Después
que su hermano se llevara a su hijo y sobrina a dar un paseo, Alma fue a su
recámara a ver cómo seguía Horacio. Él parecía dormido, pero ella supo que no
lo estaba, sino que sólo intentaba descansar un poco. Se acercó y le dio un
besito en la frente.
ALMA:
¿Cómo te sientes, amor?
HORACIO:
Me duele la pierna del demonio esta... ¿Y los niños y Pablo?
ALMA:
Se fueron a pasear (Se sienta a su lado) ¿Ya te tomaste el medicamento para el
dolor?
HORACIO:
Hace un par de horas... Alma, quiero hacerte una pregunta y te suplico que seas
honesta. Júrame por Nicolás que me responderás con la verdad, sea lo que sea
ALMA:
Te lo prometo, pero, ¿qué pasa?
HORACIO:
Hermosa, te amo tanto que ni se cómo empezar a explicarte lo que siento y por
ese amor, lo que más deseo es que seas feliz. ¿Qué sientes por Lisandro?
ALMA:
(La pregunta la pilló descentrada) ¿Qué siento por Lisandro? En un tiempo lo
amé, pero ahora lo que siento por él es cariño y la duda de qué hubiera pasado
si no se hubiese ido, nada más... ¿Por qué lo quieres saber?
HORACIO:
Porque si existiera una mínima posibilidad de que encontraras tu felicidad con
él, por más que me duela, te dejo ir. Sólo quiero que estés convencida que me
amas a mí. No quisiera atarte, Alma
ALMA:
No me atas, Hori, te amo y yo soy feliz aquí, contigo y con Nico
HORACIO:
(La mira y sonríe) Gracias a Dios, mi vida, te amo...
ALMA:
(Le sonríe) Y yo a ti, mi cojito hermoso (Lo besa)
HORACIO:
¿"Cojito", Alma? (Se ríe) ¿Te parece bien decirle eso a tu marido?
ALMA:
¡Ups! Se me escapó, Hori (Lo besa)
HORACIO:
En vez de andar inventando apodos, acuéstate bien y apapáchame
ALMA:
(Se acomoda y lo abraza) ¿Cuándo tienes que ir al centro médico?
HORACIO:
Se supone que la kinesióloga viene a revisarme en la tarde y ahí veremos cuándo
empiezo con la rehabilitación, pero fíjate en tu agenda, Alma, tú anotaste todo
lo que Paves dijo
ALMA:
Se que lo tengo apuntado, amor, pero quería que me lo dijeras tú, me encanta
escucharte hablar (Lo besa)
HORACIO:
A mí me gusta escucharte gemir... (Besote)
ALMA:
(Lo mira) Eres un degenerado, Horacio
HORACIO:
¿Degenerado por qué?
ALMA:
Por decir esas cosas...
HORACIO:
Ni que se las estuviera diciendo a una de las yeguas, Alma. Te lo dije a ti,
que eres mi esposa y a quien quiero escuchar gimiendo cada vez que tenga
oportunidad
ALMA:
¿Ah, si? (Lo besa intensamente)
HORACIO:
Por supuesto y más si me incitas así...
ALMA:
¿Así, cómo? (Le besa el cuello)
HORACIO:
Besándome como lo estás haciendo... Mmmm, Alma, te deseo
ALMA:
Y yo, Hori, pero tienes la pierna mal y te duele (Lo besa en los labios
mientras mete su mano por el pantalón de su esposo)
HORACIO:
(Gime al contacto) En el hospital estaba peor y nos las arreglamos, ¿te
acuerdas? (Mete su mano dentro de la ropa de ella y le toma un seno)
ALMA:
Me acuerdo, pero en el hospital (Agarra el miembro de su marido) Tenías
calmantes... (Lo besa en los labios y luego baja a donde tiene la mano)
HORACIO:
¡Dios! En este preciso momento, tú eres más efectiva que cualquier sedante,
calmante o medicamento que pueda existir, amor
ALMA:
¿Sólo por lo que hago? (Besa el miembro y como hizo en el hospital empieza a
devorarlo)
HORACIO:
Por existir, Alma, por existir...
A
Emiliano le habían hecho ya todos los estudios necesarios y ahora tenían que
darle los resultados inmediatos. Él, Serena y Carolina aguardaban en el
consultorio del médico Pallares. Donato esperaba afuera, junto a Luisana.
EMILIANO:
No estén tan nerviosas, nada malo pasa...
CAROLINA:
No eres médico, Emiliano, así que no me digas algo que no sabes a ciencia
cierta (Estaba de los nervios, si algo le pasaba a Nano, no podría con ese
dolor)
EMILIANO:
No soy médico, pero tengo fe...
SERENA:
Cállate y déjanos estar nerviosas tranquilas...
EMILIANO:
(Se ríe por la paradoja) Ay, mamá...
SERENA:
¿Qué?
EMILIANO:
Nada, mejor me callo porque me vas a dar...
SERENA:
Si, mejor no digas nada
CAROLINA:
¿Por qué tarda tanto el doctor?
SERENA:
Tal vez está con una urgencia
EMILIANO:
(Se pone de pie y mira alrededor) Quizás no sabe cómo decirnos lo que sucede...
SERENA:
(Le conocía el tonito y lo jala de una oreja) ¡¡No hagas bromas, niño!!
EMILIANO:
¡¡Ayyy!! Ya, ya, perdón, nomás quería distraerlas...
