Leonardo
dormía profundamente, al igual que Santino, así que cuando Dora despertó, fue
lo más silenciosa que pudo. Se puso ropa cómoda y bajó a la cocina. Se preparó
un te y escuchó un ruido extraño. Las empleadas domésticas no estaban,
seguramente habrían salido a hacer las compras. De nuevo, un ruidito le llamó
la atención y fue a ver. Era Claudio Carrizo, el guardaespaldas que aunque
tenía su casa, algunas noches las pasaba allí, por pedido de Leonardo. Dora se
acercó hasta el cuarto y ocultándose lo mejor que podía, lo observó. Claudio
salía de bañarse y sólo tenía una toalla en la cintura. La mujer se mordía un
labio, deseando poder actuar en consecuencia de lo que su cuerpo le pedía.
Carrizo le gustaba mucho. De repente, el guardaespaldas dejó caer su toalla y
se acostó desnudo en la cama, ignorando por completo que ella lo miraba
Desde
la noche anterior, en que vio a su jefe y a su esposa haciéndolo sobre el
escritorio, el hombre no pudo dejar de pensar en esa mujer y la deseaba más que
respirar. Las imágenes se sucedían en su mente sin que él pudiera detenerlas y
eso le generaba una erección aguda. Se vio en la necesidad de satisfacerse para
evitar el dolor de no hacerlo y Dora gimiendo y dejándose amar, eran su visión
inspiradora...
DORA:
(Lo miraba y se moría por entrar y ayudarlo) Mmm, qué hombre por Dios...
CARRIZO:
No puedo quitarme esa imagen de mi cabeza, cómo se lo haría...
DORA:
(Respira profundo y toma la decisión. Ya no podía seguir reprimiendo su deseo.
Entra y cierra la puerta) ¿No quieres ayuda?
CARRIZO:
(Se sobresalta y se tapa como puede) Señora, ¿qué hace aquí?
DORA:
Aún no hago nada (Va hasta él) Se que no deberíamos, pero ambos queremos
hacerlo, ¿no?
CARRIZO:
¿A qué se refiere?
DORA:
(Lo destapa) No te hagas el tonto, sabes bien lo que quiero decir...
CARRIZO:
¿Me habla en serio, señora?
DORA:
¿Tú qué crees? (Le roza el bajo vientre)
CARRIZO:
(La jala y la recuesta, poniéndose el arriba y besando su boca) No sabe cuánto
lo he deseado...
DORA:
Demuéstrame cuánto...
CARRIZO:
(La desviste y empieza a tocarla) Me mata su cuerpo... (Besa cada rincón de su
piel)
DORA:
(Gime y se mueve, agarrando el miembro de Carrizo) Hazme tuya de una vez...
CARRIZO:
Espere... (Baja los besos hasta la entrepierna de su patrona, haciéndola gemir)
DORA:
Esa lengua si que sabe... (Le toma la cabeza, exigiendo más)
CARRIZO:
(Sigue hasta que ella estalla, luego la penetra ferozmente y gime) Su cuerpo es
sublime, señora...
DORA:
Oh, si, Carrizo, me encanta lo que me haces, sigue
CARRIZO:
No pensaba parar, jefa... (La gira y la embiste por detrás)
DORA:
Sal de ahí, quiero saborearte yo...
CARRIZO:
Espere un poco...
DORA:
Oh, si, si, como digas... (Estaba demasiado extasiada como para discutir)
CARRIZO:
(La vuelve a girar y la vuelve a penetrar) No sabe cuánto tiempo estuve
esperando esto...
DORA:
Lo mismo te digo... (Se pone arriba)
CARRIZO:
(Le agarra las pompas) Mmmmm...
DORA:
(Claudio vuelve a ponerse arriba y ella lo encierra entre sus piernas) Quiero
que me hagas llegar donde nadie me ha llevado...
CARRIZO:
Eso quiero hacer (La besa intensamente al mismo tiempo que endurece las
embestidas)
DORA:
(Gime abiertamente y despierta agitada. Mira alrededor y estaba sola) Pero...
(Leonardo entra sonriendo)
LEONARDO:
¡No sabes lo que hizo Santino, mi amor! (La mira) ¿Estás bien?
DORA:
Si, Leo (sonríe) ¿Qué hizo?
LEONARDO:
Se trepó a la silla solo y dio unos cuantos pasos... (Se acerca y la nota
agitada y sudada) ¿Te sientes bien?
DORA:
Si, solamente tuve un sueño, nada más (Lo jala con ella a la cama) ¿Dónde está
Santino?
LEONARDO:
Con tu mamá en el jardín, amor... (Dora lo besa) ¿Qué clase de sueño tuviste
que estás así?
DORA:
Un sueño delicioso (Lo besa y lo toca en la entrepierna)
LEONARDO:
¿Soñaste conmigo? (Se empieza a desvestir) ¿Qué te hice en el sueño, hermosa?
Si me lo dices, te lo hago realidad
DORA:
Me diste por todos lados (Sonríe y lo ayuda a desvestirse)
LEONARDO:
¿Todos? ¿Así como en las primeras épocas? (Ya estaba loco de las ganas,
extrañaba que Dora se entregara al 100%)
DORA:
Tal cual (sonríe) ¿Me lo vas a cumplir?
LEONARDO:
¿Dudas? (Quita la ropa de cama y la besa por todos lados)
DORA:
Extraño que me lo hagas así, amor...
LEONARDO:
¿Me extrañas? (Le besa la húmeda entrepierna)
DORA:
Muchísimo...
LEONARDO:
(La hace acabar y deshace el camino con más besos, hasta llegar a su boca) Y yo
te extraño salvaje, dominante...
DORA:
Aquí estoy (Lo tumba y ahora es ella la que baja a la entrepierna de su esposo)
LEONARDO:
Ay, si, hermosa, hazle lo que te de la gana...
DORA:
Lo que me da la gana (Lame, saborea y se enloquece con el miembro de su esposo,
desbocada)
LEONARDO:
(Gemía intentando contenerse, sin conseguirlo y la toma del cabello) Más duro,
por Dios...
DORA:
(Lo hace más duro) ¿Así te gusta?
LEONARDO:
Sabes muy bien cómo, Dora, no me hagas suplicar, me matas, me haces doler...
DORA:
(Lo hace como le gusta a su esposo) Cómo disfruto hacerte eso...
LEONARDO:
(La toma con fuerza de los brazos, la pone como perrito y entra duramente) Así,
amor, ¡así!
DORA:
Mmmmm si, así, sigue, Leo...
LEONARDO:
(Le aprieta los senos y sigue como toro embravecido) Tú lo pediste...
En
Santa Cecilia, mientras tanto, Emiliano había llevado a Caro a su cuarto, ya
que su futura esposa no terminaba de recuperarse. Bajó a la cocina y su puso a
prepararle un te. María lo encontró y le avisó que Donato lo buscaba.
EMILIANO:
Gracias, María. Si cuando esté el te, aún no regreso, por favor, avísame así se
lo llevo a Pampa...
MARÍA:
Está bien, patrón, su hermano lo espera en la sala...
EMILIANO:
Gracias, muñequita... (Va con Donny y lo abraza fuerte) ¡¡Hermanoteee!!
DONATO:
Hermanito (Sonríe)
EMILIANO:
¡¡Qué bueno verte, grandote!! Ven, salgamos un momento que quiero contarte algo
DONATO:
¿Qué me vas a contar? (Sale con su hermano)
EMILIANO:
(Mira hacia todos lados, procurando que nadie oiga) Caro está embarazada,
Donny, ¡voy a ser papá otra vez!
DONATO:
(Sonríe y lo abraza fuerte) Felicidades, Nano, ¡vas a ser papá de nuevo y yo
tío! (No dejaba de sonreír) ¿Cuándo lo supieron?
