martes, 3 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 191





Carolina y Emiliano se quedaron callados, sin saber qué decirse o cómo reaccionar a la novedad. Sin embargo, el peso que cargaban, iba a dejar de pesarles, ya que Celia no pudo seguir viviendo de esa manera y buscó a Pablo para confesarle su verdadera historia. Lucía había llamado a su tío para que llevara a Cande a Terranova y al regresar de dejar a la niña con sus primos, Pablo encontró a su novia en el cuarto de la niña. Celia tenía algo en la mano y lo guardó en el bolso de su hija. El hombre la observó y la notó nerviosa…

PABLO: ¿Qué pasa, bella?
CELIA: Pasa que no puedo seguir así, Pablo, te he estado mintiendo y no mereces eso
PABLO: ¿Mintiendo con qué?
CELIA: Con todo, excepto con lo que siento por ti. Este amor y Candela son las únicas verdades que existen en mi vida
PABLO: ¿Qué pasa, Celia? Dímelo de una vez
CELIA: Te lo voy a contar todo, sin omitir ningún detalle, pero prométeme que me vas a dejar terminar mi relato. Te vas a enojar y hasta quieras largarte de aquí, pero es vital que escuches todo
PABLO: Pues, empieza de una vez, mujer…
CELIA: No soy de Zacatecas, de hecho, soy nacida y crecida en el DF. Mis padres no murieron en un accidente de autos como te dije. Mi padre se fue cuando yo era muy pequeña y mamá murió cuando tenía 11 años. Mi tía Gladys se hizo cargo de mí, pero no fui una niña sencilla de educar
PABLO: Sigue...
CELIA: Cuando cumplí los 17, me fui de casa de mi tía y pasé una temporada con unas amigas un poco mayores que yo. Conseguí trabajo de niñera y así pude terminar la escuela. En esa época conocí al padre biológico de Cande y él me ofreció una alternativa, una oportunidad de mejorar me vida, así que la tomé.
PABLO: ¿La historia con él también es una mentira?
CELIA: Todo, Pablo, te repito que excepto mi amor por ti, todo lo que te conté es mentira.
PABLO: Cuéntame la verdad...
CELIA: Este hombre era joven, pero tenía muchos negocios y su oferta fue la de convertirme en su asistente. De ese modo, comencé a conocer a muchos hombres de negocios y a empaparme de ese mundo tan peculiar. Pude ingresar a la universidad y comenzar mi carrera y me enamoré perdidamente de él. (Mira hacia abajo) Nos casamos tres años más tarde
PABLO: ¿Qué, qué? ¿Te casaste? ¿Estás casada aún?
CELIA: Soy viuda, él murió...
PABLO: ¿Cuándo murió?
CELIA: Hace unos meses... ¿Recuerdas que una noche me encontraste angustiada y te dije que me contaron que él había muerto? (Pablo asiente) Era cierto, aunque las circunstancias no. Eso en este momento es lo de menos, créeme
PABLO: Sigue contando
CELIA: Una noche, mi esposo me pidió que organizara una cena de negocios en un restaurante de México. Mientras me ponía en contacto con la gente que tenía que asistir, me crucé con un importante empresario del rubro y aunque no estaba entre los supuestos invitados, decidí extenderle la oferta. Almorzamos los dos y me convencí que era una persona con la que mi marido tenía que tratar si quería progresar más todavía. Se conocieron y un tiempo después, se hicieron socios. El problema fue que este tipo jugaba chueco y envolvió a mi esposo en esos negocios sucios
PABLO: Cuéntamelo todo de una vez y no te detengas más...
CELIA: Está bien, está bien, sólo estoy nerviosa. (Respira largamente) Cuando nos dimos cuenta del problema en que estábamos metidos, creímos que podíamos hacer un negocio solo y librarnos de todo el asunto, pero como salió muy bien, mi marido se llenó de ambición y debo reconocer que la perspectiva de una vida llena de lujos y riquezas, también me compró. No nos desligamos de aquello y cada vez nos metíamos más de lleno. Hasta que Candela llegó a nuestras vidas y ante la idea de ser padres, comenzamos a darnos cuenta que no podíamos seguir así. Mi esposo habló con su socio y él nos dijo que si lo ayudábamos a conseguir unas tierras que le hacían falta, daría por terminada la sociedad y de esa manera, nos librábamos de todo y nos podíamos ir a Australia y empezar de cero, nosotros dos y nuestra hija. Él amaba a Candela, no se fue cuando supo del embarazo y fue ese amor por nuestra princesa lo que lo hizo querer cambiar su vida y ser un hombre nuevo. No tuvo tiempo y yo, pues, yo lo traicioné
