martes, 24 de diciembre de 2013

“LA PAMPA” – Capítulo 223 - “ÚLTIMAS SEMANAS”






Horacio resopló mirando el celular. Respiró profundamente varias veces para no enojarse él también, ya que tuvo que reconocer que no le había hablado bien a su esposa. Con toda la fuerza de voluntad puesta en serenarse, caminó a la casa grande. Aunque el trecho era relativamente corto, la caminata lo cansó un poco. Al entrar, vio a Isabel meciendo a Nicolás. Se acercó a su hijo y le dio un beso. Obviamente, también saludó a su suegra, cosa que un ratito antes, no hizo porque Alma le pidió que se retirara con las demás mujeres…

HORACIO: Buenas, suegrita, ¿ha visto a Alma?
ISABEL: Está es su vieja alcoba y echando demonios al Edén, ¿qué pasó?
HORACIO: Nada que no se pueda arreglar, no se preocupe (se va al cuarto de Alma)
ISABEL: (Mira a Nicolás) Tus papitos están de internación, bebé...
HORACIO: (Entra) ¿Piensas que lo que te dije era para que te enojaras o para hacerme el mártir? Pues, no, era la verdad, me costó llegar a la casa, por eso te dije que esperaras, que no podía correr (Se acerca a la cama, se sienta en ella) No quería que te lo tomaras a mal (Empieza a acariciarla desde los pies hacia arriba) Perdón por como te hablé, me pasé hablándote así, lo siento, mi vida...
ALMA: ¿Por qué te fuiste antes? Te digo de irnos a estar solos y te largas con "los muchachos", Horacio...
HORACIO: Porque necesitaba aire, pensar en nosotros y en lo que nos pasa... (La mira a los ojos) ¿Aún sigues enamorada de mí? (Seguía acariciándola)
ALMA: ¿Te esfuerzas por decir burradas, Horacio Alejandro? ¿Por quién me tomas?
HORACIO: Sólo quiero saber, nomás pregunto porque te noto distante, Alma, no me miras como antes, no me acaricias como antes (Le besa el vientre) Sólo quiero entender qué pasa...
ALMA: Tengo miedo de pasarme de la raya y lastimarte otra vez. Se lo que necesitas recuperarte de esa pierna y ser el de antes, Horacio, por eso no provoco las cosas. No por no amarte, como piensa esa cabeza tonta tuya, sino porque te amo tanto que quiero que te sientas pleno...
HORACIO: Si no me tocas, si no te hago el amor, no soy pleno, mi vida (Se recuesta a su lado y la abraza) Mi pierna se va a curar tarde o temprano, por eso no te preocupes....
ALMA: El otro día te lastimaste bien feo y lo sabes
HORACIO: Me duele más sentir que no te tengo, que el dolor de la pierna...
ALMA: Pero me tienes, tonto, siempre me tienes, te amo, ¿por qué lo dudas tanto?
HORACIO: Porque tu ex te movió el piso y eso no es fácil de olvidar, tengo miedo, Alma (Se abraza fuerte a ella) Tengo pavor a perderte
