miércoles, 4 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 193





Aquella tarde noche, las verdades parecían adueñarse de las vidas de todos. Así que mientras Dora se iba con Ludmila a su casa, Pablo llegaba a Santa Cecilia con su mano enyesada y su dolor a flor de piel. Carolina y Emiliano lo estaban esperando.

CAROLINA: ¡¡Hasta que llegas, niño!! ¿Qué te pasó?
PABLO: Golpeé una pared (La abraza fuerte)
CAROLINA: (Conocía a su hermano y sabía que ese abrazo era señal de angustia) Ey, hermoso, ¿qué tienes? ¿Qué fue lo que pasó?
PABLO: Que todo se me fue a la mierda, Pampeana...
EMILIANO: Siéntate, cuñado, cuéntanos y descarga, ven (Lo abraza)
PABLO: (Se abraza fuerte a él) Todo era una mentira, Nano (Las lágrimas brotan de sus ojos sin que pueda reprimirlas) Mi vida era una mentira...
EMILIANO: (No lo suelta, de hecho lo aferra más) Todo va a estar bien, peque, se que si...
CAROLINA: ¿Qué pasó, Pablo? ¿Qué fue lo que sucedió?
PABLO: (Se separa de Nano y se sienta) ¿Cómo empezar? (Respira hondo y cuenta todo)
CAROLINA: (Ella y Nano habían escuchado en silencio) No sabíamos tanto
EMILIANO: Sólo lo de su verdadero nombre y que es la viuda de Santiago.
PABLO: ¿Eso querían contarme? Pues, llegaron tarde, la hipócrita me lo contó antes que ustedes... (El coraje empezaba a emanar de él)
EMILIANO: Caro, déjanos a solas (Le guiña un ojo)
CAROLINA: Está bien (Da un beso a cada uno) Voy a salir, no me tardo (Se despide y sale)
EMILIANO: Salgamos a dar una caminata y a tomar unos tequilas, ¿quieres?
PABLO: Vamos, lo necesito...
EMILIANO: (Se levanta y coge la botella) ¿Quieres una noticia realmente podrida? Porque esto que te pasa no es el fin del mundo, eh (Lo mira, intentando despejarlo un poco)
PABLO: ¿Qué noticia es esa?
EMILIANO: No puedo volver a montar, ni de paseíto
PABLO: (Lo mira) ¿Por qué? ¿Qué tienes?
EMILIANO: Una escoliosis y si no dejo de montar, no la hago... (Salen y caminan tranquilos, bebiendo de la botella)
PABLO: Lo siento mucho, cuñado, de verdad (Le pone el brazo por los hombros) Se nos cagó la vida (Le quita la botella y bebe un trago)
EMILIANO: Eso pensé los primeros momentos, ¿sabes? De una u otra forma mi vida fue regida por los caballos, pero tu hermana me hizo ver las cosas desde otra perspectiva y creo que tú necesitas esa mirada nueva, distinta
PABLO: ¿Qué te hizo ver Pampa y cuál mirada nueva necesito?
EMILIANO: Mi hermosa mujer me hizo entender que a partir de un derrumbe, puedes reconstruir. Si los cimientos se rompieron, los reconstruyes y eso es lo que deberías pensar tú
PABLO: ¿A qué te refieres?
EMILIANO: (Se sientan en una barandilla) A Celia o Marina, o como sea. Pablo, no la justifico, se que hizo todo mal, pero también se que no hizo nada
PABLO: ¿Cómo que no hizo nada, Emiliano? Me mintió, me vio la cara de estúpido, ¿por qué no me habló antes de la verdad? Nos hubiera ahorrado muchas cosas
EMILIANO: Pablo, córrete un momento del papel de engañado y trata de ser objetivo. Veamos el caso de Augusto, por ejemplo. Frente a la posibilidad de que algo lastimara o dañara a su esposa e hijos, se hizo pasar por muerto. Piensa en Candela, ¿qué no harías por ella?
