Jano seguía llorando, no lo podían parar. Su angustia lo rebasaba y
parecía que no había poder humano que lo calmara o le quitara el miedo que
tenía encima
JANO: Me quiero ir, no quiero quedarme, ¡¡¡dile a papá que me lleve!!!
CAROLINA: (Escuchó a su hijo llorar y fue con él) ¿Qué pasa, mi amor?
(Lo alza) ¿Por qué lloras?
JANO: ¡Fran ya no me quiere más! (Se hizo encima)
AUGUSTO: (Toma al niño) Ven, campeón, vamos a lavarte y a que te
acuestes un poco.
JANO: ¿Te quedas conmigo?
AUGUSTO: Claro, hijo. Juli, llévalo y yo voy en un minuto (Julieta,
Lucía y Jano se van) ¿Ves lo que haces? Tú y todos tus miedos, Carolina, ¡Dios
le de vida a ese cristiano para que vuelva! (Enfurecido, se va)
CAROLINA: ¿Quién carajos te crees, Augusto? (Le grita) ¡¡No eres quién
para juzgar!! (Se enoja y se va de la casa)
GUARDAESPALDAS: ¿A dónde va, señora? No puede salir
CAROLINA: Claro que puedo salir y nadie me lo va a impedir, déjame
pasar...
AUGUSTO: (La vio salir y fue a buscarla) ¡No mueves un pie de aquí! (La
jala adentro) ¿Quién me creo? La persona que lo perdió todo una vez y no piensa
volver a pasar por eso. ¡Mírate, por Dios! Eres una mujer madura, compórtate
como tal. No eres una adolescente rebelde. ¡Tu hijo está llorando desconsolado
y tú te largas por una rabieta estúpida! En vez de contener a Francisco, lo
volviste loco con tus miedos, ¿dónde mierdas está tu carácter, tu temple?
Componte y ponte a la altura de las circunstancias, ¿quieres? No eres la única
que sufre, Carolina, ni una puta víctima nuestra. A ver si lo vas entendiendo y
comienzas a poner de tu parte para colaborar, eh, porque todos te necesitamos
entera y no hecha jirones.
CAROLINA: ¿De qué carajos hablas? Yo a Fran no le he dicho nada, ni le
he metido miedos de ningún tipo, él ya no es un niño y sabe lo que siente,
¿cómo me crees capaz de hacerle eso a Francisco? Y soy fuerte, te perdí a ti
una vez, es lógico que tenga miedo a perderlo a él. Carolina, La Pampa, tiene
que entenderlo todo, pero ahora mismo nadie la entiende a ella. Nomás llegas y
te piensas que lo sabes todo, Augusto, y te equivocas, no sabes una mierda
aunque creas que si, y cómo consolar a mi hijo, si me lo quitas de mis brazos y
se lo das a tu mujer para luego recriminarme cosas que no son. Déjame en paz de
una puta vez (Empieza a llorar) Me necesitan entera, pero yo necesito a
Emiliano a mi lado (Lo mira) No soy de piedra, Augusto...
AUGUSTO: Nadie dice que tienes que serlo, pero estás destruida por lo
que puede llegar a suceder, en vez de estar entera y haciendo fuerza por él.
Nada le va a pasar a Nano, ¿piensas que se va a meter en la boca del lobo
sabiendo lo que lo está esperando aquí? (Le toma las manos) No, como yo en su
momento, Nano sólo quiere volver a ti, a su familia, a los que ama y él no te
va a dejar sola. Entiendo que el temor se acerque, pero confía en tu hombre,
¿acaso te defraudó alguna vez? Además, no está solo, son como cien para atrapar
a tres. Y si te quité a Jano de los brazos fue porque tú estás más nerviosa que
él y sabes que eso no lo ayuda. Nadie te impide que subas y lo cambies
CAROLINA: Eso es lo único que me mantiene cuerda, confiar en que todo va
a salir bien, pero el miedo no se va a ir hasta que lo tenga enfrente y con
respecto a lo otro, sólo mis hijos me calman, ve con tu familia, yo necesito
hacer algo...
AUGUSTO: No, perdóname, no vas a salir de esta casa, no puedes.
CAROLINA: No voy a salir de aquí, déjame y vete...
AUGUSTO: ¿Qué hago con Jano?
CAROLINA: Hazte cargo, lo ibas a hacer de todas formas, después voy a
verlo y a hablar con él...
