Pablo
compró un poco de carne y ensaladas y además, unos chocolates. Regresó
rápidamente y llamó a la puerta
PABLO:
Ya llegué, muñeca, ¿me abres?
CELIA:
(Sale rápidamente, vestida para matar) ¡Un segundo! (Se pone perfume entre los
senos y abre) Adelante...
PABLO:
Vamos a... (Se queda mirando como bobo)
CELIA:
(Sonríe) ¿A comer, precioso?
PABLO:
A comerte a ti... (La atrae con una mano y la besa intensamente)
CELIA:
(Cierra la puerta) Mmm... Era la idea...
PABLO:
Tengo que dejar esto en la cocina... (No dejaba de besarla y tocarla)
CELIA:
Ajá, ajá...
PABLO:
(Van hasta la cocina y dejan la comida en la mesada, luego él la desviste) Me
encanta tu cuerpo
CELIA:
Disfrútalo que es tuyo, de nadie más...
PABLO:
(La sube a la mesa, mete su mano bajo las bragas de ella y empieza a tocarla
mientras la besa) Eres exquisita, nena
CELIA:
(Gime) Tú eres un amante de otro planeta, Pablo (Le toma el rostro entre las
manos y lo mira fijamente) Pero eres más hombre que macho y eso me vuelve loca
y me excita más todavía
PABLO:
Demuéstramelo, preciosa (La besa intensamente y después le quita la ropa
interior)
CELIA:
(Lo aprisiona con las piernas y le saca el suéter y la playera) Adonis... (Le
besa el torso, mientras le abre los pantalones y toma el miembro de Pablo,
moviendo su mano con velocidad. Él gime) ¿Te gusta eso?
PABLO:
Me encanta, pero hazlo con la boca, me gusta más...
CELIA:
Y a mí me fascina comerte... (Lo suelta y lo empuja) Ese caballerito es
delicioso... (Lo pone contra la pared y baja sus labios, rodeando la zona)
PABLO:
(Gime) No me tortures....
CELIA:
(Lame cerca) Shhh...
PABLO:
(Vuelve a gemir y no aguanta más y la tumba en la mesa, apoderándose él de su
intimidad con la boca) Te voy a enloquecer, muñeca...
CELIA:
(Le agarra la cabeza, exigiendo más) ¡Si, así, síguele!
PABLO:
(Sigue metiendo la lengua hasta lugares inimaginables y jugando con su
clítoris, haciéndola gemir como una loca) Así me gusta verte, desbocada...
CELIA:
Deja el parloteo y continúa...
PABLO:
(Siguió hasta que la sintió explotar de placer, luego entró en ella con dureza,
comenzando a besar sus senos) Me encantas...
CELIA:
Espera, quiero comer yo, tramposo... (Lo mira) Te quiero...
PABLO:
Y yo a ti... (La besa intensamente)
CELIA:
Déjame saborearte como a los dos nos enloquece...
PABLO:
(Sale de ella sin dejar de besarla) Adelante...
CELIA:
Tan difícil de convencer que eres (Lo besa) Veamos... (Baja de a poco, besando
todo por el camino y al llegar al pene, lo toma entre sus manos y lame varias
veces hasta que, de repente, lo cubre por completo)
PABLO:
(Gime estrepitosamente) Eres la diosa del sexo, bella...
CELIA:
(Se detiene) Sólo me dejo inspirar (Retoma la tarea, ayudándose con las manos)
PABLO:
Sigue, no pares nunca
CELIA:
(Lo hace un poco más y para) Quiero que me hagas tuya (Se sube a la mesa,
abriéndose para él) Ahora mismo...
PABLO:
Tus deseos son órdenes (Entra en ella muy despacio)
CELIA:
(Sentir cada centímetro de ese miembro erecto y duro dentro de su ser, la hizo
jadear) Más...
PABLO:
(Le empieza a dar duro, muy duro) Oh, si, así (Sigue sin variar la intensidad,
ni la potencia de las embestidas) Me encanta hacértelo así...