ALMA: Mi ex no me movió nada, sólo me impresionó verlo y escucharle decir todo lo que dijo. Mi amor, el único hombre en el que pienso y con quien deseo estar, eres tú... Bueno, con Nico también...
HORACIO: (Le besa la cabeza) Te amo tanto, Alma (Le besa el cuello) No quiero perderte nunca....
ALMA: Entonces, entiende las cosas, tu pierna no está bien y eso es lo que me detiene.
HORACIO: Maldita pierna... (La mira) ¿Puedo decirte algo?
ALMA: Si, claro... (Lo besa)
HORACIO: A veces pienso que no te merezco (La besa) Eres tan bella (Otro beso) Tan inteligente (Beso) Tan valiente (Más besos) Tan extremadamente adorable...
ALMA:  (Sonríe) Espero que eso sea solamente plática para convencerme, no quisiera pensar que de verdad te crees lo que dijiste (Se miran) ¿Te das cuenta de donde estás, Hori? ¿Cómo cambiaste tu vida?
HORACIO: Me doy cuenta (Más besos) Todo lo conseguí gracias a este amor, si no, no creo que hubiera tenido la valentía suficiente...
ALMA: Yo creo que si... Horacio, de no ser por ti, yo no estaría terminando mi carrera, POR FIN y eres un papá increíble, Nicolás se desespera porque lo alces y lo regalonees y Dios, mi vida, no existe una persona que no te admire y te ame. Hasta mi padre ha reconocido lo mucho que se equivocó contigo
HORACIO: ¿De verdad tu papá hizo eso?
ALMA: Si, está muy orgulloso de ti y a todo el mundo le cuenta de su yerno y de tu gran progreso, amor, para Don Felipe estás más que aprobado...
HORACIO: (Sonríe) Me alegra escuchar eso (La besa) Pero la que quiero que me apruebe, eres tú... (Sonríe y le besa el cuello)
ALMA: Te duele la pierna, Horacio, no te arriesgues a lastimarte de nuevo
HORACIO: No me rechaces otra vez, por favor... (Sigue besando el cuello de su esposa mientras con sus manos la recorre)
ALMA: No es rechazo, es miedo (Gime, él sabía muy cómo hacerla vibrar) Hori...
HORACIO: No tengas miedo... (La sigue acariciando y besando)
ALMA: No quiero que te pase algo peor... Acuéstate tú, yo hago el trabajo....
HORACIO: No me va a pasar nada (La mira) Déjame un rato así, después soy todo tuyo (La besa sensualmente y le muerde el labio inferior)
ALMA: Sólo si me juras no hacer nada que te lastime más la rodilla
HORACIO: Te lo juro, mi amor... (Mete su mano bajo la camisa de seda de su esposa) No sabes cómo extrañaba esta piel...
ALMA: No la extrañes más...
HORACIO: Gracias... (Llega hasta los senos, se apodera de unos de ellos con la mano y va alternando con el otro) Gracias por ser mi mujer perfecta (Le va desabrochando los botones de la camisa)
ALMA: De perfecta, no tengo nada...

