martes, 10 de septiembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 063



Emiliano subió a Santiago al auto y llegó a Terranova. El vaquero que lo recibió en la entrada, quiso bajar a su patrón, pero Nano le explicó que lo había encontrado así en la carretera. Lo escoltaron hasta la casa principal, donde Agustina lo recibió con mucha amabilidad...

EMILIANO: Su hermano está malherido, señorita, debería checarlo un médico
AGUSTINA: No se preocupe, yo me encargo de eso, gracias por traerlo
EMILIANO: Por nada, no podía dejarlo ahí tirado... ¿Le molesta si espero aquí a que vengan a buscarme?
AGUSTINA: Claro que no me molesta, siéntese... ¿Quiere algo de tomar?
EMILIANO: Un poco de agua, por favor...
AGUSTINA: Ya mismo. Ruth, tráele un vaso de agua a nuestro invitado
RUTH: Si, señorita...
EMILIANO: Lamento ser yo quien le explique esto, pero a su hermano le dieron apenas un poco de lo que merecía...
AGUSTINA: Estoy totalmente de acuerdo con usted, es un imbécil, aunque sea mi hermano...
EMILIANO: ¿Cómo? ¿Usted sabe lo que hizo?
AGUSTINA: No, pero supongo que hizo una estupidez como siempre...
EMILIANO: Fue bastante más grave que una estupidez. Santiago intentó abusar de la doctora Celia, no se si la conoce y para variar, ella es la novia de Pablo Mouriño, su vecino y él fue quien lo puso como está (Ruth le da el vaso de agua) Gracias, bonita...
AGUSTINA: Cada día su idiotez es mayor, pero me va a escuchar... ¿Cómo está la doctora?
EMILIANO: Un poco golpeada, pero por suerte, nada que lamentar... Bueno, le agradezco su hospitalidad, pero es mejor que vaya a esperar afuera, las cosas entre los vaqueros de su hacienda y los de Santa Cecilia no están nada bien y prefiero evitar problemas. (Se levanta) Fue un gusto conocerla, señorita Terranova
AGUSTINA: Igualmente, pero llámeme Agustina
EMILIANO: (Le sonríe) Bueno, Agustina, yo soy Emiliano... Con permiso (Saluda) Adiós, Ruth
RUTH: Adiós, Nano, cuídate...
EMILIANO: Así lo haré... (Se va)
AGUSTINA: Este hombre es muy buen mozo…
RUTH: Señorita, no es que quiera meterme donde no me llaman, pero no ponga sus ojos en Nano, no le conviene
AGUSTINA: ¿Por qué no?
RUTH: Porque su corazón tiene dueña
AGUSTINA: ¿Ah, si?
RUTH: Si, eso me dijo Serafín. Ellos son muy amigos y aunque no se quién sea, según mi novio, Nano está enamoradísimo
AGUSTINA: Eso no quita que pueda admirar a ese hombre... (Sonríe)
CAROLINA: (Con el móvil) Amor, coge el teléfono...
EMILIANO: (Caminando hacia la entrada de Terranova) ¿Si, preciosa, qué pasó?
CAROLINA: ¿No han llegado por ti?
EMILIANO: No se, estoy yendo a ver si Diego llegó. ¿Estás bien?
CAROLINA: Si, pero te extraño
EMILIANO: Y yo a ti, quisiera poder llenarte de besos y apapachos donde fuera, a la vista de todos...
CAROLINA: Pronto, amor, pero aún no...
EMILIANO: Lo se, hermosa... (Ve a Diego) Ya vinieron por mí, en un ratito llego a la hacienda... Te amo
CAROLINA: Y yo. No te tardes, te mando besos...
EMILIANO: (Sonríe) ¿En dónde van esos besos?
CAROLINA: Donde quieras... Bueno, te dejo, tengo cosas que hacer, te amo (Cuelga)
EMILIANO: (Mira su celular) ¿Dónde quiera? Ya me los vas a dar, hermosa...

Pablo y Celia pasaron por Candela y de ahí, a casa de la médica.

PABLO: Coge todo lo que puedas, te vas a quedar en la hacienda, Celia, no te voy a dejar sola en este lugar
CELIA: Tu papá me ofreció eso mismo y no me quiero quedar sola aquí...
PABLO: Pues, lo dicho. Dame a la nena y tú junta lo que puedas. Si te falta algo, yo te lo compro y punto.
CELIA: No, no quiero que me compres nada (Se va a empacar lo necesario)
PABLO: (La sigue con Candela en brazos) Te lo compras tú, pues, la cosa es que te quedes en Santa Cecilia, mi amor, ahí nadie te va a dañar. No te enojes conmigo
CELIA: No me enojo (Un rato después, ya tenía todo listo) ¿Nos vamos?
PABLO: Si... (Van al carro, acomodan a la niña en su asiento y salen) Vas a ver que la vida en la hacienda te va a encantar.
CELIA: Espero que si (sonríe)
PABLO: Se que quieres ejercer, mi amor y lo vas a hacer, ese dispensario va a estar muy pronto, te lo prometo, pero no vuelvas a La Cruz, al menos hasta que ese idiota ya no sea un peligro
CELIA: Tengo pacientes que necesitan de mí, Pablo no puedo dejar de trabajar por ese desgraciado, no me voy a esconder
PABLO: Lo se, mi amor, pero me asusta que ande por ahí y que te agarre sola y te haga daño. (Golpea el volante) ¡Maldito infeliz, debí matarlo!
CELIA: No, no debes ensuciarte tus manos con ese tipejo y no me va a encontrar sola
PABLO: ¿Cómo sabes, eh? Mi hermana me había dicho que Santiago no era buena gente... (Detiene el carro) Déjame cuidarte, Celia, por favor
CELIA: Te dejo, pero no me voy a esconder, no quiero hacerlo, entiéndeme...
PABLO: (La besa despacito) Te entiendo, hermosa... (Le acaricia el labio lastimado) No me creo que... (Se enoja, pero contiene su coraje) Yo jamás te voy a poner una mano encima, excepto para darte amor, preciosa. (Otro beso) Alguna solución vamos a encontrar
CELIA: Una que nos beneficie a ambos
PABLO: Mi único interés es que tú y Cande estén a salvo y las voy a proteger a costa de lo que sea
CELIA: Lo se (lo besa) Y te lo agradezco con el alma…
PABLO: (Le sonríe) Te amo y ya no están solas, me tienen a mí y con mi vida defiendo la de ustedes dos... (Otro beso) Vamos, tu nueva casa te espera
CELIA: Eso está mejor...
CAROLINA: (En su despacho, miraba la caja) Ay, Tuto...
FELIPE: (Entra) Hija, el contador va a venir la semana que viene y necesita... ¿Qué es eso?
CAROLINA: Nada, papá, cosas mías (sonríe) ¿Qué necesita el contador?
FELIPE: Los libros de todo el año pasado, princesa, para corroborar cosas de los impuestos. ¿Los tienes a mano o hay que buscarlos?
CAROLINA: Los tengo todos a mano, no te preocupes, papá
FELIPE: En ese caso, no hay problema... (Se sienta) Dime una cosa, hija, ¿qué te pasa? ¿Qué decía la carta de Augusto? Desde que la leíste que estás mal y aunque le sonrías al mundo, sabes que tus ojos no pueden mentirme.
CAROLINA: Que me amaba y amaba a sus hijos...
FELIPE: (La mira) Hay algo que no entiendo, ¿de dónde sale esa carta? ¿A cuenta de qué te la dejó con sus padres? ¿Qué es lo que me ocultas, Carolina?
CAROLINA: Nada, papá, no me la dejó con sus padres, la tenía entre sus cosas de la oficina, mis suegros la encontraron y me la entregaron
FELIPE: Ah... No te creo nada, pero ya llegará el tiempo de saber qué sucede. Otra cosa, tu mamá y Germán llegan en la tarde, lo digo por lo tuyo con Emiliano. Si no quieres que Isabel se entere, intenta mantenerte lejitos de él, porque te alborotas cuando lo tienes cerca y se les nota A LOS DOS. A todo esto, ¿por qué lo quieren ocultar?
CAROLINA: Estás muy preguntón, papá, ve a decirle a Aurora que prepare el cuarto de Germán y déjame trabajar...
FELIPE: ¡Ja! Mira quién da órdenes aquí... (Se levanta) No sea tan mandona, señora, se va a arrugar antes de tiempo (Le besa la frente) Los niños se despertaron y me los llevo a La Cruz. Quieren comprarle cosas a "su nieto"...
JANO: (Entra sin golpear) ¡¡MAMIIIIIIIIIIII!! ¿Podemos ir con el nonito?
CAROLINA: Si, pero le hacen caso en todo
JANO: (La besa por todo el rostro) ¡¡Siii!! Además, me va a comprar lo que yo le pida por mi cumpleaños
FELIPE: Y si, ya que no puedo quedarme para pasar ese día contigo, campeón, te voy a dar gusto en lo que quieras
LUCÍA: ¡¡Quiere un perro!!
FELIPE: Pues, un perro tendrá (sonríe)
JANO: ¡¡BIEEEEEEEN!! (Jala a su hermana) ¡¡Vamos, Lu!!
LUCÍA: (Saluda a Caro) Hasta luego, mami, te amo
JANO: Y yo, ¡VAMOS!
CAROLINA: Y yo los amo a ustedes, compórtense (Sonríe viendo como los niños y su padre salen)

8 comentarios:

  1. Wow q ternura ojala no le pase nada a pablo y celia y q keden juntos a pesar de todo ja

    ResponderBorrar
  2. Awwww que tierno este Pablo como cuida a Celia y a Candela... definitivamente esta loco de amor... ese Jano es un chiste jaja

    ResponderBorrar
  3. Así de descomplicado como Felipe yo quiero un papa :-)

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Felipe no es tan descomplicado, nomás que ya sabe que a sus hijos no los va a controlar y se resignó, jajajajjaa

      Borrar