Leonardo
Vilches cortó la comunicación con su jefe y sonrió. Se levantó de su sillón y
se sirvió un whisky. Su cabeza iba de viaje entre sus planes de apoderarse de
Terranova, dejar a Santiago tres metros bajo tierra y poseer a Marina
Cambaceres, o mejor dicho, a Celia Ruiz. Esa mujer lo tenía obsesionado, la
deseaba más que a nadie y ese deseo le generaba una fuerte erección, que al no
poder satisfacerla, le dolía. Dejó el trago a un lado y llamó a su sirvienta,
quien a partir de ese momento, pasaba a formar parte imprescindible de su nuevo
plan.
LEONARDO:
¡Dora!
DORA:
(Apareciendo) Dígame, señor
LEONARDO:
(La mira, era muy hermosa) ¿Terminó con los quehaceres de hoy?
DORA:
Si, señor
LEONARDO:
¿Qué te queda pendiente?
DORA:
Nada, pero si necesita que limpie algo más, dígamelo…
LEONARDO:
No, ve a cambiarte, te doy la noche y mañana libre, pero antes de irte, ven a
verme, por favor. Una cosa más, tráeme una botella de champagne y dos copas
DORA:
Como usted mande, señor, con permiso (se retira)
LEONARDO:
(La observa) Si que me vas a limpiar, Dorita y muy bien...
DORA:
(Se cambió y le llevó a su jefe el pedido) Señor, con permiso...
LEONARDO:
Gracias, toma asiento, quiero que hablemos un poco... (Coge la botella, la
descorcha y sirve ambas copas) ¿Te apetece un traguito?
DORA:
No, señor, muchas gracias...
LEONARDO:
Anda, acéptalo. He tenido un día muy productivo y quiero celebrarlo.
DORA:
No es apropiado, señor...
LEONARDO:
¿Por qué no?
DORA:
Sólo soy su empleada y me paga para limpiar, no para beber con el patrón...
LEONARDO:
Entonces, toma... (Le da dinero y bastante) Ahora te pago para que bebas
conmigo. Además, te estoy invitando yo y... (Mira alrededor) Vivo solo, tú eres
la única que me hace compañía...
DORA:
No puedo aceptar su dinero, señor, lo siento...
LEONARDO:
A ver, Dora, deja tanta formalidad. Yo soy el patrón, soy quien manda y te
ordeno que te relajes y bebas un trago. Anda, brinda por mi éxito, al fin que
es beneficioso para ti, porque si a mí me va bien en mi trabajo, tú tendrás un
aumento de sueldo y de prestaciones.
DORA:
(No estaba muy convencida, pero aceptó) Está bien, señor (coge la copa)
LEONARDO:
¡Eso! Al fin que mi progreso, será tu progreso también... (La mira, excitado)
Brindo por un futuro brillante...
DORA:
(Levanta su copa) Salud
LEONARDO:
(Beben y se acerca) ¿Tienes planes para tu noche libre?
DORA:
Quería ir a visitar a mis papás...
LEONARDO:
(Da un paso más hacia ella) ¿Viven lejos de aquí?
DORA:
En Oaxaca
LEONARDO:
No te preocupes, yo te llevo en mi avión privado (La toma de la cintura con una
mano y quedan cara a cara) Eres muy hermosa
DORA:
Gracias, señor...
LEONARDO:
No me agradezcas por ver lo que tengo delante de mis narices... Dime algo,
Dora, ¿no quieres dejar de ser una mucama y ser algo más?
DORA:
¿Algo más como qué, señor?