AUGUSTO: (Asiente) Está bien (Sube)
CAROLINA: (Va con su hermana) Almita, ¿tienes tu teléfono por ahí?
ALMA: Si, toma (Tenía a Nico a upa) ¿Te contaron Alejo y Dani que se van
mañana?
CAROLINA: ¿Ya se van? Bueno, es lo mejor, le tengo que dar las gracias
por permitirnos quedarnos aquí...
HORACIO: Si, creen que lo mejor es alejarse y tienen razón. Se fueron a
un hotel hace rato, para darnos espacio. Además, los niños ya se estaban
poniendo nerviosos...
CAROLINA: ¿No dijeron en qué hotel están?
ALMA: Estieben se fue con ellos y después regresa, él les pondrá
guardia, así que sabrá dónde se quedarán
CAROLINA: Está bien, yo ya regreso (Se aparta con el celular y le marca
a Nano)
EMILIANO: (Tenía el celular apagado y hablaba con los agentes) Una vez
que entremos, ya saben qué hacer. Déjenme a mí primero y luego, las órdenes son
claras y precisas (Toma el handy) Claudio, ¿estás en posición?
CLAUDIO: Si, Emiliano, cuando me des la señal, entro con mis hombres...
EMILIANO: Bien. ¿Páez?
PÁEZ: Por aquí todo listo, tenemos la casa rodeada, así que no tienen
modo de escapar. Cuando les digas, entran, antes no...
EMILIANO: Estamos listos, entonces... (Se pone la gorra y las gafas, se
asegura el chaleco antibalas y cierra su chamarra) ¿Listos? (Los agentes
asienten) A mi señal, me siguen... (Desenfunda el arma y entra a la casa.
Camina unos metros e indica a los demás que hagan lo mismo)
CLAUDIO: (Nano, Páez y él llevaban un transmisor en el oído) ¿Ya
entraste, Emiliano?
EMILIANO: Ajá... (Revisó el primer cuarto) Ese es Zamudio (Dos agentes
entran y lo duermen)
CLAUDIO: Ya entramos, mis hombres van a sacar a Zamudio, tus hombres que
sigan contigo...
EMILIANO: Ok... (Continúa revisando y encontró dos hombres más, a
quienes también redujeron rápidamente) Quedan dos cuartos más, hay que hacerlo
al mismo tiempo. Claudio, ven tú....
CLAUDIO: Allá voy...
EMILIANO: Páez, ya casi... (Llega Claudio) Tú ve a esa puerta y yo voy a
la otra. A la cuenta de tres... (Se ubican) Uno, dos, ¡tres! (Ambos derriban
sus puertas) ¡Leonardo Vilches! (Lo jala de la cama) Páez, ¡ahora!
LEONARDO: ¿Qué significa esto?
EMILIANO: ¡¡No te hagas es estúpido, malnacido!! (Lo esposa)
CLAUDIO: (Ya tenía a Basualdo) ¡Por fin!
LEONARDO: ¿Qué es esto, Carrizo? Eres un maldito traidor...
CLAUDIO: No, soy policía, de la Interpol para ser más precisos y usted,
es un asesino, así que váyase a la mierda...
PÁEZ: (Entra también) Hasta que te tengo frente a mí, ¡¡hijo de puta!!
CLAUDIO: Señor, cada cosa a su tiempo (Levanta a Vilches) Queda
arrestado por el asesinato, entre otros, de Gabriel Tausch, Guillermo Ponzio y
Santiago Terranova... (Se lo va llevando)
EMILIANO: ¿El perímetro está protegido? No vaya a pasar lo mismo que la
otra vez...
PÁEZ: Está todo protegido, tu trabajo aquí ya terminó, Emiliano, puedes
volver con tu familia, gracias por tu colaboración, muchacho (Le palmea el
hombro) Me voy a encargar de que ese hijo de puta pague por todo...
EMILIANO: Gracias, señor, ha sido un honor trabajar a su lado...
CLAUDIO: (Grita) ¡¡Revisan todo y no dejan un rincón sin checar!! Se
llevan cada cosa que encuentren, sin dejarse ni un envoltorio de chicle...
EMILIANO: (Se ríe) Justicia, finalmente tenemos justicia...
Se escuchan dos disparos y al salir a la puerta, Nano y Páez se encontraron
con dos hombres caídos y uno reducido por agentes.
