martes, 10 de septiembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 064




En la casa de huéspedes, Alma ayudaba a Celia. Lo sucedido había hecho que la menor de los Mouriño empatizara más con la doctora, aunque aún tenía sus resquemores con respecto a ella

ALMA: Mira, cuñada, Caro me dio esa cuna para la pequeña, pero quizás duerma en una camita. Si es así, la de Lucía está guardada.
CELIA: No, aún duerme en una cuna (Sonríe) Gracias...
ALMA: De nada, la cuestión aquí es que estén cómodas y que tú pases el mal trago. En esta hacienda, todos las van a cuidar.
PABLO: Gracias, casi melli (Le besa la frente) Eres una hermana modelo
ALMA: ¡Lo mismo le dices a Carolina, tonto!
PABLO: No es cierto...
ALMA: Si que lo es, bobito, a las dos nos dices las mismas cosas...
PABLO: No digas eso, Celia va a pensar que soy un casanova...
ALMA: ¡Lo eres! Aunque ahora estés retirado y te hayan cazado, jajajaja (Mira a Candela que dormía en su cochecito) De verdad que es hermosa, muy bella (Se toca el vientre)
PABLO: (Le toca la pancita a su hermana) Tu hije también va a ser preciose (Sonríe)
CELIA: ¿Hije? ¿Preciose?
ALMA: Es que como no sabemos qué es todavía, le decimos HIJE, jajajaja, o sobrine, niete, ahijade y así, jajajaja
HORACIO: (Entrando) Mi amor, te llama tu papá, dice que ya se van al pueblo, que si los acompañas o no.
ALMA: Dile que si, quiero comprar unas cosas... Cuñada, te dejo en tu casa. Adiós, menso (Le da un sape y sale junto a su esposo)
PABLO: (Sobándose la cabeza) Mi casi melli me golpea...
CELIA: Pero se nota que es de cariño (Lo besa) Voy a seguir acomodando lo que queda...
PABLO: Te ayudo, mi amor, pero antes, dejemos a esta princesita en su cuarto, así no trabajamos sobre ella, ¿no?
CELIA: Vamos...
PABLO: (La llevan a la alcoba y la ponen en la cunita) Es un angelito, no da nada de trabajo
CELIA: En eso tuve mucha suerte (Sonríe mirando a su hija)
PABLO: Y mi suerte es haberte conocido, Celia...
CELIA: Y la mía, mi amor (lo abraza)
PABLO: Ordenemos, preciosa, porque vamos a terminar en la cama del cuarto de al lado
CELIA: Vamos a ordenar (Le da un beso y sale de la recámara de la niña)
EMILIANO: (En la puerta de la casa grande) Gracias por ir por mí, Diego, por favor dile a Efraín, Chava y Alfonso, que el potrero es prioridad. Que ellos se aboquen a eso, de las tablillas me encargo yo
DIEGO: Ahora se lo digo, Nano, no te preocupes (Se va)
EMILIANO: (Entra a la casa) ¿Caro? ¿Dónde estás?
AURORA: Está en el despacho, Nano
EMILIANO: Gracias, muñecota... (Va y golpea la puerta) ¿Caro? ¿Se puede?
CAROLINA: Pasa… (Estaba rodeada de libros de contabilidad)
EMILIANO: ¡Estás hasta el cuello, amor! (Corre los libros y le da un besote)
CAROLINA: Es que la próxima semana viene el contable...
EMILIANO: Para eso faltan muchos días, relájate un poco... (Otro beso) Ahora si, dime qué hay en la caja, por favor
CAROLINA: Míralo por ti mismo...
EMILIANO: (Comienza a revisar el contenido) Una carta para los niños... (Había fotos) Dios, Caro, son Terranova y el otro, Parravicini (Sigue mirando) Estos son estados de cuenta de la asociación y... (Ve algo que parecía escondido) ¿Y este disco?
CAROLINA: No se, no lo he visto...
EMILIANO: (Lo toma y algo le llama la atención) Es imposible...
CAROLINA: ¿Qué pasa?
EMILIANO: (Le muestra la fecha escrita) ¿Te das cuenta?
CAROLINA: ¿De qué?
EMILIANO: Mi amor, la fecha, mírala. Es de tres meses después de la muerte de Augusto y Gabriel
CAROLINA: ¿Cómo puede ser?
EMILIANO: No tengo idea... ¿Lo vemos?
CAROLINA: Dame que lo pongo en mi notebook...

Emiliano le entrega el disco a Caro y lo ponen a reproducir. Aquellas imágenes les helaron la sangre. Eran del accidente provocado, como si Augusto hubiera tenido una cámara escondida entre su ropa. Y además de lo crudo del asesinato en si, gracias a esa cámara, se podía ver con nitidez a la persona que chocó el auto, causando la tragedia...

EMILIANO: (Llorando su rabia a la par de Carolina) Ese es Basualdo...
CAROLINA: ¡¡Hijo de la gran puta!! (Se levantó de la silla) Ese hijo de perra fue el responsable...
EMILIANO: No, él sólo fue la mano ejecutora, un peón, la orden se la dio su amo, su jefe... (Intenta recomponer su cabeza) ¿Quién pudo haberte dejado esto? ¿Cómo llega a esta caja?
CAROLINA: Hay alguien más en este asunto y está vivo...
EMILIANO: Y ese alguien está de tu lado, mi amor, de nuestro lado...
CAROLINA: ¿Pero quién?
EMILIANO: Eso si que no lo se, habrá que intentar averiguarlo. Tenemos que hacer copia de todo esto y llevárselo mañana a Estieben
CAROLINA: Para mañana es tarde, vamos a ponernos a ello, lo primero es hacer copia de este video...
EMILIANO: (Da un puñetazo a la pared, lastimándose la mano) ¡¡Malditos hijos de puta!!
CAROLINA: No, lo mejor es curarte tu mano antes de nada (Lo mira a los ojos) Ahora no sirve el enojo, sólo sirve la astucia y somos más astutos que ellos (Lo besa) Empecemos con todo...
EMILIANO: Astutos, si...
CAROLINA: ¿Qué pasa?
EMILIANO: Lo mismo que a ti me pasa, pero tú eres más centrada que yo
CAROLINA: No es eso, es que me cansé de llorar y de no hacer nada, ahora no voy a perder el tiempo llorando, ni enojándome, todo ese tiempo lo ocuparé en descubrir a esos desgraciados y mandarlos a donde se merecen (Lo mira) ¡¡Al infierno!!
EMILIANO: ¿Ves? Eres más centrada que yo, si por mí fuera, iría y los mataría...
CAROLINA: (Se pone frente a él y le pasa las manos por el cuello) Pero no lo vas a hacer y me vas a ayudar con todo esto, para hacerlo lo mejor que podamos (Lo besa) Da igual quién sea más centrado en este tema, el caso es descubrir toda esta mierda para poder ser felices por completo...
EMILIANO: (Otro beso) Tienes razón, ellos merecen descansar en paz y nosotros ser felices juntos, mi amor... (Se abrazan)

Candela despertó tranquila, pero balbuceando mucho, como divertida. Como Celia se estaba bañando, Pablo la alzó y la pequeña se quedó muy tranquila, mirándolo...

PABLO: Eres hermosa, Cande, ¿lo sabías? ¿No? Pues, lo eres... (Le sonríe) Yo nunca pensé en tener hijos, pero si con tu mami todo sale como espero, te prometo ser alguien que te cuide, te ame y te proteja, aunque no sea tu papá (Le besa la frente)
CELIA: ¿Conquistando a mi hija a mis espaldas?
PABLO: (Sin mirarla) ¡Nos cacharon, bella!
CELIA: (Sonríe) ¿Hace mucho que despertó?
PABLO: No creo, la escuché hace unos momentos y llorar, no lloró... (Le da un beso) ¿Puedo llevarla a la casa grande?
CELIA: Claro, yo voy a vestirme y después los alcanzo...
PABLO: Te esperamos... (Otro beso y se va con la pequeña)
ALMA: (Los vio acercándose a la casa) ¿Qué hace esa princesita, eh? ¿Le das lata a este soquete, preciosa?
PABLO: Para nada, no es como tú
ALMA: ¿Yo te doy lata, tarugo?
PABLO: A veces si, taruga (Le da un beso en la frente a su hermana)
ISABEL: (Apareciendo junto a Germán) ¡Pablo Felipe! No me digas que esa es tu hija y que no nos lo habías dicho...
PABLO: No, mamá, es la hija de mi novia, pero pronto será mía... (Sonríe)
GERMÁN: (Ayudaba a bajar del carro a su esposa) ¿Novia, Pablo?
ALMA: ¿Ustedes no llegaban más tarde?
ISABEL: Si, pero Violeta se desocupó antes de tiempo... (Observa a la pequeña) Es preciosa esta niña (Le da un sape a su hijo) ¿Por qué no me dijiste que tenías novia, niño?
PABLO: Porque es reciente, mamita linda (le da un beso a su mamá) Además ya lo sabes, ¿no? Después te la presento
ALMA: (Se apura por abrazar a Germán y a Violeta) ¡¡HOLAAAA!!
VIOLETA: ¡Cuñaditaaa! (Sonríen y se apapachan)
ALMA: ¿Cómo te encuentras? (Le toca la barriga)
VIOLETA: Bien, pero esta mocosa se cree que mi vientre es una disco, ¡no para de moverse!
PABLO: (Se acerca a ellos) Eso es porque sus padres eran muy parranderos...
GERMÁN: Eso es cierto...
CAROLINA: (Salía con Nano) ¿Mamá?
ISABEL: Hijita (sonríe y va a abrazarla)
CAROLINA: (Se aferra con fuerza) Hola, mami...
ALMA: (Los veía afectados) ¿Pasó algo?
PABLO: Si, muchachos, tienen unas caras terribles...
CAROLINA: No, no pasó nada (Sonríe) Sólo extrañaba a mi mamá...
PABLO: ¿Emiliano también la extrañaba mucho?
ALMA: (De todos, era la única que sabía la verdad acerca de Nano y Tuto, así que quiso ayudar) Ese seguro chilla por su hijo
EMILIANO: Es que nos pusimos a hablar de algunas cosas y terminamos recordando a Augusto y a mi papá
ALMA: Ahhh, claro, se emocionaron...
CAROLINA: Si, pero ya está, ya pasó
GERMÁN: (La alza) ¡¡Deja la lloradera, niñaaa!!
ALMA: Una más de las bendiciones de mi embarazo es que este cavernícola no me hace eso

8 comentarios: