lunes, 9 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 200





Apenas Dora vio a Claudio, sonrió con toda su alegría y corrió hacia él, para abrazarlo con fuerza

DORA: ¡¡Clau!!
CLAUDIO: ¡¡Hola, mi amor!! (Se miran) Si no estuvieran tus padres, te comería a besos... ¿Y Santino?
DORA: Con mis papás (Lo besa en la comisura de la labios) Pensé que no te iba a ver hasta llegar...
CLAUDIO: Era el plan, pero no podía pasar un segundo más sin ti... Vamos a ir todos al mismo lugar y desde allí, nos organizaremos, hermosa.
PÁEZ: Lanzini, es tiempo. Señora, por favor, cada minuto cuenta
DORA: Vamos...
PÁEZ: Nos están esperando en la hacienda y vamos por tierra, no por aire
CLAUDIO: Está bien, señor
DORA: (Coge la mano de Claudio y tira de él) Vamos, subamos...
PÁEZ: Ustedes y el niño van en ese carro y nosotros junto a sus padres, en este de aquí (Le suena el celular)
CLAUDIO: ¿El bolso de Santi?
DORA: Está en ese auto, voy por Santi y por el bolso
CLAUDIO: Anda, te espero...
PÁEZ: ¡Cambio de planes! Iberbia nos consiguió el helicóptero, así que vamos para el helipuerto
DORA: Perfecto, nos encontramos allí...
CLAUDIO: ¿Está muy lejos de aquí?
PÁEZ: No, en cinco o diez minutos llegamos. Nosotros vamos adelante, ustedes nos siguen bien de cerca
CLAUDIO: Si, señor... (Dora regresa) Dame a este príncipe y andando
PÁEZ: (Mira a los padres de la mujer) Señores Barrientos, ustedes vienen conmigo
JOSÉ: ¿Alguien nos va a explicar qué está sucediendo aquí?
CLAUDIO: Cuando lleguemos a nuestro destino, les contaremos todo lo que sucede, pero ahora necesitamos que nos colaboren viajando sin hacer preguntas... ¿Puede ser?
JOSÉ: No...
DORA: Papá, es por nuestra seguridad y la de Santino. Leonardo es un maldito asesino
JOSÉ: ¿Qué?
PÁEZ: (Le muestra su placa de Interpol) En el camino le voy explicando, señor Barrientos. Ahora subamos
JOSÉ: (Su esposa lo jala despacio) Está bien, pero tienen muchas cosas que aclarar...
DORA: Lo vas a entender todo, papá, ahora colabora, por favor, hazlo por mí y por tu nieto...
JOSÉ: Vámonos, pues (Se meten al carro con Páez y arrancan)
CLAUDIO: (Hace lo mismo con Dora y Santino) Torres, andando
TORRES: (Arranca) Si, señor...

A esas horas, pero en La Serena, ya todos estaban al tanto de todo, por fin, no existían más secretos. Incluso Germán, Violeta y Jazmín estaban allí. También los González Miño, los Terranova y Aitana junto a Cristóbal y Benjamín. Precisamente Ernesto era quien parecía estar más afectado y Augusto, sentado a su lado, lo agarró de la mano, dándole fuerzas.