PABLO: Eso lo entiendo, lo que me duele es que no haya confiado en mí para contarme lo que pasaba...
EMILIANO: Completamente de acuerdo, no lo discuto. Debió sincerarse antes, pero, Pablo, las cosas no son como las deseamos, sino como son y punto. Si ella hubiese realmente querido hacer lo que se suponía que haría, estaríamos hablando en otros términos, pero jamás te perjudicó de modo alguno. A eso me refiero cuando digo que no hizo nada. Y seamos honestos, si estuviera contigo por dinero o por las tierras, no se habría descubierto, ¿no crees? Podría haberse casado contigo y te confesó todo a tiempo de darte la oportunidad de saberlo todo.
PABLO: La amo, Nano, pero esta traición me duele y mucho...
EMILIANO: Ahí tienes, el derrumbe y los cimientos. ¿Quieres saber qué pienso yo?
PABLO: Dilo...
EMILIANO: Que ella llegó a ti por las razones equivocadas, pero se quedó por el motivo correcto. Celia Marina pudo haber hecho mucho daño y sin embargo, no lo hizo. Pudo quedarse callada con respecto a su identidad y no lo hizo. Aún sabiendo que podría perderte, Pablo, juntó coraje y te dijo la verdad. ¿Se demoró mucho? Si, puede ser, pero lo hizo antes de que le dieras tu apellido a Candela y se casaran. Eso, según me parece, es prueba de su amor
PABLO: ¿Y sólo por eso tengo que perdonarla? No puedo, ¿quién me asegura que más adelante no me entere de algo más?
EMILIANO: Dudo que haya algo más y nadie dijo que la perdones ya, sólo sugiero que te des tiempo y no pretendas entender y procesar todo ahora, porque no lo vas a conseguir y acabaras echando a la basura algo, que quizás, se pueda rescatar. Pablo, además, ella y la niña pueden correr un grave peligro
PABLO: ¿A qué te refieres?
EMILIANO: Esa gente a la que Marina Celia traicionó, es peligrosa. Son asesinos, criminales de lo peor y pues, ya mataron a Santiago, no sería nada raro que fueran tras ella y Candela, ¿no crees?
PABLO: ¿Mataron a Santiago? ¿De qué hablas, Nano?
EMILIANO: (Le cuenta) En su momento no me di cuenta porque había regresado Augusto, tú hermana y yo habíamos terminado y no estaba sobrio casi nunca. Además la amenazaron de muerte, ¿o no?
PABLO: Si...
EMILIANO: Ahí tienes, pues. Marina Celia los traicionó por ti, hombre, ¿cuánto crees que se demoren en intentar desquitarse?
PABLO: No puedo permitir que les pase nada, aunque me esté muriendo del dolor, tengo que estar cerca de ellas...
EMILIANO: Hay que cuidarlas y bueno, hablar bien con ella y ver qué más sabe, quizás pueda aclarar ciertos puntos
PABLO: Vamos ya, es el mejor momento, si no lo hago ahora, no lo hago nunca...
EMILIANO: Espera un poco más, algo me dice que cierta pampeana está por La Serena
PABLO: Está bien, pero no esperemos mucho...
EMILIANO: (Otro trago a la botella) Si yo fuera tú, no cerraría la puerta al amor, Pablo, no a uno tan grande
PABLO: Ya veremos qué pasa, Nano, ya lo veremos...
EMILIANO: (Sonríe) Yo ya se lo que va a pasar
PABLO: Siempre lo sabes...
EMILIANO: Cuñado, soy un hombre muy perceptivo... ¡Ey! Dentro de todo lo malo, siempre hay algo bueno, el yin-yang
PABLO: (Lo abraza) Gracias...
EMILIANO: Somos amigos, menso, para eso estoy...

