lunes, 9 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 199





Alma salió de la alcoba de su hijo y regresó a la suya, sintiéndose desolada, perdida. Horacio, por su lado, se quedó mirando a su pequeño.

HORACIO: No me pongas esa cara, campeón, de alguna manera tiene que reaccionar, ¿no crees? Tu mamá no puede tener esos miedos conmigo, hijo. Te prometo que la compensaré, pero tiene que darse cuenta...
ALMA: (En su cuarto, miraba el celular) ¿Llamo o no llamo? (No se decidía a hacer la llamada)
HORACIO: (Seguía hablando con Nicolás) Claro que la amo y ni loco la dejo, pero si no termina de abrirse conmigo, no podremos estar bien... ¿Crees me pasé de la raya?
ALMA: (Por fin marcó el número) Atiende, por favor...
HORACIO: Está bien, está bien, voy a hablar con ella, niñito mandón... (Deja al bebé en su cuna, coge la muleta y va a su alcoba)
ALMA: (Vuelve a marcar) Cógelo, te necesito...
LISANDRO: (Le extraña ver ese número llamándolo, pero responde) ¿Alma?
ALMA: ¿Lisandro?
LISANDRO: Si, soy yo, ¿por qué te sorprendes? Tú llamaste...
ALMA: (Mira la pantalla de su celular) Lo siento, estaba llamando a otra persona...
LISANDRO: ¿Qué te sucede? Te escucho mal...
ALMA: No pasa nada, sólo quería hablar con mi hermana y me equivoqué de número lo siento
LISANDRO: No hay problema, sabes que puedes hablar conmigo y... (Alma le corta) ¿Qué carajos...?
HORACIO: (Tenía el celular de su esposa en la mano) ¿Lo llamas a él? (Lanza el teléfono contra la pared) ¿Peleas conmigo y llamas a ese tipo?
ALMA: No quería llamarlo, sino a Caro, pero lo marqué sin querer...
HORACIO: (Deja la muleta y se lanza sobre ella, besándola) Más te vale que no te acerques ni a un kilómetro de ese imbécil, ¿me escuchaste?
ALMA: ¿Qué te pasa?
HORACIO: Cállate, Alma y se mía de verdad
ALMA: Me pediste el divorcio y ahora esto... (Lo abraza entre besos) Quiero entenderte...
HORACIO: Estaba intentando hacerte reaccionar. Si sentías que me perdías, creí que te darías cuenta que nunca te expondría a algo que te hiciera daño, pero nada funciona contigo, mujer
ALMA: Lo se, Hori, se que no eres capaz de eso, pero me dio miedo, lo siento (Lo besa) Quiero ser tuya, tuya de verdad...
HORACIO: Desvístete y desvísteme...
ALMA: (Lo desnuda) No puedo desvestirme contigo encima...
HORACIO: (Se mueve) Ya estás liberada
ALMA: (Se desviste y se pone sobre él) Te amo y confío en ti, Hori, siempre...
HORACIO: (La besa como desaforado) Baja, Alma, como hace rato, pero cuando te diga, te detienes. Confía en mí en serio
ALMA: Está bien (Lo hace y empieza el ritual de placer)
HORACIO: (La deja hacer un poco) Acuéstate tú ahora, pero boca abajo (Toma el gel que había quedado sobre la mesita de noche
ALMA: (Lo hace) Te amo, Hori, ¿lo sabes, no?
HORACIO: (La besa) Nunca lo dudé, Alma, yo no... (Le pone gel donde corresponde) Ahora lo que necesito es que confíes en mí y en que no quiero dañarte, sino darte placer
ALMA: Confío...
HORACIO: (Se recuesta sobre ella y le besa la espalda, el cuello y orejas, mientras una de sus manos le recorría la entrepierna. Alma gimió) Tienes que estar relajada, excitada y cielo, esto tampoco lo hice antes, nunca deseé tanto a una mujer como a ti...
ALMA: ¿Sabes cómo hacerlo?
HORACIO: (Sonríe) Soy principiante, no tonto, mi amor... ¿Confías en mí o no?
ALMA: Si...
HORACIO: (La penetra apenitas por detrás) Cielo, te va a doler un momentito, como tu otra primera vez (Le toma una mano y luego la otra) Relaja tu cuerpo, déjate guiar por tu excitación... Te amo, Alma, me vuelves loco de deseo...
