Camino
a la ciudad, como 10 kilómetros después de La Cruz, Augusto vio un auto varado
a un costado de la carretera. Detuvo su coche y se bajó a ver qué sucedía. Para
su sorpresa, quien estaba con problemas mecánicos, era la misma doctora que
había atendido a Jano con su alergia. Al reconocer al hombre que la socorría
tan amablemente, Julieta preguntó por el pequeño
AUGUSTO:
Está perfecto. Feliz que todos anden encima de él y consintiéndolo
JULIETA:
Me alegra escuchar eso, pero, ¿su hermanita no se pone celosa?
AUGUSTO:
¿Lucía? Para nada, de hecho, para ella es un alivio. Mi princesa es más bien,
tímida y disfruta ver que su hermano se lleva toda la atención, jajajaja… ¿Qué
le pasó a la máquina?
JULIETA:
Ni idea, no se nada de autos. Sólo se que se detuvo de golpe
AUGUSTO:
¿Salió humo o notó algo raro?
JULIETA:
No, sólo se paró
AUGUSTO:
Pues, las ruedas están bien y yo de mecánica, tampoco se ni jota, así que, lo
llevamos al taller del pueblo
JULIETA:
¡Qué mal plan, caramba! Con lo apurada que estoy
AUGUSTO:
¿Vas para la ciudad?
JULIETA:
Si, me están esperando
AUGUSTO:
No te preocupes. Dejamos el carro con el mecánico y te alcanzo a donde vayas
JULIETA:
¿En serio?
AUGUSTO: ¡Ey, después de lo
bien que atendiste a Jano, es lo menos que puedo hacer!
JULIETA:
De veras te lo voy a agradecer
AUGUSTO:
Ni lo menciones. Voy a dar la vuelta, para llevar esta cosa a su “doctor”,
jajajaja… (Lo hace y luego busca una
cadena y lía ambos carros) Ya está.
JULIETA:
Gracias, millones de gracias
AUGUSTO:
(Le abre la puerta del carro) Suba, doctora…
JULIETA:
Muy amable…
AUGUSTO:
(Sube y arranca) ¿A qué parte del DF vas?
JULIETA:
Al centro, cerca de la intendencia
AUGUSTO:
Yo también.
JULIETA:
Si, claro
AUGUSTO:
En serio. Mis padres viven a tres calles de allí y para ahí me dirijo
JULIETA:
¡Buenísimo!
AUGUSTO:
¡Ya recuerdo de dónde te me hacías familiar!
JULIETA:
¿Qué?
AUGUSTO:
Es que desde que te vi en el hospital pensaba en que te conocía de algún lado,
pero no es que te conozca, sino que te escuché
JULIETA:
¿A mí?
AUGUSTO:
Si, si. Tú llamaste hace unos cuantos días a la hacienda porque Celia se sentía
mal
JULIETA:
¡Cierto! Y tú contestaste, ya recuerdo yo también… Yo soy la hermana mayor de
Bruno, el capataz de Terranova
AUGUSTO:
(La mira) ¿Si?
JULIETA:
Ajá, él me habló mucho de ti estos días y ya que te veo y que estás vivo,
aprovecho para darte las gracias por ayudarlo con sus primeros años de carrera
AUGUSTO:
¿Te contó eso?
JULIETA:
Bruno y yo nos contamos todo
AUGUSTO:
(Hace memoria) Ahhhh, tú eres la hermana que estudió medicina…
JULIETA:
La misma que viste y calza
AUGUSTO:
Bruno es un gran muchacho
JULIETA:
Lo es, francamente, a veces parece él el hermano mayor
AUGUSTO:
Te creo, tiene un carácter muy centrado, maduro…
JULIETA:
(Lo mira) ¿Y cómo te sientes de regreso a tu vida?
AUGUSTO:
¿Eso también te lo contó?
