Santiago
había salido de su casa para comer con unos conocidos y de ahí, anduvo dando
vueltas, metiéndose a varias cantinas e incluso buscó una prostituta y se
revolcó con ella un rato. Los hombres de Parravicini lo seguían desde hacía más
de un mes, esperando el día de la ejecución y no le perdían pisada. Cuando su
jefe llamó para darles la indicación, la presa se encaminaba a su casa. A
sabiendas de cómo debían proceder, los tres hombres se adelantaron y prepararon
la emboscada. Completamente ignorante de lo que le iba a suceder, Santiago
llegó y se bajó del carro, para abrir la reja de entrada. Mientras marcaba la
clave en el tablero, sintió como algo frió se le apoyaba en la nuca.
LADRÓN
1: Quietito o te mueres
SANTIAGO:
¿Qué pasa?
LADRÓN
1: Dame todo lo que traigas encima
SANTIAGO:
Si, si, tranquilo
LADRÓN
1: Despacito y no te quieras hacer el pícaro que no estoy solo, eh
SANTIAGO:
(Le da su billetera, reloj y celular) Eso es todo lo que cargo
LADRÓN
1: Las llaves del carro
SANTIAGO:
Están puestas
LADRÓN
2: Es cierto, aquí están, vámonos
LADRÓN
1: Yo digo cuándo nos vamos
SANTIAGO:
No tengo nada más
LADRÓN
1: Tu casa es muy lujosa
SANTIAGO:
No te conviene entrar
LADRÓN
1: (Le da un golpe en la espalda) ¡Cállate!
LADRÓN
3: No hagas idioteces, ¡larguémonos!
SANTIAGO:
Escucha a tus amigos
LADRÓN
1: ¡Qué cierres el hocico!
El
tipo se movió y Santiago dio un paso hacia atrás, girándose y enfrentando al
supuesto asaltante. Este levantó el arma y gatilló sin dudarlo. El hijo mayor
de los Terranova, cayó sin vida al suelo, el disparo certero, le atravesó el
torso y a causa del silenciador, no hizo alboroto alguno. Los tres delincuentes
dejaron el carro y se fueron de allí, escondidos en el reparo de la oscura
noche.
La
noticia de la muerte de Santiago generó distintas reacciones. En sus padres,
más allá del enojo que tenían con él, provocó un dolor agudo, aplastante e
irreparable. En Agustina, un enorme pesar también, lógicamente y la muchacha,
además, sentía mucha frustración. Ella siempre había deseado tener una relación
diferente con su único hermano, una complicidad que jamás obtuvo, a causa del
carácter tan insoportable del ahora fallecido. En Santa Cecilia, lamentaron el
dolor de los vecinos, pero Santiago no tenía amigos en esa esa hacienda, aunque
para Augusto, que acababa de enterarse de lo que lo unía a esa familia, el
sentimiento fue de fracaso y de impotencia, hubiera querido que las cosas
fueran de otro modo.
Celia
lo supo mientras trabajaba en La Cruz y se metió al baño, llorando a mares. Era
cierto que ya no amaba a Santiago como hombre, su verdad era que estaba
enamorada de Pablo hasta la médula, pero Santi había sido la primera persona
que le había dado amor, que la había respetado y si le tenía un inmenso cariño.
También era el padre de Candela, había sido su amigo y amante, quien le
enseñara a respetarse a ella misma y a ganarse el respeto de los otros.
Santiago Terranova, con todo lo malo que tenía, con Celia se transformaba y le
daba sólo lo mejor de si mismo y la doctora, realmente sentía dolor por su
pérdida. Una enfermera fue a buscarla
ENFERMERA:
(Entra al baño) ¿Doctora Ruiz?
CELIA:
Aquí estoy
ENFERMERA: ¿Se siente bien?
ENFERMERA: ¿Se siente bien?
CELIA:
Creo que me bajó la presión
ENFERMERA: A ver, espere… (Sale y regresa con Julieta Medina Quirós)
ENFERMERA: A ver, espere… (Sale y regresa con Julieta Medina Quirós)
JULIETA:
(Abre la puerta del compartimento de Celia) Ey, bonita, ¿qué tienes? (La ve
pálida) Tráeme el tensiómetro… ¿Puedes ponerte de pie?
CELIA:
No siento las piernas…
JULIETA:
Bueno, Celia, tranquila, corazón… (La enfermera regresa) Ayúdame a llevarla a
una camilla (Lo hacen)
CELIA:
Todo me da vueltas
JULIETA: (La checa) La presión está bien… (Le toma el pulso) Estás acelerada, tienes que calmarte un poco… ¿Te dieron alguna mala noticia?
JULIETA: (La checa) La presión está bien… (Le toma el pulso) Estás acelerada, tienes que calmarte un poco… ¿Te dieron alguna mala noticia?
CELIA:
(Intenta serenarse) No…
JULIETA: Entonces ha de ser un golpe de calor, Celia, porque físicamente no tienes nada
JULIETA: Entonces ha de ser un golpe de calor, Celia, porque físicamente no tienes nada
CELIA:
Puede ser, hoy no se aguanta
JULIETA: Necesitas descansar un rato
JULIETA: Necesitas descansar un rato
CELIA:
Tengo pacientes
JULIETA:
Le decimos a alguien que te reemplace, no puedes atender así
ENFERMERA:
Es cierto, doctora (La llevan a la salita de descanso para los médicos)
CELIA:
Ya se me va a pasar
JULIETA: Pues, mientras eso sucede, aquí te quedas
JULIETA: Pues, mientras eso sucede, aquí te quedas
CELIA:
Está bien…
JULIETA: Quédate con ella, Tita, enseguida regreso (sale y busca al director) ¡Doctor Paves! Disculpe que lo moleste, pero Celia se descompuso y quisiera avisarle a su novio
JULIETA: Quédate con ella, Tita, enseguida regreso (sale y busca al director) ¡Doctor Paves! Disculpe que lo moleste, pero Celia se descompuso y quisiera avisarle a su novio
PAVES:
¿Qué le pasó?
JULIETA: No se, al parecer es un golpe de calor muy fuerte, pero está pálida, temblando y tiene el pulso acelerado
JULIETA: No se, al parecer es un golpe de calor muy fuerte, pero está pálida, temblando y tiene el pulso acelerado
PAVES:
Eso parece un estado de shock
JULIETA: Pienso lo mismo, pero dice que no ha recibido ninguna noticia que lo provoque
JULIETA: Pienso lo mismo, pero dice que no ha recibido ninguna noticia que lo provoque
PAVES:
¿Dónde está?
JULIETA: En el descanso
JULIETA: En el descanso
PAVES:
En mi agenda está el número de la hacienda Santa Cecilia, llama que yo voy a
verla
JULIETA:
(Lo hace) Hola, buenos días, hablo del hospital de La Cruz, soy la doctora
Julieta Medina Quirós
AUGUSTO:
Soy Augusto González Miño, ¿en qué le puedo ayudar?
JULIETA: Hola y disculpe que le hable con esta urgencia, señor González Miño, pero necesitaría hablar con Pablo Mouriño, ¿él se encuentra?
JULIETA: Hola y disculpe que le hable con esta urgencia, señor González Miño, pero necesitaría hablar con Pablo Mouriño, ¿él se encuentra?
AUGUSTO:
Si
JULIETA: Necesitaría que venga para el hospital, Celia no se siente bien
JULIETA: Necesitaría que venga para el hospital, Celia no se siente bien
AUGUSTO:
Yo le aviso, no se preocupe
JULIETA: Muchas gracias. Dígale que no es grave, pero que venga a buscarla
JULIETA: Muchas gracias. Dígale que no es grave, pero que venga a buscarla
AUGUSTO:
Así lo haré
JULIETA: Eso es todo, señor, disculpe la molestia y hasta luego
JULIETA: Eso es todo, señor, disculpe la molestia y hasta luego
AUGUSTO:
Hasta luego… (Corta)
Para
Emiliano, Donato y Estieben, la novedad no fue tan novedosa. Los tres creían
que había algo detrás de la muerte de Santiago. El comisario revisó el
expediente una y mil veces, pero nada indicaba lo contrario a lo que se decía:
“asalto a mano armada, seguido de muerte” y como Nano no hablaba con nadie,
estaba retraído del mundo, Héctor no contaba con su mejor hombre para sacar conclusiones
y leer entre líneas.
Después
de notificarle a Pablo lo sucedido, Augusto se fue a la hacienda Terranova. No
sabía qué lo llevaba a hacerlo, pero dentro de él, todo le gritaba que fuera.
Al llegar, Bruno lo recibió con agrado
BRUNO:
¡Señor Augusto! ¡Qué alegría que haya regresado!
AUGUSTO:
¿Bruno?
BRUNO:
El mismo
AUGUSTO:
¡Por Dios, estás muy cambiado!
BRUNO:
El trabajo duro
AUGUSTO:
(Se abrazan) ¿Cómo has estado? ¿Terminaste tu carrera?
BRUNO:
Hace como un mes di mi último examen y si, ya soy veterinario, pero aún no me
dan la matrícula
AUGUSTO:
¿Y eso?
BRUNO:
Trámites que son lentos
AUGUSTO:
¿Los Terranova están aquí?
BRUNO:
(Asiente) Sólo Agustina, los padres se fueron a la ciudad, ya sabe…
AUGUSTO:
¿Crees que pueda verla?
BRUNO:
Si, claro, venga conmigo
AUGUSTO:
Gracias…
Agustina
estaba sentada en la sala, con los ojos enrojecidos de tanto llorar y con una
tremenda angustia rebasándole el pecho
BRUNO:
(Entra) Patrona, tiene visitas
AGUSTINA:
¿Quién, Bruno?
BRUNO:
El señor González Miño
AGUSTINA:
¿Augusto?
BRUNO:
Si
AUGUSTO:
(Aparece) Si, soy yo, pequeña…
BRUNO:
Los dejo, con permiso
AUGUSTO:
(Se acerca a ella) Estás hecha toda una mujer, Agus… (La muchacha lo abraza)
AGUSTINA: No podía creerlo cuando me contaron, pero eres real
AGUSTINA: No podía creerlo cuando me contaron, pero eres real
AUGUSTO:
Lo soy… (Le limpia las lágrimas) Lamento lo que está pasando con tu familia
AGUSTINA:
Santiago era un imbécil y un déspota, pero era mi hermano mayor y yo lo amaba
AUGUSTO:
Entiendo, pequeña
AGUSTINA:
Gracias por venir, se que ustedes dos ni se hablaban
AUGUSTO:
No vine por él, sino por ti y por tus papás, a quienes aprecio de verdad
AGUSTINA:
Lo se y de nuevo, gracias
AUGUSTO:
Nada tienes que agradecerme, bonita…
Augusto
se quedó abrazando a esa muchacha a la que más de una vez le había enseñado
cosas de la hacienda y los animales. Agustina siempre había sido una apasionada
por ese mundo y ante la indiferencia con la que Santiago la trataba, durante su
adolescencia, terminaba siempre en Santa Cecilia, colaborando con Augusto y los
demás, aprendiendo de ellos e incluso a veces, de Carolina. Poco antes de la
“muerte de Augusto”, la muchacha se había ido al extranjero y a su regreso,
unos meses atrás, ya la vida había seguido su curso. Él, sabiendo que Agustina
era su hermana menor, la estrechó con más fuerza todavía, quedándose así
largamente.

Que mal termino Terranova que pena lo unico que consiguio fue su muerte...
ResponderBorrarPues, se cosecha lo que se siembra, Vicky y quien siembra vientos, cosecha tempestades....
BorrarMe alegra que hayan matado a Santiago pero a la vez me da cosita con los que sufren por su muerte... :I
ResponderBorrarNi hablar, la peor parte es que los que se quedan pagan los platos rotos, ¿no?
BorrarExacto!
BorrarEs que es así...
BorrarMuy buena historiaa solo espero q cesar no danhe a cande y celia o marina y pablo y q caro y nano se arreglen en proximos caps pero q no tarde muchoo jajajajaja
ResponderBorrarVeremos, veremos, después lo sabremos, jiijijijijijiji
BorrarQue fea muerte la de Santiago pero se lo merecia por Ezstupido... ojala que en el sig capitulo puedan hablar Nano y Carolina...
ResponderBorrarComo dije:
Borrarquien siembra vientos, cosecha tempestades
Porq no adjuntamos a Agustina y Augusto así caro queda con nano
ResponderBorrar❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Eso sería un incesto inmundo, Diana, Augusto y Agustina son hermanos
Borrarpor que son medios hermanos eso si seria feo , ademas Carolina se debe que dar con su esposo lo que le paso fue circunstacial y como dijo nano el sabe que ella se aferro a el por que augusto no estaba
ResponderBorrarYo no creo que Caro se haya aferrado a Nano, lo que siente es amor y uno bien real. El dilema de Pampa es no saber si Augusto está en su pasado o no.
Borrarque fianl el de santiago pero bueno, ojala caro ya vuelva con nano
ResponderBorrarVeremos qué sucede con eso!
BorrarQue angustia, que angustia! pero me guta!! xD Se ma hace mas interesante!!!
ResponderBorrarBuenisiimoooo!!! :D ;)
Masoquista, Ambar!!!
Borrarjajajajaja shiii, tantito!!
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