Cuando Pampa llegó a La Serena, encontró a Marina sentada en el pórtico de su casa. Tenía los ojos rojos y el rostro hinchado, era obvio que llevaba horas llorando

CAROLINA: Buenas tardes noches
MARINA: (La mira y agacha la vista) Hola...
CAROLINA: ¿Puedo sentarme?
MARINA: Claro...
CAROLINA: (Se sienta) Pablo ya me lo contó todo...
MARINA: Me parece bien, era hora de acabar con todo esto, él y Candela no lo merecían. Ninguno de ustedes lo merecía
CAROLINA: Tú tampoco lo merecías (La mira) ¿Amas a mi hermano?
MARINA: ¿Me vas a creer si te digo que si?
CAROLINA: Por supuesto, sólo quería probar que no me equivocaba en lo que veían mis ojos
MARINA: Pensé que me ibas a odiar, yo misma me odio...
CAROLINA: Con que te odies tú misma es suficiente. Me produces decepción, no odio
MARINA: (La mira) En toda mi vida, la única persona que me lo dio todo, sin pedirme nada a cambio, fue Santiago. Él me dio una chance de ser alguien. Cuando esto empezó, no pensaba en otra cosa más que en ayudarlo e irme con él y mi hija. Después conocí a tu hermano y lo supe, Carolina, lo entendí. Para variar, todos ustedes son como él, ¿qué clase de maldita zorra tenía que ser para dañarlos? Si me enamoré de todos apenas los conocí...
CAROLINA: ¿Por qué no hablaste con él antes?
MARINA: Por miedo. Tenía que encontrar la manera de mantener a Candela a salvo y poder desligarme de ellos, pero no hubo modo.
CAROLINA: Si se lo hubieras contado todo antes, podrían haber pensado en algo juntos. Se que son peligrosos, pero no tenían por qué saber que Pablo estaba al tanto, hubieran encontrado la forma...
MARINA: Ahora lo se, Carolina, pero el temor me paralizó. No podía pensar en nada que salvara sus vidas y mi amor con tu hermano. Ahora me tocó elegir y lo hice, por más que pierda a Pablo, saber la verdad es lo único que puede ayudarles. Yo no sabía lo de Augusto, lo supe cuando Santiago me lo confesó, poco antes de morir
CAROLINA: ¿Te dijo algo más?
MARINA: Si, pero nada que tenga que ver con ustedes. Cuando Santiago murió, llegué a una tregua con ellos y si yo me mantenía callada, nada iba a pasarle a Candela o a Pablo. (Suspira) Pero no podía callarme y menos ahora que el tipo ese es senador...
CAROLINA: ¿Qué tipo?
MARINA: El que ideó todo, Carolina. Supuse que ya lo sabían. El jefe de todo, quien armó todo el plan no fue Parravicini, sino Leonardo Vilches, el senador
CAROLINA: ¿Qué? No puede ser...
MARINA: Parravicini era la cara, el jefe, es cierto, pero Leonardo lo utilizó desde el principio. Le hizo creer que él llevaba las riendas, de modo que si algo pasaba y los descubrían, caerían sólo César y Santiago, pero con su muerte y las evidencias apuntándolo únicamente a él, no había huellas que cubrir, así que asumió el mando. Yo puedo probar que los tres y otros más están metidos hasta el cuello
CAROLINA: ¿Tienes pruebas?
MARINA: No me prestaban demasiada atención, ¿sabes? Para ellos yo sólo era la mujer de un socio, pero siempre supe que tenía que protegerme de alguna manera, así que hice mi parte en silencio, aprovechando que me ignoraban. Tengo fotografías, documentos y videos, pero no tienen que ver con lo que les pasó a ustedes, sino con otro negocio
CAROLINA: ¿Podrías mostrarle esas pruebas a Emiliano?
MARINA: Ya estoy ocupándome de eso, Carolina. Aunque estuve callada, no perdí de vista mi objetivo. No pude hacer nada remediar las cosas antes, pero esa gente va a pagar por todo y si tengo que ir presa por participar con mi silencio, lo haré. Todo lo que tengo está a disposición de Emiliano y su jefe, pero no es momento de atacar todavía
CAROLINA: Eso lo sabemos, aunque me gustaría que hablaras con Nano y con Pablo...
MARINA: Voy a hacer lo que haga falta. El miedo me dominó, pero eso terminó en el mismo exacto instante en que le dije la verdad a Pablo. Una vez que Candela sea legalmente su hija, me entregaré con todas las pruebas. De esa manera, por más que le den vueltas y vueltas, nadie podrá tocarlos a ustedes y eso es lo que me da paz.
CAROLINA: No, no voy a permitirlo...
MARINA: No depende de ti y es una decisión tomada. (La mira fijamente) Mi tesoro más grande estará cuidado y protegido con tu hermano y ustedes (Le toma la mano) Es lo que corresponde, lo correcto y lo que va a pasar. Tal vez no dure mucho tiempo presa, pero necesito purgar mi pasado, de otro modo, no tendré un futuro por el que luchar
CAROLINA: No, encontraremos la forma de que pagues y purgues todo lo que quieras, pero no yendo a la cárcel...
MARINA: ¿Por qué no? Es lo que me toca. No cometí ningún delito, pero callé muchos de los que tenía conocimiento. Además, estando tras las rejas, esa gente no vendrá por aquí. (Se pone de pie) Es la única manera de cuidarlos y lo sabes.
CAROLINA: ¿Crees que los cuidas así?
MARINA: Mira, Carolina, ya. Es una decisión tomada y nadie me va a detener. No me presiones ni quieras cambiarme la cabeza, porque lo único que vas a conseguir es que me largue y lo haga sola. Enójate, insúltame y sigue decepcionándote de mí si quieres, pero asumo mis culpas y cargo con las consecuencias. Dile a Emiliano que mañana lo veo y hablo con él, le muestro todo lo que tengo y punto.
CAROLINA: Está bien, no insisto más, has lo que quieras, buenas noches (Se levanta) Cuídate...
MARINA: Hasta mañana... (Se mete a la casa)

8 comentarios:

  1. Yo se que la ahora Marina debe hacer lo que corresponde pero si hay la posibilidad de que ella no vaya presa por su silencio debe dejarse ayudar

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  2. Wow que capitulos ya me puse al acorriente con los q tenia sin leer que bello que aparecieron los personajes de BSM... felicidades Maru. Muy buena historia...
    Que sufriemieneto el de Pablo Celia-Marina y Cande....

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  3. Que bueno que nano converso con pablo sobre lo de celia ojala y pablo recapacite excelente historia maru bella me encanto lo del embarazo no me lo esperaba jajaja muy buena esa jajaja

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  4. Estoy de acuerdo con Vicky, tiene que dejarse ayudar...

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