viernes, 22 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 170





Todos los presentes se quedaron boquiabiertos con la indiscreción del pequeño y Ernesto, intentando comprender sin hacer sentir mal al niño, le tomó la naricita con una mano

ERNESTO: ¡Te voy a robar la nariz!
AGUSTINA: Jano, Lucía, ¿por qué no vamos al jardín?
JANO: (Seguía jugando con las mejillas de Ernesto y lo miraba, inquisitivo) Yo tengo esos ojos...
ERNESTO: ¿Qué quieres decir?
JANO: Que mis ojos son iguales a los tuyos, como los de mi papá...
AUGUSTO: Hijo, ve con Agustina, por favor
JANO: (Completamente inconsciente de lo que sucedía alrededor, no recordaba que era un secreto) Quiero quedarme con mi nonito nuevo, papi
ERNESTO: (Sonrió a Jano) Ve con ella, pequeño, en un rato voy contigo...
JANO: Bueno, entonces, si... (Se baja de los brazos de Tuto y se para junto a Julieta y Agustina)
ERNESTO: (Él sabía gran parte de la historia, aunque nunca lo hubiera dicho. Miró a Greta) ¿Me explicas?
JULIETA: Con permiso, me voy con los niños... (Se retira)
AGUSTINA: (Acompañó a su cuñada y sobrinos al jardín y regresó) Siéntate, papá, por favor...
ERNESTO: (Mira a todos) Les voy a ahorrar el mal momento... (Se sienta) Desde hace años que se que me mentiste, Greta...
AGUSTINA: ¿A qué te refieres, papá?
ERNESTO: Un tiempo después de la muerte de nuestro supuesto hijo, descubrí lo que te había pasado, Greta. Encontré tu diario y lo leí. Como fue algo tan traumático, decidí no decir nada y además, parecías tan segura que el bebé aquel no fuera mío, que mantuve el silencio. (Se gira hacia Augusto) ¿Ese bebé eras tú, muchacho?
AUGUSTO: Si, éramos dos...
ERNESTO: ¿Dos?
AUGUSTO: Eso lo supimos hace un tiempo, mi gemelo y yo nos encontramos por casualidad...
ERNESTO: ¿Y dónde se encuentra él?
AUGUSTO: (Le toma la mano a su padre) Se llamaba Guillermo y fue quien falleció en el accidente de hace más de cuatro años
ERNESTO: Lo lamento...
GRETA: Viejo, Augusto si es tuyo...
ERNESTO: ¿Cómo lo sabes?
AUGUSTO: Es muy largo de explicar y contar, trataré de resumirte...

En Santa Cecilia, Caro cargaba a Nicolás y platicaba con Alma. Nano aprovechó para ir hacer unas llamadas, ya que su club hípico iba viento en popa, pero no podía apersonarse para hacerse cargo de su parte, por lo que conversaba con Efraín respecto de las novedades. Nicolás miraba a su tía con los ojos bien abiertos

ALMA: No se por qué te mira así
CAROLINA: Porque sabe que soy hermosa (Le hace caritas al bebé) ¿Verdad, precioso?
ALMA: Si te dice algo, caigo redonda aquí... (Sonríe con tranquilidad por primera vez en días)
CAROLINA: (La mira) ¿Cómo estás?
ALMA: Mejor, Pampa, hablé con Horacio y eso me llenó de paz
CAROLINA: ¿Y con lo que sentiste respecto a Lisandro?
ALMA: Me llamó y sólo oírlo me puso de malas. Fui una tonta, no se por qué me dejé conmover
CAROLINA: Entonces, fue sólo eso, compasión... (Le toma la mano) Quiero que seas feliz, hermanita y sea lo que sea que te haga feliz, te voy a apoyar...
ALMA: Lo se, Caro, siempre estás para mí (Sonríe) Mañana lo pasan a una habitación y espero poder traerlo a casa muy pronto
FELIPE: (Golpea y entra) Permiso, princesas
CAROLINA: Pasa, papá...
FELIPE: (Saluda a las dos y alza a Nico) Hola, campeón... (Le da un beso) Alma, mientras tu esposo está hospitalizado, deberías quedarte aquí, hija
ALMA: Eso pensaba, papá
FELIPE: Me alegro. Ahora me voy con su madre que me espera para irnos a un compromiso
CAROLINA: Pues, váyase con su mujer, señor, no lleguen tarde
FELIPE: (Saluda y deja a Nicolás con su mamá) Hasta mañana, señoras y caballerito...
ISABEL: (Entra) Niñas, ya nos vamos… (También las saluda) Se comportan...
CAROLINA: Siempre, mamá… (Sonríe y sus padres se retiran)

Emiliano, acabó su conversación con Efraín y llamó a Donato, que andaba desaparecido. Entre Luisana y La Serena, casi no aparecía.

DONATO: Mañana paso a verte, Nano, no seas cansón...
EMILIANO: Nada de cansón, estás desaparecido en combate... ¿Dónde te metes?
DONATO: En La Serena, tratando de suplir a Horacio y Pablo. (Miró a Luisana y le sonrió)
EMILIANO: Y yo nací ayer, Donato...
DONATO: Bueno, ya, ando con Luisana también, así que el tiempo libre que tengo, se lo dedico a ella, cabezón. Tú sabes lo que se siente...
EMILIANO: Lo se, pero pensé que teníamos confianza, grandote, si me lo contabas, yo no te hubiera molestado, menso
DONATO: Con todo lo de Horacio y sabiendo que Carolina no está bien, me pareció que no era momento de hablarte de esto. (Le da un pico a Luisana que cocinaba) Por cierto, mamá se fue a Cuernavaca
EMILIANO: ¿A qué?
DONATO: Su amiga Inés se enfermó y quiso ir a visitarla. Nada grave, creo. En fin. Mañana paso a verte, pequeño, saluda a Caro, ¿si?
EMILIANO: Los saludos serán dados, grandote, lo mismo para Luisana
DONATO: De tu parte, hermanito. Hasta mañana... (Cortan) El peque te manda saludos, hermosa... ¿Qué cocinas?
LUISANA: Mi especialidad, curry
DONATO: (La mira) ¿Curry?
LUISANA: Si, ¿sabes lo que es?
DONATO: Creo que soy un burro, porque siempre pensé que era sólo un condimento... (La besa y la toma por la espalda, abrazándola) ¿Puedes cocinar conmigo aquí?
LUISANA: Es sólo un condimento, pero hay que prepararlo, bonito, luego hago la carne y le echo el curry (Lo besa) Si puedo cocinar así...
DONATO: Entonces, así me quedo, preciosa... Oye, ¿te das cuenta que hace cuatro días que nos la pasamos juntos?
LUISANA: (Sonríe) ¿Te parece mucho?
DONATO: Me parece muy poco, más cuando pienso que en algún momento te vas a ir a tu casa...
LUISANA: Ese momento tiene que llegar en alguna ocasión, pero aún no llega (Lo besa) Así que no pienses en ello (Le guiña un ojo)
DONATO: ¿Cuándo tienes sesión con Jano?
LUISANA: En dos días, ¿por?
DONATO: Curiosidad... ¿Crees que se mejore pronto?
LUISANA: No lo se con exactitud, pero tengo mucha fe en él y se que va a salir adelante, es un niño muy especial
DONATO: ¿Especial cómo?
LUISANA: Si has hablado y compartido tiempo con él, sabes de lo que te hablo...
DONATO: Ah, si, Jano es precioso, pensé que te referías a otra cosa
LUISANA: No es sólo eso, tiene algo especial, no sabría decirte qué, pero lo tiene
DONATO: Comprendo lo que quieres decir, tiene un carisma y una dulzura muy grandes, Carolina lo educó muy bien. Lucía es igual, nomás que es tímida... (La besa) ¿Ese par ya te conquistó, verdad?
LUISANA: Desde el primer día (Sonríe)
DONATO: ¿Y mi sobrino qué te parece?
LUISANA: Un encanto de niño, igual al papá y al tío, nunca había conocido un niño tan responsable a su edad...
DONATO: Por suerte, Aitana y Nano supieron hacer que su divorcio fuera lo más sano posible y Fran es muy despierto... (Se queda pensativo)
LUISANA: (Lo mira) ¿Qué piensas, guapo?
DONATO: En el hijo que va a tener Nano y en que si algún día yo soy papá, mi padre no va a estar... (Se suelta) No me había dado cuenta...
LUISANA: (Le toma de la mano) ¿Qué te pasa?
DONATO: Trato de no pensar mucho en papá, todavía no me acostumbro y ya hace más de un año.
LUISANA: ¿Quieres hablar de ello?
DONATO: No hay mucho que decir, preciosa, nos amábamos y ya no lo tengo, es eso... (Sonríe con nostalgia) No conocí mejor ser humano
LUISANA: Estoy segura que te pareces mucho a él (Lo abraza)
DONATO: Eso dicen mi mamá y mi hermano... (La besa) Ojala lo hubieras conocido
LUISANA: Cuéntame cómo era...
DONATO: (Se sienta y a ella en sus piernas) Era muy divertido, siempre estaba de buen humor, incluso cuando se enojaba con nosotros. Mamá tenía que regañarnos, porque él no podía...
LUISANA: Ajá, sigue... (Sonríe)
DONATO: Cuando algo nos pasaba a Nano o a mí, él se sentaba a escucharnos y nos explicaba las cosas poniéndose en nuestros zapatos y nos aconsejaba desde el corazón, aunque quizás lo que nosotros queríamos, muchas veces se oponía a lo que él deseaba para nuestra vida
LUISANA: (Lo besa) Por lo que me cuentas, tu papá era un tipazo y tú te pareces muchísimo a él, más de lo que piensas...
DONATO: Ojala así sea, sobre todo a la hora de tener una familia propia
LUISANA: Te puedo asegurar que vas a ser el mejor papá del mundo (Le sonríe) Lo se... (Beso)
DONATO: Eso quiero, la espinita de Phillipe me quedó bien clavada
LUISANA: Ya tendrás tiempo de encontrar a la mujer que te haga feliz y te llene de hijos (Sonríe)
DONATO: (Ese comentario le generó algo raro y se puso nervioso) ¿Tú crees?
LUISANA: Claro que lo creo, precioso (Sonríe y lo besa) Voy a seguir cocinando
DONATO: (Ella se levanta) ¿Y si ya la encontré, Luisana?
LUISANA: (Lo mira) ¿Qué?

8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Es que cuando llega ESA persona, no nos da alternativa, jajajaja

      Borrar
  2. Amor amor amor jajajaja... Que cosa con Luisana no se da cuenta que el otro anda todo embobado con ella y le dice eso jaja

    ResponderBorrar
  3. Wow, me sorprendio el señor Ernesto, jaja... Aww, Donato se enamoroooo, jajajaja, Luisana date cuenta.

    ResponderBorrar