jueves, 19 de septiembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 078





Pablo tenía a Celia atrapada entre su cuerpo y el árbol y la penetraba como toro embravecido, desbocado, alterado. Una vez y otra más, entraba en ella y ambos gemían con fuerza, amparados por la noche y por la música a alto volumen que se escuchaba desde el centro de la fiesta. Poco antes de acabar, ella lo detuvo

PABLO: ¿Qué pasa?
CELIA: Shhhh, cállate (Lo tira al suelo y se le sube encima) Ahora te ultrajo yo a ti
PABLO: (Le agarra las pompas) Si, anda, por favor
CELIA: (Toma el pene de Pablo y lo hace entrar de nuevo) Mmm, ay, si, así (Se mueve frenéticamente)
PABLO: Más, más, dame duro, mamasita…
CELIA: (Se apoya en el abdomen de él y mueve sólo sus caderas) Estoy a un momento de llegar
PABLO: (Sale de ella y la pone abajo) Ahora vas a ver…

A raíz del altercado y para evitar suspicacias de parte de los suegros de Leonardo, Jerónimo y el resto de los hombres, se retiraron de la casa. José y Berta, acostumbrados a acostarse temprano, aprovecharon para irse a la alcoba que ocupaban, en el primer piso y en el extremo opuesto a donde dormían los recién casados, en el piso superior. Leonardo lo dispuso de ese modo, para evitar que ellos pudieran llegar a escuchar cómo hacían el amor, ya que era bastante sonoro. Al verse a solas con Dora, Leo quiso arreglar su falta. La siguió a la cocina.

