Apenas
terminaron su desayuno, Jano y Lucía llevaron a Augusto a fuerza de jalones y
lo obligaron a llamar a Julieta. El hombre, sin saber cómo dejar de reírse,
marcó el número. La doctora, por su parte, tomaba un te y comía unas tostadas,
pensando en qué iba a hacer con toda la situación de Ramiro. Su celular la tomó
por sorpresa, pero la sonrisota al reconocer quién llamaba, no se le borró del
rostro...
JULIETA:
Buen día...
JANO:
¡¡HOLA, PETRIADAAAAAAA!!
JULIETA:
¡Hola, Jano hermoso!
JANO:
¿Ves, papi? Yo soy más hermoso que tú, jajajaja
LUCÍA:
Hola, doctora, ¿cómo está?
JULIETA:
Claro que eres más hermoso que tu papi, pero que quede entre nosotros dos, ¿si?
Hola, Lucía. Muy bien, ¿Tú qué tal, preciosa?
LUCÍA:
(Se ríe porque su hermano le hace gestos a Augusto) ¡Ya, enano indio! Jajajaja.
Nosotros estamos muy bien y te queríamos invitar a nuestro día con papá
JULIETA:
A ver, ¿y a dónde me invitan, pequeños?
JANO:
Vamos a ir al parque de diversiones
LUCÍA:
Después al centro comercial
JANO:
Y ya nos regresamos porque mañana hay escuela, ¡puaj!
JULIETA:
Jajajaja, ¡qué niño, Dios! Acepto encantada su invitación. Además, no podría
negarme a pasear con ese paciente hermoso que tengo
JANO:
¡¡Ese soy yooooooooo!!
LUCÍA:
Si, menso, porque te enfermas, jajajaja
AUGUSTO:
¿Me dejan hablar a mí?
JANO:
Si, papá, pero ya dijo que yo soy más hermoso, ¡te amuelas!
LUCÍA:
Ven, bobito, vamos a cambiarnos
JULIETA:
Qué niño, jajajaja
JANO:
Nos vemos luego, petriada (Jala a su hermana)
LUCÍA:
Despacio, Jano, por Dios...
JANO:
¡¡Apúrale, apúrale!! (Se van yendo) Me tienes que dejar todo guapo...
AUGUSTO:
(Muerto de risa, coge el celular y le quita el altavoz) Hola, Juli, ¿cómo
dormiste?
JULIETA:
Muy bien. Tienes una cama que parece una nube, ¡qué delicia!
AUGUSTO:
Ayer recién pude comprobar lo magnífica que es... ¿Cómo te sientes?
JULIETA:
Pues, bien, en lo que cabe
AUGUSTO:
¿Hablaste con alguien?
JULIETA:
No, la verdad es que no me atrevo a hablarlo aún con alguien. Tal vez luego lo
platique con Celia
AUGUSTO:
Puedes hablarlo conmigo, no cuando estemos con los niños, pero siempre que me
necesites, voy a estar
JULIETA:
(Sonríe) Muchas gracias, eres un sol
AUGUSTO:
Oye, Julieta, hay algo que quiero decirte, pero como que me da vergüenza...
Ahora se de dónde saca lo tímida mi hija, jajajaja
JULIETA:
Jajajaja, a ver, ¿qué sería? Dilo sin miedo
AUGUSTO:
Es que no he dejado de pensar en ti, lo que pasó anoche, no se, es como que me
liberó de esas pesadas cadenas que traía
JULIETA:
¿Pesadas cadenas que traías? A ver, ¿cómo es eso?
AUGUSTO:
Ya te dije que mi historia es distinta a lo que se sabe, que hay mucho más
detrás y cuando te lo cuente, me vas a comprender
JULIETA:
Pues, bueno, esperaré hasta que estés listo para contármelo. Yo también voy a
estar ahí cuando necesites hablar con alguien
AUGUSTO:
Lo se, bonita... (Escucha a Jano llamarlo a gritos)
JANO:
¡¡Papáaaaaaa!! Lucía no me deja guapote, ¡¡veeeeeeeeen!!
AUGUSTO:
Jajajaja, ese hijo mío es de otro planeta. Como en una hora pasamos por ti, ¿está
bien?
JULIETA:
Perfecto, estaré esperándolos
AUGUSTO:
Hasta entonces, Juli
Aitana
lavaba las cosas del desayuno y Fran preparaba unas cosas para la escuela para
así dejar todo listo y no andar a las corridas. De repente, un agudo grito de
su mamá lo hizo correr a la cocina. Tani estaba sentada en el piso, pálida y
con una hemorragia. El niño, aún asustado y sabiendo que Cristóbal se
encontraba fuera de la ciudad, sólo atinó a marcar un número de teléfono. Del
otro lado, Emiliano atendió entredormido
EMILIANO:
¿Si, Llanero?
FRANCISCO:
(Completamente asustado) ¡Pa, qué bueno que contestas! Es mi mamá... Está
sangrando
EMILIANO:
(Se espabila de golpe) Tranquilo, hijo, dile que no se mueva, ya salimos para
allá.
CAROLINA:
¿Qué pasa, amor?
EMILIANO:
Es Aitana, está sangrando (Le da el celular) Habla con Fran mientras me cambio,
por favor
CAROLINA:
(Lo toma y comienza a vestirse) Hola, hermoso, quédate calmado y dile a tu mamá
que nosotros llamamos a una ambulancia y vamos en camino
FRANCISCO:
Caro, no quiero que nada malo le pase ni a ella, ni a mi hermanito
CAROLINA:
Nada les va a pasar, Fran, ¿sabes poner el altavoz del celular?