PÁEZ: ¿Qué pasó?
CLAUDIO: Salió de nada y los ejecutó...
EMILIANO: (Se echó a llorar al ver al hombre que había disparado) No
debió hacerlo, no era el modo...
CLAUDIO: ¿Lo conoces?
EMILIANO: Si y ustedes también lo conocen... (Se acerca al hombre y le
quita la falsa barba) Dios, Don Ernesto...
PÁEZ: ¡Suéltenlo!
ERNESTO: Esos desgraciados mataron a dos de mis hijos, no podían seguir
vivos, no así...
PÁEZ: (A los agentes que lo tenían) ¿¿No escucharon?? ¡Qué lo suelten,
mierda! (Lo dejan) Venga, señor Terranova... Emiliano, llévatelo de aquí. Usted
nunca vino y jamás disparó, ¿queda claro?
ERNESTO: Ajá...
CLAUDIO: Llévatelo ya, Emiliano, no pueden seguir por más tiempo aquí...
EMILIANO: Si, si, vamos, Don Ernesto, regresemos a casa de una vez...
(Mira a Páez y a Claudio y se va con Terranova)
PÁEZ: (Habla en general) Aquí lo que sucedió fue que alguien disparó y
huyó, sin darnos tiempo a hacer nada. Esto lo hacemos por todas las víctimas de
este par de malnacidos, por nuestros compañeros muertos y heridos y por sus
familias
CLAUDIO: Además, desde prisión podrían haber seguido haciendo daño y
todos lo saben. Nadie los va a extrañar, estas lacras no merecían otro final.
PÁEZ: ¿Estamos de acuerdo?
AGENTES: ¡Si, señor!
PÁEZ: Pues, ahora limpiemos este lugar... ¿Y Zamudio?
CLAUDIO: Ese ya va camino a su destino...
EMILIANO: (En su carro, sonrió a su acompañante) Tranquilo, hizo lo que
todos queríamos hacer...
ERNESTO: Parecerá cruel, pero no me arrepiento, eso es lo menos que esos
dos se merecían...
EMILIANO: Estoy de acuerdo... ¿Sabe que esto será un secreto para
siempre, verdad?
ERNESTO: Por supuesto, no quiero que nadie se entere y menos mi familia...
EMILIANO: De mi boca no va a salir. Dígame a dónde lo llevo
ERNESTO: Donde quieras…
EMILIANO: A su casa del DF… (Mira su teléfono y se da cuenta que no tiene pila) Quiero llamar a Caro, pero no puedo con mi celular…
EMILIANO: A su casa del DF… (Mira su teléfono y se da cuenta que no tiene pila) Quiero llamar a Caro, pero no puedo con mi celular…
ERNESTO: ¿Quieres el mío?
EMILIANO: No se puede, nadie tiene que saber que usted y yo nos vimos
hoy. De todos modos, gracias
ERNESTO: Está bien, y no hace falta que me lleves a la ciudad, tengo mi
coche en Terranova y tengo que buscar unas cosas...
EMILIANO: Está bien, pero lo escolto hasta el DF...
ERNESTO: No hace falta, además alguien te espera, ¿no?
EMILIANO: (Sonríe feliz) Muchos me esperan...
ERNESTO: Pues, ve cuanto antes con ellos
EMILIANO: Acepto, pero en cuanto llegue a su casa, mándele un mensaje a
Augusto y así yo sabré que usted está bien y en familia
ERNESTO: Está bien, eso haré (Sonríe) Gracias por todo...

¡¡¡POR FINNNNNNN!!! Jajajajajajaja, va a sonar muy feo pero me alegro muchísimo que hayan matado a esos malditos asesinos infelices! Aunque me sorprendió que haya sido Don Ernesto, cuando leí lo único que alcance a decir fue "Whaaaaaaaat?" Jajajaajajaja. Que buen capítulo, Maru, siempre me sorprendes!!!! Genial, me encantoooooo!
ResponderBorrarGRACIAS!!!!
BorrarPor fin se termino la pasadilla y esos malditos desgraciados estan muertos... no es por ser mala pero es lo que sr merecian y acabaron mal... Hermosa historia Maru gracias por compartirnos tu tiempo y esta historia.con nosotras
ResponderBorrarGracias a ustedes por leer!!!
Borrar