Una vez que la madre y el hermano de Emiliano entraron
a la casa grande, se dirigieron al comedor y allí se hicieron las
presentaciones formales. Los tres niños, enloquecidos por las visitas y la
fiestita de Jano, acaparaban toda la conversación, que giró en torno al
cumpleañero, su hermana, Francisco, los perritos, sus caballos y “el nieto” que
venía en camino. Después del almuerzo, Carolina y Nano los llevaron a que
duerman un poco, más que nada a Jano, porque ese niño sin su siesta, se iba a
quedar dormido en plena fiesta. Pablo y Celia llevaron a Norma, Oscar y Vanesa
hasta donde se iba a levantar el dispensario y les fueron contando cuál era el
propósito del mismo. Alma y Horacio se retiraron a descansar un poco también y Serena,
junto a sus hijos y a Pampa, se alojaron en el jardín, a tomar algo fresco y
conversar. Donny observaba a su hermano, buscando la excusa ideal para
apartarlo y poder contarle lo que había sucedido, la verdadera razón por la
cual decidió reinstalarse en su tierra natal.
DONATO: Hermanito, ¿podemos hablar un momento a solas?
(Mira a las mujeres) No me pongan esas caras, que son asuntos del negocio
familiar y quisiera conversarlo ahora, para no tener que lidiar con eso más
tarde.
EMILIANO: Tiene razón. (Besa a Caro) Enseguida
regreso, mi amor.
SERENA: No demoren mucho…
CAROLINA: (Otro beso a Nano) Yo entretengo a tu mamá,
precioso, hablen tranquilos
DONATO: Mira que mamá da mucha lata, Carolina,
jajajaja
EMILIANO: No la espantes, Donny (Más besos) Te amo
CAROLINA: Y yo a ti, vayan… (Los hombres se alejan)
SERENA: (Le sonríe a Carolina) Hacía mucho tiempo que
no veía a mi bebé tan feliz, me parece que voy a adorarte…
CAROLINA: Su hijo llegó para salvarme la vida, señora,
lo mínimo que puedo hacer, es darle felicidad…
DONATO: Nano, hay algo que tienes que saber, se trata
de lo que nos contó papá
EMILIANO: ¿Qué?
DONATO: No hay modo en que Augusto sea nuestro medio
hermano
EMILIANO: ¿Por qué tan seguro?
DONATO: ¿Recuerdas que me llevé todas sus cosas del
despacho de casa?
EMILIANO: Ajá…
DONATO: Bueno, entre todo lo que allí había, encontré
una especie de diario personal y por lo que papá escribió ahí, no coinciden los
tiempos para nada.
EMILIANO: No te entiendo
DONATO: Te explico. Cuando papá se reencontró con esa
mujer, ella le dijo que no estaba segura de si ese bebé que había tenido era de
él, pero mandé a investigar a esa señora y si ella hubiera quedado embarazada
de Don Aldo, Augusto hubiera sido seis meses mayor de lo que era
EMILIANO: Me haces bolas, Donny, habla claro
DONATO: Es muy difícil de decir, Nano, estoy tratando
de encontrar la forma de no hacerlo tan chocante.
EMILIANO: ¿Difícil por qué? ¿Quién era esa mujer?
DONATO: A ver, espera. Déjame ir por partes. Esa mujer
dio a luz casi un año después de haber terminado su relación con papá, los
tiempos no coinciden, ese hijo no era nuestro hermano
EMILIANO: ¿Y por qué le hizo creer a papá que si?
DONATO: Eso si no lo se, pero podemos sacarnos la duda
EMILIANO: Bueno, ya, dime quién demonios es
DONATO: El problema aquí es que la señora, está más
cerca de lo que crees, Nano y tiene mucho que ver con tu novia y con todo lo
que pasó con Gabriel y el mismo Augusto, pero eso no es todo
EMILIANO: Me estás enloqueciendo, Donato, dilo de una
vez…
Aunque su novio y su cuñado se encontraban a
considerable distancia, Carolina pudo darse cuenta que Emiliano estaba haciendo
un gesto de tremenda incredulidad. Estaba nervioso, alterado y hasta parecía
molesto, pero no con Donato, sino con lo que le decía. Serena, muerta de calor
e ignorando lo que sus hijos conversaban, se excusó.
SERENA: Preciosa, disculpa, ¿dónde podría refrescarme
y descansar un momento?
CAROLINA: En la casa, señora, por supuesto, aguarde un
minuto, por favor.
SERENA: Claro, gracias
CAROLINA: Ya vuelvo (Entró a la casa y regresó con
María) Señora Serena, María la va a acompañar a su alcoba. Allí podrá darse un
baño y dormir o lo que necesite.
SERENA: ¡Uf! Mil gracias, no se cómo aguantan el calor
aquí
CAROLINA: La costumbre.
SERENA: Dile a mis bebés, por favor
CAROLINA: Por supuesto, vaya tranquila
SERENA: Eres un amor, muñeca, con permiso
CAROLINA: Propio… (Serena y María se retiran y ella va
en busca de su novio)
EMILIANO: ¡Eso no puede ser, Donny!
CAROLINA: ¿Qué pasa, amor?
DONATO: ¿Mi mamá?
CAROLINA: Fue a refrescarse y a descansar un poco.
(Mira a Nano) ¿Me vas a decir qué tienes?
DONATO: Díselo, Emiliano, era su esposo…
EMILIANO: Lo se, lo se… (Se le notaba muy perturbado)
CAROLINA: ¿Es sobre Augusto?
DONATO: Carolina, yo se que no nos conocemos, pero se
también que mi hermano te explicó todo lo que yo estuve haciendo durante este
tiempo
CAROLINA: (Asiente) ¿Te refieres a investigar a la
mujer con la que se enredó su papá? ¿Ya sabes quién era?
DONATO: Si, encontré un viejo diario y ahí la nombra
en varias ocasiones.
EMILIANO: Augusto no era mi hermano, el ADN no va a
hacer falta
CAROLINA: ¿Cómo sabes?
DONATO: Al saber quién era la mujer, la investigué y
la fecha de nacimiento de Augusto, difiere en un año a la relación que tuvieron
con papá
CAROLINA: ¿No pudieron tener un último reencuentro?
DONATO: No, apenas mis padres se reconciliaron, se
fueron de México y al volver, mamá ya estaba embarazada de Nano
CAROLINA: Claro, no hay cómo, pero si eso fue así,
¿qué buscaba la señora esta al querer que tu papá pensara que si era su hijo?
DONATO: No tenemos idea
EMILIANO: Pero podemos preguntarle…
CAROLINA: ¿Si? ¿Quién es la señora, pues?
EMILIANO: Mi amor, tienes que tomar esto con mucha
calma… (Le toma las manos) Los verdaderos padres de Augusto, son…
CAROLINA: Me estás espantando, Emiliano, ya dilo
EMILIANO: (Respira profundamente) Ernesto y Greta de
Terranova…
CAROLINA: (Hace un paso para atrás) ¿Qué? No, mi amor,
¡eso no puede ser!
DONATO: (La ataja) No hay dudas, Carolina, pero eso no
es todo, hay un detalle más
CAROLINA: ¿Más? Me están diciendo que a mi esposo lo
mató su propio hermano, Donato, ¿qué más puede haber?
DONATO: (Estaba al tanto de todo, Nano le informaba de
cada detalle) Lo se, bonita, pero tienes que escuchar toda la historia
EMILIANO: (La abraza) Caro, por favor, tranquila…
CAROLINA: (Respira profundamente) Ya, pues, digan lo
que sea…
DONATO: El parto de Augusto fue múltiple
CAROLINA: ¿Múltiple?
DONATO: Fueron gemelos
CAROLINA: ¿Cómo sabes tanto?
DONATO: Contraté a un investigador de los mejores que
existen, aunque él no pudo averiguar qué fue de ese otro niño, no hay duda que
eran dos
CAROLINA: Esto es una locura, no tiene ni pies ni
cabeza
DONATO: Entiendo tu desconcierto, hasta a mí me
perturba todo esto y eso que ni me toca…
EMILIANO: Ahora lo que tenemos que hacer es pensar
fríamente, con astucia
CAROLINA: ¡Santiago Terranova es tío de mis hijos,
Emiliano, no me pidas eso!
EMILIANO: Lo siento, amor, de verdad, comprendo lo
mucho que eso te afecta
CAROLINA: ¿Lo comprendes? ¿Puedes entender lo que
significa que por las venas de mis hijos corra la misma sangre que la de ese
asesino?
EMILIANO: Caro, por favor…
CAROLINA: ¡Nada! (Da media vuelta y se va)
EMILIANO: ¡Amor, espera! (Se vuelve a su hermano) Voy
con ella, Donny
DONATO: Claro, claro, no te preocupes…
EMILIANO: (Corre y la alcanza cerca de las cuadras)
Ey, amor, párale un segundo
CAROLINA: (Lloraba de rabia) ¡No puedo, no me entra en
la cabeza!
EMILIANO: Ya lo se, pero poniéndote así, no ganas nada
CAROLINA: Mis hijos son familia de Terranova,
Emiliano, ¿cómo quieres que me calme?
EMILIANO: No, preciosa, tus hijos son tu familia y
eran la de Augusto… (La abraza y ella se deja) Él y tú los concibieron con un
amor inmenso y su padre los amó más que a su vida, eso es lo único que debe
importarte. Lucía y Jano son de ustedes dos, de nadie más. Mírame…
CAROLINA: (Lo hace) ¿Qué?
EMILIANO: La sangre es un vínculo, es cierto, pero la
familia se construye y se mantiene por amor, Carolina, no pierdas la
perspectiva de eso.
CAROLINA: No puedo pensar en nada ahora, estoy muy
impresionada
EMILIANO: Pensaba esperar a que pase la fiesta del
indio para contarte, debí hacerlo
CAROLINA: No, amor, hiciste bien en contarme y tengo
que ponerme entera.
EMILIANO: Eso, cielo (La besa suavecito) Aquí estoy yo
y si necesitas explotar, me buscas y hablamos. (Le seca las lágrimas y le besa
los ojos) Ahora hay que pensar en celebrar a tu hijo y mañana, será otro día
CAROLINA: (Sonríe) Gracias por no mentirme, Nano, por
tratarme como tu igual
EMILIANO: Es que eres mi igual y para lograr justicia
y poder ser felices, nosotros dos tenemos que ser uno mismo y no mentirnos, ni
ocultarnos nada
CAROLINA: Nada, mi amor
EMILIANO: Eso, preciosa, ánimo…
CAROLINA: Vamos a dormir un poco, me hace falta
EMILIANO: (Mira la hora) El resto de los invitados
llega en tres horas más o menos, así que si, a la camita y despejar esa mente
un rato
CAROLINA: (Lo besa) ¿Duermes conmigo?
EMILIANO: ¡Obviamente! Ya me hice adicto a eso
CAROLINA: ¡Bobo!
EMILIANO: Te amo
CAROLINA: Y yo a ti…

Uhhhh esto si que es FUERTE....Terranova hermano de Augusto y Guillermo
ResponderBorrarHasta para mí fue fuerte escribirlo... ¡Ponele!
BorrarQqqqqq esto no me lo esperaba ....
ResponderBorrarMaru tus capítulos siempre me sorprenden :-)
✌✌✌✌✌✌✌✌✌✌✌
Hubo algunas pistas, eh, jajajaja, debieron prestar más atención!!!
BorrarJajajajajajajjajajajaja hijolee sorpresivo pero ya me lo imaginaba jajjajaja excelenteee :D
ResponderBorrarBien, Rebe!!
Borrarcon razon la mancha de candela igual a la de lucia¡
ResponderBorrarExacto!!!
BorrarAhora si .que empieza lo mas bueno. Eso creo. Santiago asesino a su propio hermano y ahora caigo encuenta lo de las mancha de los niños.
ResponderBorrarJajajajjajajaja!! Distraida!!!!
BorrarWow! ¡Que cosas! La quijada me llegó al piso.
ResponderBorrarEhhh, lo de la quijada llegando al piso, TAMBIÉN LO VOY A USAR!!!!
BorrarJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
BorrarEs en serio, jajaja
Borrar