lunes, 25 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 173





Celia golpeó la puerta del cuarto de Pampa y la dejaron pasar. Se sentó al borde de la cama y le dijo a Caro que quería checarla antes de irse al dispensario.

CAROLINA: Aquí me tienes, has tu trabajo (sonríe)
CELIA: Llamé al hospital y le pedí a Betty que me de los resultados de tus estudios
EMILIANO: ¿Y?
CELIA: (Sonríe) Están los dos muy bien, pero definitivamente tendrás que seguir un régimen de alimentación para contrarrestar esa anemia (Comienza a checarla)
CAROLINA: Eso me dijo Julieta, pero que la dieta dependía de los resultados de los exámenes
CELIA: (Asiente sin dejar de sonreír) Mi consejo es que te hagas ver con el mismo médico que atendió tus embarazos anteriores. (La mira) Le pregunté a tu hermano si en ambos casos habías recurrido al mismo y me dijo que si.
EMILIANO: ¿Es muy importante eso?
CELIA: Cualquier buen obstetra podrá derivarte sin inconvenientes, pero si lo hace el mismo, tendrá el conocimiento previo y eso será una gran ventaja. Ese médico o quien te atienda, te dará la derivación para el nutricionista que corresponda
CAROLINA: Está bien, mañana mismo lo llamo, gracias...
CELIA: No hay problema... (Termina) Todo va muy bien, puedes retomar tu vida, salvo por el tema de la cabalgata. Otra cosa, si llegas a sentir el mínimo malestar, me llamas.
CAROLINA: Si, gracias por venir, Celia (Le sonríe)
CELIA: Es un placer. Oye, Betty me dijo que a Horacio lo pasan hoy a una habitación común, así que podrán verlo en horario de visita.
EMILIANO: Si, gracias
CELIA: Es de 9 am a 11 am y después, en la tarde, de 3 a 5. (Guarda sus cosas) Me voy al dispensario. Candela quería verte, así que en cualquier momento sube...
CAROLINA: Esa niña es un ángel (Sonríe)
CELIA: Cande me ha hecho adorar a esta familia, además de lo que siento por tu hermano. La forma en que la han recibido y el amor que le brindan... (Se emociona visiblemente)
CAROLINA: Ven aquí, cuñadita (La abraza) Mi hermano está feliz a tu lado y nunca lo había visto así, te debo una (Sonríe) Y cómo no adorar a esa princesita, ella sola se hace querer...
CELIA: (Se deja abrazar) Muy pronto lo entenderás, Carolina y pase lo que pase, desde hace tiempo que doy mi vida por cualquiera de ustedes...
CAROLINA: Eso lo se y lo agradezco...
CELIA: Es lo que se ganan por ser la clase de gente que son... (Suspira) Ojala los hubiera conocido mucho antes... (Se levanta) Me están esperando
CAROLINA: Ve y quita esa cara, cuñadita (Sonríe)
CELIA: No se qué me pasa, ando toda emotiva. Si no supiera que no lo estoy, pensaría que te haría tía de nuevo...
PABLO: (Entra ya que la puerta estaba entre abierta) Buen día, pampeana (Besa a Caro en la frente) ¿Cómo te encontró la futura señora de Mouriño?
CAROLINA: (Sonríe) La verdad que muy bien, ¿no?
EMILIANO: (Se ríe) Creo que tu hermano quiere decirte otra cosa, amor. Además de saber cómo te sientes...
CAROLINA: (Mira a su hermano) ¿Ya le pediste matrimonio?
PABLO: (Mueve la cabeza afirmando y sonriendo como tonto) ¡Y aceptó! Pero, shhhh, es un secreto...
CELIA: ¡Bobo!
CAROLINA: (Sonríe ampliamente) Eso es maravilloso, felicidades
CELIA: Gracias, cuñis...
PABLO: (Abraza a su hermana) ¡Gracias! Y por favor, no digan nada todavía. A ti y mi casi melli no puedo ocultarles esto.
EMILIANO: Mi boca está sellada, Pablo (Se abrazan y jalan a Celia con ellos) ¡Los felicito!
PABLO: Gracias, Nano...
EMILIANO: No me tienes que decir a mí lo que siente que la mujer que amas y con la que quieres compartir tu vida, acepte ser tu esposa y te ame de la misma manera... (Se recuesta junto a Caro y le pasa el brazo por encima de los hombros) Es la cumbre, cuñado
PABLO: (Hace lo mismo con Celia sonriendo) Y que lo digas, Nano, ¡y qué lo digas!
CANDELA: (Corriendo) ¡¡Tataaaaaaaaaa!! (Se tira de sopetón a la cama)
CAROLINA: Hola, princesa, ¿por qué habías tardado tanto?
CANDELA: Abelo meshito
CAROLINA: ¿El abuelo se apoderó de ti? JUM, voy a hablar con ese señor, porque esta princesita es mía (La llena de besos)
CANDELA: Ti, Tata (Muere de gozo con los apapachos de su tía)
EMILIANO: Niña, ¿a mí no me piensas saludar o qué?
CANDELA: (Sin moverse de los brazos de Caro) Hola, Toto...
PABLO: Cuando está con la pampeana se olvida de todo, jajajaja
EMILIANO: Lo entiendo a la perfección, lo mismo me pasa a mí...
CANDELA: ¿Mamo paseeeaa, Tata?
CAROLINA: Más tarde, ahora tengo cosas que hacer, princesa
CANDELA: (Hace puchero) ¿No paseeeaa?
CAROLINA: Más tarde vamos a dar un paseo Nano, tú y yo, ¿si?
CANDELA: ¿Uti y Dano no?
CAROLINA: También (sonríe)
PABLO: Si, hija, más tarde, ahora tú y yo tenemos cosas que hacer juntos, ¿recuerdas?
CANDELA: No, papi
PABLO: (La alza) Vamos a ver al Toto Ho...
CANDELA: ¡¡Datiooooooo!!
PABLO: Exacto, princesa...
CANDELA: Tau, Tata. Tau, Toto...
EMILIANO: Chau, hermosa, pórtate bien
CANDELA: Tiii...
PABLO: Adiós, pampeana (Le besa la frente y mira a Nano) Cuídamela bien, no la dejes con antojos (Le sonríe)
EMILIANO: ¡Eso jamás!
CELIA: Adiós y por lo que sea, me llaman
CANDELA: ¡¡Mamooooo!! (Los tres salen)
EMILIANO: Esa enana... ¿Crees que nuestro hijo sea así?
CAROLINA: Quién sabe, precioso, ya veremos (Sonríe)
EMILIANO: (Se miran) ¿Qué?
CAROLINA: Tengo antojo...
EMILIANO: ¿De Nano persona o de comida?
CAROLINA: De Nano persona, como siempre (Se le sube encima, besándolo)

