viernes, 20 de septiembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 079





Santiago miraba el reloj y se impacientaba porque Celia ya llevaba media hora de retraso. La esperaba en el lugar donde ella le indicara por mail, recogió las llaves en donde le dijeron que lo hiciera, pero su mujer no aparecía. En ese preciso momento, la puerta se abrió y el carrito con Candela, apareció.

SANTIAGO: (Sonriendo) ¿Quién está ahí? Si, mi princesita hermosa… (La alza y besa) Hola, hija… (Beso a su esposa) Hola, amor…
CELIA: Hola, precioso (Se abrazan) ¿Cómo estás?
SANTIAGO: Mal, loco, queriendo que terminemos con esto y poder irme con ustedes, empezar una vida nueva lejos de aquí
CELIA: Yo estoy igual, Santi (Otro beso) Pero tenemos que ser pacientes
SANTIAGO: Ya se, Celia, sólo es una expresión de deseo
CELIA: Te entiendo… (Se sientan) ¿Cómo va tu parte?
SANTIAGO: A pedir de boca, para el día en que lo necesitemos, tendremos todo
CELIA: Menos mal… (Le sonríe) Te extraño
SANTIAGO: Mi amor, no me da la cara para disculparme contigo. No se qué fue lo que me pasó y te prometo que jamás volverá a repetirse
CELIA: No te vuelvas loco, Santiago, los dos estábamos fuera de si y reaccionamos como nos salió. Dejemos eso atrás
SANTIAGO: Así será…
CELIA: Tu hija está a punto de hablar, ¡se la pasa balbuceando!
SANTIAGO: ¿Si? A ver, Cande, di “papá” (La niña gorgotea) ¿Todavía no, cierto?
CELIA: En cualquier momento se larga a hablar y ya nadie la va a detener, jajajaja
SANTIAGO: ¿Cómo están tus cosas?
CELIA: Mejor de lo que esperábamos. Ya estoy instalada en Santa Cecilia y en un par de días comienzan con la obra del dispensario
SANTIAGO: ¿Y con el Mouriño?
CELIA: No preguntes, la respuesta no te va a gustar
SANTIAGO: Está bien, entendí (Besote) Tengo ganas de ti, de tenerte
CELIA: Lo mismo siento yo y Candela se duerme en cualquier momento
SANTIAGO: ¿Hasta cuándo te quedas?
CELIA: Unas horas, pero te prometo dejarte cansado y feliz (Beso)
SANTIAGO: No lo dudo…

Desde que se apareciera por primera vez en el departamento de Estieben, Guillermo no había vuelto a ir, pero si se comunicaba por celular con el comisario. Desafortunadamente, estaba teniendo algunos problemas para rescatar los videos que incriminaban directamente a Parravicini y eso era lo que causaba su ausencia. De todas maneras, dos semanas después de haber visitado al policía, llegaba a su casa nuevamente, aunque con malas noticias.

ESTIEBEN: Pasa, Guillermo…
GUILLERMO: (Se sienta) No he podido dar con la contraseña, comisario, ni sabía que Augusto la había cambiado, lo siento
ESTIEBEN: No te preocupes, ya lograrás hacerlo. Lo importante es saber que eso está ahí y si llega a ser necesario, buscamos un hacker que te ayude
GUILLERMO: No es mala idea, pero quisiera seguir intentándolo yo y no incluir a nadie más en todo esto
ESTIEBEN: Pienso lo mismo. Ahora, hay una cosa que no entiendo.
GUILLERMO: Dígame
ESTIEBEN: ¿Cómo pudiste conseguir el otro video? El que le dejaste a Carolina en la caja de seguridad
GUILLERMO: No estaban en el mismo sitio. Ese último video se grabó directamente en mi computadora, en cambio los anteriores, se guardaron en una cuenta encriptada que habíamos abierto mi hermano y yo y era Augusto quien la manejaba. Yo editaba o limpiaba las imágenes, pero él las archivaba
ESTIEBEN: Ahhhh… Sigo impresionado con su parecido, eran dos gotas de agua
GUILLERMO: ¿Usted está impresionado? Yo ni siquiera puedo creer aún todo lo que ha pasado. Lo que si debo confesarle es que desde que lo conocí, muchas cosas que no comprendía de mi vida, cayeron en su lugar
ESTIEBEN: No entiendo
GUILLERMO: Eso que dicen de la conexión que tienen los gemelos, ¿escuchó hablar al respecto?
ESTIEBEN: (Asiente) Como que uno siente lo que le sucede al otro
GUILLERMO: Algo así. Toda mi vida tuve esa sensación que algo me faltaba. Incluso cuando conocí a mi esposa y nacieron mis hijos, por más que era muy feliz, esa especie de “ausencia”, me perseguía. Con Augusto en mi vida, aquello desapareció
ESTIEBEN: Claro…
GUILLERMO: ¿Usted no me cree del todo, verdad? Sigue pensando lo que no es
ESTIEBEN: Te investigué y tú no estás casado
GUILLERMO: No por la ley, pero si en mi corazón.
ESTIEBEN: ¿O sea que convives?
GUILLERMO: Exacto. He tenido la misma mujer toda mi vida, desde adolescente.
ESTIEBEN: Igual que Augusto
GUILLERMO: Si, eso fue algo que nos generó mucha complicidad. Sin saber que el otro existía, nos dimos cuenta que teníamos muchísimo en común y eso de creer en un mismo amor para toda la vida, era un punto de similitud absoluta. ¿Quiere ver a mi mujer y a mis hijos?
ESTIEBEN: Por favor
GUILLERMO: (Saca su billetera y le muestra varias fotografías) Ella se llama Marcela y mis hijos son Guillermito, de 8 años, Diego de 6 y la más pequeña tiene 4 años y se llama Fiorella…
ESTIEBEN: Tienes una familia hermosa. ¿Ellos saben la verdad?
GUILLERMO: Si, por supuesto, de hecho, mi papá me está ayudando con sus viejos contactos en México, aunque trato de no utilizarlos.
ESTIEBEN: Es bueno saber que los tienes, en caso que todo termine por desbarrancarse, contar con un contacto de esa relevancia, podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte
GUILLERMO: Lo se y por eso no me negué a aceptar la ayuda de papá
ESTIEBEN: ¿Cuándo vas a enfrentar a tu cuñada?
GUILLERMO: Cuando tenga esos videos
ESTIEBEN: Está bien, me parece justo
GUILLERMO: En fin, venía a dar la cara y a dejarle esto (le entrega una tarjeta) Es mi número de celular, pero es un teléfono protegido, así que sólo recibirá llamados de su celular.
ESTIEBEN: Sólo emergencias
GUILLERMO: Sólo usted, comisario, para lo que sea, pero únicamente usted.
ESTIEBEN: Comprendo…
GUILLERMO: Pues, eso es todo. Me retiro…