CAROLINA:
Con eso no nos distraes...
PALLARES:
(Entra) Disculpen la demora, pero su hermano no me dejaba llegar aquí. (Se
sienta) Bien, empiezo con la parte linda de todo esto, diciéndoles que lo que
tienes no es nada grave, Emiliano...
EMILIANO:
¿Qué es, entonces?
PALLARES:
Una desviación en la columna. Eso te genera los dolores de cabeza
CAROLINA:
¿Cómo que no es grave? Explíquese bien, doctor, porque estoy muy nerviosa (Se
sienta porque se estaba empezando a sentir mal)
PALLARES:
Tranquila, señora, por favor. (Gira su monitor y les muestra una serie de
imágenes a medida que les explica) Según estos estudios, Emiliano padece una
leve escoliosis, ¿ven? (Les señala)
EMILIANO:
¿Y cómo se corrige?
PALLARES:
No se corrige, pero se puede tratar. En principio, usted debe dejar su
actividad por completo
EMILIANO:
¿Qué? No, eso no...
CAROLINA:
Si, eso si. ¿Qué más, doctor?
PALLARES:
Tiene que modificar su postura, sentarse como corresponde y hacer fisioterapia
una vez a la semana, por lo menos.
SERENA:
¿Podrá tener una vida normal?
PALLARES:
Absolutamente
EMILIANO:
¿Eso es todo? ¿Podemos irnos?
CAROLINA:
¿Una vida normal en todos los aspectos?
PALLARES:
Si, por completo
EMILIANO:
Excepto por mi trabajo, claro
PALLARES:
Entiendo que eso pueda...
EMILIANO:
Usted no entiende nada, doctor, ¡no tiene idea! Y si no hay nada más que decir,
me voy
PALLARES:
Señor Iberbia, es su salud, no la mía.
EMILIANO:
¡¡Me quedó muy claro!! Gracias... (Sale y no se detiene, incluso ignora a Donny
y a Luisana)
CAROLINA:
Discúlpelo, doctor y gracias (Se va detrás de Nano)
SERENA:
(Salen y se encuentran a Luisana) ¿Y Donato?
LUISANA:
Fue a buscar a Emiliano y me dijo que los esperemos en la cafetería de
enfrente...
CAROLINA:
No, voy a buscarlo (Se fue)
SERENA:
(Coge a su nuera del brazo) Vamos, muñeca, creo que esto tiene para un largo
rato...
EMILIANO:
(Su hermano lo alcanza) ¡Déjame en paz!
DONATO:
Párate y cuéntame qué pasa
EMILIANO:
Pasa que no puedo volver a montar, Donato, toda mi vida profesional se va a la
mierda, mi vocación, lo que representan los caballos y ese mundo que me salvó
la vida
DONATO:
Pero ante todo está tu salud, Nano, se que tu vida son los caballos, pero
piensa algo, si vuelves a montar y se te empeora la escoliosis, ¿qué vas a
hacer? ¿Vas a cargar a Caro con ese peso? ¿Qué pasa con Fran y el bebé que
viene en camino?
EMILIANO:
¡¡Lo se, Donato!! No soy un imbécil, eh... Es obvio que lo primero son ellos y
haría lo que fuera por cuidarlos, pero no deja de ser duro y difícil, ¡me
duele, carajo! Yo soñaba con enseñarle a mi bebé a montar, soñaba con llevarlo
a conocer sus tierras, con salir todos a pasear y que mis hijos compartieran
ese mundo conmigo, con Caro y con sus hermanos...
DONATO:
Esto no es definitivo, Nano, la escoliosis no se cura, pero se puede mejorar. A
lo mejor no vas a poder montar durante horas, pero si un poco dentro de un
tiempo
EMILIANO:
Ya no voy a poder enseñar, Donny, se trunca mi vocación y la vida que tenía
proyectada para mi familia
CAROLINA:
(Aparece detrás de Donny) La única vida que tienes que tener proyectada para tu
familia, es hacernos felices y para eso no hace falta que montes, sino que
estés bien de salud...
EMILIANO:
Y por eso voy a hacer todo lo que me dijo el médico, Carolina, pero duele. Como
a ti tuvo que dolerte dejar medicina para hacerte cargo de la hacienda y de los
niños.
CAROLINA:
Se que duele y te entiendo, pero no puedes echarte a morir por eso. Yo no pude
volver a la carrera, pero tú si puedes llegar a montar de nuevo, con paciencia
y siguiendo las recomendaciones del doctor

waooo pobre de nano no va a poder montar!
ResponderBorrarY no, va a tener que dejar de hacerlo
BorrarPobre mi Nanito ojala pronto pueda volver a montar porque le pasa esto... Alma y Horacio no pierden tiempo eh
ResponderBorrarTu Nanito, jajajajjaa, me hacés reír...
BorrarJajajjaajajajaja!!!! Excelente capitulo menos mal solo era eso jaja
ResponderBorrarVos sos un poco fatalista, Rebe
BorrarYo xq? Simplemente en los años q llevo de ver novelas pues me he acostumbrado a ese tipo de cosas ajajjaja y lo de la escoliosis pues me parece familiar jaja saludos
BorrarPero si tenes razon jajaja soy un poco fatalista en estas cuestiones ... Y en otras tambien jajaj
BorrarPero que crueldaaaaad, pobre Emiliano!
ResponderBorrarLe tocó bailar con la más fea a Nano...
Borrar