ALMA: (Intenta relajarse) Te amo, cielo...
HORACIO: (Le suelta una mano y la lleva de nuevo a la entrepierna de Alma, acercándola al orgasmo) ¿Me sientes, amor de mi vida?
ALMA: (Gime) Te siento, amor...
HORACIO: (Al notarla cerca del clímax, hizo lo mismo de antes y penetró un poco más. Alma se tensó) Calma, ya pasa el dolor, hermosa, te lo prometo, relájate y déjate llevar (La hace acabar con su mano)
ALMA: (Se relaja) Acaríciame...
HORACIO: (Lo hace mientras entra del todo y gime él) ¿Cómo estás?
ALMA: Bien...
HORACIO: (Embiste de nuevo, con suavidad) El dolor disminuye, ¿no? (Otra vez y ella gime)
ALMA: Ámame, no dejes de amarme...
HORACIO: (Lo hace un poco más rápido, pero no mucho) Ya no aguantaba, necesitaba tenerte así, era mi fantasía...
ALMA: Te amo...
HORACIO: Y yo te amo a ti, niña... ¿Te gusta lo que te estoy haciendo?
ALMA: Si... (Cierra los ojos y se muerde los labios, disfrutando)
HORACIO: (Potencia más) Te dije que era cuestión de relajarte (Penetración profunda) Dios, voy a acabar aquí, Alma, es demasiado placer... (Le besa la espalda)
ALMA: Acaba, amor...
HORACIO: Tú también vas a hacerlo... (Sale de ella y se acuesta) Súbete sobre mí...
ALMA: Yo ya acabé antes amor (Lo besa)
HORACIO: Vas a hacerlo otra vez, anda, has lo que te pido, cielo
ALMA: (Se sube sobre él) El amigo está bajo...
HORACIO: Súbelo...
ALMA: ¿Cómo?
HORACIO: Usa tu imaginación...
ALMA: (Empieza a acariciarle el miembro) No tengo mucha imaginación... (Luego baja con la boca y hace lo del principio)
HORACIO: Mmm, Alma, haces muy bien, hermosa, pero quiero que goces tú
ALMA: Gocemos los dos...
HORACIO: ¿Te da placer hacerme eso?
ALMA: Si...
HORACIO: ¿Te dio placer lo que acabo de hacerte?
ALMA: Mucho...
HORACIO: Siéntate sobre mí y hazlo tú...
ALMA: ¿Qué?
HORACIO: Sabes bien de qué hablo (Sonríe) Hazme entrar en ti, llévame al paraíso
ALMA: ¿Por dónde?
HORACIO: Por detrás, Alma... No me tortures porque te ultrajo aquí y ahora, con la pierna lastimada y todo... (La besa) Te amo
ALMA: Te amo... (Lo hace y gimen los dos)
HORACIO: (La toma de la cintura y la ayuda a ir más velozmente) Me encantas...
ALMA: Y tú a mí, no te divorcies nunca...
HORACIO: Era sólo una forma de hacerte reaccionar, me moriría sin ti, Alma, no concibo mi vida sin ti en ella... (Penetra más duramente) ¡Oh, Dios, amor, te voy a llenar de mí!
ALMA: Lléname...
HORACIO: ¿Tú llegas también?
ALMA: Si…
HORACIO: (Continúan hasta tocar el cielo juntos) No te muevas, por favor, es demasiado hermoso estar dentro de ti y derramarme contigo... (Le besaba la espalda, tocaba sus senos, no había tenido suficiente de ella) Te deseo más, me pones como loco...
ALMA: ¿Quieres más?
HORACIO: (Mueve su pelvis, demostrando que aún estaba duro) Vamos a hacerlo toda la noche, parando solamente cuando tengas que alimentar a Nicolás. Quiero poseerte como jamás lo había hecho, que te entregues a mí una y otra vez... (La hace girarse y sentarse de frente a él) Estoy muy caliente y no puedo parar de hacerte el amor
ALMA: ¿Quién quiere parar? (Lo besa)

Ludmila llevaba varios días instalada en casa de Dora y bajo las órdenes de Claudio, dio inicio al plan esa misma noche. Mientras ella se ocupaba de los dos gorilas, los padres de la dueña de casa, sin entender demasiado, se preparaban para "salir a pasear". Gutiérrez y Gómez, apostados en la puerta de la casa, platicaban de fútbol.

