jueves, 10 de octubre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 107





Como solía suceder cuando dormían en casa de sus abuelos paternos, Jano se levantó y se metió al cuarto de Lucía. Corrió un poco las sábanas y el cobertor y se acomodó junto a su hermana, que acostumbrada a que el niño hiciera lo mismo cada vez, le hizo sitio y lo acurrucó junto a ella

LUCÍA: Ten cuidado, enano, te enredas
JANO: (Adormilado) Si, Lu…
LUCÍA: ¿Qué tienes?
JANO: Me fui a fijar y papi no está durmiendo
LUCÍA: Ya nos dijo que iba a salir con una amiga
JANO: ¿Y si se volvió a ir?
LUCÍA: No, Jano, eso no va a pasar, nos juró que se iba a quedar con nosotros y mami también
JANO: Es cierto… ¿Tú crees que papá tenga una novia?
LUCÍA: Ojala, así se pone feliz, como mamá con Nano
JANO: ¿Y si su novia es mala y fea?
LUCÍA: Papi no se va a enamorar de una señora fea y mala
JANO: ¿De verdad?
LUCÍA: Claro, Jano, ahora duerme y mañana le preguntamos a papá, ¿si?
JANO: Si, Lu… ¿Y tú te vas a casar con Francisco?
LUCÍA: Si, eso me dijo él
JANO: Jijijiji…
LUCÍA: ¿Por qué la risa de travesura?
JANO: Porque Fran es mi mejor amigo y me gusta que se quede con nosotros siempre
LUCÍA: Así va ser…
JANO: ¿Y si le decimos a papá que traiga a su amiga y la conocemos?
LUCÍA: ¿Tú sabes quién es?
JANO: No
LUCÍA: Pero si la invitamos y esa amiga es su novia, la podemos conocer
JANO: Si…
LUCÍA: ¡Está bien! Mañana le decimos
JANO: (Le da un beso en la mejilla) Te amo más que al mundo, Lu
LUCÍA: Y yo a ti, Jano (Lo abraza fuerte) Duerme bien y sueña bonito
JANO: Igual tú…

En el departamento de Emiliano, Caro también dormía y Nano, recostado a su lado, acababa de despertarse. Miró la hora y eran casi las tres de la mañana. Le hizo cucharita a su novia y ella, inconscientemente, apoyó sus caderas contra su vientre. Como ambos estaban desnudos, ese movimientos, excitó  al policía

EMILIANO: (Le acaricia la pierna) Amor… Caro, despierta, hermosa…
CAROLINA: (Dormida) No…
EMILIANO: (Le pasa la mano por el bajo vientre) Anda, Pampa, despierta…
CAROLINA: Déjame dormir…
EMILIANO: Nada de dormir… (Le besa el cuello y comienza a rozarle los senos, mientras le toma la mano y la lleva a su entrepierna) Quiero hacerte el amor…
CAROLINA: (Abre los ojos y se da cuenta de todo lo que él hacía) Nano, ya…
EMILIANO: (Le toca la entrepierna, robándole un gemido) Anda, es tu culpa, tú me buscaste
CAROLINA: ¿Yo?
EMILIANO: Si, dormida y todo, me tocas y te frotas contra mí…
CAROLINA: ¿Yo hice eso?
EMILIANO: (La va girando) Si, hermosa, tú… (Beso)
CAROLINA: (Se sube sobre él) Amo que seas tan sanguíneo, precioso
EMILIANO: (Sonríe) Eres demasiado bella y sexy, Caro, mi cuerpo te pide a gritos
CAROLINA: Aquí me tienes…

No muy lejos de allí, Julieta bebía un café en el sillón, pensando en las últimas horas vividas. Descubrir a Ramiro con otra mujer, romper una relación de casi seis años y tan cerca de la boda… Todo pasaba rápidamente por su cabeza, excepto por Augusto y ese rato compartido con él. Sus besos, sus caricias, su dulzura y potencia febril para hacerle el amor y más que nada su sinceridad. Tuto, por su parte, terminaba de darse un baño y de vestirse. Cuando llegó a la sala, se sentó junto a ella y le robó un traguito del café…