JULIETA:
Ya te dije que nos contamos todo… (Sonríe) Igual tu historia da vueltas por
todo el pueblo y la gente anda muy contenta, a todos los de tu hacienda los
quieren mucho
AUGUSTO:
Los Mouriño son buena gente. Desde que adquirieron las tierras que ayudan a La
Cruz y esa hacienda la levantó el bisabuelo de mi espo… De mi ex esposa, así
que imagina que son muchos años de solidaridad y apoyo a toda esa gente
JULIETA:
Conozco la historia completa…
AUGUSTO:
(Llegan a al taller) Vamos a llamar a Pepe, ¿él sigue siendo el mecánico?
JULIETA:
Si…
La
merienda surtió un efecto renovador en los dos varones que habitaban la
hacienda y a Facundo, además de encantarle todos los animales, le fascinaba el
fútbol y con las energías renovadas, cogió la mano de Jano y se lo llevó a
jugar con su nuevo balón. Por lo mismo, ahí estaban los dos, corriendo detrás
de la pelota y riendo, dichosos. Lucía los miraba y dejaba que su madrina la
mimara. Alma y Horacio también los observaban y aunque ninguno de los dos lo
decía, ambos pensaban en si tendrían un varoncito y si sería así de travieso.
El administrador adjunto de Santa Cecilia besó a su esposa y le sonrío,
enamorado más que el primer día y ella, con ese exacto sentir, le devolvió el
gesto apasionado. Felipe e Isabel estaban en su alcoba, organizando su maleta,
ya que al otro día se iban al DF y pasarían allí un mes más o menos y
necesitaban muchas de las pertenencias que había en la hacienda. Pablo y Celia
aún no regresaban del pueblo y Candela, dormía tranquilamente debajo de un
árbol que había en el pórtico de la casa, en su cochecito, vigilada por Alma y
Lucía. Carolina tuvo que ir a los linderos con Serafín, para checar a una vaca
que estaba pariendo. Omar ya estaba allí, pero quien los había auxiliado en
primera instancia, había sido Bruno. Serafín recordó que era veterinario y ante
el apuro por el prematuro parto de la vaca, le avisó a Ruth y esta, le informó
al capataz de Terranova. Agustina también estaba con ellos y ahora llegaban
Diego y Nano, a caballo
EMILIANO:
(Se baja de Albatros) ¿Y? ¿Cómo están?
OMAR: Bien, el trabajo de mi colega fue excelente
OMAR: Bien, el trabajo de mi colega fue excelente
BRUNO:
Gracias
OMAR:
No me las des, realmente salvaste la vida del becerro y de su mamá, muchacho
CAROLINA:
Muchísimas gracias a ti, Bruno, de veras
AGUSTINA:
No sabía que eras veterinario
BRUNO:
Pues, lo soy, patrona, no hace mucho que terminé la carrera, pero si que lo soy
OMAR:
Tu hermana cura gente y tú, animales, Bruno
BRUNO:
Si, ¿verdad? Jajajaja…
EMILIANO:
(Se acerca a Caro y la besa) ¿Contenta, hermosa?
CAROLINA:
Feliz, mi amor
EMILIANO:
Voy a buscar a los indios, van a querer ver esto
CAROLINA:
Vamos, te acompaño
EMILIANO:
Serapio, te encargo a Albatros, me voy en la camioneta con Caro
SERAFÍN:
Vayan sin cuidado
CAROLINA:
Traemos a los niños en un minuto (Se van)
AGUSTINA: (A Ruth que también estaba ahí y susurrando) Pensé que Carolina iba a volver con su esposo
AGUSTINA: (A Ruth que también estaba ahí y susurrando) Pensé que Carolina iba a volver con su esposo
RUTH:
Ya ve que no, patrona. Todos están felices con el regreso del patrón, pero
ellos no están juntos…
SERAFÍN:
(Se acerca a su novia) Ruth, ¿sales conmigo esta noche, no?
RUTH: Ya te dije que si, mi amor
RUTH: Ya te dije que si, mi amor
AGUSTINA:
¿Y a dónde te vas a llevar a mi empleada favorita?
SERAFÍN: A cenar a La Cruz, señorita, es nuestro aniversario y hay que celebrar
SERAFÍN: A cenar a La Cruz, señorita, es nuestro aniversario y hay que celebrar
AGUSTINA:
¿Cuánto llevan juntos?
