Al
otro día, después del funeral y posterior entierro de su papá, Aitana recibió
en su casa a Nano y Carolina. Francisco se quedaría con ella para
"mimarla" y estaba acomodando su recámara, para que su mamá pudiera
estar tranquila. Los adultos, en la sala, aguardaban que el café estuviera
listo.
AITANA:
Gracias por haber colaborado tanto, Nano
EMILIANO:
No tienes que agradecer, sabes lo que fuiste en mi vida y lo que lo fue tu
papá, lo hice con gusto
AITANA:
(Mira a Caro) Igual, gracias...
EMILIANO:
No hay porqué darlas, se lo duro que es y no es ningún sacrificio ayudar en lo
que se pueda
FRANCISCO:
(Se asoma) ¡¡Papáaaaa, Cristooooo, necesito ayuda!!
EMILIANO:
Ya voy (con permiso)
AITANA:
(Ambos hombres se retiran) Me contó Fran que tuvieron un percance en tu
hacienda...
CAROLINA:
Si, hubo una tormenta y se cayó parte del techo de uno de los potreros...
AITANA:
Qué mal... (Sonríe) Tienes a mi hijo encantado. Desde ayer está con que Caro
hizo esto, aquello...
CAROLINA:
Es un niño encantador...
AITANA:
¡Lo se! ¿Cómo crees que se salva de los regaños? Mira que es bien travieso...
Otro que anda encantado contigo es Nano. (La mira) No te preocupes, no diré una
palabra...
CAROLINA:
Gracias... (Sonríe) Y con respecto a tu hijo, no creo que sea más travieso que
los míos, seguro son igualitos...
AITANA:
Y si, los niños tienen que hacer travesuras. Lo importante es que sean buenos y
Fran es un sol y por lo que me dijo Nano, los tuyos también.
CAROLINA:
Eso quiero creer (Sonríe) Pero si, son un amor de niños
AITANA:
Reflejo de la crianza y de la educación que se les da... ¿Me ayudas con el
café?
FRANCISCO:
(En su cuarto) No, papi, me quedo unos días con mami y cuando ella se vaya,
vuelvo contigo. Te prometo que me porto bien
CAROLINA:
Claro, vamos...
EMILIANO:
Llanero, me parece muy bien...
CRISTÓBAL:
Tu mamá te necesita, enano, le hará bien tenerte cerca...
AITANA:
(En la cocina) ¿Qué edad tienen tus hijos?
CAROLINA:
Lucía tiene 9 años y Jano tiene 6
AITANA:
¿Tienes alguna foto?
CAROLINA:
Claro (saca su billetera y toma la foto de sus hijos) Aquí están (Se la
muestra)
AITANA:
(Sonríe) Muy lindos, de verdad y ese pequeño es igual a Augusto...
CAROLINA:
(La mira) ¿Cómo sabes que se parece a su papá y que se llamaba Augusto?
AITANA:
¿Emiliano no te contó? Yo conocí a la familia González Miño, de hecho, aún
hablo con Vanesa. Cuando Nano me contó que él podría ser su medio hermano, se
lo comenté. Vivían frente a mi casa, una hermosa familia...
CAROLINA:
El mundo es un pañuelo...
AITANA:
Es cierto, uno nunca sabe cómo te lía a alguien más... Me llama la atención que
no te lo dijera (Sirven el café) Lo que me sorprendió más fue saber que él y el
tanque eran amigos...
CAROLINA:
¿El tanque?
AITANA:
Gabriel Tausch, el mejor amigo de Nano. Carolina, ¿te pasa algo? Creí que
sabías todo esto, hasta donde se, Emiliano te lo dijo, ¿no?
CAROLINA:
Si, pero no recordaba que le decían "Tanque"
AITANA:
Ah... (Vuelven a la sala) Gabriel era alto, grandote y boxeaba, a todos tumbaba
y por eso el apodo...
FRANCISCO:
(Bajaba a los saltos) ¡¡Y además, los noqueaba!! (Hace que boxea) Mi padrino
era un gigante
CAROLINA:
(Sonríe) Algo intuí cuando lo conocí...
FRANCISCO:
¿Tú conociste a mi padrino, Caro?
CAROLINA:
Si, fue una noche a cenar a la casa
FRANCISCO:
¿Por qué?
EMILIANO:
(Llegando) ¿Por qué, qué?
CAROLINA:
Porque era amigo de mi marido...
EMILIANO:
¿Quién?
AITANA:
Gabriel
EMILIANO:
Ah, claro...
FRANCISCO:
¿Tú eres la esposa de ese señor alto y grandote? ¿Cómo era que se llamaba?
Agustín... No...
CAROLINA:
(Sonríe) Augusto y si, era su esposa...
FRANCISCO:
(Se le transforma la cara) ¡¡No, no!! Tienes que irte del mundo, Caro, te van a
lastimar...
EMILIANO:
¡Tranquilo, llanero!
FRANCISCO:
(Los recuerdos se le vinieron encima) No, papi, llévatela a otro lado, ¡¡¡le
van a hacer daño!!! (Se echa a llorar)
CAROLINA:
(Se acerca al niño) Ya, Fran, ¿por qué dices eso?
AITANA:
(Lo abraza) Hijo, respira y tranquilízate...
FRANCISCO:
(Mira a todos) Un día, hace mucho, mi padrino nos llevó a Costa y a mí al parque,
con tía Claudia y ella se llevó a cambiarlo porque se había ensuciado y ahí
llegó Augusto y me lo presentó
EMILIANO:
(Se acomoda pegado a su hijo) Relajado, Fran, tranquilo
FRANCISCO:
Ellos hablaban y se veían serios y entonces una gente se bajó de un auto. Mi
padrino me escondió, pero yo escuché lo que decían
CAROLINA:
¿Y qué decían?
FRANCISCO:
(Mira a Nano) Les apuntaron con pistolas y dijeron que si no se dejaban de
joder, iban a matar a sus esposas y a sus hijos...
EMILIANO:
(Se pone de pie, atando cabos) Eso fue una semana antes del accidente y claro,
¡por eso me dejó todo!
FRANCISCO:
Tienes que irte, Caro, te van a hacer daño
CAROLINA:
Tranquilo, Fran, no me van a hacer nada, no te preocupes, ¿si?
FRANCISCO:
(No se calmaba) No, no, vete, vete, ¡papi, llévatela!
EMILIANO:
(Vuelve con él y lo mira a los ojos) Te prometo que a nadie le va a pasar nada,
hijo, ¿confías en mí?
FRANCISCO:
Confío en ti...
CAROLINA:
No me va a pasar nada, Fran, tranquilo, esos hombres ya se olvidaron de mí,
tranquilo...
FRANCISCO:
(Se calma) ¿Me prometes que te vas a cuidar?
CAROLINA:
Te lo prometo por ti y por mis hijos...
FRANCISCO:
(La abraza) No quiero que te vayas como mis nonos y mi padrino
CAROLINA:
No me voy a ir, nunca, no te preocupes. Ahora no pienses en eso y concéntrate
en mimar a tu mamá...
FRANCISCO:
(Asiente) Está bien (se sienta en el regazo de Aitana)
EMILIANO:
Creo que debemos dejarlos a solas... (Se acerca a Fran) Con mi vida la cuido,
llanero, igual que a ti y que a mami, nunca lo olvides y relájate, ¿ok? Papá
está aquí
FRANCISCO:
Si, papi, te amo...
EMILIANO:
Y yo a ti, campeón, con toda el alma y...
FRANCISCO:
¡Y la vida! (Lo abraza)
EMILIANO:
Nada va a pasar... (Le da un besote) Por lo que sea me llaman, a cualquier hora
me vengo
CRISTÓBAL:
Claro, Emiliano...
CAROLINA:
Que estén bien...
AITANA:
(Los acompaña) Gracias por todo y yo te llamo, Nano...
