Horacio
y Diego vieron a Carolina acercarse a todo galope y apenas supieron lo que
sucedía, buscaron herramientas y salieron disparados para el lugar indicado.
Mientras tanto, Emiliano intentaba subir a Jano sobre el tronco estancado y
así, evitar que el pequeño tragara agua. Logró ubicarlo a una altura adecuada,
pero el pedazo de madera, comenzaba a ceder ante la fuerza del caudal. Nano ató
su mano a la del pequeño con el cinturón, asegurándose que en caso que el
tronco cediera del todo, no perdería a Jano. Sin embargo, sus fuerzas,
comenzaban a menguar y el agua estaba fría.
EMILIANO:
Aguanta, indio, ya nos vienen a sacar
JANO:
Te ves mal, Nano
EMILIANO:
Estoy bien, no te preocupes por eso
FRANCISCO:
(Escuchó a los hombres buscándolos y trató de verlos) ¡¡Aquí estamos!!
LUCÍA:
Ya llegaron, Jano, no te sueltes
JANO:
No lo hago
EMILIANO:
¿Ves, campeón? Ya casi…
JANO:
(Le agarró la mano bien fuerte) Te estás durmiendo, Nano
EMILIANO:
(La hipotermia lo estaba venciendo) No es eso, sólo estoy cansado, el agua pega
fuerte
JANO:
No te duermas
EMILIANO:
No lo haré
DIEGO:
(Entre él y Horacio, ataron la soga a un árbol y se tiró al agua, llegando
hasta Nano y Jano) Voy a atar este extremo ahí y podrán salir
EMILIANO:
¡Hazlo, anda!
CAROLINA:
¡Aguanten un poquito más!
DIEGO:
(Termina de asegurar la soga) Ya está
EMILIANO:
Lleva a Jano, yo los sigo…
DIEGO:
(Los desata y hace que el pequeño se aferre a él, como si lo tuviera a upa) No
vayas a soltarte, Jano
JANO:
Me agarro bien fuerte… (Mira a Nano) ¡¡No te duermas!! (Diego avanza)
EMILIANO:
(Se ata con el cinturón a la cuerda) No puedo más…
DIEGO:
(Ya casi llegaba a la orilla) Vamos, campeón, ya estás a salvo…
FRANCISCO:
(Se dio cuenta que su papá no aparecía, no se lo veía) ¡¡PAPÁAAAAA, NOOOOO!!
DIEGO:
(Deja a Jano) ¿¿NANOOOO??
HORACIO: (Se arroja y le saca el rostro del agua) ¡¡Diego, ayúdame, está desmayado!!
DIEGO: (Los alcanza) ¡Saquémoslo de aquí!
CAROLINA: Niños, no se muevan y cubran a Jano con esto (Les da unas mantas) Voy a ayudar a los muchachos
HORACIO: (Se arroja y le saca el rostro del agua) ¡¡Diego, ayúdame, está desmayado!!
DIEGO: (Los alcanza) ¡Saquémoslo de aquí!
CAROLINA: Niños, no se muevan y cubran a Jano con esto (Les da unas mantas) Voy a ayudar a los muchachos
LUCÍA:
Si, mami (Tapa a su hermanito y lo abraza)
CAROLINA:
(A mitad del trayecto, se une a los otros) ¡Vamos! (Se ubica a la altura de la
cabeza de Emiliano) Mi amor, aguanta un poco más, hermoso…
HORACIO:
Ya casi llegamos…
DIEGO:
¡Ahí vienen Chava y Lalo!
CHAVA: (Se mete y logran sacar a Emiliano) Ya estás a salvo, Nano, tranquilo
CHAVA: (Se mete y logran sacar a Emiliano) Ya estás a salvo, Nano, tranquilo
EMILIANO:
(Apenas reaccionando) ¿Los niños están bien?