PABLO: Como a mí... ¿Qué pasó con él?
CELIA: Mi parte del negocio, lo que yo tenía que aportar, era el acceso a esas tierras. Para poder hacerlo, tenía que inmiscuirme en la vida de los dueños y buscar la manera de quedarme. La traición llegó porque pasó algo que no estaba planeado y eso me hizo desistir del plan. Me negué a mi misma y por lo mismo, ellos tuvieron que modificar su estrategia. Luego la vida hizo que el plan se fuera por la borda y desde entonces, no he vuelto a estar en contacto.
PABLO: Traicionaste a tus socios o a los de tu marido, pero a él, ¿cómo lo traicionaste?
CELIA: Me enamoré de ti, Pablo y ya no pude seguir con el plan. Les hice creer que si, que lo haría, pero la realidad era que sólo pensaba en qué hacer para desligarme de ellos, de todos y quedarme contigo. En el transcurso, mi marido murió y ya no hubo más contacto entre sus socios y yo. Intentaron buscarme, pero me negué a seguirle. Me dijeron que me dejaban libre si me callaba la boca. Si hablaba, quienes pagarían las consecuencias serían Candela y tú, pero no puedo casarme contigo, no así, no con mentiras y engaños. Prefiero terminar y que me odies, a ser tu esposa sin que sepas quién soy en realidad.
PABLO: ¿Esas tierras que querían eran las de mi familia? ¿Por eso me enamoraste?
CELIA: No, la idea no era enamorarte, sino conocerte y ganarme tu confianza al punto de tener acceso a las tierras. Cuando eso fuera un hecho, las envenenaría y a ustedes no les quedaría más opción que vender. En ese momento aparecería uno de los socios con una oferta que no podrían rechazar. Lo que nació entre nosotros fue algo que no me esperaba
PABLO: ¿Quién era tu marido, Celia?
CELIA: Mi nombre no es Celia Ruiz, me llamo Marina Cambaceres y mi difunto esposo era Santiago, Pablo.
PABLO: ¿Qué? (Se levantó furioso) ¿Santiago Terranova?
MARINA: Si...
PABLO: Eres una...una... ¡Dios! (Cogió su abrigo y salió de la casa hecho una furia)
MARINA: (Fue tras él) ¡Dímelo, no te asustes de decirlo porque lo soy, pero no te vayas! Hay mucho que hablar todavía
PABLO: ¿De qué carajos quiere hablar? ¿Eh? ¿De cómo me viste la cara de imbécil? ¿De cómo planeaste seducirme? Vete al diablo, Celia o Marina o como mierda te llames
MARINA: Tenemos que hablar de Candela, sea como sea, la niña es NUESTRA y pase lo que pase con nosotros, ella no tiene que pagar las consecuencias de mi error.
PABLO: No hay nada que hablar, Candela siempre me va a tener como su papá. Tú y yo terminamos aquí y la niña vivirá con sus papás separados, no será la primera y yo la voy a amar igual que ahora o más, así que no te preocupes. Ahora quiero que empaques tus cosas y te largues de mi vista
MARINA: Está bien, voy a buscar a Cande y nos vamos a la casa que tengo en el pueblo
PABLO: No, la niña se queda conmigo por un tiempo...
MARINA: No, Pablo, no pretendo separarte de ella, pero Candela se queda conmigo. Tú podrás ir a verla, llevarla a pasear y traerla aquí para pasar algunas noches, pero no la vas a alejar de mí.
AUGUSTO: (Llega en el carro con la pequeña y Julieta) ¡Alguien necesita pañales y un cambio de ropa!
PABLO: (Le susurra) Después seguimos hablando... (Cambió su cara) ¿Dónde está mi princesa?
CANDELA: (Se baja caminando con dificultad porque se había ensuciado) Caquita, papi
