Y eso es una cueva, bebé y cuando se dice que alguien es de “las cavernas”, queremos decir que son brutos, burros y tontos
JANO: (Se mata de la risa) ¡El tío Pablo es un tío de las canervas, jajajaja!
AITANA: (Llevaba rato riendo) Este enano es de lo que ya no existe, jajajaja…
CRISTÓBAL: Absolutamente, me encanta cómo es…
CAROLINA: ¡Y a mí!
EMILIANO: Fíjate, Jano, que yo siempre quise tener una hermanita menor
LUCÍA: ¿Es en serio?
FRANCISCO: ¡Uffff! Siempre dice eso
LUCÍA: ¿Por?
EMILIANO: No se, supongo que por ver cómo son mi tío y mi mamá de amigos y cómplices, se llevan bien y se adoran. Con Donato tengo una relación genial, pero me quedó esa espinita
LUCÍA: ¡Eres más lindo, Nano!
JANO: ¡Es un Nano de las canervas, JAJAJAJA! (Se agarra la panza, estaba muy tentado)
CAROLINA: ¡Dios, hijo, cálmate! (Se le escapa una risita) A Aitana le toca descansar, así que saluden y vamos
LUCÍA: ¿Nos quedamos en casa de los abuelos o en la casa de Nano, mami?
JANO: ¡En casa de NANOOOO!
EMILIANO: Por mí, no hay problema, ¿tú qué dices, llanero?
FRANCISCO: ¡¡Si, genial!!
CAROLINA: Así será. (Saluda a Aitana y a Cristóbal) Los felicito, está hermoso su bebé
AITANA: Gracias, Carolina…
CRISTÓBAL: Lo mismo digo…
EMILIANO: ¿Ya sabes cuándo te dan el alta, Tani?
AITANA: Se supone que mañana, si es que no hay contratiempos, claro
CAROLINA: Dudo que los haya, te ves muy bien, ni parece que acabaras de dar a luz
LUCÍA: (Le da un beso a Aitana) Hasta otro día
JANO: (Hace lo mismo) Chau, mamá de Fran…
AITANA: ¿Por qué nunca me dices Aitana, Jano? Siempre es “Mamá de Fran”
JANO: Porque no me sale tu nombre…

Inevitablemente, todos echaron a reír y un momento más tarde, se estaban retirando. Decidieron comprar algo de cenar en el camino, porque hasta que llegaran, si se ponían a cocinar, se les haría muy tarde a los pequeños, que al día siguiente tenían escuela. Además, Emiliano debía acercarse a supervisar la construcción de su club hípico y por supuesto que Caro lo acompañaría.

Otro era el cuento para Augusto. Alejado de los negocios de su antigua familia política, ahora se dedicaba a organizar una empresa propia y necesitaba hacer varios trámites en la mañana. Por esto, tomó la decisión de pasar la noche en casa de sus padres. Cenaron tranquilos y aunque Norma y Oscar lo notaron un poco cabizbajo, no le insistieron para que hablara, lo conocían lo suficiente como para saber cuándo estarle encima y cuándo darle su espacio. Vanesa, por el contrario, no pensaba quitar el dedo del renglón. Por lo mismo, apenas sus padres los dejaron a solas, se le fue encima a su hermano, con la intención de indagar qué demonios lo tenía así de triste. Sabía que no era por Carolina, ese asunto por más que fuera doloroso, estaba asumido y no provocaba ese gesto en Augusto. Los 4 hijos de los González Miño se sabían al dedal y para Vane, no era ningún secreto que Tuto, lo que padecía, era una profunda tristeza.

VANESA: (Tomaban un café en la sala) Habla, hombre, ¿qué te pasa?
AUGUSTO: La pregunta, Vanesa, sería “¿Qué no me pasa”? Y la respuesta es que no pienso hablar…
VANESA: Augusto, las cosas son así: tú te vas a hacer el tonto, yo te voy a insistir como la necia que soy y después de unas cuantas horas de estarte volviendo  loco, vas a terminar cediendo y contándome qué carambas te tiene así. Ahorrémonos la tortura y ya, suelta esa lengua y dime…
AUGUSTO: (Hace un gesto de resignación) Tu evidencia sobre nuestra relación, me abruma, niña y a ver, ¿por dónde empiezo a contarte?
VANESA: Por lo que sea, pero habla de una vez
AUGUSTO: Bien, tú lo pediste. Empecemos con  mi origen, hermanita
VANESA: ¿A qué te refieres?
AUGUSTO: A que se quiénes son mis padres biológicos y por qué me dieron en adopción
VANESA: (Se le abren los ojos de par en par) ¿Es en serio? ¿Cómo lo supiste?
AUGUSTO: ¡Ajá! Para explicarte eso, también tendría que contarte la verdadera razón por la que desaparecí y me creyeron muerto todos estos años
VANESA: ¿Desapareciste?
AUGUSTO: En efecto, no tuve alternativa. Al menos en aquel momento, hice lo que pensé que era lo mejor y aunque logré mi objetivo, el resultado no me complace tanto
VANESA: ¿Me estás queriendo decir que toda esa historia del accidente y de tu gemelo es puro cuento?
AUGUSTO: Guillermo era real
VANESA: ¿Y el resto?
AUGUSTO: Hay muchos matices, Vanesa, pero si estás realmente dispuesta a escuchar todo, sin juzgar ni asesinarme, te lo cuento con detalles
VANESA: Más te vale que no sea lo que estoy pensando, Augusto
AUGUSTO: ¿Qué estás pensando?
VANESA: Que lo de tu muerte, fue idea tuya
AUGUSTO: ¿Por qué haría algo semejante?
VANESA: No se, ni siquiera puedo imaginar qué tendría que pasar para que hicieras algo como eso
AUGUSTO: No fue idea mía, pero permití que sucediera
VANESA: A ver, a ver, mejor te explicas de una vez, porque me estoy sulfurando…
AUGUSTO: Niña, cuando sepas todo, vas a hacer erupción y no conmigo, precisamente…

6 comentarios:

  1. Awww ese Janobes un caso aparte jajajaja re chistoso... Uhh cuando Vanesa se entere de la verdad porque Tuto tuvo que desaparecer quiero ver su reaccion


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  2. Jajajajajajajajajajja Jano y sus palabras mal dichas...

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  3. Jano es un niÑo super especial.... yeiii Baby nuevo..

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