Toda
la fachada del potrero se cayó a causa del agua que se le había acumulado
encima. Emiliano pudo reaccionar a tiempo y evitar que los aplastara de lleno,
sin embargo, un poco los golpeó. El policía abrió los ojos y sintió que su
cabeza retumbaba. En los primeros segundos no recordaba nada, pero enseguida
comprendió todo. Estiró su mano…
EMILIANO:
Amor… (Nadie respondió) ¿Caro? (Levantó un poco la cabeza y vio la pierna de
Pampa como a dos metros de él) ¿CARO? (Sólo se oía la caída del agua) ¡¡Amor!!
(Se puso de pie y como pudo, fue hasta ella) ¡¡CAROLINA!!
Un certero golpe de escombros, había tumbado a Caro, dejándola inconsciente. Emiliano le quitó las piedras y madera de encima y la revisó con cuidado de no moverla.
Un certero golpe de escombros, había tumbado a Caro, dejándola inconsciente. Emiliano le quitó las piedras y madera de encima y la revisó con cuidado de no moverla.
EMILIANO:
Mi amor, mi amor, reacciona… (Le checó el pulso y estaba bien) Vamos, Pampa,
abre los ojos… (Le tocó el cuello y la cadera, buscando fracturas o algo que le
impidiera moverla. Más allá de la herida que la mujer tenía en la frente, no
parecía haber nada más grave) Te saco de aquí en un segundo, princesa, aguanta,
por Dios, aguanta… (Comenzó a buscar cosas para taparla y encontró pieles
curtidas, de esas que se utilizan para acolchonar las sillas de montar) Esto va
a servir. (Cubrió a su novia) Espera un momento más, mi amor… (Tomó las riendas
de Caramelo y Albatros y los unió, luego cargó a Caro y la subió a su potro) Ya
casi, mi Pampa, resiste… (Agarró una manta más grande, montó a su ejemplar,
aferró a Caro con él, los cubrió y se fue de allí)
Pablo
había ido a buscar a Horacio y mandó a Serafín a que trajera a Lalo, Chava y
Diego. Los cinco, salieron hacia donde estaba el potrero, pero era imposible
pasar, el agua no se los permitiría. Desesperado por encontrar a su hermana,
Pablo decidió tomar el camino más largo y los jinetes hicieron un rodeo,
entrando por las tierras de los Terranova, de ahí, se cruzaban a lo de Navarro
y de ese modo, podrían entrar nuevamente a Santa Cecilia, por el lado opuesto
al que estaba lleno de agua. Era un camino tres veces más largo, pero nada iba
a detener al grupo de hombres.
Emiliano
tenía también sus heridas y le dolía todo, a duras penas podía sostenerse sobre
Albatros, sin embargo, saber que Caro lo necesitaba, le daba fuerza para no
caer. A mitad de camino, vio un reflejo de luz
EMILIANO: ¡¡AYUDAAAAAAAAA!! ¡¡POR AQUÍ!!
PABLO: ¿Qué fue eso?
HORACIO: Alguien gritó
EMILIANO: ¡¡AYUDAAAAAAAAAAAAAA!!
PABLO: ¡¡Ese es Emiliano!! (Salió a todo galope y los vio) ¡¡POR AQUÍ, MUCHACHOS, LOS ENCONTRÉ!! (Llega con ellos) ¿Qué pasó?
EMILIANO: Se nos cayó parte del techo encima y Caro no reacciona…
PABLO: (Se pone a la par de Caramelo y toma las riendas) Vamos, Pampa…
HORACIO: (Llegando también) ¡Gracias a Dios que aparecieron!
PABLO: (Revisaba a su hermana) No nos conviene ir a mi casa, habrá que ir a lo de Don Roberto.
DIEGO: (Mira alrededor) Por aquel sendero llegamos en una patada.