LEONARDO: (Ella ni lo miraba, de hecho, lo ignoraba) Ya, mi amor, perdóname, estaba enojado y dije puras estupideces
DORA: Se perfectamente que dijiste puras estupideces, las escuché
LEONARDO: Me sacó de mi eje que el tipo ese te mirara así
DORA: ¿Y es mi culpa?
LEONARDO: No
DORA: Pero la cogiste conmigo igual, Leonardo y me trataste como una loquita
LEONARDO: Fue un arrebato de enojo, nada más
DORA: (Lo mira) Procura que tus arrebatos, sean con quien corresponda
LEONARDO: Lo siento
DORA: Mira, Leonardo, yo no se qué te piensas, pero ya no soy tu empleada, soy tu esposa y tengo mi carácter. No pienso permitir que nadie, ni siquiera tú me falte al respeto
LEONARDO: Me doy cuenta
DORA: Si te casaste conmigo pensando que iba a ser una mujer sumisa y obediente, te equivocaste, porque no lo soy
LEONARDO: No pretendo que lo seas, no me casé pensando eso
DORA: Espero que no me estés mintiendo, porque estás muy a tiempo de arrepentirte y cortar todo aquí
LEONARDO: (La agarra de la cintura) ¿Estás loca? Cortar no es una alternativa, no para mí. Ya te tuve y no podría vivir sin ti
DORA: Entonces, mídete y que no se repita eso… (Se va)
LEONARDO: (Se queda mirando hasta que Dora sale de la cocina y sonríe) Hermosa, inteligente, caliente como brasa y encima, con  personalidad… ¡Esta mujer definitivamente es el mejor de mis negocios! (Sube a su alcoba) ¿Estás en el baño?
DORA: Si
LEONARDO: ¿Me perdonas?
DORA: Tal vez
LEONARDO: Déjame entrar
DORA: No
LEONARDO: ¿Por qué?
DORA: Porque estoy preparándome para dormir
LEONARDO: Permíteme lograr tu perdón
DORA: Permíteme terminar de arreglarme
LEONARDO: ¡Está bien! (Se molesta y se acuesta así nomás, sobre el cobertor de la cama)
DORA: (Sale) ¿Qué? ¿Ahora te enojaste tú?
LEONARDO: Pues, si, al final, no puedo cometer ni un error que ya me crucificas
DORA: No te crucifiqué
LEONARDO: Eso parece
DORA: Parece mal
LEONARDO: Ya, amor, me puse celoso y nunca había tenido celos de nadie. Perdóname
DORA: (Lo mira) A ver, Leo, yo no tengo la culpa si ese u otro tipo me mira. Me vestí así para ti, no para él y no voy a andar toda andrajosa para evitar que te enceles
LEONARDO: Lo entiendo
DORA: Yo sólo te amo a ti y mi cuerpo es solamente tuyo
LEONARDO: Perdón, mi amor, se todo eso, pero de verdad que me sacó de quicio la situación y la manejé mal
DORA: (Se abre la bata apenas) Muy mal…
LEONARDO: (Le mira los senos) Pésimo…
DORA: ¿Te gusta lo que ves?
LEONARDO: Me fascina…
DORA: (Se quita la bata, quedando en ropa interior y se sube sobre él, quedando con los pechos a la altura de la entrepierna de su marido y los apoya ahí deliberadamente) ¿Te fascina?
LEONARDO: (Sentía como su erección comenzaba a dolerle) Me pierden esos dos…
DORA: (Le baja la cremallera y lo libera) Me doy cuenta… (Coge el miembro erecto y lo lame suavemente)
LEONARDO: Uhh, si…
DORA: (Se desprende el sujetador) ¿Quieres hacerlo aquí? Como en esa película que vimos
LEONARDO: Lo deseo locamente
DORA: (Coloca el pene entre sus senos y los mueve arriba y abajo con velocidad) Estás enceguecido, Leo
LEONARDO: Sigue, por Dios, no pares… (Se agarraba de la cobija para contenerse)
DORA: Shhhhh… (Se detiene y le saca la corbata)
LEONARDO: ¿Qué haces?
DORA: Tomar el mando, ya va siendo hora… (Le ata las manos al respaldar de la cama)
LEONARDO: Me gusta, me gusta
DORA: Más te va a gustar esto (Vuelve a la entrepierna y lo que antes hacía con los pechos, lo empieza a hacer con la boca)
LEONARDO: Aprendes rápido, oh, oh, voy a acabar ya…
DORA: (Para) Mmm… (Se baja las pantys y se sienta sobre él, dándole la espalda) Se lo mucho que disfrutas esta vista
LEONARDO: Anda, hermosa, hazlo, me estás matando
DORA: (Toma velocidad) Si, si, así, eso…
LEONARDO: Ah, ah, más rápido, Dora, quiero terminar, me duele
DORA: (Vuelve a detenerse) ¿Te duele mucho?
LEONARDO: (Estaba a punto de suplicar) Ajá…
DORA: ¿Dónde quieres acabar?
LEONARDO: Adentro
DORA: (Le desata las manos) Te toca a ti
LEONARDO: (La hace sentarse a horcajadas, aferrándola a él) Te amo, hermosa, perdóname
DORA: Ya te perdoné
LEONARDO: Gracias…
DORA: Deja eso y llévame al cielo de una vez, que a mí también me duele
LEONARDO: (Se mueve con potencia y el orgasmo les llega a la par) Eres muy buena aprendiz
DORA: Tengo al mejor de los maestros y tengo que aprovecharlo
LEONARDO: (Beso) Vamos a la tina, quiero que nos bañemos juntos
DORA: (Se levanta y lo jala) Acepto…