Básicamente, lo mismo sucedía en casa de Donato. Luisana había pasado la noche allí, otra vez y sus despertares, eran más cachondos cada vez. Lo que estaba naciendo entre ellos, por más que hubiera empezado sólo como algo físico, crecía a pasos agigantados y ninguno sabía cómo o pretendía detenerlo. Ella abrió los ojos primero y besaba muy suavemente la barbilla de Donny

DONATO: (Todavía dormido) Mmmm...
LUISANA: Despierta, dormilón... (No para de besarlo)
DONATO: Cinco minutos más...
LUISANA: ¿Para qué? (Empieza a tocarlo)
DONATO: (Sonríe entre dientes) Para despertar, bonita...
LUISANA: Entonces, no te despierto (Lo besa) Sigue durmiendo...
DONATO: (Ella se iba a levantar, pero la toma de la muñeca y la aprisiona entre sus brazos) ¿Estás loca?
LUISANA: ¿Por?
DONATO: (Mueve su cadera para demostrarle que está caliente como brasa) ¿Me pones así y te largas? ¿En serio me vas a hacer eso?
LUISANA: (Se hace la inocente) Querías dormir cinco minutos más, te los iba a conceder...
DONATO: Definitivamente estás loca, Luisana... (Mete sus manos por dentro del pantalón pijama de ella y le aprieta las pompas, presionando contra su cadera) Te deseo demasiado como para permitir que te salgas de esta cama
LUISANA: ¿No puedo salir? (Sonríe maliciosamente) ¿Cómo vas a evitarlo?
DONATO: (La besa) Así...
LUISANA: ¿Sólo así? (Lo besa)
DONATO: (Una de sus manos se hace camino hasta la entrepierna de Luisana) Puedo agregarle esto también (Comienza a mover sus dedos con ansias)
LUISANA: (Gime) Oh, Dios, esto me va convenciendo...
DONATO: (Sigue en lo mismo) ¿Te convencí? (Beso)
LUISANA: Vas por buen camino...
DONATO: (La besó y rodó sobre ella y cuando la tuvo a tiro, se liberó de sus bóxer y entró con cierta urgencia, ya que llevaba largo rato muy excitado) Oh, Luisana, si, eres mía...
LUISANA: Oh, si, toda tuya....
DONATO: (Embistió sin parar hasta que acabaron) Júrame que vas a despertarme así la mayor cantidad de veces posibles, preciosa...
LUISANA: Todos los días si hace falta (Lo besa intenso) Tengo ganas de ti...
DONATO: Aquí me tienes, hermosa, has lo que te de la gana conmigo (Más besos) Muero de hambre
LUISANA: ¿De mi o de comida?
DONATO: De ti, siempre de ti
LUISANA: Eso me encanta escucharlo...
DONATO: ¿Piensas dejarme morir de hambre?
LUISANA: Eso nunca (Sonríe y le besa el cuello excitándolo aún más)
DONATO: Me vuelves muy loco, Luisana, desde que te vi por primera vez...
LUISANA: Y tú a mí, hice que Juli le preguntara a tu sobrino si estabas casado, desde el principio me hechizaste...
DONATO: (Se ríe) ¡No es cierto!
LUISANA: Si lo es (No dejaba de besarlo)
DONATO: (La abrazó) Dame de comer...
LUISANA: Tómame....
DONATO: Cómeme...
LUISANA: Eso quiero (Empezaron de nuevo a hacer el amor)

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