sábado, 30 de noviembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 185





En Santa Cecilia, Carolina estaba sobre Nano, quien reposaba a lo largo de la cama. Ella le daba la espalda y él la mecía suavemente, tomándola de las caderas. Hacían el amor con tranquilidad. Todo había empezado con unos masajes en las sienes de Emiliano, besos para relajarse y pasión desenfrenada.

EMILIANO: (Se mordía los labios) Dios, Pampa, me vas a dejar sin poder caminar
CAROLINA: ¿Tanto así, amor?
EMILIANO: (Le acaricia la espalda) Ajá... Amo cómo llevas las riendas de este corcel... (Baja sus manos y las posa en los muslos, hasta que llega a la entrepierna y acaricia lo que su miembro no toca)
CAROLINA: (Gime) Siempre sabes dónde tocar...
EMILIANO: Eso es porque me gusta recorrerte y darte placer... (La hace levantarse) Quiero ir por la otra puerta, Caro, ¿me dejas?
CAROLINA: ¿Por qué preguntas?
EMILIANO: Porque no quiero hacer algo que no desees... (Sin girarse, Caro le toma el miembro y lo lleva a destino) Mmmm, si, eso, amor, me encanta cómo te mueves
CAROLINA: (Se mueve más rápido) ¿Así?
EMILIANO: (La abraza y le toca los senos y sus manos juegan en la suave y húmeda intimidad de su casi esposa) Hazlo como te guste, me fascinas siempre
CAROLINA: Eso me excita más....
EMILIANO: (Enfatiza su labor y llegan a un orgasmo de otro mundo, pero se quedan en la misma postura) Así no hay dolor de cabeza que me gane...
CAROLINA: Es la mejor medicina... (Sonríe)
EMILIANO: Lo es... (Sale de ella y la recuesta sobre él) Tú eres mi mejor todo...
CAROLINA: Y tú el mío... (Lo besa)
EMILIANO: ¿Te confieso algo? Me encanta ver lo mucho que te adora Francisco
CAROLINA: Igual que yo o adoro a él (Sonríe y lo besa tiernamente)
EMILIANO: Es maravilloso cómo han congeniado nuestros hijos y este que tienes aquí, viene a coronar nuestro amor, Caro...
CAROLINA: Este viene a volvernos locos de amor, Nanito...
EMILIANO: ¿Nanito?
CAROLINA: ¿Qué pasa? (Lo besa)
EMILIANO: Si es niño, ¿qué te parece Ignacio?
CAROLINA: ¿Rafael?
EMILIANO: ¿Ignacio no te gusta?
CAROLINA: No, lo siento...
EMILIANO: De repente me imaginé un pequeño corriendo por todos lados y a ti llamándolo "Nanito" y alzándolo, riendo... No se, me enamoró la imagen
CAROLINA: Es una imagen hermosa (Lo besa) ¿No te gusta Rafael?
EMILIANO: Si, es bonito nombre... (Más besos) ¿Quieres otro round, Pampa?
CAROLINA: Siempre quiero, Pampo (Sonríe)

Julieta y Augusto estaban por la misma senda, jugando, buscándose y encontrando lo que querían hallar. Él la tenía contra la pared, alzada y ella le había cruzado las piernas.

JULIETA: Cuidado y vienen a patearte por tenerme así (Sonríe)
AUGUSTO: No te escudes detrás de ese hombrecito... (Beso rápido, pasional)
JULIETA: No me escudo, sólo quiero protegerte...
AUGUSTO: ¿Protegerme de qué?
JULIETA: De tu hijo
AUGUSTO: (Le quita la falda y la toca en la zona de placer) Ese enano está durmiendo
JULIETA: Y espero que no se despierte... (Le quita la camisa)
AUGUSTO: ¿Cuándo vas a perder el control, Julieta?
JULIETA: ¿Quieres descontrol?
AUGUSTO: Si, por favor, lo deseo mucho
JULIETA: (Se baja y lo lleva a la cama empujándolo) No sabes lo que me acabas de pedir, Augusto
AUGUSTO: Muéstrame (La besa) Quiero saberlo
JULIETA: Quieto... (Le ata las manos con una corbata y la fija en el respaldo de la cama) Ahora eres mío...
AUGUSTO: Desde que te conozco que lo soy... (Sonríe expectante)
JULIETA: (Le quita los pantalones y luego besa el bajo vientre de su esposo) Me encanta besarte ahí...
AUGUSTO: Y a mí que me beses...
JULIETA: ¿Qué hay aquí debajo? (Le baja el bóxer)
AUGUSTO: Ahí hay un miembro cachondo
JULIETA: Me encanta ese miembro (Sonríe)
AUGUSTO: ¿Si? No lo parece, lo tienes ahí, deseando cosas...

Quien no la estaba pasando nada bien, era Dora, ya que además de sus sospechas, tenía la confirmación de las infidelidades de Leonardo. Desde hacía tiempo que la mujer sabía, pero como ella estuvo una temporada sin satisfacer a su esposo, lo dejó pasar. Sin embargo, las cosas ahora habían cambiado y ya no toleraba tenerlo cerca, tocarlo, entregarse a él. Los primeros días, acusó un problema físico y como Leo no se imaginaba nada de nada y seguía jugando el papel de marido modelo, no la presionó y después de aquello, Dora tuvo que salir de la ciudad e irse a Oaxaca, ya que su madre cogió una bronquitis y ella la tenía que reemplazar en el restaurante. Ahí se encontraba, cerrando el negocio y pagando a los empleados la quincena correspondiente. Su padre organizaba el depósito y preparaba la lista de compras para la jornada del otro día. Santino, dormía plácidamente en su cochecito.

DORA: (Le entregaba un sobre) Esto es lo tuyo, Pipo, checa que esté completo y firma el recibo
PIPO: (Lo hace) Si, patrona, gracias.
DORA: Es lo que te corresponde por tu trabajo
PIPO: Si, pero igual
DORA: (Sonríe) Hasta mañana. Recuerda que empezamos a las 10
PIPO: (Asiente) Lo se, hasta mañana
DORA: (Checa a Nico) Sigue durmiendo, hijito precioso
TEO: Señora, con permiso
DORA: (Busca entre los sobres) Toma asiento, Teo, aquí tienes. Fíjate que esté bien y firma, por favor
TEO: (Obedece) Perfecto, hasta mañana a las 10
DORA: Adiós, Teo… Ludmila, quedas sólo tú, muñeca
LUDMILA: (Se sienta) Es que necesitaba hablarle, señora, por esperé hasta estar a solas
DORA: (La mira) ¿Sucede algo?
LUDMILA: Si, pero nada tiene que ver con el trabajo
DORA: ¿Entonces?
LUDMILA: Mire, no se cómo se vaya a tomar esto, pero tengo un mensaje para usted
DORA: ¿Un mensaje? ¿De quién?
LUDMILA: De Claudio
DORA: (Se puso pálida) ¿Qué dices?
LUDMILA: Señora, tranquila, yo estoy de su lado
DORA: No entiendo nada
LUDMILA: (Mira alrededor y los guardaespaldas de Dora estaban platicando, distraídos) No se lo puedo decir aquí, pero créame, sólo quiero ayudar a mi primo
DORA: ¿Claudio es tu primo?
LUDMILA: Ajá, él me pidió que intentara trabajar aquí, para poder cuidarla
DORA: ¿Cuidarme de qué?
LUDMILA: De esos tipos (Señala con su cabeza disimuladamente al par de gorilas que Leonardo le había mandado a Oaxaca)
DORA: Me estás poniendo los nervios de punta, Ludmila, habla de una vez
LUDMILA: Eso quiero. Vamos a la cocina o al depósito
DORA: Está bien (Se levanta y los tipos hacen lo mismo) Tranquilos, muchachos, sólo voy al depósito con Ludmila y mi padre, tomen una copa o lo que quieran de la barra, no creo que me demore demasiado
GÓMEZ: ¿Segura?
DORA: Si, es sólo un inventario y papá está ahí
GÓMEZ: Está bien, señora, seguramente estorbemos más de lo que ayudemos. La esperamos aquí (Se sientan los dos)
DORA: Vamos, Ludmila (Se retiran y se quedan en la puerta del depósito) Ya estamos solas, habla de una vez
LUDMILA: Claudio me pidió que le dijera que esos dos la están vigilando, no cuidándola
DORA: ¿Vigilando qué?
LUDMILA: Según mi primo, hay un periodista dando vueltas y le sabe algo a su esposo.
DORA: Es un senador, siempre hay gente detrás
LUDMILA: Parece que este tipo tiene información que pone en aprietos a su marido
DORA: ¿Información de qué?
LUDMILA: Eso si no lo se
DORA: (Respira profundo) ¿Dónde está Claudio?
LUDMILA: En la ciudad, buscando la manera de poder venir a verla
DORA: Es muy arriesgado, si Leonardo llega a enterarse de lo que hay entre Clau y yo…
LUDMILA: Ni lo diga
DORA: ¿Qué tengo que hacer?
LUDMILA: Esperar. Mi primo me avisará y yo le daré sus recados. (Le da un papel) Este es un celular que Claudio tiene a escondidas de todos, es seguro, puede llamar sin ningún tipo de cuidado, pero no desde su teléfono
DORA: Hazme un favor. Ve mañana y cómprame uno a tu nombre. ¿Tienes dinero?
LUDMILA: Si, no se preocupe
DORA: Llámalo y dile que no se ponga en riesgo
LUDMILA: (Asiente) Señora, quédese tranquila, se bien lo que hago
DORA: (La mira) Pareciera que no es la primera vez que andan en estas
LUDMILA: Señora, yo no soy camarera, ni soy prima de verdad de Claudio, pero todo tiene su porqué y confíe en él, sólo quiere cuidarlos a usted, al niño y a sus padres. Clau la ama profundamente
DORA: (Algo en la mirada de Ludmila le daba mucha confianza) Confío en él y también…
LUDMILA: No me lo diga a mí, yo se reconocer lo que mis ojos ven (Sonríe) Vaya, haga su vida con normalidad y mañana le traigo su teléfono nuevo
DORA: Gracias
LUDMILA: Por nada. Ahora me voy
DORA: ¿Y tu paga?
LUDMILA: Ah, si, volvamos a la mesa y terminemos con la charada…

2 comentarios:

  1. Toma Leonardo van a descubrir toda tu tranfuga... Que bueno que Dora ya no lo quiere ver ni en pinturita... Nano Pampa... Tuto y Juli par de cachondos

    ResponderBorrar