LUDMILA: Buenas noches, muchachos... (Tenía una botellita de cerveza en la mano y se hacía la que tomaba) ¡Qué calor hace, eh! (Ambos asienten) Ten, Gómez, refréscate
GÓMEZ: No puedo, estoy de servicio...
LUDMILA: Por Dios, hombre, si no es que te vas a alcoholizar.
GUTIÉRREZ: Es cierto y un trago no nos va a hacer mal. (Coge la botella) ¡Salud!
LUDMILA: Salud, Guti... (Sonríe)
GUTIÉRREZ: (Bebe) Espectacular, ¿cuándo me vas a dar el si, Ludmila? Sólo una cena
LUDMILA: (Le ofrece la cerveza a Gómez) No lo se, Guti, quizás más adelante
GÓMEZ: Vente conmigo y deja a ese pelado (Toma un trago) Soy mejor que él...
LUDMILA: ¿Un trío, muchachos? ¿Eso me están proponiendo?
GUTIÉRREZ: ¿Un trío con este?
LUDMILA: Piénselo, si dicen que si, esta noche la pasamos juntos... (Les toca las pompas a ambos) Por nada del mundo me pierdo una oferta como esa...
GÓMEZ: ¿Por qué no ahora?
LUDMILA: Pensé que estabas en servicio (Le guiña el ojo)
GÓMEZ: Te salvas por eso, preciosa...
LUDMILA: Los padres de la señora van a salir. Los espero en mi cuarto… (Haciendo acopio de toda su voluntad y reprimiendo el asco, toca sus entrepiernas) No puedo esperar a tenerlos dentro de mí...
GÓMEZ: Vamos...
GUTIÉRREZ: Pos si...
LUDMILA: Vayan a mi cuarto y espérenme un momento. Voy a buscar algo a la cocina
GÓMEZ: Vamos, Gutiérrez, apúrale...
LUDMILA: No se desvistan, sólo recuéstense y esperen que suba... (Vuelve a tocarlos) Quiero hacer todo yo...
GUTIÉRREZ: Como desees, diosa (Se van los dos)
LUDMILA: (Cuando escucha que la puerta de la recámara se cierra, va con Dora que estaba en la cocina) Señora, en cinco minutos, esos dos estarán dormidos como osos y van a pasar varias horas antes que despierten. Vaya con sus padres y aguarde dónde quedamos, ¿está bien?
DORA: ¿Tú vas a estar bien? ¿Vas a venir con nosotros?
LUDMILA: Yo no voy, hasta aquí llega mi parte del trabajo con usted. Ahora tengo otras tareas, pero tranquila, ahí la están esperando. (Le muestra su celular) Este hombre es mi jefe Páez. Usted y su familia estarán seguros, confíe en nosotros... (Dora la abraza)
DORA: Está bien. Cuídate, Ludmila (La abraza fuerte)
LUDMILA: Así será y fue un placer conocerla. Por cierto, mi nombre es Giovanna.
DORA: (Sonríe) Me gusta más Giovanna (Le da un beso y se va)
GIOVANNA: (Espera un poco más y sube al cuarto, donde ambos gorilas dormían profundamente) Menos mal que les hizo efecto rápido... (Revisa sus ropas, toma sus celulares, armas e identificaciones. Los ata de pies y esposa. Hace una llamada indicando que todo está listo para “recoger los paquetes” y sale de allí. Una motocicleta la busca)
PAÉZ: (Ve llegar el carro de Dora) Señora Barrientos, buenas noches
DORA: Buenas noches
PÁEZ: (Les habla a dos hombres que estaban con él) Muchachos, ayuden a los señores con lo necesario, por favor. (Mira a Dora) Vamos a irnos en helicóptero hasta el DF, de allí, en carro, pero antes... (Le hace una seña) Hay alguien que quiere verla...
DORA: ¿Quién?
PÁEZ: El hombre que no pudo esperar más (Le sonríe y la hace girar, para que vea a Claudio)

6 comentarios: