viernes, 1 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 140



Pasaron varios meses más y en el transcurso de ese tiempo, Emiliano pudo ver finalizado su proyecto del club hípico y su casa, en “Pampa mía”, comenzó su desarrollo. El dispensario, las escuelitas de Santa Cecilia y la de La Cruz, se terminaron de construir, gracias a la voluntad de quienes colaboraron, pero sobre todo al empuje y dedicación de Caro, quien dejó sus tareas habituales un poco de lado y dedicó casi todo su tiempo en conseguir cada cosa que hiciera falta. Aunque no fue su idea, el proyecto le llegó al alma y así trabajó. Por ejemplo, destinó específicamente una parte de las ganancias de sus negocios, a financiar la capacitación de médicos y maestros. Además de eso, consiguió que varias empresas farmacéuticas hicieran donaciones de medicamentos y dispuso dos buses para el traslado de los colaboradores y albañiles. También consiguió que la misma arquitecta que construyera el club hípico, reformara la escuelita, el dispensario y el hospital, en conjunto con el arquitecto que ya había tomado el empleo. En definitiva, fue Pampa la cabeza que llevó todo a cabo.
Con el motivo de celebrarlo y como lo habían planeado, se organizó una presentación especial. Todo se realizó en La Serena y bajo el mando de Marga, que se dedicaba a planear eventos, por lo que tenía la experiencia, los contactos y las facilidades. No solamente asistieron los hacendados de la región y los habitantes del pueblo, sino que como era un evento de beneficencia, incluso hubo artistas famosos que se hicieron de la partida. La recaudación de alimentos, juguetes, útiles escolares, pañales, ropa para niños, medicinas y demás, fue un éxito rotundo y con aquellos menesteres, además de colaborar en donde se tenía planeado, se pudo ayudar a varias escuelitas de frontera y comunidades alejadas de la ciudad. La fiesta estaba en su apogeo y Carolina, se veía radiante, pero el motivo de semejante dicha, no era únicamente la celebración.

Durante la mañana de esa misma jornada, Emiliano, Lucía, Jano y Francisco, le insistieron para dar un paseo por Santa Cecilia. Al llegar al mismo lugar en el que Nano salvó a Morena y conoció a Pampa, se detuvieron y armaron un pequeño desayuno en el campo. Los niños estaban más exuberantes que de costumbre y ella asumió que se debía a la fiesta de la noche en la que los tres pequeños participarían. Sin embargo, el motivo era otro. Antes de salir de la casa grande, Nano les había contado un secreto y pedido su ayuda para darle una sorpresa y eso era lo que los tenía vueltos loquitos.