Pasaron un par de días y Carolina seguía angustiada por lo que supo sobre Augusto. Desafortunadamente, eso sólo les indicaba de dónde provenía, pero no los ayudaba en la recaudación de pruebas. Si bien tenían material suficiente para encerrar a Santiago, no querían hacerlo aún, porque Parravicini no aparecía más que en algunas fotos y eso no probaba nada en su contra. Al ser el presidente de la Asociación de ganaderos, podía justificar sus encuentros con Terranova fácilmente y no querían ponerlo sobre aviso. Por más que Santiago declarara en su contra, las evidencias que tenían, no lo apuntaban directamente y cualquier abogado podía sacarlo del aprieto. Estieben también necesitaba tiempo, no solamente para que su amigo, el perito forense terminara con el dictamen del carro en el que Tuto y el Tanque habían muerto, sino para recibir los videos que Guillermo le había prometido. De cierta manera, aún tenían sus manos atadas y les tocaba seguir esperando.
De todas formas y mientras aguardaban que llegara el día de hacer justicia, Pampa, Nano, Donato y Alma, conversaban bastante del tema y todos concordaban en que Augusto no tenía nada en común con Santiago, físicamente hablando, claro está. Sus personalidades chocaban totalmente y eso era tan evidente que ninguno lo mencionaba. Pero el tema de las diferencias estéticas, los tenían elaborando puras hipótesis que por ahora, no podían comprobar

ALMA: ¿Y será hijo de Don Ernesto? Porque Agustina y el asqueroso de Santiago son iguales a él y ahora que se que Tuto era hijo de la señora Greta, me doy cuenta que si se parecía a ella
CAROLINA: ¿Tú crees que sea hijo de otro amante?
ALMA: Puede ser, ¿no?
DONATO: Igual, lo físico no es tan absoluto. Nuestros primos Pablo, Lucas y Marcos, son hijos de los mismos padres y no se parecen nada
EMILIANO: Es cierto, Pablo es rubiecito, de ojos claros y alto como mi tío. Marcos también es rubio, pero heredó la altura de mi tía y sus ojos son como los míos, más o menos y Lucas es trigueño, de cabello castaño oscuro y altura promedio, igual al abuelo Emiliano
CAROLINA: Muy parecido a ti, amor
ALMA: Más o menos, si
DONATO: ¿Ven? Y son hermanos, hermanos, al 100 %
EMILIANO: Lo que me da vueltas en la cabeza es lo del gemelo, ¿qué habrá pasado con ese niño?
DONATO: Eso mismo me preguntaba yo y se me ocurrió llamar a Cáceres (Los otros tres lo miran) El mismo investigador que dio con los padres biológicos de Augusto y pedirle que intente averiguar algo
EMILIANO: No es mala idea
CAROLINA: También me gustaría saber de él, pero no creo que sea momento
ALMA: ¿Por?
CAROLINA: Todo este asunto está conectado a gente muerta, a asesinos y delincuentes, Alma, ¿para qué lo vamos a involucrar? El tipo quizás ni sabe que fue adoptado o ve tú a saber qué clase de vida lleva. No, por el momento es mejor mantenerlo al margen y una vez que todo termine, si, trataremos de dar con él y contarle que tiene dos sobrinos y toda una familia. Bueno, no se, digo nomás
EMILIANO: Será como lo desees, mi amor. Primero terminemos con esto y después veremos qué hacer con el gemelo…
CAROLINA: No, no, definitivamente tenemos que encontrarlo. Ahora que lo pienso, si por obra de Dios alguno de estos desgraciados lo encuentra primero, pueden creer que es Augusto y hacerle daño, hay que prevenirlo
DONATO: Tienes razón, cuñada, ya mismo contacto al detective

Caro no dijo nada más, pero la idea que un hombre físicamente igual o muy parecido a Augusto existiera, la perturbaba profundamente. ¿Cómo sería ese hombre? ¿Quién sería?

10 comentarios:

  1. Se avecinan problemas acaso? Mmm nose excelente cap me encantooo

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    1. Es una novela mía, Rebe, siempre se avecinan problemas, jajajaja

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  2. Que caracter tiene Dora asi se hace para que a Leonardo le quede bien claro que a ella no la puede manejar a su antojo... Mmm sera que darán con Guillermo?... hay esto cada dia esta mas bueno

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  3. Dora quiere hacer todo lo que vio en la película, jajajajajaja.

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  4. Mmmmm acaso el gemelo de Tuto le movera el piso a Caro... empezarán los problemas con Nano???? Muy buena historia Maru. Como siempre

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