ALMA: ¿Dónde están los niños?
CAROLINA: Arriba, con Alejo y Daniela, ellos los cuidan a todos...
VIOLETA: ¿No van a necesitar ayuda?
CAROLINA: Por el momento, todos duermen
HORACIO: (Cargaba a Nico) Deberíamos llevar a este pequeño también
ERNESTO: Se me cae la cara de vergüenza...
AGUSTINA: Nada de lo que hizo Santiago es tu culpa, papá
ERNESTO: Claro que lo es, no le presté la atención necesaria para educar sus valores...
FELIPE: No te tortures, Ernesto, los valores que pudiste inculcarle, no tuvieron que ver. Agustina es una mujer increíble y la educaste igual...
PABLO: (Entra con Candela y Marina) Buenas noches...
CAROLINA: Buenas noches...
AGUSTINA: (Se levanta y observa detenidamente a la niña que dormía en brazos de su papá) Realmente se parece a mí...
MARINA: Es tu sobrina, ¿quieres alzarla?
AGUSTINA: ¿Puedo? (Sonríe)
PABLO: Claro... (Se la pasa despacio, para no despertarla)
AUGUSTO: ¿Ves, papá? Tienes otra nieta y Cande es lo mejor que Santiago pudo dejar, disfruta a esa princesita y no te vuelvas loco con el pasado, nada puede hacerse
ERNESTO: Tráela para aquí, quiero verla de cerca...
AGUSTINA: (Se sienta junto a su padre) Ya sabíamos que era preciosa, pero ahora sabemos que es nuestra...
GRETA: Es cierto...
ERNESTO: Es hermosa (Sonríe al mirar a su nieta)
PABLO: Lo es, la más hermosa de todas...
DONATO: (Llega junto a Estieben, Cáceres, Hugo y Luisana) ¡Buenas noches! Los que faltan están en camino
ESTIEBEN: El helicóptero despegó hace un rato ya, así que en unas horas, todo va a empezar
EMILIANO: ¿Trajeron todo lo que tienen?
CÁCERES: Todo y mucho más
CAROLINA: ¿Cómo?
ESTIEBEN: Señora Mouriño, es tanto lo que tenemos, que no sabríamos por dónde empezar
DONATO: Apenas ustedes y los niños estén fuera de aquí, todos estos malnacidos van a pagar
CAROLINA: Lo siento, pero yo no me voy a ningún lado
EMILIANO: Claro que te vas
CAROLINA: No, Emiliano y tú no me mandas
FELIPE: Hija, estás embarazada, es muy peligroso
MARINA: Yo también estoy embarazada y tampoco pienso huir, si quieren pelea, les daremos la guerra de sus vidas
PABLO: (La mira) ¿Cómo que tampoco te vas?
EMILIANO: Está bien, Carolina, no te mando, pero no te vas a quedar aquí y menos embarazada de mi hijo...
CAROLINA: Pues, resulta que ya me decidí y aquí, mi cuñada me apoya, ¿no, Marina?
JULIETA: ¡¡Y yo!!
AUGUSTO: ¿Tú también, Juli?
ALMA: ¡Todas!
VIOLETA: No se de qué hablan, me estoy desayunando con un montón de cosas, pero apoyo a las muchachas
AGUSTINA: Y yo
LUISANA: Y yo, pues
HELENA: ¡Lo mismo digo!
GRETA: Exacto, ustedes, hombres, podrán ser muy útiles en el trabajo de campo, pero nosotras vamos a quedarnos aquí y a cuidar la trinchera...
JULIETA: ¡Así se habla, suegra!
EMILIANO: Dios, nos ganamos la lotería con nuestras mujeres, muchachos... (Abraza a Pampa, la besa y le habla al oído) Después hablamos tú y yo con detenimiento...
CAROLINA: Nada de nada, aquí me quedo, este es mi lugar...
DONATO: Tú, Luisana, no...
LUISANA: Te callas, kilómetro de guapura, ¡hemos hablado!
GRETA: Lo único que si vamos a hacer, es llevarnos de aquí a los niños
AITANA: En eso puedo ayudar, Cristóbal tiene una casa en Monterrey
ESTIEBEN: Si le ponemos seguridad, es buena idea
EMILIANO: ¿Quién viaja con ellos?
CRISTÓBAL: Aitana y yo
VIOLETA: También voy
HORACIO: Y yo, aquí no pudo hacer mucho, esta maldita pierna no me dejará ser de utilidad
ALMA: En ese caso, también voy
ALEJANDRO: (Había bajado y estaba escuchando) Creo que tengo una idea mucho mejor, si me permiten
ESTIEBEN: ¿Quién es?
AUGUSTO: Comisario, este es Alejandro Zavala, uno de mis mejores amigos
ESTIEBEN: En ese caso, lo escuchamos...
ALEJANDRO: También tengo una casa en México, pero no en la ciudad, sino en Veracruz. Es muy amplia y cómoda
AUGUSTO: Y nadie sabe que existes, Alejo
CAROLINA: Es una idea excelente
ESTIEBEN: Venga conmigo, señor Zavala, pongamos manos a la obra
ALEJANDRO: Después de usted, comisario...
ISABEL: ¡¡Un momento, caramba!!
CAROLINA: ¿Qué pasa, mamá?
ISABEL: ¡Pasa que mi hijo me va a hacer abuela otra vez y nadie me lo había dicho! (Mira a Pablo)
PABLO: ¿Qué? Se me pasó, mamá, lo siento (Sonríe)
ISABEL: ¿Se te pasó, soquete? (Ahora mira a Marina) Y tú, muchachita, ¿ya no ocultas nada?
MARINA: No, señora, estoy libre de secretos, por fin...
ISABEL: (Jala a su hijo de la oreja) ¡Qué no se te vuelva a pasar una noticia como esa! ¿Me escuchaste, niño?
PABLO: No, no, no se me vuelve a pasar, lo juro...
CAROLINA: (Se morían todos de risa) ¡¡Jura por todos los santos, Pablo!!
GERMÁN: Dale duro, mami, jajajaja
PABLO: Si, si, si, lo juro por todos los santos habidos y por haber, mamá, pero suéltame...
ISABEL: Está bien (Lo deja) ¡Felicidades, hijo! (Lo abraza)
CANDELA: (Se había despertado por las risas y mira a Ernesto que aún la cargaba) ¿One ta papi?
PABLO: (Va con la niña) Aquí estoy, mi vida (La alza)
CANDELA: Mamo mumí, papi (apoya su cabeza en el hombro de Pablo) Mumí mami, papi y Cande...
PABLO: ¿Que te parece si papi y mami te cuentan un cuento?
CANDELA: Zi... (Se duerme de nuevo)
MARINA: Vamos a llevarla con Lucía, ¿dónde está la princesa, Caro?
CAROLINA: Está arriba con los demás niños, en el cuarto de juegos...
JULIETA: Una amiga de Augusto está ahí
MARINA: (Asiente) En un momento regresamos (Suben los tres)
EMILIANO: (Le habla a Pampa al oído) ¿Después no quieres hablar conmigo?
CAROLINA: Para después, es tarde. (Mira a todos) Ya volvemos
EMILIANO: Cuando lleguen los que faltan, nos avisan, ¿si?
DONATO: Vayan tranquilos (Caro y Nano salen)
ESTIEBEN: Les recomiendo a todos que se acuesten e intenten dormir un poco
ALMA: Don Ernesto, señora Greta, ustedes y Agustina se quedan en mi casa. Juli, Tuto, también tienen una alcoba lista
JULIETA: Gracias, Alma...
ALMA: Nada tienes que agradecer.
HORACIO: Busca a Nico, amor, en un ratito querrá comer y va a despertar a todos con el griterío

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