PABLO: Adelántate y explícale, Diego, nosotros te seguimos
DIEGO: ¡Ya mismo! (Sale a toda velocidad)
Para cuando el grupo llegó a la casa Navarro, ya los aguardaban y habían preparado un cuarto para dejar a los heridos. En el camino, Nano se había desvanecido
ROBERTO: Acuéstenlos ahí, muchachos, mi hijo ya los revisa
PABLO: Cierto que es médico… Gracias, señor
EMILIANO: ¡¡AYUDAAAAAAAAA!! ¡¡POR AQUÍ!!
PABLO: ¿Qué fue eso?
HORACIO: Alguien gritó
EMILIANO: ¡¡AYUDAAAAAAAAAAAAAA!!
PABLO: ¡¡Ese es Emiliano!! (Salió a todo galope y los vio) ¡¡POR AQUÍ, MUCHACHOS, LOS ENCONTRÉ!! (Llega con ellos) ¿Qué pasó?
EMILIANO: Se nos cayó parte del techo encima y Caro no reacciona…
PABLO: (Se pone a la par de Caramelo y toma las riendas) Vamos, Pampa…
HORACIO: (Llegando también) ¡Gracias a Dios que aparecieron!
PABLO: (Revisaba a su hermana) No nos conviene ir a mi casa, habrá que ir a lo de Don Roberto.
DIEGO: (Mira alrededor) Por aquel sendero llegamos en una patada.
PABLO: Adelántate y explícale, Diego, nosotros te seguimos
DIEGO: ¡Ya mismo! (Sale a toda velocidad)
Para cuando el grupo llegó a la casa Navarro, ya los aguardaban y habían preparado un cuarto para dejar a los heridos. En el camino, Nano se había desvanecido
ROBERTO: Acuéstenlos ahí, muchachos, mi hijo ya los revisa
PABLO: Cierto que es médico… Gracias, señor
ROBERTO:
No hay por qué darlas, Pablito, sabes que se los quiere en esta casa.
PABLO:
Son las vidas de mi hermana y de mi amigo, por supuesto que tengo que
agradecerle…
ROBERTO: Ya habrá tiempo para eso. Ahora llama a tu casa y avísales…
ROBERTO: Ya habrá tiempo para eso. Ahora llama a tu casa y avísales…
EMILIANO:
(Despertaba de a poco) Caro…
PABLO: (Sacando a los trabajadores del cuarto) Vayan a Santa Cecilia por el camino largo, yo me quedo aquí (Todos asienten y se retiran)
EMILIANO: Carolina…
ROBERTO: Tranquilo, muchacho, ya están a salvo
EMILIANO: ¿Dónde está Carolina?
PABLO: (Entrando de nuevo) Ahí, Nano, relájate…
PABLO: (Sacando a los trabajadores del cuarto) Vayan a Santa Cecilia por el camino largo, yo me quedo aquí (Todos asienten y se retiran)
EMILIANO: Carolina…
ROBERTO: Tranquilo, muchacho, ya están a salvo
EMILIANO: ¿Dónde está Carolina?
PABLO: (Entrando de nuevo) Ahí, Nano, relájate…
EMILIANO:
(Se levanta y va con ella, que continuaba desmayada) Mi amor, despierta, por
favor… (La besa en la frente) Amor, preciosa, abre los ojos…
PABLO: Ya lo hará, acuéstate…
EMILIANO: Hasta que no me lo pida ella, no me muevo de aquí…
ROBERTO: (Había ido a buscar el teléfono) Toma, llama a tu casa…
PABLO: Gracias… (Roberto los deja a solas) ¿Papá?
PABLO: Ya lo hará, acuéstate…
EMILIANO: Hasta que no me lo pida ella, no me muevo de aquí…
ROBERTO: (Había ido a buscar el teléfono) Toma, llama a tu casa…
PABLO: Gracias… (Roberto los deja a solas) ¿Papá?
FELIPE:
¿Qué pasó, Pablo? ¿Y tu hermana?
PABLO:
Todo está bien, estamos en la hacienda Navarro. Los demás ya salieron para
allá.
FRANCISCO: (A Alma) ¿Y mi papá?
PABLO: (Escuchó al niño preguntar) Dile a Francisco que tome el teléfono. Emiliano, háblale a tu niño que tiene una angustia enorme
EMILIANO: (Agarra el teléfono, sin moverse del lado de su novia) ¿Llanero?
FRANCISCO: ¡Papi! ¿Estás bien? ¿Y Caro?
EMILIANO: Escucha, hijo, nos golpeamos un poco, pero más tarde ya estaremos allí. No te preocupes, ¿si?
FRANCISCO: ¿En serio van a estar bien?
EMILIANO: ¿Alguna vez te mentí?
FRANCISCO: No, papi, siempre me dices la verdad
EMILIANO: Entonces, tranquilízate e intenta dormir en la casa grande. En cuanto pare la tormenta, regresamos y te busco. Te amo, hijo, con el alma
FRANCISCO: Y yo a ti, papá, te amo mucho
EMILIANO: Gracias, llanero. Ahora pásale el teléfono al señor Felipe que Pablo quiere hablarle.
FRANCISCO: Claro… Señor Felipe, tome
FRANCISCO: (A Alma) ¿Y mi papá?
PABLO: (Escuchó al niño preguntar) Dile a Francisco que tome el teléfono. Emiliano, háblale a tu niño que tiene una angustia enorme
EMILIANO: (Agarra el teléfono, sin moverse del lado de su novia) ¿Llanero?
FRANCISCO: ¡Papi! ¿Estás bien? ¿Y Caro?
EMILIANO: Escucha, hijo, nos golpeamos un poco, pero más tarde ya estaremos allí. No te preocupes, ¿si?
FRANCISCO: ¿En serio van a estar bien?
EMILIANO: ¿Alguna vez te mentí?
FRANCISCO: No, papi, siempre me dices la verdad
EMILIANO: Entonces, tranquilízate e intenta dormir en la casa grande. En cuanto pare la tormenta, regresamos y te busco. Te amo, hijo, con el alma
FRANCISCO: Y yo a ti, papá, te amo mucho
EMILIANO: Gracias, llanero. Ahora pásale el teléfono al señor Felipe que Pablo quiere hablarle.
FRANCISCO: Claro… Señor Felipe, tome
El hijo mayor de Roberto Navarro, Julio, era médico y no demoró mucho en revisar a los heridos. Ninguno era grave y el desmayo de Carolina se debía a un golpe en la cabeza y aunque físicamente no tenía signos de ningún trauma, tenían que esperar a que despierte para checarla más a fondo. Eso sucedió como una hora después de haber llegado a la hacienda. Nano y Pablo estaban junto a ella.
PABLO:
Ya, cuñado, el médico dijo que todo estaría bien
EMILIANO: Cuando despierte, me voy a tranquilizar…
PABLO: (Caro se mueve un poco) Pues, ahí te llega la calma…
EMILIANO: Cuando despierte, me voy a tranquilizar…
PABLO: (Caro se mueve un poco) Pues, ahí te llega la calma…
CAROLINA:
Nano…
EMILIANO: Aquí estoy, hermosa, ¿cómo te sientes?
CAROLINA: Me duele la cabeza… ¿Qué pasó?
PABLO: Cayó el techo del potrero y te golpeó.
EMILIANO: Aquí estoy, hermosa, ¿cómo te sientes?
CAROLINA: Me duele la cabeza… ¿Qué pasó?
PABLO: Cayó el techo del potrero y te golpeó.
CAROLINA:
(Ve que Nano tenía una curación en el cuello) Amor, ¿qué tienes?
EMILIANO: Nada de nada, preciosa, tranquila.
EMILIANO: Nada de nada, preciosa, tranquila.
CAROLINA:
¿Dónde estamos?
PABLO: En la hacienda de Roberto… (Le besa a frente) Voy a llamar a papá y a decirle que despertaste, ya regreso (Sale)
EMILIANO: (Tenía la mano de Pampa entre las suyas y la besaba) Menos mal que estás bien, princesa, estaba que me moría…
PABLO: En la hacienda de Roberto… (Le besa a frente) Voy a llamar a papá y a decirle que despertaste, ya regreso (Sale)
EMILIANO: (Tenía la mano de Pampa entre las suyas y la besaba) Menos mal que estás bien, princesa, estaba que me moría…
CAROLINA:
Estoy bien, ya estoy bien. ¿Qué te paso a ti?
EMILIANO:
(Besito) Nada, amor... (Beso más intenso)
FELIPE:
(Hacía un momento que había llegado a la casa Navarro) ¿Dónde están?
PABLO:
En ese cuarto, papá, pero tranquilo
FRANCISCO:
¡Quiero verlos! (Sale corriendo y al entrar, los ve besándose) ¿Por qué se besan?
CAROLINA:
(Se separa) Lo siento, Francisco...
FRANCISCO:
¿Son novios?
EMILIANO:
Hijo, mira...
FELIPE:
(Entra y los ve raros) ¿Qué pasa?
FRANCISCO:
Nada, es que estaba asustado
CAROLINA:
Hola, papá...
FELIPE:
(Va con ella) Hola, mi vida (Le besa la frente) Emiliano, me alegra verlos bien
y muchacho, otra vez, muchas gracias
EMILIANO:
Ni lo mencione, Don Felipe (Va con su hijo) Ven, llanero, dejémoslos solos
FRANCISCO:
(Se acerca a Caro y le da un beso en la mejilla) Qué bueno que estás bien (Le
sonríe) ¡Vamos, pa!
CAROLINA:
Hasta después, Fran (sonríe) ¿Dónde está Pablo, papá?
FELIPE:
Afuera, esperándonos. Los vinimos a buscar para llevarlos a casa.
EMILIANO:
(En el pasillo) Fran, tenemos que hablar...
FRANCISCO:
¿De qué? Ya me di cuenta que son novios y que no quieren que nadie sepa.
EMILIANO:
¿Te enojaste?
FRANCISCO:
No, pa, Caro me encanta (Lo abraza) ¿De verdad estás bien?
FELIPE:
¿Puedes levantarte, Pampa?
CAROLINA:
Si, papá, pero tienes que ayudarme...
FELIPE:
A ver, princesa...
EMILIANO:
Te prometo que después te explico todo, campeón
FRANCISCO:
Está bien, papi, pero no te preocupes... (Ven salir a Caro y Felipe) ¡Vamos,
Caro, así te apapachamos en tu casa!
PABLO:
Yo voy al pueblo, a buscar a Celia para que pueda checarlos bien (Se retira)
CAROLINA:
Si, vamos (sonríe)

Q alivio saber q estan bien ✌✌✌✌
ResponderBorrarUpsss menos mal q fue Felipe el q los vio ;-)
Jajajajajajaja como siempre me ando equivocando ��
BorrarJajjaja, a todos nos pasa, pero los vio Fran!
BorrarUfff, que bueno que están bien y no paso a mayores... que suertudotes, menos mal que fue Francisco quien los vio.
ResponderBorrarEs una novela, pero no trágica, jajajajajjaja, POR AHORA...
BorrarManos mal que estan bien Caro y Nano... Ups lod vio Fran besandose, por suerte se lo tomo bien.... Ese Pablo a parte de buscar a Celia para que revise a Nano y a Caro también aprovecha y se dan un rapidin jajajaja..
ResponderBorrarPablo y Celia son más calientes que brasa lista para el asado, jajajajjajajajajaa
Borrarjajajajajajajajajajaja vos dijiste... me mato "mas calientes que una brasa lista para el asado" jajajajajajajaja
BorrarMenos mal que fran tomo bien la relacion de caro y emiliano, solo espero que lo que venga no sea tan tragico jajaja
ResponderBorrarJa, Rebe, me conocés!!
Borrar