EMILIANO:
Por favor... (Se saludan) Adiós (Se van al auto) Pobre llanero, Caro, mira lo
que vivió y yo ni enterado
CAROLINA:
No podías saberlo si no te lo cuenta...
EMILIANO:
(La mira) ¿Qué sentirías en mi lugar, amor?
CAROLINA:
Impotencia por no haberlo visto…
EMILIANO:
Exactamente eso es lo que siento... Vamos a la hacienda, mi amor, quiero saber
qué dice esa carta...
CAROLINA:
Ajá, vamos... (No dejaba de mirar por la ventanilla del carro)
EMILIANO:
¿Qué pasa?
CAROLINA:
Nada, sólo estoy pensando en lo que dijo tu hijo...
EMILIANO:
(Detiene el auto) Mírame...
CAROLINA:
(Lo hace) ¿Qué?
EMILIANO:
Les daremos justicia y todos estaremos en paz, te lo juro
CAROLINA:
Eso espero, es lo menos que se merecen Augusto y Gabriel...
EMILIANO:
(La besa) Y tú, los indios, Claudia y Constantino, la familia del Tanque. (Otro
beso, pero la siente lejana) ¿Qué más sucede?
CAROLINA:
Nada...
EMILIANO:
¿Segura?
CAROLINA:
Si, vamos a la hacienda...
EMILIANO:
Está bien (No dice nada más y arranca)
CAROLINA:
¿Dónde quieres que leamos la carta?
EMILIANO:
Da igual
CAROLINA:
Está bien, entonces la leemos en el despacho...
EMILIANO:
Bueno
CAROLINA:
(Unas horas más tarde, llegan a la hacienda, Carolina se baja y va a buscar la
carta, una vez que la tiene, va al despacho) ¿Listo?
EMILIANO:
Si...
CAROLINA:
(Le da la carta) Léela tú, por favor...
EMILIANO:
(La agarra y se sientan) A ver... "Pampa mía, amor de mi vida, sabiendo lo
que significa que tengas esta carta en tus manos, no se cómo empezar a
escribirla. Si estás leyendo estas líneas, es porque ya no estoy contigo y mis miedos
más profundos se volvieron una realidad. Perdón, amor, no pude hacer las cosas
bien y me sacaron del camino antes de poder protegerte. Hay muchas cosas que
tienes que saber, pero ya será el momento de eso. Quiero decirte que te amo,
que desde que te vi en la empresa de tu papá, fuiste mi dueña, la única en mi
vida y quisiera que esto no estuviera pasando. Te amo, Caro, siempre te voy a
amar y esta carta, es mi manera de asegurarme que lo que me pasó a mí, no te
pase a ti ni a mis hijos. Hay una caja de seguridad en el banco sudamericano.
Está a nombre de Jano y Lucía. La única persona que puede acceder a eso, eres
tú y ahí encontrarás lo que necesitas.
Carolina,
perdóname por faltarte, no quiero hacerlo, pero cuando veas lo que hay en esa
caja, vas a entender por qué no pude salir de esto a tiempo. NUNCA DEJÉ DE
AMARTE Y DESDE DONDE ESTÉ, TE VOY A CUIDAR"...

Hijoleee esa carta me encantooo muy sentidas palabras me gusto el cap :D
ResponderBorrarMuy emotivo, Rebe, tal cual!
BorrarWowwww!!!! Qué tendrá esa caja... pobresito Fran.
ResponderBorrarEspera y sabrás, jajaja
BorrarPobre Francisco lo que vio y escucho en casa de su padrino... porque no le abra dicho nada a su papá de esto antes.... Que abra en esa caja de seguridad que dejo Augusto?
ResponderBorrarPor miedo, probablemente
BorrarQ duro debe de ser para Pampa escuchar lo q dice esa carta :-(
ResponderBorrarPero q será lo q habrá en esa caja de seguridad ????
Lo que hay en esa caja de seguridad, detona la historia de una vez!
Borrar