FRANCISCO: Si, papi, estamos bien (Lo besa) No te mueras, papá, por favor…
EMILIANO: No me voy a morir, pero quiero dormir un poco, ¿si? No te preocupes…
FRANCISCO: Si, papi, estamos bien (Lo besa) No te mueras, papá, por favor…
EMILIANO: No me voy a morir, pero quiero dormir un poco, ¿si? No te preocupes…
HORACIO:
(Entendiendo que su amigo iba a volver a desmayarse) Niños, vayan con Chava a
los caballos, nosotros nos llevamos a Nano y a Jano a la casa
CAROLINA: Si, hagan caso, así nos ayudan
CHAVA: ¡Vamos, enanos, si nos apuramos, podremos hacerles una sopa y apapacharlos!
FRANCISCO: Te espero ahí, papá…
EMILIANO: Ve, hijo… (Le sonríe)
CAROLINA: Si, hagan caso, así nos ayudan
CHAVA: ¡Vamos, enanos, si nos apuramos, podremos hacerles una sopa y apapacharlos!
FRANCISCO: Te espero ahí, papá…
EMILIANO: Ve, hijo… (Le sonríe)
CAROLINA:
(Alza a Jano) Ya pasó todo, mi amor
JANO: Me tropecé, mami y rodé, yo no quise ir al río, sólo me enredé con la cuerda del traje de baño y me caí
CAROLINA: No te preocupes, ya pasó el susto, ahora vamos a darte un baño caliente
JANO: Me tropecé, mami y rodé, yo no quise ir al río, sólo me enredé con la cuerda del traje de baño y me caí
CAROLINA: No te preocupes, ya pasó el susto, ahora vamos a darte un baño caliente
JANO:
¿Nano está bien?
EMILIANO: Si, indio, sólo tengo sueño… (Mira a Caro y se desmaya)
EMILIANO: Si, indio, sólo tengo sueño… (Mira a Caro y se desmaya)
Celia
había regresado hacía una media hora y estaba en la casa grande con Candela y
Alma. Serafín entró a lo loco.
SERAFÍN: Patrona, pasó algo tremendo. A Jano y a Nano se los llevó el río
SERAFÍN: Patrona, pasó algo tremendo. A Jano y a Nano se los llevó el río
ALMA:
¿Qué, qué?
SERAFÍN: Doña Pampa vino por ayuda y ahí se fueron Horacio y Diego a ayudarlos.
SERAFÍN: Doña Pampa vino por ayuda y ahí se fueron Horacio y Diego a ayudarlos.
CELIA:
(Le da a la niña) Ten a Cande, yo voy a verlos…
LALO:
(Entra) ¡Serapio! Ya estamos aquí, hay que bajar a Nano que está desmayado
CELIA:
(Sale y ve a Jano) A ver, precioso… (Lo checa rápido) Hay que darle un baño
bien caliente
CAROLINA: Ya mismo lo hago, fíjate en Emiliano, por favor
CELIA: Llévalo a mi cabaña, Caro, ahí tengo las cosas del hospital y las que voy comprando para el dispensario
CAROLINA: Andando… (Se dirige hacia allí)
CAROLINA: Ya mismo lo hago, fíjate en Emiliano, por favor
CELIA: Llévalo a mi cabaña, Caro, ahí tengo las cosas del hospital y las que voy comprando para el dispensario
CAROLINA: Andando… (Se dirige hacia allí)
CELIA:
A Emiliano también, es evidente que tiene hipotermia y hay que ponerle suero y
darle calor.
HORACIO:
¡¡Vamos, muchachos, muévanse!!
PABLO: (Llegando de las caballerizas) ¿Qué pasó?
CELIA: Ayúdame, mi amor, en el camino te cuento…
PABLO: (Llegando de las caballerizas) ¿Qué pasó?
CELIA: Ayúdame, mi amor, en el camino te cuento…
FRANCISCO:
(Llegaba a caballo con Lalo y Lucía) ¿Y mi papá? ¿Dónde está?
CELIA: Ven, Francisco, te llevo con él
LUCÍA: ¿Y Jano?
PABLO: Vamos a verlos…
CELIA: Ven, Francisco, te llevo con él
LUCÍA: ¿Y Jano?
PABLO: Vamos a verlos…
Unas
horas después, Jano estaba repuesto del todo, sólo tenía un pequeño resfriado.
Emiliano, por otro lado, seguía inconsciente a causa del desgaste físico que le
causó resistirse al fuerte caudal de agua. Francisco y Carolina no se
despegaban de su lado y Lucía, tampoco. Ambos niños le sostenían las manos y
Pampa, con su hijo menor sentado en su regazo, le acariciaba el rostro.
JANO:
Pobre Nano, tenía mucho sueño
FRANCISCO:
Se aguantó todo como un gigante
LUCÍA:
Tu papá es un héroe, Fran
CAROLINA:
Ya se va a despertar, pequeños y van a poder decirle todo eso
JANO:
De verdad que fue sin querer, mami, yo me estaba cambiando y me enredé con el
traje de baño. Tropecé y me caí rodando. Perdón, Fran
FRANCISCO:
(Lo mira) No te pongas triste, Jano, mi papá va a estar muy bien
JANO:
No quiero hacer la fiesta de mi cumpleaños, mami, no si Nano sigue dormido
EMILIANO:
¿Con todo lo que esperaste esa fiesta? Para nada, no me la pierdo ni loco
FRANCISCO:
¡¡PAPI!! (Lo llena de besos) ¡Qué dormilón eres!
LUCÍA:
¿Cómo estás, Nano?
EMILIANO:
Bien, cansado, pero bien
JANO:
Fue mi culpa, perdóname
EMILIANO:
No me pidas perdón por algo que no fue adrede, indio… (Le da la mano) Me alegra
que estés a salvo
FRANCISCO:
Tú lo salvaste, papá, eres el mejor del mundo
LUCÍA:
¡SI! (Le da más besos)
EMILIANO:
Gracias por tanto apapacho, pero ahora tienen que ir a la cama y descansar,
mañana hay fiesta y tienen que estar preparados
CELIA:
(Entra) ¡Veo que ya despertaste! ¿Nos dejan para que pueda revisarlo?
FRANCISCO:
Si, pero yo me quedo aquí, papá, no voy a dormir en la casa grande
EMILIANO:
Aquí viven Celia y Candela, llanero
CELIA:
Eso no es ningún problema, nosotras nos quedamos allá y que ellos se queden
aquí
FRANCISCO:
Gracias…
CAROLINA:
Bueno, vamos a que cenen y nos regresamos para dormir aquí los cinco juntos
EMILIANO:
Me parece buena idea, mi amor…
JANO:
Hasta luego, Nano…
CAROLINA:
(Miraba a su novio) Enseguida regresamos (le da un besito y salen)
Un
rato más tarde, mientras la familia se preparaba para cenar, Celia regresó a la
casa grande con buenas noticias. Nano estaba muy bien y hasta tenía hambre. Por
supuesto que Carolina fue quien le llevó la cena. Cuando entró al cuarto, su
novio estaba sentado en la cama, mirando televisión.
EMILIANO: ¿Los niños?
CAROLINA: Cenando, recién nos sentábamos a la mesa… Me dijeron que tenías hambre
EMILIANO: ¿Los niños?
CAROLINA: Cenando, recién nos sentábamos a la mesa… Me dijeron que tenías hambre
EMILIANO:
(Apaga la tv) Si tengo y mucha, ¿tú vas a comer conmigo?
CAROLINA:
Por supuesto, precioso, ¿qué creías? (Lo besa) ¿Cómo te sientes?
EMILIANO:
(La mira) ¿Qué tienes? Casi no has articulado palabra desde que desperté...
CAROLINA:
No tengo nada... (Se sienta junto a él)
EMILIANO:
Te conozco, Caro, dime
CAROLINA:
¿Cómo quieres que esté después de lo que pasó?
EMILIANO:
Nada pasó, fue un accidente y por suerte, no tenemos cosas graves que lamentar
CAROLINA:
Gracias a Dios no pasó nada, pero la angustia que viví no me la quita nadie...
EMILIANO:
(Le da un besote) ¿Mejor?
CAROLINA:
No...
EMILIANO:
¿No?
CAROLINA:
No, no después de lo que viví...
EMILIANO:
Bueno...
CAROLINA:
Bueno nada, no es nada bonito ver a tu hijo y a tu amor al borde de la
muerte...
EMILIANO:
Me doy cuenta
CAROLINA:
¿Seguro?
EMILIANO:
Si, Carolina, estaba ahí, ¿no recuerdas? (Deja la comida a un lado y se acomoda
para dormir)
CAROLINA:
Lo siento, amor, perdóname, es que me afectó mucho. Me acordé de Augusto y de
cómo me sentí después de su muerte y me puse de los nervios. No quise
incomodarte, soy una bruta...
EMILIANO:
Déjalo así, Caro. Mejor ve a ver a los niños y dile a Fran que si terminó de
cenar, se venga a dormir, por favor
CAROLINA:
(Lo abraza) No me voy a ir, perdóname por ser tan bruta...
EMILIANO:
Tienes que ir, ese trío de salvajes anda todavía muy alborotado y a nadie van a
obedecer. Además tengo sueño
CAROLINA:
¿Por qué no vienes a dormir a mi cuarto y así te apapacho un poco?
EMILIANO:
Te lo agradezco, pero Francisco quiere dormir conmigo.
CAROLINA:
Entonces, nada (Le da un beso sin dejar de abrazarlo) ¿No me vas a perdonar?
EMILIANO:
¿Perdonarte qué? ¿Que quieras apapacharme luego en vez de hacerlo ahora?
CAROLINA:
No, lo que dije antes, y eso de que no quiero apapacharte ahora no es cierto,
eres tú el que me está echando...
EMILIANO:
No te estoy echando, Carolina, sólo quiero estar tranquilo contigo, mi hijo y
los tuyos, pero no me dejas. Nomás estás con ese gesto de tragedia, cuando nada
sucedió.
CAROLINA:
Lo se, lo siento (Lo besa y cambia la cara) Tengo una idea (lo besa de nuevo)
EMILIANO:
¿Cuál?
CAROLINA:
Dormir todos juntos en mi cama
EMILIANO:
Dudo que quepamos los cinco, pero si ponemos unos colchones alrededor de tu
cama, no sería mala idea...
CAROLINA:
Yo me encargo de todo...
EMILIANO:
Pásame mi ropa
CAROLINA:
(Se la da) Toma, precioso... (Lo vuelve a besar)
EMILIANO:
(La retiene, mientras la besa) Si no estuviera agotado, te haría el amor ya
mismo...
CAROLINA:
Ya tendremos tiempo (sonríe y lo besa) Te amo...
EMILIANO:
Y yo a ti... (Se viste) Vamos a la casa grande
CAROLINA:
Vamos...

Ufff que bueno que Nano y Jano estan bien.... jajaja Caro y Nano me hacen acordar a una pareja que discuten a cada rato jaja
ResponderBorrarJajajajjaja, es la influencia de BSM, jajajaja
BorrarJajajaja Justamente en BSM de Dani y Alex me acorde jajaja... se no la influencia de BSM jajajajajajaja
BorrarEs imposible evitarlo, jajajajjaa
BorrarQ lindo son esos nińos como los amo ❤❤❤❤❤❤
ResponderBorrarGracias, Diana!!! :)
BorrarQue bueno que ya están bien! Esos niños son unas cosa preciosísima! Jajaja...
ResponderBorrarSobre todo Jano!!! Jajajjajajaja
BorrarDivinos son jajajaja si yo tambien recorde bsm y cme jajajaa nose xq pero si jajajaja excelente cap
ResponderBorrarPorque todas andan atrofiadas con las novelas de Silvia, jaajajajajajjajaja
Borrar