Unos cuantos días más tarde, Agustina y Bruno, con el apoyo de Ernesto, habían logrado levantar Terranova. La muchacha era muy inteligente, suspicaz, despierta y de su papá, heredó la pasión por ese mundo. Bruno la amaba en silencio, sabiendo que estaba a miles de millones de kilómetros de poder estar con ella. Sólo se dedicaba a asesorarla y a tratar de estar a la par. En ese momento, recorrían los linderos con Santa Cecilia, observando cómo se iban levantando los primeros cimientos del dispensario

BRUNO: ¡Mire la cantidad de albañiles que pusieron a trabajar, patrona!
AGUSTINA: El dispensario fue una idea brillante y cuanto antes esté listo, mejor
BRUNO: La verdad que si, mi hermana me cuenta de los apuros que pasan en el hospital de La Cruz y va a ser un alivio enorme contar con un puesto de salud para los trabajadores de las cuatro haciendas y sus familias
AGUSTINA: ¿Tu hermana?
BRUNO: Si, Julieta, ella es médica…
AGUSTINA: No sabía
BRUNO: ¡Uhh! Y es muy buena, una pediatra y vive en la ciudad, pero tres veces por semana se acerca a La Cruz y atiende ahí
AGUSTINA: Eso es vocación
BRUNO: Pues, si, Juli ama su profesión. (La mira) Es una apasionada, patrona, igual que usted con sus tierras.
AGUSTINA: (Sonríe) Es cierto… (Ven a Pablo) ¡Hola!
PABLO: (Se acerca con su caballo) Agustina, ¿cómo estás? Hola, Bruno…
BRUNO: Don Pablo, buen día…
AGUSTINA: ¿Cómo anda todo, Pablo?
PABLO: Muy bien, gracias
EMILIANO: (Llega de la mano de Lucía y Jano) Buen día…
AGUSTINA: ¿Ellos son tus hijos?
EMILIANO: Mis hijastros, jajajaja, mi hijo es aquel (le señala a Francisco que caminaba con Carolina) Este par de indios, son los descendientes de Caro…
AGUSTINA: ¿Lucía y Jano? ¡Están enormes!
JANO: ¡Hola! Yo ya tengo 7 años y soy un hombre
LUCÍA: Jajajaja, eres un enano salvaje, jajajaja
AGUSTINA: Están preciosos, niños… (Mira a Nano) ¿Entonces el rumor es cierto?
EMILIANO: ¿Cuál rumor?
AGUSTINA: Que Pampa y tú están en pareja
JANO: ¿Estar en pareja qué es?
EMILIANO: Ser novios, Janote
JANO: Pues, ¡¡¡SIIII!!! Nano es el novio de mi mami y es mi papá dos
AGUSTINA: ¿Eso te pone contento?
JANO: ¡Claro! Nano es el mejor del planeta
AGUSTINA: Eso si que lo creo. Bueno, Bruno y yo tenemos que irnos. Fue un gusto volver a verlos. Hasta luego
BRUNO: Adiós… (Se van)
PABLO: Alguien se fue con el corazón roto
LUCÍA: ¿Quién, tío?
PABLO: (Casi mete la pata) No se, mi vida, sólo hablo por hablar… Volvamos que Celia se tiene que ir al hospital…

12 comentarios:

  1. A quien cree que traicione Celia. A Pablo o a Santiago!...

    ResponderBorrar
  2. Jajajaja si que los hermosos gemelos Guillermo y Augusto tienen cosas en comun... Que bueno que Agustina se entero de la relacion de Nano y Caro asi no anda detras de Nano

    ResponderBorrar
  3. Jajajajajaja espero q sea a santiago jajajjaaja muy bueno eso jajaja

    ResponderBorrar