EMILIANO:
Eh, yo hace un rato y Pampa no se, no le pregunté. Se sintió mal y la traje.
Ahora dime, Donato tío, ¿para qué me buscabas?
DONATO:
Para que revisaras los planos del campo de entrenamiento, pero mejor lo haces
en otro momento, ve con Caro
EMILIANO:
En cuanto Pampa se sienta mejor, voy para La Serena. Oye, no digas nada aún,
por favor.
DONATO:
Soy una tumba si lo deseas (sonríe) Felicidades, papá, ve con tu mujer, nos
estamos viendo (Saluda y se va)
EMILIANO:
(Se queda mirando a su hermano un momento y regresa a la cocina) María, ¿el te
está listo?
MARÍA:
Aquí lo tiene, patrón (le entrega una bandeja)
EMILIANO:
Deja de decirme patrón, niña, soy el mismo Nano de siempre...
MARÍA:
No puedo evitarlo
EMILIANO:
Antes me decías "Nano", "menso", "bobo" y, ¿cómo
fue que me llamaste el día de mi cumpleaños? ¡Ah, si! "botarate"...
MARÍA:
Pero ahora estás con la patrona, es diferente...
EMILIANO:
No lo es, eres la única que hace eso, María.
MARÍA:
Perdón, Nano...
EMILIANO:
Así me gusta más. Muñeca, antes que nada, soy una persona y si, estoy con Caro
y voy a casarme con ella, pero tú y los demás aquí, son mis amigos, no quiero
que eso cambie
MARÍA:
De acuerdo (sonríe)
EMILIANO:
¡Esa sonrisa me agrada! (Le da un beso en la mejilla) En un rato traen a Jano,
porque Lucía tiene un cumpleaños en la ciudad. Cuando llegue, dile a Augusto
que queremos hablar con él, ¿me haces ese favor?
MARÍA:
Claro, Nano, así lo haré, pero sube el té antes que se enfríe
EMILIANO:
A eso voy...(Sube y encuentra a Caro muy descompuesta) A ver, hermosa, ven,
vamos a que te mojes un poco la cabeza. El calor y el embarazo no se combinan
bien...
CAROLINA:
No lo aguanto...
EMILIANO:
(Deja la bandeja a un lado y la carga) Vamos a que te des una ducha...
CAROLINA:
Con Jano y Lu no fue tan así, me siento más...
EMILIANO:
¿Más?...
CAROLINA:
Descompuesta
EMILIANO:
(Le besa la frente) Algo se nos va a ocurrir para que no sufras tanto,
preciosa... (Abre la llave de agua de la ducha) Lo que si te prometo es que vas
a tener a tu marido a tu lado y te va a apapachar como no te imaginas
CAROLINA:
Ese es mi único consuelo, mi amor...
EMILIANO:
(La ayuda a recostarse en la tina) Nada de eso, te voy a consolar y contener
muchísimo, Pampa, me vas a obligar a dejarte tranquila y a gritos me vas a
decir: "SALTE DE ENCIMA MÍO, CANSÓN"...
CAROLINA:
Eso nunca (sonríe)
EMILIANO:
(Caro se recuesta en la bañera) ¿Estás mejor?

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ResponderBorrarJajajjajajaja, ¿¿DOS?? Jajajaja
BorrarDora me dejo watefuckeada con ese sueño, jajajajaja. Pobre Caro, que putos malestares.
ResponderBorrarWatefuckeada??????? Jajajaja
BorrarMe dejo en WTF, pues, jajajajajaja.
BorrarSi, entendí, jajajajajjaa, sólo me sorprendió, jajaja
BorrarJajajjajaja excelent capitulooo lo de dora tambien me sorprendio no esperaba eso jajaja :)
ResponderBorrarUhh el sueño de Dora con Carrizo re hot mora Dorita no sabia eso de ella jajaja... Caro con los malestares que feo
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