AUGUSTO: Sabe muy bien…
JULIETA: Si, tengo buena mano para las infusiones… ¿Ya te vas?
AUGUSTO: (Asiente) Mañana estaré secuestrado por mis hijos y no quiero que se despierten y no me vean en casa
JULIETA: Lo entiendo
AUGUSTO: Créeme que de otro modo, me quedaría a dormir contigo
JULIETA: (Se besan) Ya podremos hacerlo, no te preocupes. Ahora tienes que recuperarlos a ellos, disfrutar de ese par
AUGUSTO: Gracias por no molestarte
JULIETA: ¿Por qué me tendría que molestar?
AUGUSTO: Porque acabamos de hacer el amor y yo me voy
JULIETA: Augusto, se muy dónde estamos parados los dos, no te aflijas ni preocupes por eso
AUGUSTO: Mira, Juli, se que ambos tenemos mucho que solucionar en nuestras vidas y que ninguno está preparado para meterse de lleno en una relación, pero no quiero que pienses que para mí esto que pasó es algo así nomás
JULIETA: ¿No lo es?
AUGUSTO: (Niega) A mí me importas y te lo dije antes, no me gustaría que no estés en mi vida
JULIETA: (Otro beso) Te propongo algo
AUGUSTO: Soy todo oídos
JULIETA: No nos hagamos promesas raras, ni juramentos extraños. Mantengamos la sinceridad con lo que nos pasa y dejemos que el tiempo haga su parte
AUGUSTO: Me parece justo
JULIETA: Muy bien, pues
AUGUSTO: (Sonríe abiertamente) Entonces, ¿seríamos algo así como “amigos con derechos”?
JULIETA: Amigos con privilegios, diría yo
AUGUSTO: Es una forma perfecta de tratar contigo
JULIETA: Sin mentiras
AUGUSTO: Ni promesas
JULIETA: Ve y goza a esos niños hermosos
AUGUSTO: Te llamo en la tarde
JULIETA: No se si esté, tengo que ir a mi departamento
AUGUSTO: ¿Por qué no me esperas y te acompaño?
JULIETA: Te lo iba a pedir
AUGUSTO: Déjame ver qué haré con Lucía y Jano y cuando sepa a qué hora puedo pasar por ti, te marco y nos organizamos
JULIETA: Me suena a un plan
AUGUSTO: (La besa apasionadamente) Tú me suenas a paz y no sabes lo mucho que me hacía falta (Otro besote) Me encantas
JULIETA: Lo mismo digo
AUGUSTO: Hasta luego
JULIETA: (Beso) Adiós…
AUGUSTO: (Se levanta) Por lo que sea…
JULIETA: Te llamo, si, lo se
AUGUSTO: Bye… (Se va)

Carolina estaba acostada boca abajo, envuelta por los fuertes brazos de Nano, quien reposaba sobre ella, penetrándola vigorosamente una y otra vez. Cada embestida venía acompañada de sonoros gemidos, respiración entrecortada y palabras de amor llenas de pasión y lujuria. Sus cuerpos transpirados, acalorados, se movían al compás, creando una atmósfera perfecta. Las manos de Caro se aferraban con fuerza a las sábanas y podía sentir como su novio le daba placer por todos lados: una de sus manos se alojaba en la entrepierna, la otra en los senos y su boca subía y bajaba por su espalda, dejando un rastro de poderosos besos, que a veces, si el vaivén lo permitía, chocaba furtivamente con los labios de Pampa. Hacer el amor así, salvaje, rudo y también tierno, le generaba sensaciones que antes no había conocido.

CAROLINA: (Gemía mucho) Me estás matando, amor
EMILIANO: No sabes cómo estoy yo
CAROLINA: Puedo sentirlo
EMILIANO: (Penetración profunda y gemido tremendo de Caro, que había alcanzado un nuevo orgasmo) Quiero seguir aquí…
CAROLINA: Síguele…
EMILIANO: Me refiero a acabar aquí
CAROLINA: Lo se (Comienza a moverse ella)
EMILIANO: Amo cuando haces eso
CAROLINA: Haces que mi cuerpo sea nuevo, Nano
EMILIANO: Tú haces lo mismo con mi alma…
CAROLINA: Ámame más…
EMILIANO: (Los movimientos se endurecen) ¿Así?
CAROLINA: Precisamente…
EMILIANO: Te amo…
CAROLINA: Te amo…

6 comentarios:

  1. Jajajajajaja hey Nano dejala Dormir. Jajajajaja ok no.... Julieta y Agusto amigos con privilegios..

    ResponderBorrar
  2. Chaaaaamo, jajajajajaja, Nano y Pampa no se cansan, jajajajaja.

    ResponderBorrar
  3. Ellos los amigos con privilegios guau que modernos jajaja.... Nano y Caro los HOT fuegooooo jajaja

    ResponderBorrar