Algo similar pasaba en el departamento de Giovanna, ya que Demetrio la perseguía por todos lados, buscando un poco de calor. La sequía seguía firme, porque el médico aún no lo dejaba hacer "esfuerzos". Se valía por si mismo, estaba casi recuperado, pero para eso en particular, no le daban permiso

DEMETRIO: Anda, guapa (Le pellizca las pompas) Me siento bien...
GIOVANNA: Pero el médico nos dijo que todavía no lo podíamos hacer, así que nada de nada, Demi...
DEMETRIO: ¿Ni siquiera algo manual? (Le besa el cuello) Te extraño
GIOVANNA: No, nada de nada (Se zafa) Yo también, pero quiero que te pongas bien del todo...
DEMETRIO: (La agarra) Ese médico no sabe nada... (Estaban en la cocina y él la sube a la mesa) Se que me siento muy bien y hace mucho que no te hago el amor, me estoy volviendo loco, Gio...
GIOVANNA: Y yo, amor, pero hasta que el médico, que es el que sabe, no te de permiso, no lo haremos
DEMETRIO: (La deja) Al demonio, pues, me voy a arreglar solito...
GIOVANNA: Demi, no te enojes...
DEMETRIO: Bla, bla, bla, tú y el médico, son sólo eso, puro BLA... (Se va al cuarto y se termina de vestir)
GIOVANNA: (Va con él) Nada de bla (Lo hace mirarla) No sabes lo que deseo que me hagas el amor, Demi, pero no quiero que te pase nada por mi imprudencia, otra vez por mi imprudencia...
DEMETRIO: ¿Sabes cómo se llama eso? ¡Excusa! Tengo que irme a la revisión del trabajo, a ver si me conceden la baja definitiva. Nos vemos mañana...
GIOVANNA: ¿Excusa? Ninguna excusa, me niego a pasar por lo mismo que pasé hace un mes, y si por eso me tengo que abstener a hacer el amor contigo, lo hago. ¿Te quieres enojar? Hazlo, porque te prefiero enojado que otra vez en el hospital... (Lo mira) Nos vemos mañana... (Se va a la cocina)
DEMETRIO: ¡O nunca si lo prefieres! (Se va dando un portazo)
GIOVANNA: Esto tiene que acabar... (Busca su bolso, saca el celular y marca el número del doctor)
DEMETRIO: (Llama a Figueras) Oye, mocoso, ¿estás en la oficina?
FIGUERAS: Si, aquí estoy... ¿Qué pasa?
DEMETRIO: Estoy en camino, me toca la junta médica y si Dios quiere, me dan la baja definitiva. ¿Me esperas o tienes algún caso?
FIGUERAS: Te espero, cabezón… ¿Cómo van las cosas con Giovanna?
DEMETRIO: Supuestamente bien
FIGUERAS: ¿Supuestamente?
DEMETRIO: Sabes que prácticamente vivo con Gio y pues, la cosa no está fácil
FIGUERAS: La convivencia es difícil…
DEMETRIO: Eso dices… ¿Páez ya anunció su retiro? ¿Cómo están por la central?
FIGUERAS: Todavía no, pero tenemos un acto dentro de unos días, supongo que ahí lo anunciará. Todo por la central está de lujo. Cuéntame qué pasa con la doncella… ¿Por qué se pelearon?
DEMETRIO: El problema es que con Giovanna, nuestros desacuerdos se arreglan con sexo y no debo hacerlo aún, por lo mismo, nunca solucionamos nada y no se quién va a terminar por explotar primero
FIGUERAS: Eso no es arreglar los desacuerdos, es desviarlos, así que por el momento no te queda otra que buscar una solución al problema, amigo mío...
DEMETRIO: Algunas parejas lo solucionan hablando, nosotros dos lo hacemos con sexo y nuestra vía de conciliación, está "cortada por reparaciones", Figueras... En fin, dime algo, ¿Claudio volvió o al final se queda en Oaxaca?
FIGUERAS: Se queda en Oaxaca con su mujer y su hijo, nos ayudará cuando sea necesario, pero hasta ahí...
DEMETRIO: ¡Genial! Eso quiere decir que será consultor y ese tiene una cabeza increíble. Gio ya es capitana y tú, señor sargento, también te vas para arriba, las cosas se van acomodando...
FIGUERAS: Pues, si.. Oye, Deme, ¿tú qué vas a hacer?
DEMETRIO: Ahhhh, eso es lo mejor de todo, me ofrecieron ser entrenador de los novatos, así que voy a darle.
FIGUERAS: Eso es perfecto, cabezón, por lo menos te vamos a tener por aquí de vez en cuando...
DEMETRIO: De lunes a viernes, de nueve a cinco, dándole palizas a mocosos, jajajaja
FIGUERAS: Te vas a divertir de lo lindo, ¿no? Jajajaja
DEMETRIO: Eso espero, me gusta la idea de formar a los nuevos, sobre todo porque ahí es donde les metes los ideales en la cabeza y donde los ayudas a determinar la clase de policías que pueden ser. Además estaré a cargo de las clases de tiro
FIGUERAS: Me parece estupendo por ti, vas a ser el mejor, te lo aseguro... ¿Qué piensa Gio de todo esto que pasó?
DEMETRIO: Respeta mi decisión y creo que está tranquila de saber que no andaré exponiendo mi cabeza...
FIGUERAS: No me extraña después del sustote que le metiste, bueno, que nos metiste a todos...
DEMETRIO: Eso dice mi hermana
FIGUERAS: ¿Qué dice?
DEMETRIO: Que después del susto que les metí, es lógico que todos estén contentos con que ya no esté en la calle
FIGUERAS: Bueno, Demi, nos vemos dentro de un rato, te tengo que dejar...
DEMETRIO: Ve tranquilo, cuando me desocupe, te llamo y tomamos algo. Bye, Figue...
FIGUERAS: Bye, Kweller... (Cuelga)
DEMETRIO: (Se relaja un poco) Pues, a darle... (Sube al auto y se va)

4 comentarios: