A
causa del gran calor que golpeaba aquella región durante la tarde, la fiesta de
cumpleaños de Jano, se hacía a última hora de la misma y duraba hasta la noche.
Los amiguitos de la escuela, varios de los padres de estos, Germán y Violeta,
llegaron a tiempo de disfrutar plenamente. Por otro lado, en el DF, Dora y su
mamá terminaban de preparar la mesa, mientras José y Leo, conversaban en la
sala de la casa matrimonial.
JOSÉ:
Pues, es una casa enorme para un hombre solo
LEONARDO:
Lo se, lo he padecido, pero esta casa perteneció a mi bisabuelo, a mi abuelo y
a papá. Ahora es mía y de mi hermana y por eso no la vendí. Es una casa hermosa
y espero que podamos llenarla de niños muy pronto, suegro, así el amor que nos
tenemos con su hija, correrá por todo este lugar, llenándolo de alegría
JOSÉ:
Tenía mis dudas contigo…
LEONARDO:
¿Ya no las tiene?
JOSÉ:
No hay cómo, Leonardo, te casaste como Dios manda y mi hija está feliz. Siempre
me hablaba de ti como su jefe y que la tratabas muy bien. Además, ella tenía
sus vacaciones, su buen sueldo y de eso no tengo quejas. Disculpa si fui
grosero contigo antes
LEONARDO:
No se preocupe, comprendo que no hicimos las cosas del todo bien. Sin embargo,
a partir de ahora, las haremos como deben ser hechas y su hija es mi tesoro.
JOSÉ:
No la lastimes
LEONARDO:
No lo haré
JOSÉ:
¿Y de dónde sale esto de la política?
LEONARDO:
Mi empresa se dedica a los medios de comunicación y por lo mismo, siempre hemos
tenido cercanía con ese ambiente y hace unos días, otro empresario del medio,
me propuso ser sponsor de un potencial candidato. Hoy fuimos con Dora a ver de
qué se trataba y resultó ser que lo que quería esa gente, era que yo lo fuera
JOSÉ:
¿Y a ti te gusta la política?
LEONARDO:
La verdad es que soy un apasionado. Mi padre fue diputado y tuvo una gran
carrera. Algo de eso se me pegó, pero nunca pensé en dedicarme de lleno, es un
mundo muy complicado y yo soy un tipo simple
JOSÉ:
¿Y a qué se debe tu cambio de postura?
LEONARDO:
A su hija, ella me dijo que podía hacerlo y si mi mujer me tiene esa fe, al
menos tengo que intentarlo, por Dora.
JOSÉ:
¿Tanto así la amas?
LEONARDO:
Amarla es poco, suegro, mi esposa es mi razón de ser, el motor de mi vida y lo
es desde hace mucho tiempo, sólo que en el pasado, no me animaba a declararle
mis sentimientos
JOSÉ:
(Asiente) Pues, ¿qué te digo? Si es lo que quieres y ustedes están de acuerdo,
no tengo nada que objetar
LEONARDO:
Muchas gracias
JOSÉ:
¿Así que quieres muchos hijos?
LEONARDO:
Los que Dios nos mande, suegro
JOSÉ:
Así me gusta, tuve una sola hija, pero quiero muchos nietos
LEONARDO:
Y los tendrá… ¿Le ofrezco una bebida?
JOSÉ:
¿Tienes tequila?
LEONARDO:
Claro… (Busca todo y sirve para ambos) ¡Salud!
JOSÉ:
Salud, pues…
LEONARDO:
(Sonríe y piensa: “A este ya me lo gané”) Mmmm, lo que sea que estén cocinando
nuestras dueñas, huele delicioso
JOSÉ:
Berta es una experta cocinera y Dorita le heredó la buena mano
LEONARDO:
Se nota en el aire, jajajaja
JOSÉ:
Hace unos años pusimos un pequeño restaurante en el pueblo y al principio
andaba muy bien, pero luego, con todo el tema del turismo y los locales
lujosos, tuvimos que cerrar
LEONARDO:
¿Si? No lo sabía y si lo desean, los puedo ayudar a hacer un nuevo intento
JOSÉ:
¿Cómo?
LEONARDO:
Tendríamos que sentarnos los cuatro y planearlo bien, pero si mi suegra tiene
el talento y ustedes dos ponen el trabajo, yo pongo el dinero y a ver cómo nos
va
JOSÉ:
Es arriesgado eso
LEONARDO:
Señor, ustedes son los padres de mi esposa y si no me arriesgo por mi familia,
¿por quién lo voy a hacer? De todas maneras, en otro momento nos sentamos todos
juntos y lo hablamos como corresponde
JOSÉ:
¿Lo dices en serio?
LEONARDO:
¡Por supuesto! Además, si eso resulta bien, será algo que quedará para los
hijos que vengan, así que vale la pena arriesgarse y como dice el dicho, “el
que no arriesga, no gana”… (Sirve otro trago) ¡Salud por eso también!
Santiago
llevaba varios días de juerga y de la mano de su jefe, lo que le daba una
sensación de serenidad y seguridad que lo tranquilizaba en demasía. De todos
modos, la distancia con Celia y Candela, no lo dejaba en paz. Él amaba a su
hija, quizás esa pequeña era el único verdadero amor en su vida y a su esposa,
también la amaba, aunque separarse de ella, no era inconcebible, ya que a causa
de su propósito, muchas veces eso les había sucedido y siempre terminaban
regresando. El sonido de su celular, lo distrajo de sus pensamientos, pero le
dio alegría.
SANTIAGO:
¡¡Guapa, por fin me llamas!!
CELIA:
(Estaba alejada del tumulto, de gente, detrás de la casa grande, apostada
contra un árbol enorme) Lo siento, precioso, pero no he tenido ni un segundo a
solas y no podemos correr riesgos, ¿Cómo estás?
SANTIAGO: Bien, pero te extraño y a Candela más que a nadie.
SANTIAGO: Bien, pero te extraño y a Candela más que a nadie.
CELIA:
El lunes podremos vernos, pero no en tu casa. Te voy a mandar un mail
explicándote cómo, dónde y a qué hora. Pasaremos toda la tarde juntos los tres,
mi amor.
SANTIAGO: ¡Gracias, hermosa! Me hacen mucha falta
SANTIAGO: ¡Gracias, hermosa! Me hacen mucha falta
CELIA:
Te escucho tranquilo y eso me alegra
SANTIAGO: Es que todo el plan está muy bien encaminado y estos días he estado codo a codo con Parravicini. Dijo que si esto sale bien, podré vender Terranova y sabes que eso significa nuestra libertad definitiva
SANTIAGO: Es que todo el plan está muy bien encaminado y estos días he estado codo a codo con Parravicini. Dijo que si esto sale bien, podré vender Terranova y sabes que eso significa nuestra libertad definitiva
CELIA:
(Un par de meses atrás, esa idea le hubiera hecho sentir la mayor de las
felicidades, pero ahora no pasaba eso, al contrario. Sin embargo, tenía que
disimular) ¡Por fin, amor!
SANTIAGO: Nos vamos a ir a Australia, como siempre soñaste y allí, por fin, podremos ser lo que realmente somos.
SANTIAGO: Nos vamos a ir a Australia, como siempre soñaste y allí, por fin, podremos ser lo que realmente somos.
CELIA:
Cuento las horas, Santi
SANTIAGO: ¿Ya se te pasó el enojo?
SANTIAGO: ¿Ya se te pasó el enojo?
CELIA:
Si, pero tendrás que hacer muchos méritos para que te perdone
SANTIAGO: Haré lo que me pidas y más
SANTIAGO: Haré lo que me pidas y más
CELIA:
Tengo que dejarte, me están buscando. Revisa tu mail en la mañana y a la tarde,
estaremos juntos.
SANTIAGO: Así será, cuídate. Adiós
SANTIAGO: Así será, cuídate. Adiós
CELIA:
(Pretende que sigue hablando, para que Pablo escuche) Si, si, no te preocupes.
El lunes te veo. Estella, por favor. Así lo haremos, si, si. Pásame la
dirección y ahí te veo (Pablo le sonríe) Ajá, ajá, si se dónde queda. Llevo a
Candela, por supuesto. Bueno, no hay problema. Nos vemos el lunes, linda,
adiós. (Corta)
PABLO: (La besa) ¿Qué pasó?
PABLO: (La besa) ¿Qué pasó?
CELIA:
Una amiga de la universidad. Se está separando y quiere verme
PABLO: Qué mal por ella
PABLO: Qué mal por ella
CELIA:
Una pena (Beso)
PABLO: ¿Vas a ir?
PABLO: ¿Vas a ir?
CELIA:
Claro, Pablo, no puedo dejarla sola.
PABLO: Si quieres, te llevo.
PABLO: Si quieres, te llevo.
CELIA:
Es un tema delicado, mi amor, preferiría ir sola. Además tiene un niño de la
edad de Cande, así que me iré con ella
PABLO: Entonces, lleva mi carro, ¿si?
PABLO: Entonces, lleva mi carro, ¿si?
CELIA:
Eso si que lo acepto
PABLO: (Besote cachondo) Mmmm… ¿Sabes qué? Cande se durmió… (La toquetea)
PABLO: (Besote cachondo) Mmmm… ¿Sabes qué? Cande se durmió… (La toquetea)
CELIA:
Mi hija es muy lista (Le agarra el miembro por encima del pantalón) Llevo rato
queriendo contigo
PABLO: Estoy en las mismas (Se baja la cremallera) Es todo tuyo…
PABLO: Estoy en las mismas (Se baja la cremallera) Es todo tuyo…
CELIA:
(Sonríe) Estás durito
PABLO: Apenas me tocas y eso pasa… (La besa)
PABLO: Apenas me tocas y eso pasa… (La besa)
CELIA:
(Mueve su mano reiteradamente) Me parece perfecto…
PABLO: Perfecta tú
PABLO: Perfecta tú
CELIA:
(Más besos) ¿Si?
PABLO: (Le sube la falda y le aprieta las nalgas, metiendo sus dedos por todos lados) Te voy a ultrajar…
PABLO: (Le sube la falda y le aprieta las nalgas, metiendo sus dedos por todos lados) Te voy a ultrajar…
CELIA:
Estoy esperando que lo hagas…
PABLO: (La pone contra el árbol, de espaldas) Se acabó la espera (Le separa los glúteos, corre las pantys y la penetra con fuerza)
PABLO: (La pone contra el árbol, de espaldas) Se acabó la espera (Le separa los glúteos, corre las pantys y la penetra con fuerza)
CELIA:
(Gime) Oh, si, así…
Volviendo
al DF, la velada en casa de Leonardo iba perfecta, ya habían comido y ahora
bebían brandy en la sala, pero la forma tan descarada que Jerónimo tenía de
mirar a Dora, estaba impacientando al anfitrión
LEONARDO:
Jerónimo, acompáñame, por favor
JERÓNIMO:
Claro (Ambos salen al jardín trasero y Leo lo empuja) ¿Qué te pasa, loco de
mierda?
LEONARDO:
Me pasa que o te ubicas, o te ubico a puñetazos, idiota, ¡deja de estar mirando
a mi mujer!
JERÓNIMO: Calma, calma, es una tipita más, niño, parte del plan, ¿o no?
JERÓNIMO: Calma, calma, es una tipita más, niño, parte del plan, ¿o no?
LEONARDO:
(Lo coge de la solapa) Mira, estúpido, no es una tipa más, es mi esposa
JERÓNIMO: Siempre has entregado a tus mujeres, no veo por qué no puedes hacerlo con ella
JERÓNIMO: Siempre has entregado a tus mujeres, no veo por qué no puedes hacerlo con ella
LEONARDO:
No las entregué, idiota, sólo permití que si ellas querían, te las tiraras,
pero Dora no entra en el trato. Es intocable, ¿entendiste?
JERÓNIMO: Está demasiado buena, Leonardo, comparte un poco
JERÓNIMO: Está demasiado buena, Leonardo, comparte un poco
LEONARDO:
(Le da un golpe en la mandíbula) Me parece que se te olvida que aunque
pretendamos que el jefe eres tú, en realidad, quien manda aquí soy yo. Así que
o te comportas con mi esposa o te mato, ¡elige, cabrón!
JERÓNIMO: Bueno, bueno, tranquilo. No pensé que fuera tan en serio, Leito, ¿te enamoraste o qué?
JERÓNIMO: Bueno, bueno, tranquilo. No pensé que fuera tan en serio, Leito, ¿te enamoraste o qué?
LEONARDO:
No seas más imbécil de lo que eres, ¿puede ser? Dora es pieza fundamental para
que nuestro plan funcione y así como yo no voy a andar con otras para no
arriesgarme a perderla, ella es sagrada para todos, ¿entendiste o no?
JERÓNIMO: (Se levanta y se limpia el labio) Entendí, pues…
JERÓNIMO: (Se levanta y se limpia el labio) Entendí, pues…
DORA:
(Saliendo) ¿Qué pasa aquí?
LEONARDO: Pasa que el señor tropezó y se lastimó
JERÓNIMO: Pero no es nada grave, señora, con permiso (Vuelve a entrar)
LEONARDO: Pasa que el señor tropezó y se lastimó
JERÓNIMO: Pero no es nada grave, señora, con permiso (Vuelve a entrar)
LEONARDO:
¡Idiota!
DORA: ¿Me vas a decir la verdad?
DORA: ¿Me vas a decir la verdad?
LEONARDO:
¡Claro que si! Le di un puñetazo por descarado y tú, ¡tápate! Estás vestida
como una loquita, Dora, ¡por Dios!
DORA: ¡Ey, ahí le paras! Estoy bien vestida y si te pones celoso por estupideces de otros, ¡no la tomes conmigo! (Entra también)
DORA: ¡Ey, ahí le paras! Estoy bien vestida y si te pones celoso por estupideces de otros, ¡no la tomes conmigo! (Entra también)
LEONARDO:
(Se lamenta) Soy un tarado…

Jajajajajjajajaja super estupendo capitulo !! Me encantooo
ResponderBorrarMe alegro!!!
BorrarJajajajaja Leonardo celoso? jajaja muy bien por Dora que se sabe defender de su marido...
ResponderBorrarJajajajja, no se si celoso sea la palabra, pero si, bien por Dora!!!
BorrarQue asqueroso hasta comparte a las mujeres. Ajj!
ResponderBorrarBastante putrefacto lo del tipejo!!!
BorrarJajajajjaja le hirvio la sangre al fuluno ese... si que esta enamorado de Dora... bien Dora date tu lugar...
ResponderBorrarQuién está enamorado de Dora???
Borrar