EMILIANO: Francisco, come bien, llanero…
CAROLINA: Déjalo, amor, se come mejor con la mano
JANO: ¡¡Si!!
LUCÍA: Jajajaja, tú con tal de hacer travesuras, Jano, celebras todo, jajajaja
FRANCISCO: (Se limpia un poco el rostro) ¿Ves, papi? Caro si me entiende…
EMILIANO: ¡Ya lo creo! (Mira a Pampa) Amor, ¿recuerdas que hace un año, aquí mismo nos vimos por primera vez?
CAROLINA: (Sonríe y checa su reloj) Dentro de como tres horas, precioso… ¿Y tú recuerdas que te descompusiste y te pasaste el resto de la tarde en cama?
FRANCISCO: ¡Jajajaja, qué flojo, papi! Jajajaja
EMILIANO: ¡No te rías, jajajaja! Pero flojo y todo, te conquisté…
CAROLINA: Eso es imposible de negar…
JANO: Jijijiji…
CAROLINA: ¿Y esa risa de travesura, hijo?
JANO: Es que estoy pensando en lo que vamos a actuar en la noche, mami, ¡va a ser divertido!
LUCÍA: Es cierto, yo los vi ayer y son muy chistosos
FRANCISCO: No les cuentes nada, bonita, que sea sorpresa
CAROLINA: ¡No se vale, oigan!
JANO: (Termina de comer) Mami, ¿me llevas al río así me lavo un poco?
LUCÍA: Espérenme, que casi termino y voy también
FRANCISCO: ¡¡Y yo!!
JANO: Jajajaja, tú no terminas de comer nunca, amigo, siempre estás tragando, jajajaja
FRANCISCO: (Se ríe) ¡¡Como papá!! Jajajaja
EMILIANO: Entonces, comemos y vamos todos.
CAROLINA: Exacto
JANO: Ma, ¿me trajiste las cosas para hacer el dibujo?
CAROLINA: Si, bebé
JANO: ¡Genial!
FRANCISCO: (Acaba su desayuno) ¡Ya está!
EMILIANO: ¡A lavarse, cochinitos!
CAROLINA: (Se levantan y van al río. Un par de minutos después, regresan y los niños se alejan un momento a dibujar) Andan alborotados con lo de esta noche
EMILIANO: Si y por lo que se, ¡va a salir muy bien!
CAROLINA: (Besote) No puedo creer que ya hace un año que nos conocemos, amor
EMILIANO: Ni yo… (Otro beso y sin que Caro lo note, le hace un gesto a los enanos)
CAROLINA: Después de la fiesta, Tuto se lleva a mis indios y Aitana a Fran, ¿verdad?
EMILIANO: Sip, ¿tenemos planes? (Le guiña el ojo)
CAROLINA: Muchos
EMILIANO: ¿Cómo cuáles?
CAROLINA: No te diré demasiado, sólo te voy a adelantar que ninguno de ellos, incluye ropa…
EMILIANO: Uhh…
JANO: (Se abalanza sobre su madre) ¡¡Mamáaa, Fran quiere darte algo!!
CAROLINA: ¿Qué será?
JANO: Creo que es un dibujo, ¡ve a verlo!
CAROLINA: ¡Claro que voy! (Se levanta y va con Fran y Lucía, quienes le sonreían)
LUCÍA: Te va a encantar, mami
CAROLINA: (Fran le entrega un papel doblado en cuatro) ¿Me lo hiciste tú, príncipe?
FRANCISCO: No, papá me pidió que te lo diera…
CAROLINA: (Gira la cabeza y Nano y Jano la miraban sonrientes. Abre el papel y lee) “Caro, pregunta mi papá si quieres casarte con él…” (Sonríe y toma un lápiz, escribe, dobla el papel de nuevo y se lo entrega a Lu para que se lo lleve a Nano)
EMILIANO: (Recibe la hoja y lee el “si”) Jano, te toca a ti otra vez…
JANO: ¡Ahí voy, mi capitán! (Muerto de risa, va con su madre y le da un lacillo)
LUCÍA: (Estaba parada, como escondiendo a Emiliano y le contaba lo que Pampa hacía) Ahora se ríe, besa a los chicos y viene para aquí
FRANCISCO: (Iban con Jano detrás de Caro) ¡Esto está buenísimo, amigo!
CAROLINA: (Llega a destino) Señor Iberbia, me dicen que hay algo más…
EMILIANO: (Lucía se quita y él estaba arrodillado) Carolina, te amo y sería el honor más grande hacerte mi esposa. Nuestros hijos nos aceptan, tú me diste el si, sólo falta que te coloque el anillo
CAROLINA: (Le da el lacillo) Hágalo…
EMILIANO: Te amo, mi Pampa
CAROLINA: Te amo, mi héroe… (Nano se levanta y se abrazan y besan)
JANO: ¡¡¡Se van a casarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!
LUCÍA: ¡¡Tan lindos que son!!
FRANCISCO: ¡¡Muy bien, papi!!
CAROLINA: Gracias por la sorpresa, a todos les digo
EMILIANO: Gracias por la ayuda, par de salvajes y princesa Lucía…

La pareja se besó nuevamente y los cinco, dichosos, se abrazaron festejando la novedad. Rato más tarde, en la casa grande, la familia completa se enteró. Emiliano, para evitar un momento incómodo o desagradable, le había contado a Tuto que pediría la mano de Carolina. Más allá de que Augusto estaba feliz con Julieta y que no sentía amor por su ex esposa, para Nano era importante y respetuoso decirle las cosas de frente. Claro que para el padre de Jano y Lucía, la noticia fue tomada con calma y hasta alegría, ya que consideraba a Nano un excelente hombre y encima, sus hijos lo adoraban, más no podía pedir para padrastro de sus amores más grandes. Tanto así fue, que celebró con ellos y felicitó a su ex con un sentido y sincero abrazo.
No faltó nadie que se enterara y por fin, después de mucho dolor y pesar, en Santa Cecilia, todos y cada uno de los habitantes, estaban realmente felices.
Serena lloraba de felicidad, al igual que Isabel, y Felipe, estrechó la mano de su futuro yerno.
Candela, aunque no terminaba de comprender lo que sucedía, se contagiaba del entusiasmo y bailaba con Lucía. Facundo, secundado por sus “cómplices”, corría por todos lados, queriendo “cazar” a Duque y Nano, para que los perros también formaran parte del festejo.

CANDELA: ¡¡Baila, Luuu, bailaaaa!!
LUCÍA: ¡¡Eso, Cande!! Jajajaja
FACUNDO: ¡¡Nano no escapadddd!!
FRANCISCO: Hay que encerrarlos, jajajaja
FACUNDO: Pantisco no lo agadda, Tano no agadda y Facu tiii, jajajaja
JANO: ¡Mejor dejemos a los perros y vamos a jugar!
FACUNDO: ¡¡Tiii, Tano, guguemo fútbol!
MARGA: (Se ríe) “Mamá”, “Papá”, y “Fútbol”, son las únicas palabras que pronuncia bien, jajajaja
CAROLINA: No digas eso, mi ahijado habla cada día mejor
MARGA: Ay, si, la defensora de Facundos desamparados…
AUGUSTO: Por cierto, Caro, se que no viene al caso, pero si no te digo ahora, me olvido
CAROLINA: ¡Suéltalo, pues!
AUGUSTO: Luisana llamó a Juli hace un rato y al final si viene y se queda hasta el martes o miércoles, así que la sesión de Jano será aquí y podremos organizar cómo haremos en el verano
CAROLINA: ¡Menos mal que sacas el asunto! Nano me dio una idea. Si Luisana no tiene otros compromisos, la idea es ofrecerle la casa de huéspedes y que se quede aquí a pasar el verano y vacacionar.
MARGA: ¿Le gustará?
CAROLINA: Las veces que ha venido, parecieron indicar que si
AUGUSTO: Le encanta, Marga, no se si para hacer su vida aquí, pero para descansar, puedes firmarlo
MARGA: Ah, entonces, ojala y acepte
CAROLINA: Lo que más deseo es que sea como sea, siga tratando a Jano, porque los resultados son inobjetables
AUGUSTO: La verdad que entre sus sesiones y la escuela de teatro, nuestro indio anda derechito, concentrado y terminó el año escolar más que bien
CAROLINA: Por eso mismo, si Luisana acepta, sería fabuloso
AUGUSTO: Si, ni hablar
JANO: ¡¡Papáaaaaa, vamos a jugar fútbol, ven!!! (Lo jala y se lo lleva)
MARGA: Oye, tú, Carolina Mouriño, ¿ya pusieron fecha?
CAROLINA: Primero vamos a hablar con el Padre Luis porque como los dos somos divorciados, no podemos casarnos por iglesia, pero queremos que bendiga la unión y si él accede, ahí definiremos cuándo
MARGA: ¿Algún estimado?
CAROLINA: Un mes, más o menos
MARGA: ¿En un mes se terminará de construir la casa de su hacienda?
CAROLINA: No, para nada, pero hasta que esté lista, viviremos aquí
MARGA: ¿Por qué no en La Serena?
CAROLINA: Porque ahí ya hay tres casas. La de Pablo, Celia y Candela, la de Donato y mi suegra y la de Alma, Nicolás y Horacio. En cambio aquí, únicamente están mis padres y muy de vez en cuando. Como ya todos los hijos volaron del nido, pasan más tiempo en la ciudad o viajando.
MARGA: Claro, cierto que Alma y sus hombres se mudaron a su casa de “La Serena”… ¿Y qué va a pasar cuando tú te vayas?
CAROLINA: ¿Preguntas quiénes van a vivir aquí?
MARGA: Ajá
CAROLINA: Germán, Violeta y Jazmín…

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