LEONARDO:
(Deja la copa de ambos a un lado) Mi asistente personal. Conoces mi rutina como
nadie y sabes cómo me gustan las cosas. Sería una oportunidad muy grande,
dejarías de estar aquí metida y vendrías conmigo a cada lugar al que tenga que
viajar... (Mete su mano por dentro de la falda)
DORA:
¿A cambio de qué? (Pone su mano parando la de su jefe)
LEONARDO:
(Sonríe) De nada, eso es puro trabajo y esto (Vuelve a manosear) Es algo que
quiero hacer desde que entraste a trabajar aquí, pero no quería ponerte en
aprietos
DORA:
Ahora lo está haciendo, señor...
LEONARDO:
Aún no hago nada... (Le besa el cuello) Se que lo deseas, te he visto
mirándome...
DORA:
Que lo mire es una cosa, señor, pero no aspiro a nada más...
LEONARDO:
(La toca más y su mano se inmiscuye en las pantys) Estás húmeda y yo estoy
duro...
DORA:
Lo se, pero no quiero ser una fulana...
LEONARDO:
No lo seas... (Se baja la cremallera y se acaricia solo) No es lo que
pretendo...
DORA:
Entonces, ¿qué es lo que pretende?
LEONARDO:
Tenerte y que me tengas, se mi novia, mi amante, mi mujer, Dora, de verdad lo
deseo y hace más de dos años que te tengo cerca y no hago nada. (Mete sus dedos
en la entrepierna de ella y con su mano libre, se sigue tocando)
DORA:
(Gime) ¿Lo dice en serio?
LEONARDO:
¿No te das cuenta de lo que siento? Me enamoré de ti, Dora, te amo...
DORA:
Oh, señor...
LEONARDO:
¿Recuerdas que cuando llegaste yo andaba de mujer en mujer? Pues, eso ya no
sucede, ¿verdad? Duermo solo cada noche aquí, pensando en que tú estás en tu
alcoba y muero por ir contigo... (Tocaba más potente) Se mía, hermosa, no te
vas a arrepentir, te prometo ser el mejor tipo del mundo...
DORA:
Lo creo... (Lo besa y lo que él hacía con su mano en su miembro, lo empezó a
hacer ella)
LEONARDO:
Mmmm... (Más besos) Ven aquí... (La lleva al sillón) Desde hoy tu vida va a
cambiar para bien, Dora, te daré todo lo bueno que la vida te negó... (Beso
intenso)
DORA:
Sólo lo quiero a usted...
LEONARDO:
No me trates de usted, preciosa... (Le saca la camisa) Hagamos el amor ya, no
aguanto un segundo más fuera de ti
DORA:
Hazme el amor...

Noooooooooo celia estara en aprietos si algo le pasa a santiago maldicion xq no matan a leonardo ojala y no le haga nada a celia me cae bien ajajjajaja
ResponderBorrarAhhh, mi mente retorcida... ¡JA!
BorrarQue no le hagan nada a Celia! tan bonita ella ahora que esta interesada en Pablo!! ay Ñiomioo!! *w*
ResponderBorrarTremenda historiiaa!!!! *Q*
¿Te cae bien Celia, Ámbar? Me sorprende, jajajaja
Borrarsiiii!! *w* Es que era mala pero ya no quiere ser asi!! Y ademas me encanta que Pablo la haya aceptado aunque Celia tenga a Candela!! :D
BorrarAhhhhhhhhhhh!!! Ok
BorrarHay ojala No le hagan nada a Celia... Justo ahora que esta con Pablo y me gusta de pareja..
ResponderBorrarcapitulo re HOT... Dos en uno jajaja
Uf, jajaajjaa
BorrarPablo y Celia se fueron al postre de una vez, jajajajaja, y QUE POSTRE! Con que Marina... xD. Leonardo si es asqueroso, ya engatusó a la pobre Dora.
ResponderBorrarObvio, JAJAJAJA
BorrarNo se q le vio Dora a Leonardo
ResponderBorrarporq yo me lo imagino con una cara de depravado.............
;-(
Tiempo al tiempo y lo sabrás!
BorrarHe regresado prometo ponerme al corriente, con los capítulos anteriores, muy buen capitulo...
ResponderBorrarBienvenida y gracias!
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