jueves, 31 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 137



La cena en casa de los González Miño fue extremadamente agradable. La conversación giró en torno a la profesión de Julieta, a las clases de baile de Lucía y a las ocurrencias de Jano. Una velada más que amena y la evidente alegría de Augusto y su familia, hicieron que la médica se sintiera de lo más cómoda entre ellos. Después del postre y mientras Tuto acostaba a los niños, Vanesa se quedó haciéndole compañía, ya que Oscar y Norma, también se habían retirado a su alcoba.

VANESA: ¿Y que no te hayas presentado en el hospital no te va a traer problemas?
JULIETA: Ya los llamé y les expliqué que se debió a un asunto personal y familiar que no podía dejar de lado. Además, les reembolsé el dinero de los pasajes y todavía no empezaba a trabajar. Llamarán a alguien más y ya
VANESA: ¿No te vas a arrepentir? Digo, mi hermano es el mejor hombre del mundo, pero tu carrera y una oportunidad como esa, no son cosas fáciles de resignar
JULIETA: La especialidad la puedo cursar en México, eso no es un problema y enamorarme de Augusto, fue lo mejor que pudo haberme sucedido en la vida y esa es la oportunidad que no pienso dejar pasar…
VANESA: (Le sonríe) Me gustas, Julieta, me gustas
JULIETA: Gracias, se lo importante que eres para Tuto y se que tengo unos zapatos grandes que llenar
VANESA: ¿Lo dices por Caro?
JULIETA: Si
VANESA: (Le hace un gesto como restando importancia) Deja el pasado atrás, como ellos dos lo hicieron. Pampa es un mujerón, sería tonto negarlo, pero ya hizo su vida y mi hermano quiere empezar una a tu lado
JULIETA: Lo se…
AUGUSTO: (Baja riéndose) Dios mío, no se dónde aprende esas cosas este niño
VANESA: ¿Y ahora qué hizo?
AUGUSTO: Qué dijo, más bien… (Se sienta junto a Juli) El señorito me “autorizó” para llevar a su “petriada” a su casa y quedarme un rato con ella. ¡Hasta me dio horarios el mocoso!
VANESA: (Se ríe) ¿A qué hora debes volver?
AUGUSTO: En dos horas, más o menos, jajajaja
VANESA: ¡Enano metiche!
JULIETA: Jano es perfecto, dulce, inteligente, amoroso y Lucía es una princesa
AUGUSTO: Es cierto, aunque me preocupa el enano
VANESA: ¿Por qué?
AUGUSTO: Cada día presta menos atención a las cosas, se distrae con mucha facilidad y no se concentra en nada que no sean los caballos. No quiero que su vida gire en torno a eso, sin que explore más alternativas
VANESA: Tienes que hablarlo con Carolina
JULIETA: Si, amor, mañana que los lleves, le platicas y si necesitan consulta, van con Lusi
AUGUSTO: Me dijo que era psicopedagoga
VANESA: ¿Quién es Lusi?
JULIETA: Mi mejor amiga, Luisana Garcés
AUGUSTO: Seguramente sea buena idea…
VANESA: Eso será mañana, ahora vayan que el tiempo de Don Jano corre, jajajaja
AUGUSTO: (Se pone de pie) Por lo que sea, me llamas, Vane. No vuelvo en dos horas, pero si regreso a dormir. Están los dos en mi cama
VANESA: No te preocupes, yo me encargo
JULIETA: (Saluda a su cuñada) Pasé una noche divina, gracias por todo…
VANESA: Un placer, hasta la próxima… (Beso a Tuto) Nos vemos después…

El río estaba manso, tranquilo y aunque el murmullo del agua existía, lo que más se escuchaba en aquel rincón, eran las risas de los comensales. Antes de bañarse, Nano le pidió a María que le preparara una canasta con alimentos y cuando se terminó de alistar, la muchacha le entregó el pedido listo. Al regresar con su hijo y su novia, pusieron una manta, organizaron la comida y se sentaron los tres a disfrutar. Francisco tenía, además de su pasión por los caballos, una enorme ductilidad para la actuación y hacía imitaciones muy buenas. Un pequeño acto para Caro y Nano, los había deleitado y ahora conversaban al respecto de ese matiz del pequeño

CAROLINA: Si yo tuviera tu talento, no lo dudaría, Fran
EMILIANO: Claro, hijo, podrías probar de estudiar actuación
FRANCISCO: Pero yo quiero ser jinete, pa
EMILIANO: Lo se, hijo y nadie dice que no lo seas, solamente te decimos que el teatro, podría ser un excelente pasatiempo.
CAROLINA: Eso te puede ayudar a ser mucho mejor, príncipe
FRANCISCO: ¿Cómo?
CAROLINA: Cuando uno tiene una vocación tan firme como tú y dedica su tiempo sólo a eso, puede llegar a sentirse agobiado y cansado. En cambio, si dedicas horas de tu vida a otra cosa que también te guste, te das cuenta de muchas cosas que te ayudan a mejorar en lo que haces, a concentrarte más, a tener ideas nuevas
EMILIANO: Piensa así, llanero, lo pruebas un tiempo y si no te gusta, lo dejas. No te pierdas la experiencia, verás que te abre el pensamiento y te relajas
FRANCISCO: Me gustaría hacerlo, papi y mamá cree que lo haría muy bien
CAROLINA: ¿Ves, precioso? Inténtalo
FRANCISCO: El problema es que tendría que dejar natación y Jano iba a venir conmigo, yo se lo prometí
CAROLINA: Eso déjamelo a mí, mi bebé lo que quiere es compartir tiempo contigo. Me parece que tiene una veta actoral también, seguro la idea le guste mucho
EMILIANO: Ya los veo a los dos, armando una obra de teatro en la hacienda
FRANCISCO: ¡¡Eso sería lo máximo, papi y que Lu baile!!
CAROLINA: ¡Me gusta eso!
EMILIANO: ¿Y qué les parecería si entre todos nos organizamos y preparamos un show para la inauguración del dispensario y la escuelita?
CAROLINA: Podemos invitar a la gente de La Cruz y que traigan alimentos no perecederos, útiles, juguetes y cosas así para repartir en otros lugares necesitados
FRANCISCO: ¡¡En la escuela hacen eso!!
CAROLINA: ¡Está dicho! Y se quién nos puede ayudar…
EMILIANO y FRANCISCO: ¿¿Quién??

Julieta y Augusto entraron al departamento de la médica a pleno toqueteo y arrumaco. Encendidos, deseosos, necesitados de estar juntos. Ese rapidito en la bodega los había apaciguado un poco, sin embargo, sus ganas no les daban tregua. Una voz masculina, interrumpió el agasajo…

LAUTARO: (Carraspeando la garganta) Buenas noches…
JULIETA: (Toda colorada) ¡Me asustas, menso!
LAUTARO: Yo me asusto, taruga…
JULIETA: Amor, este bobito es mi hermano mayor Lautaro. Soquete, él es Augusto, mi novio
AUGUSTO: (Estrechan las manos) Es un placer conocerte, por fin
LAUTARO: ¿Por fin? ¿Le hablas de mí, niñita?
JULIETA: Para nada…
AUGUSTO: (Sonríe) En realidad, quien me ha contado obra y vida tuya, ha sido tu hermano Bruno
LAUTARO: (Piensa) ¿Augusto? (Hace memoria) ¡Ya se quién eres! Y si, Bruno me ha hablado de ti también. Tú fuiste quien lo ayudó con su carrera. Mil gracias por eso (mira a su hermana) Aunque me parece que Juli te agradece por toda la familia, jajajaja
JULIETA: ¡Menso!
AUGUSTO: Bruno es un muchacho increíble…
LAUTARO: Si que lo es y por cierto, niña, dijo que mañana quiere comer con nosotros y contarnos algo
JULIETA: ¿Dónde y a qué hora?
LAUTARO: En la casa de los viejos, alrededor de las ocho.
JULIETA: Ahí estaré. Igual, mañana voy para La Cruz, seguro me hago una llegada a Terranova
LAUTARO: Está bien y, cuñado, eres bienvenido a la reunión, eh
AUGUSTO: No lo creo, pero gracias…
LAUTARO: ¿Estás ocupado?
AUGUSTO: No, pero es algo familiar
LAUTARO: No me desaires
JULIETA: Eso sería un grave error, Tuto…
AUGUSTO: Pregúntenle a Bruno y si él no tiene inconveniente, estaré ahí
LAUTARO: ¡Me parece justo! Ahora, los dejo para que se apachurren tranquilos
JULIETA: ¿Dónde vas a ir?
LAUTARO: Con mamá y papá (Los saluda) Hasta mañana…
JULIETA: Adiós, Lauti…
AUGUSTO: Bye… (Lautaro se retira) Simpático tu hermano…
JULIETA: Todo un personaje (Deja su cartera en el sillón) Y le caíste bien…
AUGUSTO: Fue recíproco…
JULIETA: (Lo mira) Tuto…
AUGUSTO: Si, amor, dime…
JULIETA: Quisiera ser más sutil contigo, pero no resisto un segundo más sin ti… (Desabotona de a uno, los botones de su camisa)
AUGUSTO: Me encanta que seas directa… (Le levanta la falda y le toma las pompas con fuerza)
JULIETA: (Le siente el pene erecto) ¿Estabas así desde que llegamos?
AUGUSTO: Desde el ascensor, preciosa…
JULIETA: (Baja la cremallera de Tuto y toma el miembro por encima del bóxer) No se cómo no corriste al inoportuno de tu cuñado
AUGUSTO: Quería dejar una buena impresión… (Gime cuando ella mete su mano por adentro del calzón y lo acaricia)
JULIETA: ¿Te gusta lo que hago?
AUGUSTO: ¿No se nota que si?
JULIETA: Algo…
AUGUSTO: (La besa) Hagamos el amor, quiero poseer cada resquicio de tu cuerpo, hacerte mía como no lo imaginas…
JULIETA: (Lo sienta en el sillón) Me lees la mente… (Se arrodilla y comienza una felación)
AUGUSTO: Mmm... Si, qué delicia… (Le toma el cabello para ayudarla) Ven arriba, quiero entrar en ti, ¿no quieres tú?
JULIETA: (Lo hace) Quiero todo contigo…
AUGUSTO: (Se movían despacio) ¿Todo es TODO?
JULIETA: Cada cosa que puedas imaginarte, deseo que la hagas realidad conmigo
AUGUSTO: (Se pone de pie agarrándola, para no salirse) En la cama será más cómodo… (Llegan al cuarto y aún dentro de Julieta, se acuestan y él endurece las penetraciones, robándole extensos e intensos gemidos) Te amo, Juli…
JULIETA: Y yo te amo a ti, Tuto…

6 comentarios:

  1. Jajajajajajaja y que los cachana Julieta yTuto como que ese Lautaro es todo un poersonajaso...

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Jajajajajjajaajjajjaja!! Es sólo un personaje secundario, no aparece mucho, de hecho, casi nada...

      Borrar
  2. jajajajaja Lautaro les aguo la festicholi a Juli y a Tuto... jajaja Pero bueno despues sucumbieron a sus fiebre jajaja

    ResponderBorrar
  3. Chaachooooos, jajajajajajaja, que cachondos.

    ResponderBorrar