FRANCISCO:
Si, ya va (lo hace) Ya está, Caro
CAROLINA:
¿Aitana, me escuchas?
AITANA:
Si, Caro (grita) ¡¡AHHHHHHH!!
CAROLINA:
Trata de calmarte, ya estamos saliendo para tu casa
EMILIANO:
Tani, tranquila, en dos minutos llegamos
CAROLINA:
(Salen del departamento) En ningún momento dejaremos de hablar
AITANA:
Por favor, no tarden, por favor (lloraba del mismo dolor tan fuerte)
FRANCISCO:
(Le toma la mano a su mamá) Tranquila, mamita (le besa la frente)
EMILIANO:
Ya estamos en el carro, en nada llegamos
CAROLINA:
¿Dónde está Cristóbal?
FRANCISCO:
Salió ayer a Guadalajara...
EMILIANO:
Mientras buscaba el carro, llamé a la ambulancia, Tani, pero estoy a un par de
calles, seguro llegamos antes
AITANA:
Gracias, Nano...
EMILIANO:
Nada que tengas que agradecer, Aitana. Por ti y por Fran, lo que sea
AITANA:
Por eso mismo, gracias y a los dos
CAROLINA:
Ya, Aitana, Nano tiene razón...
EMILIANO:
Llegamos, ¡ven a abrir la puerta, Llanero!
FRANCISCO:
(Corre a abrir) Está en la cocina, pa. ¡Apúrate!
EMILIANO:
(Se apresura) Hola, Tani, tranquila
AITANA:
No quiero perder a mi bebé
EMILIANO:
No tienes por qué perderlo, lo mismo pasó con el embarazo de Francisco y
míralo, ya es un hombrecito
AITANA:
Igual tengo miedo, Nano
EMILIANO:
Ey, mírame y escúchame. Intenta calmarte, si te pones nerviosa, es peor.
Respira profundo y dime qué sientes
AITANA:
(Lo hace) Dolores horribles en la parte del vientre, parecido a las
contracciones
EMILIANO:
Es lo mismo que te pasó con Fran...
CAROLINA:
¡¡Llegó la ambulancia!!
EMILIANO:
¡Gracias a Dios! (Los paramédicos revisan a Aitana y se preparan para llevarla)
Amor, yo me voy a ir con ella en la ambulancia, lleva a Fran contigo en el
carro y tú, hijo, cierra todo bien y llama a tu abuela (Le da su celular) Aquí
tengo todos los números
CAROLINA:
Tú ten el mío, amor, por las dudas
EMILIANO:
Gracias, hermosa.
FRANCISCO:
¿Mi mamá va a estar bien, papá?
EMILIANO:
Confío en que si
FRANCISCO:
¿Y mi hermanito?
EMILIANO:
No lo se, campeón...
CAROLINA:
Ven, Fran, vamos al auto para que le avises a tu familia, ¿si?
EMILIANO:
(Ya se llevaban a Aitana) Cierra todo con llave, hijo
CAROLINA:
Yo lo ayudo, mi amor, ve con ella... (Se besan)
EMILIANO:
Francisco, todo va a estar bien, mi llanero, tranquilo
FRANCISCO:
Si, papi. Ve con mamá, corre
EMILIANO:
(Besa a ambos y sube al móvil con Aitana) ¿Qué tiene, doc?
PARAMÉDICO:
Al parecer es un desprendimiento de placenta, pero hasta que lleguemos, no puedo
darle ningún diagnóstico
AITANA:
Avísale a Cristóbal, Nano
EMILIANO:
Lo haré, pero cuando lleguemos al hospital
AITANA:
Está bien...
PARAMÉDICO:
¿Es su esposa?
EMILIANO:
No, pero es mi amiga, ¿verdad?
AITANA:
Si...
EMILIANO:
(Le toma la mano con fuerza) Todo va a salir bien, Tani, tú intenta mantener la
calma
AITANA:
Eso intento... Nano, no quiero perderlo, no quiero
PARAMÉDICO:
Señora, que tenga una hemorragia no significa necesariamente que pueda perder
su embarazo. Tiene que hacerle caso a su amigo, si se pone nerviosa, es más
difícil.
EMILIANO:
¿Ves? Hay que tener fe, Aitana
AITANA:
Está bien... ¿Falta mucho para llegar?
PARAMÉDICO:
Unos minutos...

Interesantisimo cap que mal lo de aitana ojala no sea nada grave
ResponderBorrarVeremos la próxima semana, jaajajjajajajaja, MUAJAJAJAJA
BorrarHay ojala que el bebe de Aitana este bien...
ResponderBorrarEn la semana que viene, lo sabremos!
BorrarEspero q solo sea un susto.....
ResponderBorrarMe encanta la historia ❤️❤️❤️
Muchísimas gracias, Di!!! Sos muy amable!!!!!
BorrarQue Capitulo Señores!!! ojala y no pase a mayores, la situación de Aitana.... y si MARU ya se que tenemos que esperar hasta el Lunes, Que mala eres. :(
ResponderBorrarMalísima! Jajajajjaa
BorrarQue mal lo de Aitana, ojal´solo sea un susto...
ResponderBorrarYa falta poco para saber qué pasa con ella!!!!
Borrar