PABLO: Pues, vamos a cambiarte, mi amor (La alza y le da un beso)
JULIETA: (Nota a Celia mal) ¿Qué pasa, amiga?
MARINA: Pasa que lo mío con Pablo terminó (Mira al susodicho) Todo terminó (Agarra a la pequeña) Vamos a cambiarte, hija (Entra a la casa)
AUGUSTO: ¿Qué pasa, Pablo?
PABLO: (A punto de llorar del coraje y dolor que se cargaba) Celia es una mentira de pies a cabeza
JULIETA: ¿De qué hablas?
PABLO: No se llama Celia, sino Marina y Candela es hija es de su difunto marido, Santiago Terranova...
JULIETA: ¿Qué?
AUGUSTO: ¿Santiago?
JULIETA: Eso no puede ser
AUGUSTO: ¿Cómo lo descubriste?
PABLO: Ella me lo dijo porque no podía ocultarlo más (Bufa) Lo único que quería de mí, eran las tierras de mi familia, para eso se enredó conmigo...
AUGUSTO: Ven, Pablo, vamos a dar una vuelta, necesitas despejarte
JULIETA: Yo me quedo aquí y después me voy a la hacienda con los niños
PABLO: No, Tuto, quédate con los niños y tu mujer, yo necesito estar solo, pero gracias...
AUGUSTO: Ey, peque, tranquilo. Hablemos un momento y después has lo que desees
JULIETA: Realmente lo siento mucho, Pablo, lo lamento de verdad. Voy adentro, con permiso (Se retira)
AUGUSTO: (Se apoya en el carro) Cuéntame bien todo y no por metiche es que quiero saberlo, sino porque si quería tus tierras y era la esposa de Santiago, puede tener relación con lo que le pasó a Guillermo y a Gabriel
PABLO: Está bien (Le cuenta lo que Marina le dijo) Y todo fue una mentira, Tuto, todo en mi vida es una mentira... (No aguanta más y rompe a llorar)
AUGUSTO: (Lo abraza) Hay una cosa que es tan cierta y tan real que supera cualquier mentira y eso es tu hija. El amor que se tienen tiene que ser más poderoso que el resto de las cosas
PABLO: Es lo único real, Tuto, lo único valioso para mí, pero como hombre, mi vida se murió...
AUGUSTO: Date tiempo para entender, no saques conclusiones apresuradas
EMILIANO: (Llamaba a Pablo por celular) Vamos, cuñado, responde
PABLO: (Saca el celular y ve que era Nano) Hola...
EMILIANO: Hola, cuñado. Te paso con tu hermana
CAROLINA: Hermanito, necesitamos hablar contigo urgentemente
PABLO: ¿Sobre qué?
CAROLINA: Descubrimos algo que te afecta directamente y no sabemos si decírtelo ya sea bueno o no, pero no podemos ocultarte esto. Nos vemos en dos horas en Santa Cecilia y ve solo, por favor
PABLO: No hay otro modo de ir que solo, Pampeana, ya no estoy más con Celia, cuando lleguen, les cuento todo...
CAROLINA: ¿Terminaron?
PABLO: Si...
EMILIANO: (Coge el teléfono) No se qué haya pasado entre ustedes, pero por nada del mundo dejes que se vaya de La Serena, Pablo, no podemos perderle la pista a Celia
PABLO: ¿Por qué? ¿Qué pasa?
EMILIANO: (Pone el altavoz) Confía en nosotros. Hablamos en la hacienda
CAROLINA: Y Pablo, pase lo que pase, no olvides que te amo
PABLO: No lo olvido, Pampa, también te amo (Cuelga) Ahora vuelvo, Tuto (Se va para la casa)

10 comentarios:

  1. Hay q tener agallas para hacer lo q Celia hizo �� pero fue lo mejor q pudo hacer ��

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  2. Eso se llama tener coraje valentia y ovarios jajajajaja excelente capitulo

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    1. X eso mismoooo!!! Xq tuvo el coraje de decirle toda la verdad ella antes de seguir con sus mentiras x amor y eso significa q tiene ovarios para luego atenerse a consecuencias sabiendo q podia perderlo jajaja me encanto el capitulooo!!! :D

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  3. ¡Ay chamo! Me encanta la valentía de Celia. Que fuerte todo.

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  4. Ufff capitulo explosivo... La verdad dela vida de Celia salio a la Luz ya era hora... Ojala Celia y Pablo no duren mucho separados

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