RUTH: Dos años
RUTH: Dos años
SERAFÍN:
No, son dos maravillosos años
RUTH:
Es cierto, jajajaja
AGUSTINA:
(Mira alrededor) Mejor volvamos a Terranova. Bruno, quédate lo que haga falta,
no te apures por regresar. Y tú, Ruth, vamos que tienes que ponerte muy linda
para la noche
SERAFÍN:
Mi morenita es chula siempre, señorita
RUTH:
¿Ves por qué te amo?
AGUSTINA: Jajajaja, ¡bien dicho! Hasta luego a todos… (Ruth y Serafín se besan y las mujeres se van)
AGUSTINA: Jajajaja, ¡bien dicho! Hasta luego a todos… (Ruth y Serafín se besan y las mujeres se van)
Julieta
y Augusto iban platicando de todo un poco y se encontraron con que se caían muy
bien. No estaban lejos de su destino y aunque llevaban casi dos horas de
trayecto, el tiempo se les había pasado muy rápido
JULIETA:
¿Entonces en un par de semanas ya tendrás todos tus papeles al día?
AUGUSTO:
Si, por fin
JULIETA:
¿Y te vas a mudar a La Cruz?
AUGUSTO:
Si.
JULIETA:
Es una pena que no pudieras salvar tu pareja, se nota que amas a tu esposa
AUGUSTO:
Ella a mí no y contra eso nada puedo hacer.
JULIETA:
Pero duele
AUGUSTO:
Muchísimo. (Suspira) Pienso que lo que ella vivió cuando me creyó muerto, es lo
mismo que tengo que atravesar ahora, salvando las distancias, por supuesto
JULIETA:
Entiendo. Te refieres a matar el sentimiento, no al duelo en si
AUGUSTO:
Precisamente
JULIETA:
¿Estás seguro que no tienes esperanzas?
AUGUSTO:
(Asiente) Carolina no tiene secretos para mí y cuando la besé, lo supe de
inmediato.
JULIETA:
Lo lamento. Debe ser horrible vivir algo así
AUGUSTO:
Lo es. Sin embargo, tengo lo mejor de Caro conmigo y a esos dos, no los voy a
perder nunca
JULIETA:
Tus hijos
AUGUSTO:
Son la combinación exacta de lo mejor de ambos. Nuestras mayores virtudes se
funcionaron y evolucionaron en Lucía y Jano y si ellos están conmigo, todo está
bien
JULIETA:
Aférrate a ellos y saldrás adelante y ¿quién sabe? Algún día puedes conocer a
una buena mujer y enamorarte otra vez
AUGUSTO:
Ojala…
JULIETA:
Dobla a la izquierda por esa calle, por favor
AUGUSTO:
(Lo hace) ¿Y ahora?
JULIETA:
Es esa casa…
AUGUSTO:
(Detiene el carro) Si necesitas un aventón para regresar, avísame. Yo vuelvo
mañana en la tarde
JULIETA:
Te voy a tomar la palabra
AUGUSTO:
¿Tienes alguna tarjeta?
JULIETA:
Si, si, toma (Le da una)
AUGUSTO:
Te llamo mañana y arreglamos una hora, ¿está bien?
JULIETA:
Genial
AUGUSTO:
Hasta entonces…
JULIETA:
Adiós… (Le sonríe y va hasta la puerta, golpea y una mujer le abre. Antes de
entrar, se gira y saluda con la mano)
AUGUSTO:
(Devuelve el gesto y ella entra) A casa, Tuto, tienes que empezar a arreglar tu
vida de una vez…

Uhhh me parece que Tuto y Julieta se van a enamorar... Que lindo...
ResponderBorrarVos creés?? Jajaja
BorrarSe me hace q tuto y julieta tendran algo jajajaja
ResponderBorrarEso parece que les parece!
BorrarMe gustoooo!
ResponderBorrarMe alegooooo!!!
BorrarComo que estos ya huele a Romance!!! Agusto y Julietta
ResponderBorrarHuele bien o huele mal??? Jajaja
BorrarHuele re-bien.. jajajaja
BorrarMenos mal, lo único que faltaba era que oliera a wácalas, jajajja
Borrar